lunes, febrero 22

Dar una oportunidad a la paz (DEIA 19-02-2010)

El pasado lunes Batasuna presentó en sociedad el resultado de su debate en forma de un texto que había levantado mucha expectación: “Zutik Euskal Herría” que viene a significar algo así como “Euskal Herría en pié”. No me suena que estuviera postrada o de rodillas, más bien todo lo contrario en los últimos tiempos en los que se ha producido una profunda reacción política y lo que es más importante social contra todo tipo de violencia, venga ésta de donde venga.

En ese debate interno ha habido de todo, desde momentos confusos al filtrarse documentos diferentes, incluso contradictorios, quizás uno que provenía de la línea política y el otro de la militar, hasta inconcebibles vetos de ETA a representantes de Batasuna, sólo porque les llevaba la contraria en una mesa creada para ser controlada por los militares, ya que las organizaciones allí presentes no tenían una representación homogénea. ¿Cómo si no se puede entender que Batasuna con sus miles de militantes tuviera un representante, y otras muy minoritarias se sentaran en igualdad de condiciones? Incluso se comenta que ha habido “reconversiones” sobre la marcha y que algunos duros (¿o debo decir duras?) se han cambiado de bando en el transcurso de los debates fruto del convencimiento dialéctico de gentes como Otegi o Díez Usabiaga.

Pero lo que sí parece contrastado es que por primera vez en la historia de este ya largo y doloroso conflicto, los políticos se han rebelado ante el poder militar, y quizás el documento sea producto de esa rebelión. Este dato debía haber sido considerado con más cuidado, o al menos de manera relevante por el resto de las fuerzas políticas, especialmente las de ámbito estatal, y más concretamente por el PSOE y el Gobierno de Zapatero. No parece lo mismo lo ocurrido en esta ocasión que en otras anteriores, aunque no debe extrañar el recelo que provoca después de tantos fiascos, de tantos engaños, especialmente a consecuencia del impacto que produjo la ruptura de la anterior tregua con el terrible atentado de la T 4. Terrible no sólo por los dos fallecidos como consecuencia del mismo, también por la quiebra que suponía ante una situación de esperanza, de ilusión, cuando mucha gente, incluido el Presidente del Gobierno, pensaba que esa vez sí iba la cosa en serio. Con esa bomba ETA no sólo destrozó dos vidas y una terminal emblemática, también rompió en mil pedazos el sentido esencial de una tregua, y como consecuencia reventó el diálogo abierto en Loiola. Ahora probablemente los que seguimos defendiendo la vía dialogada para la resolución de este conflicto, incluidos los autores intelectuales del documento y las miles de personas que lo han debatido y aprobado sufriremos las consecuencias de ese gravísimo error, y las reacciones que han provocado caminan en esa dirección.

Pero deberíamos procurar mirar hacia delante, y no tanto hacia atrás que siempre trae el peligro de convertirnos en estatuas de sal. Leer el texto con mente abierta no sólo con esa lectura entre líneas que algunos hemos heredado del franquismo, también con lo que realmente pone. Sin manipulaciones ni recelos, con la previsión de que esta vez sí pueden ser sinceros cuando dicen en su página quinta, casi a modo de síntesis de todo lo anteriormente expuesto, que: “será el empuje de la unidad de acción y la activación popular, desarrolladas mediante la utilización de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos…”. ¿Quién en la otra orilla puede estar en desacuerdo con esta afirmación? ¿No es eso y precisamente eso lo que les hemos venido exigiendo durante décadas, que sólo es admisible la vía política?

Pero dicen más. A continuación introducen un párrafo aún más contundente: “El proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias….” ¿A quién sino a ETA se refieren al plantear que no debe interferir en ese proceso? ¿A quién sino a ETA le comunican que debe hacerse sin su violencia? Pero aún lo dejan más claro en el siguiente párrafo: “Nadie podrá utilizar la fuerza (violencia se debe entender) o amenazar con su uso para influenciar en el curso o el resultado de las negociaciones multipartidarias, así como de modificar el acuerdo que nazca de las mismas”. O sea que no debe haber más T 4.

Está claro que no señalan en este documento explícitamente una condena a la violencia de ETA. ¿Existe alguien tan ingenuo que pensaba que en este primer paso lo iban a hacer? Tampoco me parece una exigencia básica ahora, si de lo que se trata, como decíamos en mi etapa marxista, es de “agudizar las contradicciones internas del contrincante”. Pero lo que dicen, no siendo suficiente, era necesario para emprender un camino, esperemos que esta vez sí definitivo, hacia la paz.

Han dado un paso hacia adelante. Para algunos como es mi caso, importante, histórico, para otros insuficiente, aunque para la mayoría sea “más de lo mismo”. Se equivocan quienes minimizan la importancia de una decisión estratégica representada no sólo por el contenido literal de este documento, también por los gestos que ha habido en la “trastienda”, con desencuentros profundos entre la línea política representada por Otegi, Usabiaga, y otros, con la dirección actual de ETA cada vez más alejada de sus bases sociales, y eso los demócratas deberíamos explorarlo y potenciarlo.

