Las últimas debacles electorales han producido un efecto de revulsivo en el interior del PSOE. El abandono en masa de los sectores más concienciados de la izquierda, de los jóvenes y de las capas más desfavorecidas de la sociedad han situado en una posición de peligro de extinción a un partido con más de 100 años de historia.
No queda claro que la reacción que han tenido sus dirigentes, el “aparato”, haya sido por una reflexión ideológica o porque la desaparición de ese instrumento de defensa de la clase obrera les podía situar en el paro definitivo. Desde que los partidos son más una oficina de colocación, un instrumento para beneficio de unos pocos, su alejamiento de la sociedad ha ido en relación exponencial.
Ahora de cara al congreso del PSOE surgen dos alternativas: Chacón y Rubalcaba. No se puede decir que supongan algo nuevo, ambos han estado en el equipo de dirección que nos ha llevado al fracaso y ambos también fueron ministros. Pero igualmente ambos intentan recogen ahora las viejas reivindicaciones de quienes durante años, precisamente por defenderlas, hemos sido humillados, marginados, sancionados e incluso expulsados. Muy poco edificante, aunque bienvenidos sean si realmente se han convertido a nuestras tesis.
En Navarra sus representantes, Roberto Jiménez y Juan Moscoso, cumplen los mismos requisitos de lo “políticamente correcto”, aunque en este caso su pasado, en un caso ejecutor y en otro cómplice, de persecución de aquellos que defendíamos las tesis que ahora ellos dicen defender, les dejan como se suele decir coloquialmente, “con el culo al aire”. Pactar con la derecha cuando ahora plantean la vuelta a las tesis de la izquierda ortodoxa, o defender un partido más abierto, democrático, transparente cuando han anulado listas electorales aprobadas por unanimidad de las agrupaciones, han machacado a los jóvenes que desde JSN se desmarcaban de sus tesis, o han ninguneado, marginado, sancionado y expulsado a quienes antes osaban defenderlas, no parece que sea ni coherente, ni creíble, ni honesto.
Pero ayer teníamos la “prueba del algodón” de si estos nuevos demócratas y renovadores hacían lo que decían o no y resultó que no. Que todo lo que están planteando es un fraude, un engaño para seguir en sus poltronas.
El veto que pusieron a una compañera como Ainhoa Aznárez, que lleva años de militancia luchando por la igualdad, por la democracia, interna y externa, por una sociedad más justa desde planteamiento de izquierdas, cuyo único “pecado” parece que es ser vasco-parlante, euskaldun y colaborar con movimientos que buscan la paz., es un acto de ignominia, injusto y deleznable.
Ese veto descalifica sus propuestas, les inhabilita para defenderlas en público y demuestra una vez más que no creen en ellas, que solo las asumen ahora porque la ola va en esa dirección.
Pues al menos yo no quiero que eso pase desapercibido, que nadie se entere de lo que realmente está pasando en el interior del PSN, para que cuando salgan a la sociedad esta al menos se lo eche en cara, los descalifique y avergüence. Por eso a través de este escrito denuncio alto y claro el veto a Ainhoa y denuncio a quienes intentan aparecer como lo que no son. Porque lo que realmente son es un grupo de oportunistas, manipuladores, torquemadas políticos, sectarios, incoherentes, faltos de credibilidad. En definitiva, que defienden conceptos, tesis que están justo al lado contrario de lo que practican, como se ha demostrado con este inmoral veto a Ainhoa.
Alzo mi voz para denunciarles y también para seguir defendiendo las tesis que siempre he defendido y que ellos resultan indignos de hacerlo. Al menos no lo harán con mi silencio. Solo espero que mi voz no sea la única.
Mi libertad no me la pudieron cercenar al expulsarme, ni me la cercenarán ahora. Su comportamiento además de indecente, injusto, erróneo es canallesco.
La mejor canción para acompañar esta reflexión y la letra la adecuada. "Queren taparnos la boca para que nadie nos pueda escuchar" NO lo consiguen y NO lo conseguirán.
Expulsado del PSOE por intentar la consecución de la paz, creer en el diálogo y el entendimiento entre diferentes y defender los principios básicos de la izquierda. A pesar de la injusticia mi silencio hará que Rubalcaba siga adelante con su proyecto. Mi amigo Enrique Curiel allí donde esté, estará de acuerdo conmigo.
Nace en Madrid, casualmente en la calle Ferraz 70 actual sede federal del PSOE. Estudia varios cursos de Económicas, Físicas, y Telecomunicaciones. Se afilia al PCE y CC.OO en 1.969, y es varias veces detenido en su lucha anti franquista. En 1990 se afilia al PSOE donde actualmente milita. ha sido Parlamentario de Navarra en las legislaturas 1991-1995, y 1999-2003, así como concejal del Ayuntamiento de Villava en Navarra de 1999 hasta 2011 fecha en la que me he ido a vivir a un pequeño pueblo de Catalunya: Sant Fost de Campsentelles.
En CC.OO. perteneció a la Ejecutiva Federal de Artes Gráficas, y fué su representante en la creación del Consejo Económico y Social de Navarra.
Ha colaborado en diferentes publicaciones, desde Deia a Diario de Noticias, y varios de sus artículos han sido publicados en diarios de tirada nacional.
Es miembro del Foro Iruña desde su fundación en el 2000, y de la peña sanferminera Muthiko Alaiak. También ha colaborado en Asociaciones de Padres y Madres, y de lucha contra el SIDA o el Mobbing.
Expulsado del PSOE por luchar a favor de la PAZ y creer en el diálogo, el entendimiento entre diferentes y en los principios básicos de la izquierda.
Nace este blog con el ánimo de expresar mis ideas, mis reflexiones, estados de ánimo, sensaciones, mis amores y desamores, aquello que me emociona, que me hace sentir vivo...y libre. Pero también de exponer lo que me gusta, música, literatura, cine, fotografía....
Comienza así una andadura apasionante por desconocida.
Reconozco que el título es copia de un proceso de lucha musical, que mi amigo y admirado Quique González realizó hace unos años, y a su vez lo tomó del gran Charles Bukowski .
Sólo espero que disfrutéis con él, que colaboreis con vuestras aportaciones, comentarios, críticas. Incluso desde la discrepancia, pero siempre desde el respeto.
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