martes, mayo 24

Reflexiones post traumáticas, perdón, post electorales ( I )

Era la primera vez que participaba en unas elecciones municipales fuera de Navarra. Una nueva experiencia para una nueva vivencia. Pensaba que con todo lo que había aprendido por allí me iba a resultar relativamente fácil. Acostumbrado a la presión que ejerce por un lado el mundo de Batasuna y el entorno de ETA y por otro la derecha reaccionaria Navarra llegaba a una Catalunya donde parecía que Europa estaba más cerca.

Después de dos intensas semanas, una jornada electoral traumatizante y 24 horas de reflexión post traumática he sacado unas cuantas conclusiones.

La primera que no existe tanta diferencia entre allí y aquí. El “espíritu” batasuno también se encuentra por estos lares, algunas veces en partidos impensables desde mi cultura, por otro lado la derecha caciquil y anclada en el pasado de UPN que entendía era el último residuo de una país moderno y actual, tiene su reflejo perfecto en una CiU que me ha defraudado profundamente excesivamente apoyada por una clase social de señoritos y burgueses de diferentes pelajes.

Debo reconocer que después de la experiencia de estos días me parece más de derechas, más anti democrático, sectario y con más dificultades para la comunicación, el diálogo y el entendimiento el nacionalismo de aquí que el de allí, incluidas aquí sus diferentes marcas más o menos moderadas, más o menos radicales o incluso arcaicas.

Por eso ahora que comienza el momento de la verdad, el de los posibles pactos post electorales mi análisis es que sería fundamental recuperar esa vieja idea de la unidad de la izquierda y que allí donde haga falta, o donde se pueda esa sea la fórmula a emplear y no otra. Que en ningún caso el acuerdo sea con ese nacionalismo anacrónico y excluyente que posiblemente sea el responsable de otro elemento preocupante aquí: el crecimiento de los partidos xenófobos y racistas. Lo ocurrido en Badalona, Vall, Hospitalet y otros lugares debe abrir una profunda reflexión entre los partidos políticos, especialmente de la izquierda, para analizar en qué estamos ayudando para que eso se produzca.

Sobre lo acontecido en Navarra, Euskadi y el resto del estado escribiré en las próximas horas y la tercera parte será sobre lo que analizaba Lenin: ¿Qué hacer?

Os dejo con la música del maestro que hoy cumple 70 añazos. Eso me anima, porque con 62 aún veo que me queda mucha guerra que dar. "Llamando a la puerta del cielo" no sé de qué cielo pero en fin...........

1 comentario:

  1. Efectivamente José Luis, no hay demasiada diferencia entre allí y aquí: CiU= la derecha de siempre, teñida de nacionalismo, pero no demasiado, lo justito para dimisimular, pero incapaz de defender los intereses de Catalunya como ha demostrado en un largo periplo de muchos años en elpoder de la Generalitat sin haber logrado conseguir ni por asomo, los dineros que se han conseguido en Euskadi y corriendo a aliarse con el PP a las primeras de cambio. El PSC, sin ser PSC sino una delegación del PSOE con el nombre cambiado, votando en contra de los intereses de Catalunya, y sin capacidad para explicar luego ese doble juego que es el que le ha hecho perder la confianza de muchos socialistas catalanes que se sienten desengañados por ese PSC. Una ERC con el Norte perdido y sujeto a los vaivenes del resto de los partidos importantes. Del PP, que se puede decir, votando en otras comunidades lo contrario que aquí en Catalunya, y clamando con cinismo contra la corrupción, sin querer aceptar que están inmersos en ella y presumiendo de patriotismo cuando han estado creando conflictos en vez de ayudar a arreglar los existentes.

    Lo de siempre: una Derecha que se une para defender sus intereses y una Izquierda que no quiere unirse para defender sus “reinos de taifas”

    Todo ésto a nivel de Catalunya, sin entrar en el tema de Martorelles y Santa Maria de Martorelles, con sus particularidades, éso lo dejo para otro día.

    Y, luego, ¿alguien analizará con sinceridad, las causas del malestar de los miles de personas que estos dias se han manifestado en las plazas?

    Deben ser muchas y muy diversas y entre ellas, a mi parecer:

    a) el desapego de una gran parte de la ciudadanía con sus representantes ya que no hay voluntad por parte de los políticos de que existan elementos de control para poder limitarlos.
    b) la sensación de indefensión ante el crack ecónomico que padecen sin haberlo provocado.
    c) la constatación de que los “recortes” se aplican a los más desfavorecidos mientras que sus representantes no son capaces de renunciar ni a viajar en primera clase.

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