Una banda a la deriva masacrada por constantes caídas, taladrada por la desconfianza, y además, como preludio de su fin, con grandes dosis de mala suerte, como si el destino les estuviera enviando un mensaje claro de que éste es el momento de su desaparición; que ya sólo les queda salvar los “cuatro trastos” que aún les quedan antes de morir, no ya tanto por la presión policial y judicial como por inanición (la foto de los últimos etarras colgada en Facebook resulta de un patetismo significativo).

Que desde todos sus frentes, y los editoriales de Gara (que también les ha abandonado) son elocuentes, ya sólo se pide al Estado medidas sobre sus presos, y respeto a las normas democráticas, y cito textualmente su reflexión: “Por parte de los estados, la lista de gestos y acciones que sin duda allanarían el camino a recorrer hacia un marco democrático y que acelerarían el proceso comienza por aquellos que tienen que ver con derechos humanos y libertades políticas. Por un lado, deberían empezar por anular los castigos añadidos que sufren los presos políticos vascos, utilizados como auténticos rehenes. Por otro lado, deberían comenzar a desmantelar la telaraña legal que durante las tres últimas décadas ha tejido en Euskal Herria un estado de excepción.”

Sólo por esta reflexión que viene de su más importante medio de expresión ya valdría la pena explorar este nuevo camino. Demostrar desde los poderes del Estado, y desde los partidos políticos mayoritarios altura de miras, reacciones generosas, audaces en aspectos que parecen fundamentales para ellos: presos y posibilidad de actuar libremente en el marco político, preparando así la pista de aterrizaje para una resolución adecuada a este conflicto, sin humillaciones, incluso me atrevo a decir sin que parezca una derrota, y después poder restituir a las víctimas de ambos bandos, y restañar las heridas desde el perdón y la reconciliación.

Me consta que esta tesis se sitúa fuera del guión oficial, pero quizás si todos los que pensamos así dentro del PSOE expresáramos de nuevo contra corriente nuestras opiniones, y al menos existiera un contrapeso frente a las posiciones más duras, más extremas, podríamos conectar con quienes en la otra orilla han sido capaces de elaborar este texto también contra corriente, y ayudarles a cruzar a la otra orilla.

En definitiva que quizás ahora sí debemos poner toda la carne en el asador, con valentía, con audacia, dando así una nueva oportunidad a la paz. Ojala sea así.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Portavoz PSN en el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia)

Villava-Atarrabia 18 Febrero 2010

miércoles, febrero 17

Steve Earle - The Mountain

john Arthur Martinez "Utopia"

Utopía: "Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación" Ahí seguimos a vueltas con la utopía, con la ilusión y el empeño de que al final sí sea realizable.

martes, febrero 16

Presidenta de la Cámara de Comptos de Navarra

El jueves se decide el o la nueva Presidenta de la Cámara de Comptos de Navarra. Las candidaturas vienen avaladas (en mi opinión erróneamente, pero ese es otro debate) por los partidos políticos, pero al menos yo no he participado en la decisión sobre quien presenta el PSN, y por lo tanto entiendo (si no fuer así rectificaría como no puede ser menos) que tengo libertad para dar mi apoyo desde este humilde blog a quien considero la persona idónea para ocupar ese importante puesto: mi amiga Lourdes Aldave. Durante los años que la conozco, y son ya muchos, me ha demostrado su valía profesional, política en momentos difíciles, y lo que es más importante, personal.

Cumple los requisitos idóneos para ser la responsable del máximo organismo de control de Navarra, ya que aún siendo una persona claramente progresista, de izquierdas, es capaz de equilibrar las necesidades que ese puesto debe tener entre las diferentes sensibilidades y opciones ideológicas que enriquecen nuestra comunidad, desde la derecha más rancia a la izquierda más radikal, desde el nacionalismo español hasta el vasco. Es de esas personas con las que dialigar no cuesta esfuerzo, tiene una mirada limpia y un espíritu cargado de consenso.

Espero y deseo que salga elegida, pero si no fuera así seguro que seguirá ahí, al pié del cañón, y nos encontraremos aunque sólo sea para una charla agradable con una café en un pequeño rincón de la vieja Iruña.

Ánimo Lourdes!

ITOIZ - Lau teilatu

Las asambleas de Batasuna ratifican que los únicos instrumentos y garantía de avance son la lucha política y el apoyo popular

Por su interés cuelgo el resultado del debate desarrollado en el seno de Batasuna. Parece que en esta ocasión van en serio, y que por primera vez en la historia de este ya largo y doloroso conflicto, los políticos se rebelan ante los militares. Si fuera así, y hay que seguir el proceso con mucha atención, desde la otra orilla debemos alentar esta decisión adoptando medidas inteligentes y audaces. Ojalá todos y todas estemos a la altura del momento histórico que nos va tocar vivir.



Zutik Euskal Herria


La Izquierda Abertzale ha analizado la actual coyuntura y el proceso político vasco, y ha debatido sobre todo ello. No lo ha hecho entre unos pocos ni en lugares ocultos. Al contrario, ha llevado el debate a la gran sala de juntas que componen sus militantes y su base social. Ha sido un ejercicio democrático, un ejercicio democrático eficaz, pues valdrá para definir la estrategia política que necesitamos.

