martes, marzo 29

Música y política. Política o música.


Artículo publicado en Publicoscopia el 29 Marzo 2016

Corren malos tiempos para la lírica. Corren malos tiempos para demasiadas cosas, también para la política, o al menos para la política entendida como la entendían los clásicos. Como proyecto de vocación vital, de caminos recorridos, de larga y dilatada militancia en ideas, de reflexión profunda sobre el destino del hombre siempre desarrollados desde la ética. En esta época que nos toca sufrir la actividad política se parece cada vez menos a esa definición, y se asemeja más a los programas basura de televisión.

Competencia desleal, traición, exclusión total de la ética, de la pluralidad, o de la solidaridad, plataforma para alcanzar metas personales nada recomendables, para medrar, trepar, y aprovechar la lucha y el esfuerzo de los demás. Nada que ver con esa idea entre revolucionaria y solidaria, de los idealistas de otros tiempos. Ahora la política es un lugar en el que es difícil vivir, desenvolverse, con la herencia vivencial del 68 ahora que se cumplen 48 años. Se persigue al diferente porque se le teme, no permitiendo la heterodoxia, primando la lealtad al líder antes que a las ideas, incluso entre los partidos que se consideran nuevos, emergentes.

No se permite la imaginación, ni explorar o experimentar nuevas ideas políticas, porque eso pone en peligro una estructura obsoleta y esclerotizada. Las direcciones de los partidos se llenan de cretinos mediocres inmersos en la ignorancia, sin ninguna capacidad autocrítica, sin ningún interés en profundizar en esas ideas, dispuestos a alcanzar cotas de poder, ya sean interno o externo, a cualquier precio, incluso vendiendo el alma al diablo. Gentes sin escrúpulos, desideologizadas que valen igual para un "roto que para un descosido".

¿Será eso lo que Fukuyama definió como el "final de las ideologías"? Se podrá decir que es una opinión excesivamente pesimista, pero es el resultado de una experiencia negativa en los últimos tiempos, incluso desde una visión relajada y exenta de elementos inmediatos. Un "territorio comanche" del que entran unas ganas inmensas de alejarse a toda velocidad.


Frente a eso y viendo la repercusión que ha tenido el inmenso concierto que esos monstruos del rock, los Rolling Stones acaban de dar ante más de un millón de personas en Cuba, surge de inmediato la comparativa. Música y política, o política y música. Produce un inmenso placer que a través de la actividad política se pueda llegar a la música, es más, la política debiera impulsarla, debería estar impregnada en ella. Desde las instituciones, sean ayuntamientos o Comunidades Autónomas se debiera fortalecer esa relación.

Porque eso permite conocer a músicos y músicas de una manera más directa que la de asistir a un concierto o escuchar sus discos, por cierto comprados en una tienda como se debe hacer. Creadores ilusionados con lo que hacen, gentes que "pelean a la contra" en un mundo que sólo se promociona e impulsa la música de usar y tirar tipo "triunfitos" o la que suena en las grandes cadenas musicales. Como si fuera de eso no hubiera un mundo lleno de riqueza, de sensibilidad, de buena música y mejores músicos.

Artistas a los que o se promociona y ayuda desde los poderes públicos, o no saldrán de los pequeños conciertos hasta que la presión de sus necesidades económicas los haga acabar entre la generalidad, perdiéndose en la mayoría de los casos creadores como la copa de un pino. Gentes como Pancho Varona, Antonio García de Diego, los ángeles guardianes del gran Joaquín Sabina, pero al mismo tiempo autores de canciones que ya forman parte de la banda sonora de aquellos que apreciamos la buena música. También jóvenes talentos como Paco Cifuentes, Rafa Pons, Andrés Suarez, o María Rozalén. Se añaden a otros ya consolidados, Quique González, Carlos Chaouen, Olga Román, Álvaro Urquijo, Kutxi o Cristina Narea.


Escuchar el otro día ese proyecto sobre la Memoria Histórica que impulsa otro grande, Enrique Villarreal “El Drogas” antiguo líder de Barricada hace estremecer por su emotividad, pero especialmente por su valentía, por su compromiso. ¿No debieran los Ayuntamientos de izquierdas permitir que recorra cada punto de nuestra geografía?

Buena gente con corazones limpios y mente clara, llenos de sensibilidad e idealismo, quizás aquel que se quedó hecho jirones en mil batallas políticas, y que se puede recuperar a su lado. Gentes con las que poder pasar  agradables veladas, güisqui en mano, llenas de conversaciones sobre música, sobre amores y desamores, pero también sobre política, sociedad, o simplemente intercambiando experiencias y sensaciones.

