sábado, enero 18

Un Enero que hizo peligrar la Transición




Memoria histórica no es un término ambiguo y retórico, tiene una carga profunda que nos obliga a recordar los elementos importantes del pasado, especialmente reciente y volverlo a situar de actualidad.

Eso debe ocurrir con el terrible Enero que sufrimos justo hace ahora 43 años y que viví en primera persona. Por eso hoy como cada año lo recuerdo buscando la complicidad de los medios de comunicación para ayudar a conseguirlo y lo hago en primera persona.

En el instante de escribir estas líneas tengo muy vivos en mi memoria aquellos dramáticos días. En aquel tiempo militaba en el PCE y en Comisiones Obreras; en la Universidad de Madrid donde estudiaba y en el sector de Artes Gráficas donde trabajaba.

Aquel Enero se inició el domingo 23 de 1977, cuando un grupo de ultraderecha asesina al joven anti fascista Arturo Ruiz en una manifestación pro amnistía en el cruce de las calles de Silva y Estrella, en la trasera de la Gran Vía (entonces avenida de José Antonio) de Madrid. 

En aquel instante me encontraba cerca con los compañeros de la Universidad y aún me llegan las sensaciones de indignación, miedo y rabia contenida al ser informados de ello. 

Al día siguiente muere la estudiante de sociología María Luz Nájera, por el impacto del bote de humo que recibe en la manifestación en protesta por la muerte de Arturo. Recibe el golpe en la esquina de la Gran Vía con la calle de Libreros, también cerca de donde estábamos. Impactados por ambos hechos toda la izquierda antifranquista se conmociona.

Precisamente aquel terrible 24 de Enero teníamos previsto reunirnos el PCE de Artes Gráficas en el despacho de los abogados laboralistas de Atocha, lugar que alternábamos con el de Españoleto, pero nos llamaron para suspenderla porque había otra más importante, la del Transporte que por entonces estaba en huelga. La sustituimos por una mini reunión en mi casa, que también solíamos utilizar en momentos puntuales.

Había negros nubarrones, y algo se barruntaba pero a pesar de la rabia y la indignación se nos recomendó desde la dirección del PCE tranquilidad, y en tras el debate que tuvimos decidimos acatar esa decisión.

A medianoche sonó el teléfono de mi casa. Un camarada, Eugenio, me informaba de lo de Atocha. Asesinados Enrique, Sauquillo, …seis en total y heridos graves Lola, Alejandro…Pensé que podíamos haber sido nosotros. Luego una vorágine de reuniones, asambleas, contactos, y sobre todo un mensaje claro: hay que mantener la calma, no responder a la provocación.


A pesar de la rabia contenida por nuestros camaradas asesinados apretamos los dientes y tragamos el sapo. Éramos comunistas y por tanto teníamos una mayor responsabilidad, más aún en los complejos momentos que nos tocaba vivir.

Después el impresionante entierro en el que participé activamente en el “servicio de orden”, con la sensación de estar viviendo momentos históricos. Incluso la anécdota nunca aclarada de aquel helicóptero que la sobrevoló, la leyenda negra se encargó de asegurar que era el propio Rey Juan Carlos I quien lo pilotaba.

Luego con el tiempo entendí que aquel llamamiento a la calma de mi partido fue clave para conseguir la democracia, y desde entonces defiendo esa misma reacción en circunstancias parecidas.

Antes otro día de Enero, fatídica casualidad, el 21 pero años atrás en 1969, caía asesinado por la policía franquista Enrique Ruano. Conocí a Enrique en la lucha anti fascista, era de mi misma quinta, aunque en aquel tiempo yo militaba en el PCE y estudiaba en la Escuela de Telecomunicaciones.

Allí un día de Enero nos enteramos de su muerte, de su asesinato, recuerdo las conversaciones con José Luis “Avinareta”, Pepe Carpintero, Manolo Briso, Manolo Gamella, aunque los dos últimos eran de la FUDE teníamos una muy buena relación, nos estremecimos al pensarlo. El franquismo agonizaba, lo sabíamos, pero temíamos sus últimos coletazos, y éste fue uno de ellos.

También conocíamos a sus torturadores, a sus supuestos asesinos, el comisario Conesa, el temible Yagüe, y un sádico, “Billy el niño”, o lo que es lo mismo Juan Antonio González Pacheco. No los conocíamos físicamente todavía pero circulaba por los círculos de lucha antifranquista su crueldad.  Posteriormente la conocimos de manera directa.

