domingo, diciembre 5

Muere Xabier Lete, patriarca de las letras vascas. Mi homenaje.

Después de la muerte de Mikel Laboa, Xabier Lete era el último de aquella generación que llevó la música vasca hasta la cima. El fallecimiento antes de Imanol y Lourdes Iriondo, compañera sentimental de Xabier, deja a ésta en una citación de orfandad. Las nuevas generaciones aún no han sido capaces de cubrir su hueco, aunque aún nos quedan Benito Lertxundi, Ruper Ordorica, y Oskorri. Como homenaje incluyo a continuación la información que aporta Wikipedia para que quienes no lo conocieron pueden tener idea de su existencia. Os recomiendo escuchéis su música, y a quienes tengáis conocimiento del euskera también sus escritos y poemas.

Desde bien joven comienza a escribir, siendo un colaborador asiduo de la revista Zeruko Argia. En 1965 participa en la creación del grupo Ez Dok Amairu junto a Mikel Laboa, Benito Lertxundi, Jose Anton Artze, Jose Angel Irigaray y Lourdes Iriondo. Jorge Oteiza fue el que creo el nombre del grupo con la pretensión de unir todas las disciplinas de la cultura vasca en un momento crítico debido al continuo acoso del régimen franquista. Sin embargo, Ez Dok Amairu termina por desaparecer.

Lete continúa por la senda musical junto a la que ya es su esposa, Lourdes Iriondo. Realiza varias colaboraciones con otros cantantes, entre ellos con Antton Valverde, con quien pone voz y música a la poesía de Lizardi y a los bertsos de Txirrita entre 1975 y 1978. También dedica un tiempo al teatro, las obras fruto de esta colaboración son escenificadas por el grupo de teatro Intxitxu de Oyarzun.

En 1968 sale a la luz el primer poemario de Lete: Egunetik egunera orduen gurpilean, que tiene referencia a la poesía social de Gabriel Aresti, sobre todo la recogida en Harri eta Herri (Piedra y Pueblo), y en ese sentido el de Oyarzun se sirve de la palabra para denunciar las injusticias que ve a su alrededor. Por eso critica tanto a los poetas que agasajan al poder como a los que se pierden en simples juegos estilísticos obviando la realidad. La máxima expresión de esa sociabilidad residiría en la plasmación de un pueblo que quiere ser pero que lamentablemente no consigue serlo, todo ello dentro del contexto de un pueblo desgarrado y violentado. Frente a la acción política del "todo o nada", Lete se decanta por los hombres que tienen como lema el "cuando sea posible todo lo posible".

En 1974 publica Bigarren poema liburua (Segundo libro de poemas). En esta obra, Lete continúa analizando el rol del poeta, pero a comparación del anterior trabajo su poesía es más íntima. Debido a la influencia de la filosofía existencialista de Francia el poeta dedica un mayor espacio a la reflexión sobre la vida y la muerte. En el siguiente poemario, Urrats desbideratuak (Los pasos equivocados, 1981; galardonado con el premio Ciudad de Irún), el cambio se mostraba de manera evidente. Además de endurecerse el idioma, los poemas eran fiel reflejo del pesimismo y de la desesperación. En opinión de Sánchez, «en los poemarios de Lete apreciamos una clara evolución. En su primera obra se nos aparece un poeta joven, vigoroso y preocupado con la realidad que le rodea; siente la necesidad de cambiar el ambiente incluso se siente capaz de poder participar en la lucha. En el segundo poemario ya es un hombre de mayor experiencia, es un hombre adulto. Se mantienen las mismas ideas, pero al mismo tiempo se pueden apreciar las dudas, las huellas que le han dejado el tiempo vivido lo conducen a la reflexión. Y a consecuencia de esa reflexión surge la citada duda: el problema de la concienciación. En su tercer libro la decepción cobra protagonismo, el poeta se muestra como un ser que no espera nada bueno de la vida, a pesar de que aún sigue preocupado por la libertad. Así mismo, aparecen dos conceptos: la necesidad de la lucha y la resignación».

Si bien en Urrats desbideratuak permanece la influencia existencialista, el poeta ha dado paso a nuevas reflexiones filosóficas que tienen como principal eje la visión de Nietzsche. En opinión de Esther Zarraua, «La única salvación está en la huida, incluso en la más dramática de ellas, en la muerte. El poeta está hastiado de este mundo del que quiere escapar de alguna manera. Esto contrasta con lo que pensaba en el 66. Entonces es el existencialista que piensa que el hombre no tiene esperanza porque es consciente de que un día morirá, y de que nunca podrá hacer lo que quiere porque en cualquier momento la muerte se puede interponer en su camino. De todos modos, tiene una solución para esa situación desesperada del hombre, y esa solución es el amor, lo cual lleva a creer en Dios, porque es el único que puede hacer pervivir al amor incluso después de la muerte».

Una vez recuperado de una grave enfermedad, Lete publica su tercer poemario: Zentzu antzaldatuen poemategia (Poemario de los sentidos truncados; 1992). Con dicha obra consigue el premio de poesía Felipe Arrese Beitia otorgado por Euskaltzaindia (la Academia de la Lengua Vasca). Poco después, es una edición revisada, el poemario adopta el título de Biziaren ikurrak (Los símbolos de la vida). Según cita el crítico literario Iñaki Aldekoa, en esta obra «La visión existencialista que daba el tono a Urrats desbideratuak entra en diálogo con una concepción más interiorizada y esencial de la vida. El poeta se siente más alejado de la vorágine de los eslóganes publicitarios e ideológicos, al margen de cualquier realidad social que lo distraiga de lo más inmediato y anímicamente esencial para su salud física y, por qué no, espiritual. En ese sentido, Xabier Lete escribe una poesía agradecida a la vida, en la que no hay nada más sublime que la mirada contemplativa que celebra el "milagro" de la existencia misma en la secuencia cadenciosa de las estaciones: una poesía en la que el canto se confunde con la oración. (...) Es el tono de voz de quien contempla los avatares de la vida con una mirada desapasionada y teñida de pesimismo, y que apela, desde la conciencia vívida de la muerte sentida siempre próxima, a valores tradicionalmente cristianos como la humildad, la piedad y el perdón.

En 2009 se le otorgó el Premio de la Crítica de poesía en euskera 2008 por su obra Egunsentiaren esku izoztuak (Las heladas manos del amanecer), obra con la que también ganó el Premio Euskadi de Literatura en la modalidad de literatura en euskera.

Xabier Lete muere el 4 de diciembre de 2010 a los 66 años de edad a causa de una grave enfermedad que se le detectó en 1985

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