Siempre con una sensación de paz y tranquilidad, y un deseo inmenso de apoyarles, de ayudarles, para que su música, sus letras, sus ideas, su sensibilidad puedan ser más conocidas. Corren malos tiempos para la lírica, y también para ésta música. Es curioso que precisamente esa forma de ayudarles sea a través de esa política a la que tanto he criticado al principio.

Una política que por cierto a veces les castiga a través del Torquemada de turno, en un país demasiado impregnado todavía de la Santa Inquisición. Así le ha pasado a Soziedad Alkoholika, a Berri Txarrak, a Def con Dos y otros, el poder contra el rock, la censura contra la libertad de expresión.


Quizá sea ésa una de las formas de redimirla y conseguir que cumpla su labor social; colaborando para que esos creadores, sean del mundo de la música, del teatro, cine, o literatura, puedan tener su espacio para desarrollarse. Esa puede ser una forma de recuperar la confianza en una actividad cada vez más alejada de las vivencias sociales.

Política y música, cruz y cara, negro y blanco, oscuridad y luz. ¿Quizá muerte y vida, aunque sólo sea al nivel de los sentimientos? ¿O pasado y futuro? Quizás habría que terminar estas reflexiones con la sensación de que como decía Dylan: "la respuesta está en el viento". En el viento de la música quizás esté la respuesta a la política.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 28 Marzo 2016


martes, marzo 22

¿Podemos ya no puede? ¿La izquierda tampoco?

La aparición de Podemos en la escena social y política produjo en una parte importante de la ciudadanía de nuestro país una sensación de ilusión y alegría. Es cuando menos curioso que una de las acepciones de ésta palabra sea “esperanza que carece de fundamento en la realidad” y desde luego se puede aplicar a Podemos perfectamente.

Su inicio fue espectacular, rutilante, era como una bocanada de aire fresco que irrumpía en un panorama político demasiado envejecido, obsoleto. Rompía con todos los estereotipos ver a un grupo de jovenzuelos universitario subiéndose a las barbas del poder establecido con propuestas novedosas, incluso rompedoras, en las formas y en el fondo.

Era un momento de especial decepción de esa ciudadanía, desmoralizada, cabreada con el machaque de la derecha gobernante y la parálisis de una izquierda que ni estaba ni se la esperaba. Representándolo gráficamente era como echar una piedra en un estanque pleno de quietud pero enfangado y produjo el efecto esperado, una especie de terremoto que aún dura aunque haya ido cambiando de forma.