En aquel tiempo se estaba discutiendo el Estatuto para la Politécnica, y la izquierda lideró esa lucha, yo era representante de Teleco, y después de una reunión clandestina en Caminos, al salir camino del autobús, paró bruscamente un Seat negro a mi lado, supe enseguida lo qué suponía aquello, bajaron dos policías de la Brigada Político Social, uno de ellos era “Billy el niño”.

Creo que nunca se borrará de mi mente aquella cara. Ahora vuelven a mí los recuerdos de aquellos interminables días en la DGS, en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol. Aquel tétrico edificio que aún me da escalofríos al pasar delante, por más que ahora sea la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Hoy al recordar aquellos hechos pienso que también en esa ocasión pude ser yo, cuando Billy “actuaba” y uno de sus compañeros le decía “ten cuidado que se te va a ir la mano otra vez y lo vas a matar”, resuenan esas palabras y las recuerdo como si fueran ahora, y su respuesta “no importa, hacemos como con Ruano, lo tiramos por la ventana y decimos que se quería escapar”.

Pienso en Enrique, en todos los Enriques que dejamos por el camino, en aquellos camaradas, los abogados de Atocha, por eso escribo estas líneas, que son, que quieren ser un homenaje a quienes lucharon codo con codo conmigo y hoy ya no están. Mirar la vista atrás no te convierte en estatua de sal, es una obligación para mantener viva el recuerdo.

Estamos en otro tiempo, pero esta mañana de invierno recuerdo aquellos momentos, aquellos días, aquellos interrogatorios crueles, aquellas gentes, a mis camaradas caídos con sensaciones profundas, muy profundas, y alguna lágrima asomando por mis ojos.

Os recuerdo hoy, os recordaré siempre camaradas, compañeros…..vuestro ejemplo me guía y guiará, sé que también vosotros no consentiríais sin alzar vuestra voz que la izquierda no se una para frenar a la derecha extrema.  

Os recuerdo, y a través de esta reflexión intento que os recuerden todas aquellas personas que la lean. No perdono a vuestros asesinos ni a sus herederos ideológicos que ahora comienzan a asomar su existencia sin pudor.

Lo hago precisamente hoy cuando negros nubarrones amenazan de nuevo nuestra convivencia, con el acoso de la derecha extrema y la extrema derecha que cada vez se parecen más. Porque más que nunca debemos mantener viva la llama de esa memoria colectiva.

Nuestra democracia estuvo en peligro entonces y a pesar de la satisfacción de tener un gobierno de las izquierdas lo podría estar ahora 43 años después, por eso olvidar es tan peligroso.


Veremos……….


Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 18 Enero 2020


miércoles, enero 15

Ahora toca devolverme mi carné del PSOE


Publicado en Público, Eldiario.es, Nueva Tribuna, El Confidencial Digital, Periodista Digital, Navarra Información, Plaza Nueva, Gara y Diario de Noticias de Navarra del 13 al 15 Enero 2020.

Vuelvo a infringir la norma básica de no escribir en primera persona, pero debo hacerlo para dar a conocer mi doloroso e injusto testimonio en el seno de un partido de la izquierda.

Ingresé en el PSOE, más concretamente en el PSN, en 1990, después de una larga militancia en el PCE una parte de ella durante la lucha anti franquista.

Curiosamente ya venía predestinado al haber nacido precisamente en la calle Ferraz 70 su actual sede.

Lo hice como ya he comentado en alguna ocasión por dos razones, porque consideraba que podía y debía ser “La casa común de la izquierda” y porque siguiendo a los clásicos entendía que la finalidad de esa izquierda era transformar la sociedad y al ser el PSOE el partido mayoritario, debía trabajar en su seno para transformarlo en esa dirección.

No fueron fáciles los primeros años, porque un sector de quienes por entonces dirigían el PSN me consideraron como un infiltrado comunista, más aún al haber continuado mi militancia en CC.OO., ya que me parecía excesivo dos cambios, de partido y de sindicato.

Mantener la lealtad a mis principios, a mis ideas, contrastaba con una cultura de lealtad al líder. Resultó especialmente difícil por tener que ejercer labores institucionales, dos legislaturas en el Parlamento de Navarra y tres como concejal del Ayuntamiento de Villava-Atarrabia, en un tiempo especialmente convulso al ser el pueblo de Navarra en el que con más dureza sufrimos el acoso del mundo de ETA.