"No se ha tratado sólo de un debate en abstracto, ya que, al mismo tiempo, la Izquierda Abertzale ha tenido que intervenir e influir en la situación política. No podíamos permanecer aislados en nosotros mismos, a la espera de que en algún momento todo se aclarara. Teníamos que estar con nuestro pueblo y, a la vez que realizábamos este debate, debíamos llevar a cabo iniciativas. Al fin y al cabo, para construir una estrategia eficaz, la Izquierda Abertzale debe definir a diario su línea política y de intervención. Por ello, desde el comienzo mismo del curso político comenzamos a dar cuerpo a nuestra línea de trabajo, con iniciativas y propuestas concretas. Y de esa misma forma deberemos continuar también en los próximos meses. Sólo a nosotros y a nosotras, y a nadie más, nos corresponde asumir tal responsabilidad.

El concepto del tiempo hay que entenderlo en términos políticos. Son las condiciones políticas y sociales las que fijan el momento de realizar apuestas. Pese a que nos ha costado mucho crearlas, hoy en día existen esas condiciones para dar los pasos que estamos dando. Ése es el motivo por el que hemos desarrollado este debate. Así, la elaboración de la ponencia «Clarificando la fase política y la estrategia» y la presentación de la Declaración de Altsasu responden tanto a la reflexión interna como a los pasos que hay que dar en el proceso político. Ambos documentos han sido ratificados con un amplísimo apoyo de nuestra base social, sin olvidar que en la Unidad Popular la divergencia también tiene cabida. El debate llevado a cabo en torno a la ponencia «Clarificando la fase política y la estrategia» y la presentación de la Declaración de Altsasu ponen de manifiesto fehacientemente la voluntad de la Izquierda Abertzale por llevar a cabo el cambio político y por transitar por el camino del proceso democrático.

Precisamente, a través del debate hemos descubierto lo que debemos hacer, así como en qué hemos acertado y en qué nos hemos equivocado en este tiempo. Por eso, a la vez que nos hemos reafirmado en nuestro proyecto y en las raíces de nuestra trayectoria, también hemos realizado una profunda autocrítica. Con logros y errores, hemos traído el proceso de liberación a la fase del cambio político. Ahora, se trata de hacer irreversible el verdadero cambio político. Y asumir la apuesta de materializarlo exige cambios también en nosotros y nosotras mismas.

El Pueblo Vasco y la ciudadanía vasca, fundamentos del movimiento de liberación

El Pueblo Vasco. La ciudadanía vasca. Los hombres y mujeres de esta tierra. Su sociedad. Ésas son nuestras únicas referencias a la hora de dibujar nuestro proyecto político. La Izquierda Abertzale reafirma su compromiso de atender al pueblo y a la ciudadanía, de tener como norte sus deseos y anhelos, así como de respetar y hacer respetar su voluntad.

De hecho, es la hora del compromiso. Es la hora de dar pasos. Y en este momento, la Izquierda Abertzale es plenamente consciente de que la clave no está en esperar a conocer lo que el resto de agentes están dispuestos a hacer, sino en lo que nosotros y nosotras debemos hacer. De ese modo, nuestra fuerza y nuestra razón traerán nuevas situaciones, podrán condicionar la actuación del resto de agentes y, lo que es aún más importante, lograrán cada vez una mayor adhesión popular para que Euskal Herria sea dueña de su futuro.

Realizar la apuesta política es una decisión propia, porque consideramos que esta apuesta es la manera más eficaz para avanzar en el proceso de liberación, y porque responde al deseo de nuestro pueblo. Nuestras decisiones deben ser siempre consecuencia de nuestra voluntad y de la de nuestro pueblo. No debe estar forzada por nada, ni depender de la voluntad de nadie más.

La imposición y la injusticia utilizadas por los estados no serán jamás ingredientes del proyecto de los independentistas de izquierdas. No somos como ellos, tampoco cuando debemos hacer frente a la represión salvaje y al intento de asimilación de nuestro pueblo. No lo hemos sido jamás, ni lo seremos en adelante.

Damos nuestra palabra de que no dejaremos que se pierdan la esperanza y las condiciones creadas durante estos años para alcanzar un escenario democrático. Sin ir muy lejos, las movilizaciones populares de los últimos tiempos han mostrado claramente que existe masa crítica para orientar convenientemente el proceso democrático mediante vías políticas. Además, la Izquierda Abertzale puede confirmar que otros agentes, tanto en Euskal Herria como en el ámbito internacional, están dispuestos a realizar junto con nosotros y nosotras este camino, cada cual desde sus propias decisiones. Corresponde a toda la Izquierda Abertzale alimentar las condiciones para que todo ello pueda desarrollarse con fortaleza. No defraudaremos a nuestra historia. No defraudaremos a nuestro pueblo.

Desde hoy mismo tenemos el futuro por ganar. La opción de la independencia está abierta. En Europa se han constituido estados y en diferentes lugares ese debate está plenamente abierto. La opción de crear nuevos estados es una opción real si existe la capacidad de articular mayorías democráticas sólidas. Euskal Herria es un pueblo organizado, dinámico y preparado, con suficiente madurez y con suficientes bases políticas, sociales y económicas. Por encima de cualquier otra cosa, tenemos plena confianza en nuestro pueblo.

Antecedentes políticos, motivos para la confianza

Hace 50 años Euskal Herria agonizaba. En este periodo de tiempo, gracias a la lucha, hemos recorrido el trayecto hasta abrir la opción de la constitución del Estado Vasco. Ahora, después de haber logrado frenar la operación política diseñada tras la muerte de Franco, cuyo objetivo era la asimilación de Euskal Herria, estamos a las puertas de un nuevo tiempo que tendrá como objetivo constituir un marco democrático.