La derecha por su parte no se mantuvo inactiva y copió la experiencia con Ciudadanos que emergió con la misma fuerza pero con postulados contrarios, apoyada por los poderes fácticos económica y mediáticamente.
Lo más triste, quizás lo más doloroso es que bajo esa capa exterior de colores y viento fresco hemos ido descubriendo el gris, las deficiencias, las perversiones y maldades del ser humano, los viejos tics de los aparatos obsoletos que también se descubrían en su seno. Lo de siempre recubierto de una falsa originalidad.
¿Quién recuerda ahora aquella ilusión de las decisiones de los círculos, de manera asamblearia, con votaciones para cualquier movimiento o cambio de estrategia? ¿Quién aquel proceso de democratización interna de un partido, que respetaba las discrepancias, la riqueza y pluralidad de la izquierda? ¿Quién aquellos discursos rimbombantes sobre el fortalecimiento de esa izquierda, la necesidad de unir fuerzas para desbancar a un PP corrupto y autor de la mayor agresión de la historia a las capas populares?
Todo se ha diluido como un azucarillo en un vaso de agua, aflorando las luchas internas, las purgas del más rancio estilo, el liderazgo unipersonal todopoderosos e inmisericorde, incluso aparece el Torquemada que los viejos partidos de la “casta” llevan dentro y parece que los de la nueva también. Decisiones arbitrarias, dictatoriales, censura, castigos al discordante, o simplemente marginación. Justo lo mismo que quienes intentan desbancar.
Pero detrás de los enfrentamientos personales, detrás de la lucha entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón hay también componentes ideológicos, de diferencias tácticas y estratégicas de hacia dónde debe ir Podemos y en definitiva la izquierda en el corto y en el largo plazo.
Por un lado quienes creen debe ser fortaleciendo esa izquierda, en ningún caso hacer nada que pueda debilitarla y sabiendo que resulta suicida llevar a nuestro país a una nuevas elecciones donde su suma dará menos que ahora y por lo tanto facilitará el mantenimiento en el poder de la derecha, del PP esté encabezado por Mariano Rajoy o no.
Por otro quienes sostienen que la línea a seguir es debilitar al PSOE para favorecer el sorpasso, sin importarles las consecuencias que se deriven de esa insensata táctica, en la idea de que eso facilitará el ocupar su lugar como liderazgo de una izquierda debilitada. Lamentablemente esta posición sostenida por Iglesias y su núcleo duro parece tener hasta el momento la mayoría en detrimento de Errejón y los suyos.
De acuerdo que en el PSOE también se libra esa batalla y de momento también la dominan los insensatos que justo con el argumento contrario, debilitar a Podemos, nos llevan hacia la debacle sin remedio, pero aún queda tiempo para darle la vuelta, para provocar un entendimiento de los dos partidos mayoritarios en esa izquierda, aparcar el cainismo tradicional y conseguir un gobierno al que si lo desea podría unirse Ciudadanos pero siempre desde un programa no sólo de cambio y progreso, sino también virando hacia su izquierda.
Quedan pocos días, apenas 40, se puede aunque las vibraciones que llegan sean negativas, con una base acallada, sumisa, plegada a los designios de “los de arriba” mientras los poderes fácticos contemplan satisfechos esa sangría. La izquierda con esta batalla a muerte está haciendo justo lo que esa derecha, el IVEX 35, Bruselas, la Casa Real desean. Cuando el enemigo aplaude fervorosamente lo que haces debes entender que te equivocas y cambiar el sentido de la marcha.
Pero quizás lo más lamentable de esta situación no sea la lucha a muerte entre sus líderes, sino que ésta se haya trasladado a la base y así contemplamos entre decepcionados y tristes la batalla que se da en la sociedad, en los medios de comunicación, en las redes sociales entre la afiliación socialista y la de Podemos, olvidando que nuestro enemigo real, el que nos lleva cuatro años machacando es precisamente el que contempla alborozado nuestra pelea: la derecha, la vieja del PP y la nueva de Cs.
Alguien debería poner algo de sensatez ante este error histórico. Alguien debería alzar su voz para acabar con ella. Pero lamentablemente no existe nadie con el valor y la autoridad moral para hacerlo.
Nos aproximamos así al abismo, mientras la manada de borregos blancos camina decidida hacia su destrucción, sólo algunas ovejas negras descarriadas, apuestan por evitarlo con poco eco, e incluso vilipendiadas y despreciadas.
¿Se puede dar la vuelta a la situación actual? Sólo un milagro podría conseguirlo y teniendo en cuenta la posición no creyente de quien relata esta historia no parece muy probable. Sólo el milagro de una presión excepcional en el seno de la izquierda, de su base social podría cambiar este negro panorama. O quizás el milagro venga de las encuestas al comprobar PSOE y Podemos, que en unas nuevas elecciones los dos pierden y por tanto la izquierda, especalmente su base social a la que se condena a cuatro años más de sufrimiento.
Lamentablemente las teorías deben ser contrastadas con la praxis. Veremos quién tiene razón, escribiendo estas líneas deseoso de que el equivocado sea quien las escribe.
Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)
Villava-Atarrabia 21 Marzo 2016



lunes, marzo 14

Una Europa miserable

Artículo publicado en Publicoscopia y Diario de Noticias de Navarra 15 Marzo y Gara 17 Marzo 2016

Los acontecimientos de los últimos tiempos quizás nos hayan hecho centrarnos en exceso en lo cotidiano, en el culebrón aún inacabado del intento de montar un gobierno para nuestro país después del 20-D. Han sido ya casi tres meses abstraídos del resto de acontecimientos, las peligrosas primarias en EE.UU. con un facineroso como Trump a punto de competir para ser Presidente del país más poderoso del mundo, el auge del racismo y la xenofobia en lo más selecto del primer mundo, la guerra inacabada en oriente próximo…

Hemos dedicado nuestra atención, nuestros esfuerzos intelectuales, reflexiones, comentarios, artículos, tertulias a lo nuestro, nuestro, ignorando que ahí fuera el mundo sigue moviéndose, que unos pocos centenares de kilómetros hay miles y miles de personas, un tercio niños y niñas, que están sufriendo la peor pesadilla de los últimos tiempos.

A la puerta misma de nuestras casas, esos millares de seres humanos están al borde del desastre total, primero machacados por una cruel guerra que nosotros hemos provocado, después jugándose la vida para llegar a Europa, convirtiendo el Mar Mediterráneo y el Egeo en la mayor fosa común de nuestra reciente historia, para terminar hacinados como ganado, peor que ganado, explotados por las mafias, apaleados por la policía, perseguidos por los fascistas de los diferentes países, mientras nosotros seguimos embelesados el devenir de Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, Albert Rivera, o Pablo Iglesias.

