martes, noviembre 12

Discrepar no es traición, es libertad!


Egun on, buenos días, bon dia todavía rodeado de las sensaciones que me han producido el desarrollo de la Conferencia Política de mi partido, el PSOE. Pero por encima de que considere lo que ha sido una oportunidad perdida, quizás la última, observo que lo que nos ocurre es que como el dicho popular “tenemos lo que nos merecemos”, o mejor dicho lo que nosotras y nosotros permitimos. Previamente a esta cita las bases del partido, las afiliadas y las sociales, hervían de demandas, parecía que se iba a producir una verdadera revolución interna, un tsunami regenerador, pero nada de eso ha ocurrido, la disciplina se ha impuesto y al menos quienes estaban allí, con puestos asegurados o por asegurar, han entendido el mensaje que volvía del pasado: “quien se mueva no sale en la foto” y casi nadie lo ha hecho, al menos casi nadie de los que tenían poder de decisión.
Quizás un par de excepciones: Tomás Gómez que emerge como figura creíble y ese guerrillero que se llama Odón Elorza. Pero lo demás sigue igual, las delegaciones votan casi unánimemente lo que les dicta su jefe o jefa de delegación, Andalucía lo que propone Susana Díaz, Extremadura, Navarra y el resto lo que cada líder, o sea el que decide quien está y quien no, plantea. Prácticamente no ha habido rebeldes en un partido en el que debieran crecer como setas en esta época del año. Brazos de madera sin ninguna autonomía.



Así mal lo llevamos. Pero lo que sigo detectando por los debates que han originado mis reflexiones es que seguimos siendo un partido cainita, o estás conmigo o frente a mí, si alguien, como es mi caso, discrepa, resulta ser un enemigo recalcitrante que desea el fin del PSOE, un infiltrado peligroso, o un traidor impresentable. Terrible. ¿Dónde queda la capacidad de entender que o el PSOE es un lugar de debate, donde como tantas veces he escuchado estos días, cabemos todas y todos, la “casa común de la izquierda”, con capacidad de crítica y autocrítica o tenemos un futuro incierto? Porque o construimos un lugar donde el librepensamiento impere por encima de la disciplina férrea, o acabaremos como otros lo han hecho en países como Italia. ¿Por qué hay gentes que se empeñan en tapar la boca a cualquier análisis que se aleje del oficial impuesto al acabar la Conferencia? ¿No decíamos que algo profundo iba a cambiar en nuestro funcionamiento interno? O construimos un partido de mujeres y hombres libres en el amplio sentido de la palabra, o nos alejamos irremediablemente de lo que la sociedad espera de nosotros y nosotras.



Hoy es el día después, seguiré con mis reflexiones, con mis análisis y si discrepo no me sitúo fuera del PSOE, sino que quizás son otros quienes hace tiempo le han traicionado, porque la discrepancia no es traición es síntoma de libertad y la izquierda necesita esta como el oxígeno para vivir.
Sigo……………….

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