Menudo domingo hemos tenido. Reconozco que inicialmente no tenía pensado votar, estaba demasiado bien donde estaba y con quien estaba, pero al final la parte de responsabilidad política que aún me queda y que supongo me acompañará el resto de mi vida, me hizo coger el coche y hacerme quinientos quilómetros para ser honesto conmigo mismo, no con quienes no se lo merecen, y con algún riesgo incluido que podía haber puesto carísimo un voto que estuvo a punto de no llegar me vine a “territorio comanche”. Al llegar, de nuevo el impacto de las malas caras, de los gestos agrios que ya me cansan porque me parecen estériles, vacios, pero aún así “cuidé” mis mesas electorales con la compañía de algunas apoderadas de Batasuna-Iniciativa Internacionalista, que disfrutaron al inicio del recuento porque sus electores no son demasiado madrugadores y parecían que iban a ganar en Villava-Atarrabia, pero que al final al observar nuestra indiscutible, y sorprendente victoria les hizo recuperar su amargo ...