Así once años con dos escoltas producto de dos intentos de atentado, tensiones, amenazas, pintadas, concentraciones, incluso presiones a mi hijo en su instituto. Aguantamos firmes sin dar un paso atrás, quizás por el espíritu heredado de mi militancia comunista en momentos incluso más difíciles.

Resultaba curioso pasar del terror impuesto por el franquismo al del mundo etarra, de las torturas sufridas en el primero por “Billy el niño” y su siniestra BPS, a las de ETA y su gente.

Pero a pesar de ello aprendí desde el principio a empatizar con mis enemigos, a intentar entender también su sufrimiento, las razones, en mi opinión equivocadas, de su lucha.

Eso me llevó a tener contactos con sus dirigentes, a hacer incluso amistades que al conocerse por una parte de la cúpula del PSOE me llevaron a hacer de puente, de persona de comunicación y encuentros. Entre ellos el más significativo; aquella comida en Leitza en la que participé junto a Alfredo Pérez Rubalcaba, más Enrique Curiel de una parte y Joseba Permach, Pernando Barrena y Patxi Zabaleta de la otra.

De ahí los episodios de 1991, 1999, 2003, 2010 etc.

Siempre entendí que un día ETA desaparecería, que su final vendría a través de la presión policial, judicial, social, o de la colaboración internacional, pero que al final necesitaríamos la complicidad desde su interior que efectivamente vino a través de la iniciativa Bateragune impulsada por Arnaldo Otegi.

Curiosamente esos contactos, esa colaboración que utilizaron mis “mayores” me trajo incomprensión y tensión de la dirección del PSN, que culminó con mi expulsión en 2010.

Fue a través de dos acusaciones falsas; que había dedicado el cohete de inicio de las fiestas de mi pueblo a Otegi y que había invitado a dicho al acto a Pernando Barrena.

Demostré con pruebas fehacientes, grabaciones de radio y TV, documentos sonoros y visuales, lo que dije aquel día delante de cientos de personas, que no fue dedicar ese cohete a Arnaldo Otegi y al mismo tiempo con documentos del Secretario del Ayuntamiento y del Jefe de Protocolo atestiguando que entre mis invitados no figuraba Barrena. Incluso el portavoz municipal de EH certificó que había acudido invitado por su grupo.

Lo que ante la justicia ordinaria habría servido en este caso no y me encontré sin mi carnet del PSOE, aunque al haberme desplazado a Catalunya el PSC sí me acogiera en su seno a las pocas semanas de llegar. Incluso como miembro del mismo participé sin ningún problema en todo tipo de actos del PSOE, incluidos Congresos, jornadas y primarias.

Posteriormente mí vuelta a Navarra y algún ardid torticero, me volvieron a dejar huérfano de militancia socialista.

Continué así como socialista sin carnet la defensa de mis ideas; la necesidad de impulsar la unidad de la izquierda, dar un giro en ese sentido al PSOE, entender que al no existir ETA ya no tenía sentido la política de aislamiento de la izquierda abertzale, o que era necesario buscar nuevas soluciones a viejos problemas para eliminar las tensiones centro-periferia, o incluso que debíamos impulsar una II Transición y la transformación de nuestro país en un Estado Federal Plurinacional.

Curiosamente las mismas ideas que ahora defiende y está dispuesto a poner en práctica el SG del PSOE Pedro Sánchez.

¿Entonces qué problema hay en estos instantes para que no milite en este partido? Me preguntaba justo el día 7 de Enero viendo el triunfo de su investidura. ¿No resulta evidente que tenga de nuevo mi carné, si ahora Pedro Sánchez y el PSOE coinciden con mis ideas defendidas durante 30 años?

Por esas razones al día siguiente me dirigí raudo y veloz a volver a solicitar por tercera vez mi militancia (la última, sin respuesta, fue el día que Sánchez venció en unas primarias en cuyo proceso contó con mi absoluta colaboración y ayuda), mi carnet del PSN-PSOE, a la sede pamplonesa del Paseo Sarasate.

Ahora solo queda esperar a recuperar un carné que jamás me debió ser arrebatado. Ojalá Pedro Sánchez lea estas líneas y lo entienda también así.

Porque ahora ya vivimos un nuevo tiempo con más luces y menos sombras, con menos desencuentros y más coincidencias entre las diferentes izquierdas.

Veremos……..