¿Cómo hemos llegado a ser tan insensibles al sufrimiento de nuestros congéneres? ¿Quizás miramos hacia nosotros para no emplazar nuestra propia responsabilidad en este genocidio? ¿Cómo, incluidos los partidos de la izquierda, callamos ante él?
Pero quizás lo más grave se vaya a producir los próximos 17 y 18 en Bruselas, en la reunión de jefes de Estado y de Gobierno para tomar medidas sobre los refugiados. ¿O debemos decir “contra” los refugiados? Aprobar tal y como está el indigno pacto al que se ha llegado con Turquía, con un cuestionado, en lo que a derechos humanos se refiere, gobierno turco, supondrá la mayor transgresión a esos derechos humanos de la historia de la UE.

Todas las organizaciones humanitarias, los propios organismos de la ONU, juristas de todo el mundo advierten de la ilegalidad de expulsar a quien llegue irregularmente a Grecia, incluidas aquellas personas que huyen de guerras o sufren persecución, como los refugiados sirios. De aprobarse definitivamente ese acuerdo Europa habrá cruzado una línea roja que jamás debería cruzar.

¿Dónde quedan las buenas intenciones de hace apenas seis meses? ¿Dónde las proclamas humanitarias comenzando por la propia Merkel y su Alemania abierta a los refugiados? ¿Dónde los 18.000 refugiados previstos por Rajoy y España que han quedado reducidos a la ridícula cifra de 18? ¿Dónde las organizaciones de izquierdas calladas como muertos ahora? ¿Por qué? Pues parece evidente que la respuesta tiene que ver con el número de esos refugiados, no era lo mismo las insensatas cifras que se daban entonces, incluso barajaban unas ridículas 190.000 perronas, que el millón largo que ya están aquí y las decenas de miles que estando allí ya tienen previsto dar el salto.
Claro, ahora resulta un problema y la manera de solucionarlo es como el avestruz metiendo la cabeza bajo el ala, impidiendo su entrada, intentando acallar a las organizaciones, a los medios de comunicación que denuncian esta situación. Aunque parece que la ciudadanía europea, cómodamente instalada en sus guarida, se hace cada vez más insensible, más inmune a las imágenes de esas personas hacinadas sobre el barro, con hambre, frío, penurias, o ante las miradas suplicantes de los niños. Recordar que según los datos el 36 % son precisamente niños y el 20 % mujeres. Es una de las diferencias con los flujos que nos vienen por el sur en los que la mayoría son hombres. La tragedia es si cabe mayor.

Pero Europa ha encontrado una solución fácil, liquidar el problema con euros y quizás con una bajada de pantalones histórica con una Turquía que no merece entrar en la UE, al menos mientras no pongo en orden su falta de respeto a los derechos humanos. Seis mil millones de euros para que esas gentes desesperadas se hacinen allende nuestras fronteras, en tierras turcas en lugar de tierras griegas, serbias, croatas o húngaras y mucho menos entren en los países “privilegiados”. Perfecto, así podemos mirar sin pudor hacia otro lado. Pero el problema existe y existirá mientras no seamos capaces de resolverlo en origen, donde se produce. ¿Alguien es tan ingenuo de que disolviendo, destruyendo el emplazamiento de Calais es problema desaparece? ¿O simplemente se transforma, se traslada?
Pero todo ello con el silencio cómplice de nuestras organizaciones de izquierdas, partidos o sindicatos. Quizás lo más doloroso de esta situación, lo más vergonzante, preocupante, sea eso incluido ahí nuestro silencio.

Me avergüenzo de ser europeo ahora, de esa Europa cruel, miserable, me avergüenzo de militar en una izquierda amordazada, me avergüenzo de mí……me avergüenzo de ver los toros desde la barrera, de indignarme con las imágenes que veo desde la comodidad del sillón, de mi casa con calefacción, o mi despensa a cubierto. Me avergüenzo, de avergonzarme.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 14 Marzo 2016


jueves, marzo 10

13 años del 11-M. No olvidamos crímenes ni manipulaciones.


Se cumplen trece  años de los terribles acontecimientos de Madrid, el día más largo desde el 23-F de 1981. Los cimientos de nuestro país se removieron a sangre y fuego. Cuántas cosas ocurrieron durante aquellos largos tres días de Marzo.

Soy de Madrid, y sentir mí ciudad nuevamente destrozada me rompió por dentro. Recordé el sufrimiento que mi madre me contaba cuando vivieron los años de asedio por los fascistas de Franco. Madrid resistió a esos fascistas, y antes a los franceses, o a los conservadores monárquicos, y resistirá a los que vengan detrás. Es una ciudad, son unos ciudadanos valerosos, curtidos en cien batallas. Es una ciudad cordial, que recibe con generosidad a todos aquellos que llegan con buenas intenciones, y también es una ciudad valiente, muy valiente.