En estas décadas hemos logrado muchos avances y victorias parciales. Además de responder a las embestidas de los estados, hemos tenido capacidad de desarrollar una línea política. Hemos hecho frente a los intentos de destrucción del independentismo y, al mismo tiempo, hemos sido capaces de abrir y ganar debates, así como de colocar en el centro del panorama político contenidos y propuestas concretas.

No ha sido un camino fácil. El sufrimiento ha sido la terrible consecuencia de este largo ciclo de conflicto político y confrontación armada. Aunque muchos hayan querido ocultar la realidad, el origen de ese sufrimiento resulta evidente: la negación de los derechos de Euskal Herria. Esa negación provoca el conflicto político, y la estrategia represiva lo alimenta. Superar esa situación es una necesidad para poder alcanzar ese escenario democrático donde poder defender nuestro proyecto político.

Durante todos estos años, la Izquierda Abertzale ha realizado un enorme trabajo. Desde la lógica política de ese mismo trabajo y desde la confianza que ofrece el camino realizado hemos formulado el camino del próximo periodo. Nuestra historia y nuestras razones nos dan confianza en nosotros mismos.

La fase política, la fase del cambio

Nos encontramos en una fase política agotada, y ello ofrece claramente oportunidades históricas al proyecto nacional y social. Las opciones de cambio político institucional caracterizan la situación de Euskal Herria, si bien es cierto que esas opciones tienen formas e intensidades diferentes en el sur y el norte de Euskal Herria.

Es cierto que la situación de bloqueo se está prolongando más de lo debido, principalmente porque los estados así lo han decidido a través de la estrategia represiva. En concreto, en Hego Euskal Herria seguimos entre dos ciclos, uno agotado y otro nuevo aún sin definir. Así, el pulso político del momento y la principal batalla se centra en la dirección y forma de ese nuevo ciclo que hay que abrir.

La oportunidad de un cambio político verdadero, la oportunidad de superar el ciclo estatutario supeditado a la estrategia de la negación de Euskal Herria y abrir un marco democrático, se encuentra abierta de par en par. Ahora el desafío consiste en cruzar esa puerta abierta tras décadas de esfuerzo, trabajo y lucha y efectuar el cambio político. Hay suficientes condiciones para ello. La clave reside en concretar la estrategia eficaz que, aprovechando esas condiciones, materialice dicho cambio.

París mantiene una agresiva actitud de negación sobre el norte de Euskal Herria. Pero ya sea en la reivindicación institucional, en la defensa del euskera, en la construcción nacional o en las luchas del ámbito socio-económico, las movilizaciones sociales demuestran una y otra vez las ansias de vivir y la determinación por lograr el reconocimiento de este país.

Las bases para el reconocimiento de la territorialidad de Euskal Herria están asentadas en la ciudadanía de Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa. Tenemos que abrir en las tres provincias una nueva fase que, mediante la acumulación de fuerzas, obtenga el reconocimiento institucional y para que París respete la palabra y la decisión de Euskal Herria.

La fase política a la que nos dirigimos es la fase del cambio político. Una vez creadas las condiciones del cambio, llega la hora de materializarlo. Por consiguiente, el objetivo de esta fase política es lograr el marco democrático que ofrezca las suficientes bases para realizar el camino hasta la constitución del Estado Vasco.

El proceso democrático, la palanca del cambio de ciclo

El proceso democrático constituye la palanca para el cambio de ciclo, es el instrumento principal de la fase política. Hay que articular un proceso democrático que tenga como base la negociación, el acuerdo político y la participación popular. Desarrollar un proceso de ese tipo resulta la única vía posible para realizar el cambio de marco.

Es hora de estructurar el proceso democrático. Y ese proceso tiene un objetivo definido: constituir el marco democrático que resuelva los nudos de la autodeterminación y la territorialidad. El marco democrático tiene que posibilitar que todos los proyectos políticos puedan ser materializados, incluido el de los independentistas. El acuerdo político resolutivo entre las distintas formaciones vascas, que deberá ser respetado por los estados, constituye el elemento que debe gestar el proceso democrático. Los principales protagonistas serán la ciudadanía vasca y Euskal Herria, para iniciar el proceso, para fortalecerlo, para refrendar los acuerdos de solución y para tomar las últimas decisiones sobre su organización interna y relaciones externas. Deben construirse las condiciones para desarrollar adecuadamente este proceso, es decir, sin injerencias, injusticias y sin violencia.

Tal y como se afirmó en la Declaración de Altsasu, iniciar el proceso democrático supone una decisión unilateral de la Izquierda Abertzale. Pese a los altibajos y superando los problemas que se presenten, el proceso democrático constituirá un reto que deberá mantenerse en el tiempo. Para su desarrollo se buscarán acuerdos bilaterales o multilaterales con los agentes políticos vascos y con la comunidad internacional. Así como con los estados para alcanzar la resolución del conflicto.