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 13 Enero 2020



miércoles, enero 8

“El abrazo” de Genovés como símbolo de este gobierno



Publicado en Nueva Tribuna, Público, El Confidencial Digital, Periodista Digital, Navarra Información, Plaza Nueva, Deia del 7 al 9 de Enero 2020

Escribo estas líneas con la inmensa alegría de haber podido hacer realidad mi sueño desde hace 30 años. Entonces, en 1990 me embarqué junto con Enrique Curiel en un novedoso proyecto, la Fundación Europa, que consideraba al PSOE como “Casa común de la izquierda”, término por cierto que ahora suele emplear Pablo Casado para definir al PP en el seno de la derecha.

Durante esos 30 años batallamos por conseguir la necesaria unidad de esa izquierda y hoy día 7 de Enero de 2020 se ha hecho realidad. Hemos necesitado dosis enorme de esfuerzo y “mano izquierda” (curioso que precisamente sea izquierda la que se emplee para definir la templanza, tacto, paciencia en una actuación) pero al final a las 14.28 de hoy se ha conseguido.

Ahora viene lo más difícil; gobernar. Utilizar esa mano izquierda para sortear las inmensas dificultades que esperan en el intrincado camino que comienza.

Es la primera experiencia de un gobierno de coalición que tenemos en nuestra reciente democracia. Por tanto vamos a caminar por terrenos inexplorados que conviene transitar con habilidad y cuidado.

Después de observar el debate de investidura del pasado fin de semana, deberemos tener claro que la derecha no lo va a poner fácil, todo lo contrario, va a intentar poner todos los obstáculos para hacer descarrilar este tren plural, dinamitando todos los puentes que vayamos construyendo.

Va a contar para ello con sus medios de comunicación, con sus poderes fácticos sean económicos, financieros, bancarios, empresariales e incluso a la vista de las últimas declaraciones, religiosos.

Incluso es probable que se intenten indignantes llamamientos al ejército para que evite lo que definen como “intento de romper España”.

Para evitar eso vamos a tener que realizar una inmensa campaña didáctica, que explique que ese gobierno no va a romper España, entre otras cosas porque tenemos un estado absolutamente consolidado y fortalecido que es imposible romper.

Son precisamente las tensiones centro-periferia las que ponen en peligro esa unidad y es el diálogo, la negociación, el acuerdo entre ambas partes lo que va a permitir evitarlo. Así se hizo en la I Transición y así deberemos hacerlo en esta II.

Porque quizás ese sea el gran reto que tenemos, poner en marcha una II Transición, esta vez sin el tutelaje y la vigilancia de un ejército todavía entonces leal al franquismo, pero con la dificultad de un nacionalismo, en especial el catalán, más enervado que entonces.

Tampoco la derecha actual tiene el talante de la de aquel histórico momento. Observar dos imágenes como las de Adolfo Suarez saludando cordialmente a Dolores Ibarruri “Pasionaria” o el abrazo don Santiago Carrillo contrasta con el de su hijo dando la espalda a la portavoz de Bildu.

Por lo tanto una de las tareas de esa campaña didáctica para poner en marcha esta nueva transición, debería ser la de convencer a una parte de la derecha, en concreto al PP, para que se comporte como la de antes.

El contencioso centro-periferia, especialmente con Catalunya pero también en Euskadi, va a exigir consensos más amplios que el de los partidos que permiten poner en marcha a este gobierno. Porque probablemente una de las tareas a realizar sea la de la reforma constitucional, que permita convertir España en los que es realmente, una nación de naciones, un Estado Federal Plurinacional y para eso necesitaremos la implicación del PP.

Pero antes de todo esto nos viene el primer reto, sacar adelante los presupuestos para este 2020. La derecha tradicionalmente suele gobernar para los suyos, incluso se podría decir que para los suyos, suyos, aunque asegura falsamente que lo hace para toda la ciudadanía.

¿Por qué entonces la izquierda no puede hacerlo de la misma manera? Especialmente si tenemos en cuenta que los nuestros, o sea las capas populares, medias, los más necesitados, somos la inmensa mayoría.

Quizás haya llegado el momento de que un gobierno de izquierdas (debemos perder el miedo, empezando por Pedro Sánchez, a ponerle nombre y apellidos y dejar a un lado el ambiguo concepto de progresista) gobierne para su base social sin miedo y el primer reto será la elaboración de los presupuestos con esa finalidad.

Teniendo en cuenta al resto evidentemente, pero priorizando resolver los problemas acuciantes de los nuestros.