No quiero centrar estas reflexiones sólo en el dolor que me produjeron las decenas de víctimas, ni el impacto de las imágenes, ni el escalofrío que sentí al ir conociendo las primeras noticias, y en especial las dudas sobre su autoría. Se que lo que voy a decir es políticamente incorrecto, pero sentí una especie de alivio junto con el dolor, cuando se confirmó que era un atentado de terroristas islámicos. Que era hacia Al Qaeda y no hacia ETA donde debíamos dirigir nuestra indignación y nuestra ira. Puede sonar cruel pero el panorama que podía producir la segunda hipótesis me asustó, e intuyo que también asustó a sus miembros y a quienes les apoyaban.

En este país (ponga cada uno lo que quiera aquí) existe, y existirá un antes y un después de ese 11-M. Nada será igual porque pasaron demasiadas cosas. Vimos cara a cara la peor expresión del fanatismo, e incluso estoy convencido que esa barbarie ha hecho reflexionar a otros fanáticos. Fue tan fuerte el impacto, que produjo millones y millones de anti cuerpos contra esa enfermedad, y aunque sea irreverente creo que ayudó al inicio del final de la violencia autóctona.

La repercusión de la violencia, especialmente con resultados mortales, ya no será igual después de ese fatídico día, y eso lo saben los estrategas de la de aquí. La sociedad española en general, y la vasca en particular quedó tan impactada con lo ocurrido, que la reacción ante otro hecho similar sería impredecible.  A veces en la historia del mundo estas atrocidades sirven para ayudar a combatir enfermedades que parecían incurables, a crear anti cuerpos que nos inmunicen.

Pero no sólo hubo violencia física, no sólo hubo canallas asesinos, también se practicó la violencia psicológica y aparecieron los canallas políticos. El burdo intento de engañar a una sociedad sacudida por el horror, figurará también en la historia de nuestro país como uno de los intentos de manipulación más sucios de su historia. Afortunadamente esa sociedad sacó fuerzas de flaqueza y combatió pacíficamente, democráticamente, a esos otros canallas. Los echó de una patada del poder con la fuerza de sus votos.

Recuerdo de esos días las conversaciones con mi amigo y admirado cantautor Quique González, primero sobre el impacto emocional, luego sobre la perplejidad a la que siguió una marea de indignación. Cuando me llamó la noche del sábado desde las calles de mi, de su Madrid, me recordó con matices el Mayo francés. Me contaba que casi todos los que se habían lanzado a la calle eran jóvenes. Que sentía que algo había despertado en esa juventud.
Después se creó una comisión de investigación que acabó como el "rosario de la aurora", porque entre otras cuestiones el PP no estaba interesado en que se supiera toda la verdad. Así lo denunció esa valiente e inmensa mujer, la Presidenta de la Asociación de víctimas del 11-M, Pilar Manjón, en una impactante y estremecedora intervención. Los canallas que intentaron engañar no estaban dispuestos a que se les desenmascarara, y pusieron a trabajar a sus poderes mediáticos, y a otra Asociación que controlan, la AVT, para desprestigiar a esta valiente mujer. Afortunadamente los anti cuerpos inculcados en nuestra sociedad lo impidieron, y pudieron con la infección creada artificialmente.

Se cumple ahora doce años de aquel terrible 11-M, con elementos negativos como la lamentable posición de un PP que aún no ha asumido que una parte de aquella derrota electoral se la debe a sus mentiras, a sus manipulaciones, a su vileza, durante aquellos dramáticos tres días.

Pero también existe alguno positivo. La violencia no tiene las mismas consecuencias a partir de ese día, y eso está favoreciendo abrir una puerta de esperanza en otro conflicto más próximo. No podemos devolver la vida a las 199 personas que se perdieron, las palabras no resucitan a los muertos, tampoco sanar los cientos de heridos, ni siquiera aliviar el dolor de sus familiares, pero si ese horror puede evitar otros horrores, si esas víctimas pueden evitar otras víctimas, allí donde estén estoy seguro que las reconfortará.

Un crespón negro estará para siempre en esta fecha. Un crespón que espero nos ayude a todos a aprender que con violencia no se consigue nada, sólo muerte y sufrimiento. Pero también que la mentira y la manipulación se paga. Espero que esas dos ideas fuerza perduren para siempre en nuestra memoria como pueblo.


También tengo un sueño. Que ese terrible día sea el último en el que alguien muera, porque algún iluminado piense que de esa forma soluciona problemas políticos. Los conflictos políticos sólo se solucionan por vías políticas. Que nunca olvidemos ese 11-M, ni esos crímenes, ni esas manipulaciones. Que aprendamos de ese drama colectivo.

martes, marzo 8

Basta ya! Poneos de acuerdo!

Escuchar un profundo tema musical como “The end” de la mítica banda The Doors liderada por el desaparecido Jim Morrison, da para reflexionar con sus notas sobre lo ocurrido en el fracasado proceso de investidura de Pedro Sánchez.

