Un 8-M de división y suicidio de la izquierda

Un nuevo 8-M viene al escenario político. Un día que debía ser de lucha por los derechos de la mujer, por la igualdad, por la justicia, juntas y que este año se va a “celebrar” con división y enfrentamiento para regocijo de las diferentes derechas y los machirulos de turno. La izquierda no escarmienta en sus veleidades suicidas y las traslada esta vez al movimiento feminista debilitándolo. Dos manifestaciones, dos posturas confrontadas al límite en la tristemente famosa ley del “solo sí, es sí”. Mal rollo, desangrándonos en la contienda. Este 8-M debiera haber sido precisamente para celebrar, para sentirnos orgullosas de la misma y pasear por las calles de nuestros pueblos y ciudades con una sonrisa en la boca satisfechas como personas por el trabajo bien hecho. No va a ser así, porque no hay demasiados motivos de celebración. Habrá pues caras serias, rostros crispados y si ambos sectores de la izquierda se cruzaran en algún momento quizás algún mal gesto, o palabras malsonant...