Grandes retos le vienen a este gobierno que se va a estrenar el viernes, pero hoy debemos estar satisfechos por lo realizado, ilusionados con el futuro y dispuestos las diferentes izquierdas a caminar codo con codo, como el cuadro de “El abrazo” de Juan Genovés. En ese cuadro hoy se vislumbran a Sánchez e Iglesias, pero también a Urkullu, Junqueras o Errejón.

Quizás haya que proponer que esa imagen sea la de marca de este nuevo gobierno de las izquierdas. “El abrazo” de Genovés como símbolo.

Con audacia, imaginación y grandes dosis de generosidad lograremos finalizar esta legislatura. Hoy toca disfrutarlo.

Veremos………..

P.D.: Precisamente por esos 30 años batallando por llegar a esta situación, porque este nuevo gobierno sintetiza todas mis ideas, volveré mañana a la sede de PSN-PSOE a solicitar de nuevo mi afiliación.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal de PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 7 Enero 2020



¡No nos falléis!




Publicado en Nueva Tribuna, El Confidencial Digital, Periodista Digital, Plaza Nueva, Navarra Información, Gara, Diario de Noticias de Navarra y Guipuzcoa del 1 al 8 de Enero 2020.

Comienza un nuevo año en nuestro país (ponga aquí cada cual lo que desee) y lo hace con la ilusión, al menos para millones de progresistas, para las gentes de las diferentes izquierdas centrales y periféricas. Es el momento de echar a andar la experiencia histórica de un gobierno de esas izquierdas.

Manifiesto mi entusiasta apoyo condicional a esa nueva experiencia. Condicional, no incondicional, que lo será a medida que se vayan trasladando a la realidad, lo puesto negro sobre blanco en esas 50 páginas del programa de gobierno.

Creo que pocas de las personas que se permiten estos días opinar sobre el documento se lo han leído y mucho menos estudiado y analizado hasta sus últimas consecuencias. Recomiendo que se haga para no frivolizar sobre cuestiones que figuran en él y tienen una relevancia fundamental para el futuro de nuestro plural país.

Se habla mucho de que a partir del próximo 7 viviremos una experiencia única y probablemente histórica. No sólo porque el gobierno estará compuesto por dos partidos que representan las dos culturas clásicas de la izquierda, también porque va a tener que darse una estrecha colaboración con partidos periféricos nacionalistas, como PNV, ERC, o BNG, incluso Bildu.

Resulta evidente que la situación de supuesta debilidad de ese gobierno, que va a contar con 155 diputados de 350, va a obligar a un ejercicio de imaginación, audacia y generosidad inédito en nuestra democracia.

Ese proceso novedoso tendrá su primera prueba de fuego a la hora de sacar los presupuestos para este recién iniciado 2020.

A la hora de escribir estas líneas me exijo a mí mismo una inmensa dosis de optimismo, que me hace asegurar que el 7 habrá gobierno y que el 2020 dará a luz un primer presupuesto de ese gobierno.

No sólo eso, además va a durar toda la legislatura. Lo complejo, lo tremendamente difícil era encajar las piezas que permitieran tener los apoyos suficientes. Una vez pasado ese escollo todo debe resultar más fácil, ya que para acabar con él se necesitaría poner en marcha una moción de censura que contara con apoyos incompatibles. ¿Alguien se imagina juntos a PP, Cs, VOX, Na + con ERC, Bildu, CUP o PNV?

Por eso este análisis parte de ambas certezas, que habrá gobierno de las izquierdas y que va a tener tiempo de poner en marcha las medidas contempladas en ese ilusionante acuerdo.

Una vez asegurado con contundencia ambas cuestiones, aquí debe ir una frase que se le lanzó a Zapatero cuando ganó sus segundas elecciones: “¡No nos falles!”. Esta vez va dirigida a PSOE y UP, a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

No nos falléis compañeros, porque el fracaso de esta experiencia llevaría a la izquierda a un largo tránsito por el desierto de la derrota y a millones de progresistas a tener que sufrir las consecuencias dramáticas de un gobierno de la derecha extrema y la extrema derecha.

Desde luego no nos falléis por torpezas infantiles fácilmente subsanables, o por choques insensatos de egos, o lo que sería peor por incompetencia o desidia. Menos aún por caer en errores cometidos por la izquierda en el pasado, cuando con el tiempo acabó encerrada en su torre de marfil alejada de su base social.