Por decisión propia y desde la confianza, con la esperada ayuda de otros agentes y la previsible oposición de potentes centros de poder, la Izquierda Abertzale prevé tres estaciones en el proceso democrático que ya se está poniendo en marcha en Hego Euskal Herria. Mientras, en Ipar Euskal Herria las labores principales consisten en el trabajo de socialización y de dar forma a una acumulación de fuerzas específica. Éstas son esas tres estaciones:

Mínimos democráticos. Constituyen la base necesaria para poder desarrollar el proceso democrático. Deberán materializarse acuerdos o decisiones sobre la igualdad de oportunidades de todas las fuerzas políticas y sobre la desactivación de las medidas de excepción.

Acuerdo democrático. Se basaría en el desarrollo de los contenidos políticos trabajados en el último proceso de negociación, reconociendo el carácter nacional de Euskal Herria, garantizando que todos los proyectos políticos puedan ser realizables, y estructurando las vías jurídico-políticas para que los territorios vascos puedan establecer sus relaciones tanto entre si como con el Estado.

Marco democrático. Supondría la materialización jurídico-política del acuerdo democrático. Se constituiría gracias a la voluntad popular y garantizaría superar las negaciones estructurales que padece Euskal Herria. Ahí situaría la Izquierda Abertzale su esfuerzo por crear una autonomía conformada por los cuatro territorios de Hego Euskal Herria y con derecho a decidir, en el sentido expuesto en la propuesta de Anaitasuna, y del mismo modo, en articular una autonomía con los tres territorios de Ipar Euskal Herria, tal como recoge la Propuesta de Uztaritze.

Nuevas estrategias e instrumentos, medios para avanzar

Estamos comenzando una nueva fase, y ello exige nuevas estrategias e instrumentos. Para llevar a cabo el cambio resulta imprescindible posibilitar una acumulación de fuerzas creciente y llevar la confrontación al terreno donde los estados son más débiles, esto es, llevar la confrontación al terreno político.

La conclusión del debate se ha decantado por situar todas las formas de actuación al servicio del reto que entraña la nueva fase política; para favorecer la acumulación de fuerzas que exige el nuevo ciclo. Por tanto, con el objetivo de la acumulación de fuerzas como horizonte, la lucha de masas, la lucha institucional y la lucha ideológica, la modificación de la correlación de fuerzas y la búsqueda del apoyo internacional serán los únicos instrumentos del proceso democrático. El apoyo popular supondrá la única garantía, y el movimiento popular, el acicate más eficaz.

Será el empuje de la unidad de acción y la activación popular, desarrolladas mediante la utilización de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos, el que abrirá el marco democrático.

El proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias, rigiéndose el diálogo y la negociación entre las fuerzas políticas por los principios del Senador Mitchell. Nadie podrá utilizar la fuerza o amenazar con su uso para influenciar en el curso o el resultado de las negociaciones multipartitas, así como para tratar de modificar el acuerdo que nazca de las mismas.

El proceso democrático debe traer consigo una organización, una acumulación de fuerzas, una capacidad de lucha y un apoyo popular crecientes, y gracias a todo ello se podrán lograr objetivos tácticos y proyectar diferentes iniciativas: entre otras cosas, lograr las libertades democráticas básicas y dar pasos en la liberación de presos, reoxigenar la construcción y articulación nacional, fortalecer la ofensiva política en el ámbito internacional e impulsar la negociación política.

La estrategia que estamos perfilando cuenta con ámbitos de trabajo bien definidos. Resulta práctica y ofrece la posibilidad de dar pasos concretos. Las principales líneas de trabajo consisten en sumar fuerzas en favor de la independencia y la soberanía, en fortalecer las dinámicas en favor de las libertades democráticas y de los presos y presas, en proyectar los instrumentos e iniciativas que desarrollen el proceso democrático -en concreto, para impulsar la negociación política-, y en diseñar el camino para fortalecer la propia Izquierda Abertzale. Desarrollar y concretar todo ello acaparará el trabajo teórico y práctico de los próximos meses.

Consideramos que el proceso democrático y la construcción nacional deben ir de la mano. La construcción nacional tiene una gran importancia también en la actual fase política. De hecho, supondrá un instrumento para la acumulación de fuerzas y para que el proceso tome una dirección adecuada. Hay que situar la construcción nacional en el cambio de ciclo. Es más, el cambio de ciclo debe permitir que la construcción nacional avance de un modo más eficaz, uniendo el trabajo del movimiento popular y el de las instituciones. En nuestro análisis también la construcción nacional entraría en una nueva fase.

La Izquierda Abertzale quiere añadir al cambio político el cambio social, porque considera que unirlos constituye garantía para ambos. Un cambio político sin cambio social sería claramente insuficiente, y el cambio social sin cambio político resulta irrealizable. En definitiva, además de hacer frente a la injusticia que impone el modelo neoliberal, la lucha de izquierdas que debemos desarrollar orientaría adecuadamente el cambio político y favorecería la acumulación de fuerzas de los trabajadores y los sectores populares. El trabajo que debe efectuar el sindicalismo resulta fundamental.

Los y las independentistas de izquierda deseamos el cambio social, y para ello, entre otras cosas, resulta imprescindible el aliento del movimiento popular, la práctica feminista, una nueva política lingüística, un nuevo modelo educativo, el trabajo de los agentes culturales y la pujanza del movimiento juvenil.