¿Habrá sido, como afirma la letra de esa canción “…el fin mi única amiga, el fin de nuestros elaborados planes….”? ¿O sólo será un capítulo más de un diseño más complejo elaborado desde, como se dice coloquialmente, “las altas instancias”?

Porque aunque uno pueda llevar muchos años en esto de la política y le llegue un tufillo profundo a tomadura de pelo, al mismo tiempo desea aún tener confianza en la bondad del ser humano. En que todo lo que ve es real, que no hay trampa ni cartón, que no es un ejercicio de prestidigitación de mago de renombre al que por mucho que lo intentes no puedes pillar su truco.

En su inmensa ingenuidad uno desea creer a Pedro Sánchez, a la dirección de mi partido el PSOE y a Pablo Iglesias y sus dirigentes en Podemos, porque al resto ya se les ve con claridad, con nitidez. Son el PSOE y Podemos quienes pueden estarnos mintiendo, ocultando sus verdaderas cartas, o quizás haciendo trampas al solitario. Al final del proceso se verá si sólo es una profunda decepción, o incluso puede llegar a ser una imperdonable traición, porque en política al final todo se sabe y también si esto acaba de alguna manera así.

Cierto es que la inmadurez de los jovenzuelos de Podemos que creen llegan a la política con todo sabido, ayuda bastante a quienes se dedican a poner palos en las ruedas de un cambio real, pero eso no elimina su responsabilidad. Quizás estos niñatos hayan apostado por provocar nuevas elecciones intuyendo que en ellas se producirá el “sorpasso” ignorando que el cuento de la lechera finaliza con el cántaro destrozado en el suelo y la leche desparramada en él.
Si este sainete termina en elecciones anticipadas la izquierda habrá cometido el mayor error de su reciente historia, porque esa decepción de no haber sido capaces de ponerse de acuerdo, para pudiendo montar un gobierno de cambio que echara a patadas a un Rajoy y su PP inmerso en procesos de corrupción hasta las cachas, un gobierno que ha hecho sufrir a su bases social hasta límites insostenibles, crueles, les acabará pasando factura. Esa base social, o al menos la parte más concienciada de ella transformará esa decepción en un abandono en las urnas.

Si la izquierda suma menos que ahora en ellas y permite a Rajoy seguir gobernando, tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias y sus respectivos séquitos deberán dimitir si aún les queda un poco de vergüenza y dejar a otros terminar el trabajo que ellos no han sido capaces de culminar.

Pero aún sería más grave si alguien se sacara de la chistera un truco por el que evitar esas elecciones con la colaboración del PP. Fuera la fórmula que fuera para lograrlo sería una traición, una incalificable traición.
Aún quedaría una tercera opción, la única que salva a la izquierda de su debacle. Que PSOE y Podemos abandonen el frentismo, las agresiones mutuas, el echarse la culpa uno a otro para justificar lo injustificable y se sienten a negociar un Gobierno de Cambio real, o sea de izquierdas. Que “dejen pelos en la gatera”, que sinteticen sus programas de máximos llegando a un mínimo común múltiplo asumido por ambos. Queda tiempo y tienen la obligación de intentarlo. Pedro Sánchez ha fortalecido su posición dentro del socialismo y ahora podría hacerlo con mayor facilidad.

Pero para ello hace falta abandonar el insensato enfrentamiento entre las izquierdas, reflejo de lo que sus irresponsables líderes han ofrecido en los dos debates de investidura y en la votación final.

Ver a gentes echándose la culpa unas a otras con rabia, incluso con dosis impensables de odio me produce, nos debe producir a todas y todos una profunda decepción, un dolor intenso. Es difícil en este clima intentar poner una pequeña dosis de sensatez, una llamada al orden, a la pacificación entre quienes deberían estar codo con codo peleando contra nuestro verdadero enemigo: la derecha. La antigua del PP y la nueva de Ciudadanos.

Ese cainismo tradicional de la izquierda nos lleva a la autodestrucción, al fracaso, en un momento donde nuestra base social está sufriendo los acosos de esa derecha mediática, económica, internacional, política, produciendo sufrimiento, mucho sufrimiento entre nuestras gentes.
¿Son galgos, o podencos? Es lo mismo, son perros hambrientos y nos van a devorar, más aún si no somos capaces de unir fuerzas y defendernos. Uno puede criticar desde el PSOE a Podemos y viceversa, probablemente ambos tengamos razón, pero después, una vez desahogados debemos apostar por la unión, por la comunicación, por el entendimiento. Si el PSOE ha sido capaz de entenderse con la derecha representada por Cs, cómo no va a poder hacerlo con la izquierda de Podemos a la que nos unen muchas más cosas?

