sábado, marzo 19

Carlos Chaouen: duele, la vida como un puñal hay veces que duele.


Conocí a Carlos Chaouen hace ahora nueve años. Como concejal de cultura de Villava-Atarrabia habíamos organizado un concierto junto con el gran Antonio Vega, pero éste muy afectado por la reciente pérdida de Marga, su compañera de siempre, enfermó y se nos cayó del cartel. Aún así decidimos mantenerlo sólo con Carlos y la verdad es que no me arrepentí. Fue un concierto con la magia que sólo Carlos es capaz de imprimir, recuerdo que al final los Marea con Kutxi a la cabeza entraron en el improvisado camerino habilitado en el ya famoso Polideportivo Hermanos Induráin.

Les había invitado, junto con Alfredo y Enrique de Barricada porque él me había comentado que era un gran admirador de la música que hacía Marea. Me consta que ese contacto ha sido el comienzo de una gran amistad que llega hasta nuestras fechas. Carlos ha colaborado con Marea y Kutxi (otro de los grandes poetas del rock) por ejemplo en una preciosa canción: “pan duro” y Kutxi participó en la grabación de “Corazón”.

Me impresionó como persona (la agradable charla durante la comida previa es de esos momentos para enmarcar en mi memoria histórica) y como artista. Sus canciones, sus letras te penetran por cada pora de tu cuerpo haciendo que la emoción te invada hasta límites que hoy en día es difícil, muy difícil provocar.

¿Cantautor? ¿Poeta? ¿Escritor de historias repletas de sensibilidad?: artista desde los pies a la cabeza, de los pocos que aún nos quedan hoy en día. ¿Cómo definir si no letras como esta de “semilla en la tierra?:

Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
Y nada tiene que ver con tu boca
Que hecha para besar hay veces que muerde
Que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
Y duele porque la piel no es materia inerte
Y duele porque el querer es dolerse a veces

Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla
Y nada tiene que ver con el aire
Que mueve tu ropa en noches de luna escueta
Que aprieta, suelta y evoca y me enloquece
Y tiembla por los latidos que tú provocas
Y también porque el querer es temblar a veces

Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras
Contra la última frontera
La que separa el mar del cielo del color de tus maneras
La que me lleva a la guerra
A ser semilla en la tierra

Y no me pidas tanto, corazón
Que tengo poco aire en el pulmón
Lo que tengo es un castillo en el cielo
Si viene la guadaña a mi rincón
Enjuágame la frente en tu sudor
Y le das un beso a todos si me muero

Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe
Y nada tiene que ver con el tiempo
Se ríe porque para ella somos tan leves
Como el humo azul que del pudor se desprende
Y ríe porque tu llanto se lo merece
Y también porque el querer es reírse a veces

Vive, la vida por compasión hay veces que vive
Y nada tiene que ver con la muerte
Y cuando llegue ese instante déjame verte
Que no hay mayor libertad que tenerte enfrente
Y que nadie sea absuelto por no quererse
Y vive porque el querer es vivir con creces

Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
Que sangran de mi costado tus andares de chiquilla
Y no me digas nada, déjame a mí en mi ventana
Con los pies del otro lado, yo me fumo mis mañanas

Hoya actúa en L’ Hospitalet de Llobregat a las 21 h en el Teatre Juventut y desde estas líneas os animo a ir a escucharlo. Estoy convencido de que despertará sentimientos que podáis tener demasiado tiempo dormidos.

Grande Carlos, grande!


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