Para avanzar en esta apuesta política, en el futuro la Izquierda Abertzale deberá disponer de una formación política legal para la intervención político-institucional, así como para participar en la mesa de partidos políticos donde se logre el acuerdo político resolutivo. Por tanto, le corresponderá a dicha formación, sea cual sea su nombre y estructura legal, ser la referencia de todos los independentistas y socialistas de Euskal Herria en la práctica política, de masas, ideológica e institucional a desarrollar en el proceso democrático.

Ezker Abertzalea

En Euskal Herria, febrero de 2010"

lunes, febrero 15

Emmylou Harris - Shenandoah

Otra reina.

Judas Priest- Diamonds And Rust

Democracia, libertad y seguridad (Por el FORO IRUÑA)

Las personas que firmamos este escrito coincidimos en la apreciación de que, de un tiempo a esta parte, se está primando la seguridad en detrimento de la libertad, con el consiguiente deterioro de la democracia en su conjunto. El proceso viene de atrás. Ya en el inicio de la crisis de los setenta, por ejemplo, la Trilateral apostaba por modelos de democracia restringida, concentrada y autoritaria. Pero, por poner una fecha emblemática, ha sido fundamentalmente a partir del 11 de septiembre de 2001 cuando han venido implementándose más abiertamente políticas de seguridad. Que el resultado esté siendo una sociedad más exasperantemente regulativa y punitiva nos parece claro. Como nos lo parece, también, que tal empeño está resultando escandalosamente selectivo. En tanto para unos ámbitos se postula una desregulación total, abriendo una vía a la arbitrariedad, el abuso y la corrupción más descarados, para otros, en cambio, se incrementan los supuestos delictivos y sus penas correspondientes. ¿Avanzamos, así, hacia una sociedad más segura? Sinceramente, no lo vemos. Opinamos, más bien, lo contrario. Lo que nos resulta tremendamente inquietante.

Libertad y seguridad son, ambas, derechos humanos fundamentales. En cuanto tales, nuestra Constitución los recoge y figuran entre los pilares básicos de la democracia. Una y otra, libertad y seguridad, se necesitan e implican: no puede darse la primera sin la segunda, y viceversa. Es lo que hace que, de suyo y por fuerza, se salvaguarden y limiten, moderen y modulen recíprocamente. Siendo, pues, un bien en sí mismas e inseparables, libertad y seguridad tienen, no obstante, jerarquía entre sí. La seguridad debe garantizar y estar en función de la libertad, que, no lo olvidemos, define lo humano en cuanto tal. En medio de una realidad cambiante, lograr entre ambas -en la práctica, que es lo que verdaderamente importa- un punto de equilibrio, es el objetivo a alcanzar. Una tarea, ésta, además de difícil, siempre aproximativa, frágil e inestable, tratándose de dos polos a menudo conflictivos o, en todo caso, permanentemente en tensión. Sabemos que no hay democracia perfecta y que es quimérico imaginar una libertad y seguridad absolutas e incondicionadas. Nos hallamos ante el reto de una constante construcción social y política de las mismas. Dicho intento estará siempre inevitablemente contextualizado y marcado por las condiciones históricas.

Tradicionalmente las democracias de corte más o menos liberal han tratado de resolver las tensiones entre libertad y seguridad buscando un equilibrio entre lo individual y lo colectivo y social; entre lo privado y lo público; entre la sociedad civil y la política; entre la ciudadanía y el Estado; entre los poderes mismos, funciones e instituciones que conforman el Estado, a través, en mayor o menor medida, de mecanismos de independencia, contrapeso, control y participación; entre la nación-estado o el estado plurinacional de una parte y el concierto internacional o de las demás naciones de otra… Pero la situación ha cambiado. Parece obvio que, hoy, nos hallamos en un nuevo contexto, que, además de introducir nuevos elementos desequilibrantes, escapan con frecuencia al control de los estados nacionales y las sociedades respectivas. Y que dicho marco contextual tiende a forzar la balanza hacia la seguridad, achicando los espacios de la libertad. Dos tipos de factores, objetivos y subjetivos, contribuyen especialmente a ello. Otros andan a caballo entre los primeros y los segundos.

Estaríamos totalmente fuera de la realidad, si pretendiéramos buscar salidas al problema que nos ocupa prescindiendo de una serie de datos: como la globalización y lo que ella comporta de interdependencia, dilución de fronteras o cesión de soberanía; o la ausencia, en dicho marco y al mismo nivel, de verdaderas instancias de gobernanza y justicia; o el neoliberalismo y neoconservadurismo dominantes, con la preeminencia de la economía y del mercado capitalista sobre todo lo demás; o la profunda crisis de modelo que padecemos, que genera inseguridad y que aviva actitudes reactivas de control y represivas; o el terrorismo internacional, así como el interno propio, de tan impredecibles y trágicos efectos; o la nueva piratería con sus múltiples formas, en un mundo que estaría tornándose más líquido o marino y que demandaría, en el sentir de muchos, más regulaciones y controles; o el enorme poder de los medios de comunicación, forjadores de opinión y, a menudo, tan proclives a crear alarmas sociales… Nos estamos refiriendo, pues, a los que hemos denominado factores objetivos. Junto a ellos están los subjetivos, tan fácilmente manipulables e instrumentalizables por los distintos poderes. Entre dichos factores cabe destacar el miedo: en ocasiones totalmente falto de objetividad, con frecuencia irracional, a menudo interesadamente azuzado, que tiende a crear ciudadanos débiles y sumisos, y que, por lo general, refuerza lo establecido y los poderes que lo mantienen. ¿Acaso no anidan en el miedo el temor a la inmigración y a lo diferente; o aquella idea de que el espacio privado es más seguro que el público; o el hecho desconcertante de que un país como el nuestro, con índices de criminalidad inferiores a la media de los países europeos, y en continuado descenso, estemos a la cabeza de Europa en población reclusa y, encima, la hayamos cuadruplicado en unos pocos años?