No nos falléis por no saber emplear la mano izquierda, la generosidad, la templanza. No, por no cultivar la comunicación, el diálogo, la negociación y el acuerdo. No, por ignorar a vuestra gente que os ha llevado ahí, por sucumbir a la presión de los poderosos, de aquí o de allí, no por el egoísmo partidista, menos aún por el clientelismo sectario.

Manejar para evitar fallarnos las técnicas heredadas de la I Transición para poner en marcha realmente una necesaria e imprescindible II. Ser capaces de sin tensionar al resto, acordar con la periferia, siempre en el marco legal. Buscar y encontrar en ese marco soluciones imaginativas, que las hay. Evitar dar argumentos fáciles a los poderosos enemigos que esperan ansiosos vuestro fracaso.

Funcionar siempre como UN gobierno, no como dos sumados; con intereses comunes que ya tenéis negro sobre blanco. Porque ahora ese documento, las tareas que contempla son de todos, de todas y todos y de esa manera debe ponerse en la práctica, juntos.

Porque la suma de las siglas da la solución: PSOE, Unidas Podemos.

No nos falléis Pedro y Pablo, Pablo y Pedro. No hagáis fracasar la ilusión que el pasado lunes inundó a millones de ciudadanos y ciudadanas.

Entramos en un nuevo tiempo histórico y del mismo rango es vuestra responsabilidad.
NO NOS FALLÉIS

Veremos……..

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 1 Enero 2020



sábado, diciembre 28

2020: hora de recuperar la utopía



Publicado en Nueva Tribuna, Público, Periodista Digital, Plaza Nueva y El Confidencial Digital, Diario de Noticias de Navarra, Navarra Información del 28 al 31 de Diciembre 2019.

Acaba 2019 un año convulso en lo político y en lo personal (la pérdida de un ser querido siempre te deja tocado).

Muchas cosas han ocurrido en nuestro país y en el mundo, demasiadas para ser analizadas todas en esta reflexión escrita con los efluvios de las fiestas navideñas. Pero sí las más relevantes que tienen que ver especialmente con el final de este ciclo anual.

Fuera, la apabullante victoria de Boris Johnson en RU abre de par en par la puerta del Brexit y por tanto un tiempo de incertidumbre en la UE. El recién aprobado Impeachmant o proceso de destitución contra otro personaje esperpéntico y peligroso como Donald Trump, es otra de las noticias relevantes de este año que agoniza.

Como agoniza el planeta, más en peligro aún después de la fracasada cumbre COP 25 2019 recientemente celebrada en Madrid, que ha demostrado que el ser humano tiene su capacidad de autodestrucción a pleno rendimiento. El futuro es así hoy mucho más negro.

Ha sido un 2019 donde los mensajes que nos manda nuestro planeta son cada vez más evidentes, aquí y allí. El cambio climático es una realidad. Hay quien teoriza que quizás hayamos cruzado ya el umbral de no retorno y solo nos quede disfrutar lo que podamos del poco tiempo que nosotros mismos nos hemos dado.

La explosiva situación en Latinoamérica es otra de las noticias relevantes. Primero Venezuela, después Colombia, Chile, Argentina, Brasil o Bolivia están en plena ebullición y el riesgo de una erupción de consecuencias imprevisibles está ahí, cada vez más presente.

Qué decir de África, continente devastado por guerras, hambruna y enfermedades que provocan migraciones en masa hacia lugares más seguros. ¿Nos podemos extrañar de la masa de personas al límite que están en sus fronteras intentando llegar al primer mundo?

De ahí se deriva un problema agravado este año, el de la llegada de inmigrantes a Europa en busca de su propia supervivencia. Existe una contradicción entre la reacción de rechazo de una parte de los partidos políticos y por lo tanto de la ciudadanía y el reconocimiento de algunos países, el primero Alemania, que reconocen que necesitan esa mano de obra.

Este es uno de los motivos, no el único, del auge de los partidos de extrema derecha que cogen fuerza a lo largo y ancho de esa vieja Europa. Fenómeno que durante este año se ha demostrado que no era ajeno a nuestro país irrumpiendo dándonos una bofetada de realidad.

También el 2019 ha demostrado el estado líquido de la sociedad actual que impregna todo lo demás. Una política líquida llevada por políticos de la misma naturaleza, ha conseguido que durante este año que termina hayamos vivido de sobresalto en sobresalto.

Tenemos una sociedad europea en pleno cambio, para algunos analistas entre los que me encuentro a peor. Una sociedad más introvertida, egoísta, individualista e insolidaria que nos hace peores año a año.