¡BASTA YA! Es momento de parar, de dejar de agredirnos, de hacer cada cual su autocrítica y aprovechar estos dos meses para entendernos, desde la audacia, la imaginación, la generosidad. Ser capaces de evitar que la derecha siga 4 años más a través de unas elecciones en las que nuestro electorado acabará a castigando a ambos con razón. El cainismo siempre se castiga electoralmente.

¡BASTA YA! De insultos, de agravios, de culpabilizarnos unos a otros, porque realmente todos somos de alguna manera culpables de esta situación. Toca restañar heridas, parar la discusión entre nosotros, mirarnos y pactar, acordar entre las izquierdas para evitar más gobierno de derecha. Nos lo debemos, se lo debemos a nuestra base social que observa entre hastiada, indignada y decepcionada el lamentable espectáculo que estamos dando.
¿Decepción? Sí ¿Insensatez e irresponsabilidad? También. Pero al menos demos una oportunidad a la esperanza. O quizás nos arrepintamos siempre.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 7 Marzo 2016



martes, marzo 1

Decepción: No era tonto pero…será un traidor?

Artículo publicado en DEIA el 1 Marzo 2016

El culebrón toca a su fin, la suerte como se suele decir en términos coloquiales está echada. El 1 y 4 de Marzo se darán las votaciones para el proceso de investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de este país.

En mis últimas reflexiones me hacía una serie de preguntas que lamentablemente siguen sin responderse. ¿Nos estarán tomando el pelo? ¿Puede acabar todo este proceso en una traición histórica? ¿Pedro Sánchez parece tonto, o se pasa de listo?
Sánchez hoy en primera votación y el próximo viernes 4 en segunda va a tener que demostrar que su decisión de “tirarse a la piscina” en el proceso de investidura ha sido porque ya la veía llena, lo que evitará un incidente grave que ponga en riesgo su integridad política.

Esos días debe ir con los deberes hechos y dándole los números, porque de lo contrario su paso habrá sido de muy corto recorrido, además de haber puesto en riesgo el futuro del PSOE y quizás de la izquierda en general.

Dos opciones tiene para evitarlo, presentarse sólo con los votos de Ciudadanos después de su pacto y la abstención del PP, o sea con la aquiescencia de la derecha y por tanto rehén de ella los próximos años, lo que supondría una traición a su base social, “vender su primogenitura por un plato de lentejas”, o bien haber hecho un esfuerzo de imaginación, audacia y generosidad y acudir también con los votos de Podemos, IU y el apoyo de PNV.

La primera es la opción por la que apuestan los poderes fácticos, el Ibex 35, Bruselas e incluso la Casa Real, que si se consolida supondría una tomadura de pelo y por lo tanto terminar en esa traición indigna a su clase al tener apalabrada la abstención en segunda votación del partido más corrupto de nuestra historia, el que ha destrozado el estado del Bienestar que tanto nos costó construir a los socialistas.
La segunda parece absolutamente inviable ya que no se puede exigir a Podemos a pesar de haberse comportado como nuevos ricos de votos y niños malcriados, que se rindan incondicionalmente, tampoco a IU. La firma de ese pacto con Cs parece que salvo milagro de última hora invalida cualquier acuerdo por la izquierda. Quizás esta operación de anteponer 130 votos y depender de otros, a 167 y no tener que hacerlo pueda ser o bien el mayor fiasco de la historia de este país, o una ignominia absolutamente vomitiva.

De no existir nada oscuro en ese movimiento táctico nos condenaría a unas nuevas elecciones de resultado incierto, aunque todos los sondeos recientes indican que la izquierda pierde y que en esas elecciones tendrá menos fuerza que ahora. Lógico teniendo en cuenta que su electorado verá frustrada su ilusión por un cambio de izquierdas desde esa zona ideológica y se castigará, quizás duramente, a los causantes de esa frustración, o sea a partes iguales Podemos y PSOE.

Condenar a su base social a cuatro años más de gobierno del PP supondrá la mayor frustración para una gente que después de sufrir lo indecible, veía un rayo de luz en su negro panorama que con esta situación se apaga definitivamente. Esos días 1y 4 por tanto son su día de la verdad y quizás los que marcarán el devenir de la izquierda. Ojalá salga indemne de ella, porque significará que todas y todos lo haremos también.

