martes, octubre 19

De infamias e injusticias

Todo lo que está ocurriendo como consecuencia del cohete que lancé como inicio de las fiestas de Villava-Atarrabia, lugar donde han discurrido los últimos treinta años de mi vida, es un absoluto despropósito.

La manipulación de la información haciendo ver lo que no fue, las consecuencias de esa manipulación me hacen reflexionar sobre lo que está ocurriendo en el interior de unos partidos políticos anclados en el pasado.

Es rigurosamente falso que dedicara el lanzamiento del cohete, allí donde podía hacerlo o sea en el momento de ese hecho, al dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi. Se lo dediqué tal y como he intentado explicar, con poco éxito parece, a la ciudadanía de Villava-Atarrabia y a una serie de valores que considero imprescindibles. La audacia, imaginación, diálogo, generosidad, paz…., deseado a mis vecinos unas felices fiestas. Vuelvo a remarcarlo por si a base de decirlo muchas veces se impone la verdad.

En la noche previa sí hice unas reflexiones sobre el papel que Otegi estaba teniendo en el cambio de rumbo de Batasuna, que quedó perfectamente reflejado en la entrevista que el pasado domingo le hicieron en un diario tan importante como El País y que hasta dirigentes importantes como Basagoiti del PP son capaces de señalar. El Presidente del Gobierno, mi compañero José Luis Rodríguez Zapatero también lo aludió en positivo, trayéndome a la memoria cuando en el pasado lo señaló como “hombre de paz”.

Que se me abra expediente de expulsión por eso ya me parece inaudito, pero que toda la información sobre este hipotético expediente y sus, parece que definitivas, consecuencias me vengan de un medio de comunicación como Diario de Navarra supera lo admisible.

Entiendo que milito (mientras que no me lo notifiquen oficialmente así es) en un partido democrático y de izquierdas, en el que principios fundamentales como la presunción de inocencia, que todo el mundo es inocente hasta que se demuestra lo contrario, el derecho a una defensa justa, la igualdad de trato ante la ley, etc. están garantizados. En mi caso, no entiendo por qué razón, no está siendo así.

Desconozco al día de hoy los términos de las acusaciones, las pruebas, los indicios de culpabilidad, ni siquiera las decisiones que al parecer han sido tomadas sin escucharme. Es como si a alguien le detuviera la policía y sin pasar por el juez, sin comunicarle las acusaciones y las pruebas, sin abogado, le enviaran a la cárcel y lo fusilaran al amanecer como a García Lorca.

Con la sensación de indefensión de haber sido ya jugado, condenado y ajusticiado socialmente, públicamente al haberse filtrado documentación que debería ser interna y a la que debiera tener acceso antes que dicho medio de comunicación. Las consecuencias las estoy sufriendo yo y mi familia. Hoy mi madre lloraba angustiosamente diciéndome que había gente que le recriminaba en la calle. Eso sí que no lo puedo consentir, y NO LO VOY A CONSENTIR.

Estoy dispuesto a defenderme con uñas y dientes allí donde pueda hacerlo porque me siento mancillado, injuriado, insultado públicamente abortando mi derecho inalienable a mi defensa, como antes han intentado lo mismo con otro derecho tan importante como el de la libertad de expresión. Pero aún sigo confiando en que esto sea un gravísimo error de alguno y que la sensatez y la cordura se impongan desde mi partido: el PSOE, en el que he militado con honestidad, lealtad, trabajando al máximo en momentos y lugares muy duros y en el que debo seguir militando.

2 comentarios:

  1. Jose Luis, hablar de partido político y de libertad hoy por hoy es como hablar de agua y aceite. No se mezclan. La libertad y la democracia pasan por la puerta de Ferraz, y por la puerta del Paseo de Sarasate, pero no entran.
    Lo malo es que a los aparateros tampoco les va a pasar nada porque la gente cada vez se aleje más de la política.

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  2. Qué alegría saber de tí Oscar. A ver si me llamas un día y charlamos.
    Tienes razón, hasta que no exista un castigo electoral por estos comportamientos es muy difícil que cambien. No obstante pienso seguir luchando incluso estudio la vía de la justicia ordinaria.

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