Una sociedad que debe ser consciente de su envejecimiento y decadencia frente a la juventud y fortaleza que nos viene de fuera. Quizás deberíamos plantearnos que nuestro futuro cuando seamos mayores, algunos ya lo somos, va a depender de los cuidados que nos den los inmigrantes, que ahora queremos evitar lleguen a nuestros respectivos territorios.

El 2019 nos deja esa tarea pendiente, la de profundizar en soluciones al cuidado de nuestras personas mayores, de nuestros ancianos, que va a necesitar dedicar grandes cantidades de recursos y una mano de obra cada vez más cualificada.

Quizás la noticia más relevante en nuestro país sea, que hemos sido incapaces en estos 365 días de conseguir un gobierno definitivo. Tras dos elecciones anticipadas el panorama se ha vuelto cada vez más complejo. Es como si la ciudadanía hubiéramos puesto a prueba la valía de nuestros dirigentes, con resultados hasta hoy decepcionantes.

Esa tensión también se ha trasladado a la justicia, demostrando que otra de las tareas pendientes es su profunda reforma y resucitar con urgencia el espíritu de Montesquieu.
Lo expuesto antes es sólo un esbozo de lo que ha sucedido en nuestro planeta durante 2019 y de alguna manera lleva implícitos los deseos para el 2020 que está a punto de comenzar. Por cierto año bisiesto con todo lo que ese detalle pueda conllevar.

Utilizaré un orden de importancia de lo global a lo local y particular.

Que no nos suicidemos colectivamente, que este 2020 sea el de la reacción de la humanidad ante el peligro inminente de auto destrucción. Que seamos capaces de ir eliminando del panorama del poder, a personajes siniestros y peligrosos como Trump, Johnson, Bolsonaro, Maduro, Putin, Kim Jong-un, al Asad, o Netanyahu sustituyéndoles por dirigentes humanizados y sensatos.

También debemos pedir a este 2020 unas políticas más humanizadas en lo referente a la inmigración, una acción coordinada en los lugares de origen que evite que miles y miles de personas huyan de allí. Quizás llevando a cabo en África y Latinoamérica una especia de II Plan Marshall. Desde luego recibirles teniendo en cuenta que tienen los mismos derechos que nosotros a vivir dignamente.

Deberíamos de pedir que en este redondo año la sociedad cambie y vaya siendo más sólida, fortaleciendo valores como la solidaridad,  generosidad, o colectividad, contagiando a  la política y los políticos ese cambio.

Que los hombres, los machos, entendamos que estamos en situación de igualdad con las mujeres, que las debemos respeto, que sólo sí es sí, que nadie es de nadie y menos aún definitivamente. Que sea el año donde acabemos con el maltrato, los asesinatos, o las violaciones, individuales o en grupo.

Que frenemos el auge de la extrema derecha, seamos capaces de formar gobiernos de las izquierdas que practiquen políticas progresistas y acaben con las tensiones centro-periferia, concretamente solucionando la situación con y en Catalunya. Aplicando una justicia justa, consolidando la separación real de poderes.

Que seamos felices y hagamos felices a las demás personas, que cuidemos de los otros, empatizando con ellos, desde el respeto y la comprensión.

Demasiados deseos, demasiadas peticiones para este nuevo año que está a punto de comenzar. Pero quizás haya llegado la hora se ser ambiciosos en este aspecto porque luego vendrá “Paco con las rebajas” y nos dará un baño de realidad.

Hoy toca soñar y recuperar lo que mi generación intentó; la utopía.

Ahhh, y a quien lea estas líneas; feliz 2020.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal de PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 27 Diciembre 2019

sábado, diciembre 21

La política actual como montaña rusa



Publicado en Nueva Tribuna, El Confidencial Digital, Periodista Digital, Navarra Información y Plaza Nueva del 21 al 23 Diciembre 2019.

Uno tiene en los últimos tiempos la sensación de vivir, en lo que a la situación política se refiere, como si fuera montado en una gigantesca montaña rusa.

Un día te acuestas pensando que el gobierno de las izquierdas está ya hecho, justo nada más levantarte las palabras de algún protagonista como Ábalos te lleva al temor de que no sea así, al mediodía parece que la cosa se calma pero justo a las horas te llega la angustia de si lo que ocurra en el “clásico” pudiera de nuevo entorpecerlo, te acuestas de nuevo con la tranquilidad de que no haya sido así.

