jueves, mayo 12

Amor y política.






En algunas ocasiones en las campañas electorales se producen noticias anecdóticas, creo que nuestra historia lo es.

El hecho de que mi pareja y yo nos presentemos a las próximas elecciones municipales como candidatos del PSC es algo más que una noticia política. El que hace dos años y medio con 60 años ya cumplidos haya dejado mi actividad social, familiar, política en Navarra para desplazarme a Catalunya, también.

En una campaña electoral, que como tantas otras transcurre alrededor de la bronca y el conflicto, que una pareja como la nuestra que vive en el límite de dos pequeños pueblos de Cataluña: Martorelles y Santa Maria de Martorelles, se presente como cabezas de lista de ambos, sí es algo novedoso. Por eso en ese límite se han colocado dos carteles, el suyo y el mío al igual que en la puerta de la sede del PSC, quizás como un homenaje no previsto al amor.

Porque por amor abandoné Navarra donde he sido concejal de Villava-Atarrabia doce años y por amor he llegado a esta parte de Cataluña al conocerla a ella. El amor por tanto une ahora dos pueblos, que quizás hayan vivido demasiado tiempo separados a pesar de llevar el mismo apellido y ser vecinos, cuestión ésta que pretendemos eliminar.

Es posible que esto sea novedoso ya que en un momento de crispación, a menudo insufrible, en la vida política actual un poco de este aire fresco no viene mal. Aunque pensándolo bien en los acuerdos, pactos, entendimientos que se producen en la política especialmente municipal y mucho más en los pequeños municipios haya algo de amor. No como el nuestro, porque en que alguien te caiga bien, que empatices, que resulte más fácil acordar con él que con otros, existe también algo de ese sentimiento a veces devaluado e ignorado.

Un alcalde, una alcaldesa amargados, faltos de sentimientos, no pueden ser un instrumento eficaz para hacer felices a sus vecinos y vecinas.
Por eso debemos reivindicar la fuerza del amor, también en la política. Quizás desde Santa Maria y Martorelles podamos aportar algo a esa campaña que traiga una nueva manera de hacer política municipal, más relajada, con más sentimiento, más feliz, porque si tú eres feliz es mucho más fácil hacer felices a los que te rodean, más fácil ser capaz de trasladar esa felicidad a la ciudadanía y por tanto atender con más cariño sus necesidades.

En ello estamos, en eso estaremos. Seguro que Santa Maria y Martorelles salen beneficiadas.

La música que acompaña a este comentario, que nos gusta a los dos, también debe impregnar la política. Cultura, música, amor, política.....una gran combinación.



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