Pero no sólo existen estas dudas, también hay alguna certeza. En el camino hacia él es probable que Pedro Sánchez y sus palmeros hayan traspasado varias líneas rojas, o al menos infringido comportamientos propios del socialismo como la honestidad y la coherencia.
Dos hechos resaltan en los últimos días que hacen referencia a estas infracciones. Una situación patética en la que incluso demostró un desprecio absoluto hacia la sociedad española en general y su base social en particular, cuando sin ningún pudor y después de que unos minutos antes Albert Rivera asegurara que ni se derogaba la Ley Mordaza, ni la injusta Reforma Laboral del PP, él afirmara todo lo contrario. Que los documentos colgados en la página del PSOE y Ciudadanos sean diferentes da para algunas interpretaciones ninguna agradable.

¿Quién tenía razón? Pues a la vista del texto final del acuerdo publicado en la prensa parece evidente que Rivera y eso que en este juego de despropósitos éste aseguraba que recogía un 90 % de su programa absortamente asumible por el PP, cuestión esta con la que debe coincidir cualquier ciudadano que lo analice con un mínimo de objetividad, mientras el PP aseguraba justo lo contrario, que “no podía apoyar un gobierno que intentaba derogar su leyes. Una tomadura total de pelo, en esa nueva política que piensa y quizás acierte, que la ciudadanía es absolutamente tonta, que no se entera de nada.
El segundo elemento que produce indignación es la pregunta que ha sido votada el pasado sábado por la militancia del PSOE. Habrá que recordar cuando en la consulta de Catalunya se acusaba a CiU de plantear una pregunta trampa, justo que lo mismo que ha hecho Pedro Sánchez en esta ocasión.
Plantear que se votara Sí o No a un planteamiento tan ambiguo y vacío produce sonrojo, mucho más aún que esta militancia haya participado sin rechistar, excepto una exigua minoría que ha alzado su voz denunciándolo. Las principales discrepancias de fondo han venido de Izquierda Socialista, Esquerra Socialista del PSC, incluso de un José Antonio Pérez Tapias que se presentó a las primarias contra Sánchez.

Hay que lamentar que en ningún momento se consultara a la militancia sobre qué tipo de pacto, con quién y con qué condiciones deseaba  trabajara el PSOE. La pregunta como mínimo, estaba hecha con ambigüedad. Preguntar si se apoyaba acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista en estas condiciones era una trampa a la militancia. Sólo dependiendo de con quién se pactara y en qué términos en concreto, se debía plantear que se podría conformar un gobierno realmente progresista,  con reformas que serían de izquierdas. Por este motivo esa izquierda del PSOE planteó a la militancia que se votara NO como rechazo a esta  pregunta y también al fondo de la cuestión. Con muy poco éxito a la vista del resultado. Aunque debemos ver más allá de ese 79 % favorable que sólo supone el 40 % exiguo de su militancia. No es desde luego para sentirse satisfecho.
Era imposible el triunfo del NO en una consulta tan ambigua, con una militancia totalmente desinformada y sorprendida por el giro final de un Secretario General,  que comenzó prometiendo un gobierno de izquierdas desde la izquierda, acabando con uno de centro situando al PSOE en el centro-izquierda. Incluso con un sector de sus voces más conocidas recordando la celebra frase de Alfonso Guerra “el que se mueve no sale en la foto” y preparándose por si hubiera nuevas elecciones y por tanto se deben rehacer las listas electorales, más los hipotéticos 15.000 puestos de trabajo que en caso contrario traerá el gobierno.

Sólo los sectores más conscientes y activos del socialismo, los pocos que quedan después de las últimas sangrías, han hecho campaña pública por el NO,  aunque también se les sumaron quienes especialmente en Andalucía discrepaban con la desaparición de las Diputaciones. Ha resultado vergonzoso el intento de convencer a éstos últimos con un mensaje subliminal:  los puestos que se pierdan  serán recolocados en el nuevo Consejo Municipal. Patético, pero así está la política en nuestro país.

¿Qué sucederá a partir de ahora? O es una traición ya pactada  a la vista de lo fácil que se lo pone el acuerdo, y el PP se abstiene permitiendo  un gobierno de Pedro Sánchez rehén de la derecha política, financiera, mediática, de Bruselas y de la misma Casa Real, o nuevas elecciones.
En esta hipótesis con un país que se escandaliza de manera farisea con la corrupción que corroe el PP, pero le vota en manada incluso con la posibilidad de incrementar su fuerza, al igual que a Ciudadanos (éste mucho más) la consecuencia es que la izquierda pierde y suma menos que ahora por el enfado de sus sectores más dinámicos.  Para este viaje no se necesitaban alforjas Pedro Sánchez. Salvo que hayas sacrificado al PSOE y a la izquierda con el sólo propósito de consolidar tu liderazgo. Aunque deberías recordar que al final del camino: Roma no paga a traidores.

Malos tiempos para la lírica, malos tiempos para las gentes de la izquierda real desamparadas y sin referentes políticos.

Decepción seguro, tomadura de pelo quizás, y ¿traición?

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 29 Febrero 2016