Justo sin tiempo para despertar viene el tremendo mazazo de la sentencia europea sobre el caso Junqueras y la zozobra de nuevo te invade y posteriormente se te corta la digestión con la aseveración de ERC informando que quedan suspendidas las negociaciones hasta que el abogado del estado se manifieste sobre ello.

Probablemente esta sensación de sube y baja, de vaivén constante, tenga que ver con el hecho de vivir en una sociedad líquida que empapa a política y políticos de la misma manera.

O que como ya hemos comentado en otras ocasiones, a diferencia de la Transición en esta ocasión no encontramos políticos de altura, estadistas que una vez tomada una decisión la mantienen ocurra lo que ocurra.

Aunque también puede ocurrir que todo lo que estemos viendo sea una gigantesca obra de teatro cono dos tramas posibles.

Que Pedro Sánchez y sus perversos asesores ya tuvieran previsto el escenario actual (de lo contrario sería como para echarles a patadas de la Moncloa), todo fuera una farsa para sin decepcionar al electorado de izquierdas, hacer ver que resulta imposible acceder al poder por la vía actual y se verían obligados a hacerlo por la del entendimiento con la derecha extrema a través de su abstención.

La otra trama haría posible el empeño actual, porque iría en la dirección de que el supuesto enfado actual de ERC, fuera una manera de “vender” el producto a su base social. Si analizamos con un mínimo de racionalidad sus declaraciones de la tarde del jueves, en ellas aseguraban que “habían decidido congelar las negociaciones con el PSOE hasta que la Abogacía del Estado aclarara qué posición iba adoptar ante la sentencia europea sobre Junqueras”.

Pero es que cabe suponer (en este mundo líquido en el que nos movemos siempre hay que ser cauto sobre la inteligencia de los políticos actuales) que recordarán que el 12 de Junio pasado esa misma Abogacía del Estado ya respaldó que Junqueras recogiera su acta de eurodiputado, o sea que como dice el dicho popular “blanco y en botella”.

Todo este embrollo es fruto de la desafortunada gestión del PP ante el denominado conflicto catalán, que nos ha dejado (al país) una herencia terrorífica.

Desde su “agudeza” a la hora de presentar el recurso contra un Estatut de Catalunya que contentaba a casi todos, pasando por la desastrosa actuación el 1-O, terminando con el lío de encarcelar a los líderes catalanes de manera arbitraria y según parece sin tener demasiado claras las razones por las que lo hacía, tal y como queda en evidencia leyendo la sentencia del Tribunal Europeo.

¿Ahora qué?

Pues está difícil la respuesta a esa pregunta. Desde luego acatar la sentencia en lo que afirma la misma, o sea permitiendo que Junqueras, Puigdemont y Comín recojan sus actas. Después consultando a juristas del máximo nivel, de aquí y allí, sobre las consecuencias reales de la misma, ya que se refiere a unos momentos en el que todavía no existía sentencia.

Por último utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos, tomando medidas que no supongan una contradicción con dicha sentencia, pero permitan una distensión de la situación.

Algunas de ellas serían desde hacer que las normas penitenciarias, al menos en lo referido a los grados de quienes están en prisión, sean tomadas desde la máxima flexibilidad, hasta la posibilidad pactada del indulto.

Que el congreso de ERC se desarrolle con un cierto control de sus dirigentes que permita continuar las negociaciones.

Si nos pudiéramos retrotraer hasta la Transición, con seguridad los políticos de la derecha dejarían a un lado la posición oportunista y electoralista actual y adoptarían una postura de estadistas apoyando al gobierno para evitar que la situación se nos fuera de las manos para los próximos 50 años. Pero eso parece que es pedir peras al olmo.

Como se verá no es que quien escriba estas líneas tenga excesivamente claro lo que está pasando. Quizás esta reflexión tenga más de deseo personal que de análisis riguroso, pero creo no ser el único que ahora está en esa situación.

En esa montaña rusa en la que estamos subidos los 44 millones de ciudadanos y ciudadanas de este país, ahora estamos en plena subida, pero vendrá la bajada brutal con giros insospechados que nos llevarán a otra subida y así sucesivamente.

Solo cabe desear que cuando paremos no nos pille con un tremendo mareo que acabe en vómitos y malestar general, o lo que sería peor descarrilemos a una velocidad superior a 80 Km por hora.

Veremos...

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal de PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 20 Diciembre 2019