jueves, septiembre 30

Se lo dedico a.....

Este año tengo el honor de tirar el cohete de inicio de las fiestas de Villava-Atarrabia, mi pueblo hasta ahora, el lugar en el que he vivido los últimos treinta años y desde donde he desarrollado mi vida personal y política.

Aquí he madurado, aquí han ocurrido los mas importantes hechos de estos casi 62 años: buenos unos, no tanto otros, felices, dolorosos, gozados o sufridos. En cualquier caso aquí he pasado de la juventud a la madurez, manteniendo elementos comunes que jamás abandonaré.

No va a ser este un cohete habitual, porque supone el final de esa etapa y de alguna manera mi despedida al menos de la vida política aquí. Por eso adquiere un aspecto emotivo. Va a ser un momento especial en mi vida, uno de esos que marcan un antes y un después, que te hacen reflexionar sobre el tiempo pasado y todo aquello que ha ocurrido en esos años. También en las personas que han supuesto algo para mí.

A ellas me voy a referir, a ellas irá dirigido mi recuerdo en el instante en el que lance el cohete y cuando estalle en el cielo de mi pueblo. Estarán en mi memoria quienes me acompañan ahora por la senda de la vida y quienes ya no, especialmente las que se fueron para siempre como mi hermano Javi.

También el resumen de estos treinta años, en lo personal desde mi hijo Mikel a mis padres, mi hermana o mi tía que ahora me acoge en su casa; en lo político la pluralidad de quienes han supuesto algo en este largo trayecto, entre otros muchos compañeros de partido como Enrique Curiel, Odón Elorza, Daniel Arranz, Gemma Zabaleta; más próximos: Ainhoa Aznárez, Iosu Pardo, Josetxo Curiel hasta otros más alejados como Patxi Zabaleta, Pernando Barrena, o Juan Fromnknecht con los que he vivido momentos intensos en esa búsqueda de los postulados de la izquierda, del progreso de Navarra o de la paz.

Del mundo de la cultura me llegarán unos cuantos que he tenido la inmensa suerte de conocer en esta andadura y que en algún caso hasta puedo considerar amigos y amigas: Quique González, Carlos Chaouen, Paco Cifuentes, Olga Román, los Barricada, escritores como Rosa Regás, Fernando Marías, gentes a las que gracias a la actividad política de estos treinta años he tenido la oportunidad de sentir cerca, muy cerca.

De los medios de comunicación, la misma pluralidad, desde gentes de la prensa escrita: Joseba Santamaría, José I. Roldan, Satur Leoz, Miguel A. Riezu, los televisivos: Juan Carlos Rivas, Cristina García, Alicia Montano, de la radio: Mikel Muez, el duro de pelar Pérez Conde o Belén Galindo. Todas me han aportado algo, me han enriquecido en lo personal y en lo político, he crecido gracias a su contacto, al intercambio de ideas y de emociones que he mantenido con ellas.

Compañeras y compañeros de corporación, gentes con las que he confluido o me he confrontado casi siempre desde el respeto a sus ideas y lo que es más importante a sus personas: Alfonso Úcar, Peio Monteano, Txema Jurado, Pablo Archel, mi compañera de andanzas Mertxe Sánchez o un técnico de cultura como la copa de un pino sin el que no habría sido posible mi actividad durante estos doce años en el Ayuntamiento: José Vicente Urabayen. Horas y horas codo con codo intentando, cada cual a su manera, con aciertos y desaciertos hacer la vida más fácil a la ciudadanía de Villava-Atarrabia. Sesiones de discrepancia o de coincidencia, pero en las que nos íbamos aportando algo de nosotros mismos intercalando con los debates políticos trozos de sensaciones y sentimientos. Porque la actividad política no sólo es la relación entre gentes con ideologías diferentes, también lo es entre personas y ahí radica su elemento más importante; al menos para mí.

Por eso todas estas personas, unas con más intensidad que otras, estarán presentes al prender esa mecha que tiene mucho de despedida. Nos seguiremos viendo pero ya no será de la misma manera. A través de estas breves líneas quiero trasladarles que ya forman parte de la historia de mi vida, que las llevo a cada una de ellas en un pequeño rincón de mi corazón y que de manera diferente las aprecio, las quiero. Que sepan que si en algún momento me necesitan me tendrán, a casi 500 kilómetros, pero me tendrán.

Después cuando el cohete estalle y el estremecimiento pase llegará la fiesta, días de jolgorio y alegría para paliar momentos oscuros como los que estamos viviendo, con el deseo para todas y todos sean de la ideología, color de piel, religión, o nacionalidad que sean, que las disfruten siendo y haciendo felices a los demás.

Nos vemos el sábado a las 12 en el balcón del Ayuntamiento de Villava-Atarabia. Felices fiestas.

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