A medio camino entre los factores objetivos y los subjetivos están los configurados por nuestra propia herencia sociocultural. De una parte, nuestra propia memoria bélica, décadas de dictadura y autoritarismo han podido dejar un poso que, inconscientemente, nos lleva a primar la seguridad en el cómputo de bienes necesarios, o a identificar seguridad y orden, seguridad y normatividad. Por otro lado, aun habiendo trabajado denodadamente por el advenimiento de la democracia desde posturas progresistas o de izquierda, hemos de reconocer haber sido en ocasiones muy críticos y duros con ella - la denominábamos formal-; haber flirteado más o menos, siquiera teóricamente, con una violencia presente históricamente, en su raíz, en las tradiciones revolucionarias, sea la burguesa ilustrada o la popular socialista o marxista; y, en cualquier caso, haber sido más fecundos y creativos en lo que concierne a las libertades que en lo que atañe a la seguridad.

En esta situación, ¿cómo avanzar? No tenemos la solución, pero sí podemos indicar modestamente algunos criterios. En este punto, es oportuno volver a recordar la primacía de la libertad. Pero sin olvidar que la seguridad no es sólo un bien, sino un derecho humano fundamental. Lo que es un deber recordar, sobre todo allí donde está en juego la vida. Y sin ignorar, tampoco, que no hay libertad ni seguridad absolutas o incondicionadas. Dicho esto, nos parece necesario nombrar los miedos, tratar de racionalizarlos, consultar a los expertos y escucharles. Tendremos que ir más a las causas que a los efectos, invertir más en las primeras que en los segundos, o, dicho en otros términos, implementar políticas y abrir procesos y dinámicas preventivos. Hemos de positivizar los derechos, garantizándolos, de modo que sean efectivamente exigibles y su vulneración recurrible. Por último, dar pasos hacia la constitución de una gobernanza y justicia mundiales, y ahondar en un nuevo humanismo intercultural nos parecen otras de las tareas imprescindibles.

viernes, febrero 12

Noches De Boda - Joaquin Sabina

Que el corazón no se pase de moda,

Noche de bodas (Joaquín Sabina) Para mis amigos Tere y Oumar

Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,

Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.

Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.

Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

miércoles, febrero 10

Timothy B. Schmit - Something Sad

El futuro del trabajo

Escribí este artículo hace diez años, pero creo que con algunos matices está de plena actualidad.

Se ha hablado mucho en los últimos tiempos del futuro del trabajo y del futuro de la clase trabajadora , pero se ha evitado (conscientemente en la mayoría de los casos) hablar de las consecuencias de este problema. Se podría decir que entre los teóricos del tema existe una especie de “conspiración del silencio” , quizás presionados por círculos poderosos , que temen que las personas perciban el desempleo estructural que nos castiga , como una inevitable consecuencia de la revolución científico-técnica en la que estamos inmersos.

Pero no solo nos enfrentamos al miedo de los empresarios que temen las respuestas negativas a las consecuencias , tan ventajosas según ellos , de la revolución tecnológica , también está el miedo de los sindicatos al pánico de sus afiliados ante la perspectiva de un desempleo estructural inevitable. Sindicatos incapaces de dar una respuesta coherente y eficaz a este problema.

Existe miedo en los que saben e ignorancia en el resto , porque es difícil llegar a entender la complejidad de la moderna tecnología y de la evolución que se produce en este campo , sin precedentes en la historia de la humanidad. Además los especialistas , los que “saben” , no están interesados en las consecuencias sociales de lo que están haciendo.

Por tanto podemos asegurar que la revolución cientifico-técnica y las consecuencias sociales de la misma , van acompañadas por la ignorancia y el miedo a hablar sobre ello.

Es por eso fundamental y prioritario que desde los partidos definidos como de izquierda y desde los sindicatos , se comience un amplio debate sobre este grave problema y tratemos de contestar a la pregunta que nadie quiere hacerse : ¿es el desempleo estructural un resultado inevitable de la 2ª Revolución industrial que vivimos? , y si así fuera ¿qué hacer ante ello desde una perspectiva de izquierda?.
Ya en 1.930 Keynes lo anunciaba de forma profética :
“ Nos aflige una nueva enfermedad cuyo nombre no se haya oído , pero acerca de la cual oiremos mucho en los próximos años , me refiero al desempleo tecnológico”.
Y lo dijo cuando no existía la microelectrónica y lo llamó desempleo tecnológico cuando ahora lo llamamos estructural. Pero lo que importa no es el nombre sino el fenómeno que se analiza y ahí Keines acertó.

