Cada año en vacaciones se repiten los mismos hechos pero con diferentes sensaciones. No sólo porque los acontecimientos externos que van sucediendo producen inevitablemente esa diferencia, también porque lo más inmediato, lo más próximo, va cambiando y en algunas ocasiones, y este año con mayor razón, de manera notoria, incluso podríamos decir que definitiva. Esas reflexiones me vienen en estos días de breve relax después de momentos intensos, quizás los vividos con mayor profundidad de toda mi vida, excluyendo dos que me marcaron, uno en lo positivo, el nacimiento de mi hijo, y en negativo el otro, la muerte de mi hermano pequeño. En teoría los veranos sirven como una especie de paréntesis en lo cotidiano, para cargar pilas a la hora de enfrentarse al siguiente curso, sea este educativo, profesional, político, e incluso sentimental, de manera relajada, reflexiva. Algo así como si vaciáramos la botella de sensaciones, para poder llenarla de nuevo en las estaciones que se avecinan. En v...