Está claro para todos los analistas que estamos viviendo una 2ª Revolución Industrial , basada en la parición de la microelectrónica y la robótica , de la que estamos solo en su etapa inicial , que está produciendo cambios revolucionarios en nuestra sociedad y que tiene su origen en el uso de microprocesadores que en solo 25 años han multiplicado por cien su eficacia y potencia , con una caída en picado de su precio. Existen ya macrochips que integran cada uno un millón de transmisores y aparecen ya ordenadores de 5ª , 6ª ... generación y de robots relacionados con ellos.Para el siglo XXI se puede tener en un chip el equivalente al cerebro humano , con lo que la idea del cyborg (robot humanoide) ya no pertenece a la ciencia-ficción sino simplemente al futuro tecnológico inmediato.

En Japón se trabaja ya en futuras fábricas que funcionarán sin mano de obra humana y la mayor fábrica del mundo de robots con capacidad de hacer 12.000 al año , funciona con 90 personas.

Utilizando técnicas no ya de análisis marxista , sino simplemente de sentido común , se llega a la conclusión de que todo esto significa una aceleración en la robotización y la informatización de los procesos productivos y de los servicios , y por tanto una reducción drástica de la mano de obra , no solo como consecuencia de la crisis económica como era habitual , sino fundamentalmente del resultado de los progresos tecnológicos. Y por tanto la generación de un desempleo estructural , que según algunos expertos como el premio Nobel de economía Leontief , cifra solo para EE.UU. en 20 millones más para el año 2.000 y hay quién apunta una reducción del 25 % de la mano de obra a nivel mundial.

Afirmar como hago que es inevitable este desempleo , como consecuencia de la 2ª Revolución Industrial que vivimos , no debe significar que ésta sea una desgracia , y que debemos luchar contra ella (entre otras cosas porque no es posible). No será un desastre en tanto en cuanto se satisfagan ciertas condiciones con las que debe resultar beneficiosa para la humanidad.

Como afirma Adam Schaff : “es un desafío al Jehová bíblico que condenó a los seres humanos a ganar el pan con el sudor de su frente , porque la automatización invalida esta sentencia , permitiendo al ser humano en lugar de realizar trabajos físicamente duros , liberar su actividad creativa para un desarrollo más pleno de su personalidad y de su realización”.

Por lo tanto la escasez de trabajo no es una maldición , sino la forma perversa de lo que puede y debe ser un beneficio potencial. Significa que la economía ya no va a necesitar que se trabaje a tiempo completo (considerando esto como las ya clásicas 40 h. semanales) , y durante todo el año y por tanto que exista la posibilidad de disponer de una cantidad sin precedentes de tiempo libre.

La cuestión para la izquierda es luchar para permitir , que todos los individuos y la sociedad en su conjunto se beneficien de ello. Esto requiere trabajar menos horas y con más trabajadores , para evitar que la maldición anterior se pueda transformar en : “No trabajarás”.

Es por eso necesario fijar una serie de condiciones que contesten a la pregunta de ¿qué hacer?. Qué hacer para asegurar la existencia de millones de personas que están condenadas a perder su empleo con un doble problema , el económico y también en qué emplear el ahora tiempo libre. Y también qué hacer para generar el empleo necesario para las nuevas generaciones que llegan al mercado de trabajo.

Para contestar estas preguntas debemos partir de las siguientes ideas básicas , desde una posición nítidamente de izquierdas :
1.- El pleno empleo y la mayor igualdad social y económica , son objetivos más importante que el crecimiento económico por si mismo.
2.- Debemos priorizar el crecimiento económico en aquellas áreas que más beneficien a la población , que menos deterioren el medio ambiente y que corrijan los desequilibrios entre el Norte y el Sur.
3.- Seguir profundizando en las campañas para el acortamiento de las jornadas laborales , y como consecuencia por una redistribución de los puestos de trabajo existentes (trabajar menos para trabajar todos).
4.- Instituir una Renta Básica para todos los ciudadanos de un país , con la obligación para aquellos que no tengan empleo de participar en ocupaciones socialmente útiles. Para ello se deberá elaborar un catálogo de las mismas.
5.- Fomentar la cultura del ocio y de la educación continua , trabajando en la idea de “disponer de tiempo libre es más importante que disponer de dinero”.
6.- Está claro que los recursos necesarios para todo ello , deben venir de los fondos públicos provenientes de una nueva redistribución del PNB , mediante impuestos progresivos.
7.- Iniciar una campaña a nivel internacional para que el mayor número de personas tomen conciencia del problema. Con la máxima urgencia ya que el ritmo de la actual revolución tecnológica es tan rápido , que esta cuestión afectará a nuestros hijos o quizás a nosotros mismos.

Hacerse cargo de todos estos planteamientos es el deber de la izquierda en el sentido más amplio de la palabra , porque si no , la falta de cumplimiento de esta tarea significaría asumir una responsabilidad política y moral directa respecto al posible desastre en que quedará sumida la próxima generación , desastre que será inevitable si dejamos su solución en manos de la derecha , o de los autodenominados social-liberales muy de moda en los últimos tiempos , incluso en el seno de la izquierda.

martes, febrero 2

Aides Graffiti

El anuncio de sexo seguro más original.

Shakira - Hay Amores

Hay amores que se vuelven resistentes a los años,
como el vino que mejora con los años,
asi crece lo que siento yo por tí.

Hay amores que se esperan al invierno y florecen
y en las noches de otoño reverdecen
tal como el amor que siento yo por ti.

lunes, febrero 1

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra. (Para mayores de 30)

De Eduardo Galeano:

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

Eduardo Galeano