martes, junio 27

El CETA: ¿sí o no?


La decisión del nuevo PSOE de Pedro Sánchez de no apoyar el tratado comercial de la Unión Europea con Canadá (CETA, por sus siglas en inglés) ha sacudido al ya de por sí convulso partido socialista español, pero al mismo tiempo ha abierto de nuevo el debate ante este polémico acuerdo.

Una decisión que la Ejecutiva federal ha decidido sea la de abstenerse el próximo jueves en la votación definitiva en el Congreso. Realmente no se entiende muy bien que si se está en contra, e incluso si existen serias dudas sobre su bondad, se decida por la abstención cuando lo lógico sería votar en contra.

El cambio radical y repentino que ha dado esta semana la dirección del PSOE en su posición respecto al CETA —un acuerdo de 1.598 páginas negociado a varias bandas— reúne todos los elementos para entender su nueva estrategia. La globalización es un fracaso que ha generado desigualdades y ha concentrado la riqueza en apenas ocho manos, se plantea desde sectores influyentes de su actual dirección. Y sentencian: "Las cosas se han hecho mal. Es un signo de coherencia, porque estamos volviendo a los principios de la socialdemocracia. Debemos señalar la diferencia de este nuevo PSOE respecto al anterior”.

Es cierto que tiene elementos positivos. Se ha aceptado un Tribunal Público de Inversiones que supere el arbitraje privado; se ha obligado a Canadá a ratificar convenios de la Organización Internacional del Trabajo; se ha reforzado la competencia exclusiva de los Estados de regular en exclusiva sus servicios públicos. Pero sigue habiendo, además de estas luces que le diferencia del TTIP, el mismo acuerdo con EE.UU. que Trump ha parado en seco, profundas y graves sombras.

Quizás sea cierto como defienden algunos que Canadá nos de mil vueltas en materia laboral o medioambiental y que es una decisión geopolítica: Europa y Canadá de la mano para hacer frente a los avances populistas hacia la desregulación que encabeza un personaje como el presidente de EE UU, Donald Trump.

Nadie puede parar la globalización, pero sí regularla dicen igualmente sus defensores. Y es bueno que Europa lo haga con una sola voz. ¿O acaso no es mejor eso que acuerdos bilaterales de Canadá con cada país europeo para que luego se hagan entre ellos dumping social?" defienden con vehemencia estos defensores.

Pero por el contrario los detractores hablan de la posible pérdida de 200.000 puestos de trabajo por culpa del tratado, del escaso peso que le dedica a las cuestiones medioambientales, o de las dudas jurídicas que algunos expertos siguen viendo en su redactado, comenzando por el secretismo que le ha rodeado.

Por otro lado, de nada serviría tumbar el TTIP si el CETA saliera adelante. Primero, porque llevaría exactamente a lo mismo que el TTIP: una bajada generalizada de los estándares europeos, con la consiguiente disminución de protección laboral, social, ambiental o cultural.

Por ejemplo, además de facilitar la exportación de transgénicos, el CETA traería consigo una mayor duración en las patentes de las farmacéuticas, aumentando el precio de los medicamentos y perjudicando así a las personas más desfavorecidas. Además las multinacionales estadounidenses utilizarían el CETA a través de sus filiales canadienses para tener acceso al mercado europeo. El CETA sería por tanto el caballo de Troya de un TTIP fallido.

Hay más. El CETA también atenta contra los derechos laborales y los servicios públicos. El derecho de sindicación y de negociación colectiva no vienen recogidos en el Tratado. Tampoco va acorde con la lucha contra el cambio climático. Al incentivar el transporte transatlántico, la comercialización del petróleo más sucio, el fracking, o de las arenas bituminosas, frenar la producción de energía limpia local y por ende aumentar las emisiones de CO2, se traduce en un flagrante incumplimiento del acuerdo climático internacional de París, que ya el mismo Trump ha atacado.

Uno de los problemas fundamentales que nos encontramos ante la firma de este tratado, es la falta de labor pedagógica realizada por el gobierno y el silencio cómplice de una parte de la oposición. Por eso la polémica creada por el cambio de actitud del PSOE puede beneficiar a que este debate llegue a la sociedad, creando en la misma un espíritu crítico del que ha carecido hasta ahora.

El CETA afecta a la ciudadanía que tiene derecho a conocer los elementos positivos que sin duda tiene y los negativos que también, probablemente con un peso mucho mayor.

Bienvenida la polémica que nos trae el PSOE, porque así aunque no podamos cambiar la decisión al menos podremos intentar influir sobre ella, o al menos quejarnos y castigar con el no voto a quienes lo apoyen.

Veremos……….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 25 Junio 2017


jueves, junio 22

¿Refundar la socialdemocracia? NO, refundar la izquierda



Artículo publicado en Deia el 22 Junio 2017

Este fin de semana se ha celebrado el 39 Congreso del PSOE. Se trataba de una prueba de fuego no sólo para el socialismo, también para la izquierda en su conjunto, después del para algunos sorprendente e inapelable triunfo de Pedro Sánchez en las primarias celebradas el pasado 21 de Mayo.

Había serias dudas de si el flamante nuevo Secretario General, iba a aguantar el envite de las poderosas fuerzas que desde dentro y especialmente desde fuera, iban a intentar amortiguar su triunfo. Si al final se achantaría evitando que su gente, proveniente toda ella del sector más a la izquierda del partido, copara su dirección.

No ha sido así, al final ha demostrado que este nuevo Pedro Sánchez se parece muy poco, al que caminó con más pena que gloria por la dirección socialista condicionado por lo que esos poderes le iban marcando. Quizás la sorprendente entrevista que concedió a Jordi Ébole en su Salvados, marcó un antes y un después en su personalidad, en su psicología.

No es el único hecho que ha condicionado ese cambio, también la poderosa reunión que el 25 de Noviembre del pasado año celebraron una treintena de socialistas en una sala del Ateneo de Madrid ha influido en ello.

Allí gentes que ahora aparecen en la dirección de este nuevo partido, como Toni Ferrer, Odón Elorza, Cristina Narbona, Margarita Robles, Luz Martínez, Manu Escudero, o Andrés Perelló que aunque no asistió apoyó, junto con personajes de la izquierda del peso de Josep Borrell, o José Antonio Pérez Tapias, diseñaron una línea ideológica que ha resultado ganadora en este cónclave.

Era un momento crucial, con un Pedro Sánchez desojando la margarita en su domicilio, en estado de depresión, con serias dudas sobre si dar la batalla o retirarse de manera definitiva. Aquella reunión, el documento elaborado inspiraron el “Espíritu del Ateneo” que acabó animándole a lanzarse al ruedo. A veces así se escribe la historia y quien escribe estas líneas participó en ella impulsándola.

Lo ocurrido este fin de semana no se podría entender sin aquella reunión. Tampoco la visualización de la actual dirección socialista, incluso la propia ponencia aprobada. Si comparamos aquel documento con esa ponencia nos daremos cuenta de esta circunstancia.

Excepto en un elemento que cayó por el tortuoso camino existente entre la noche del sábado y la mañana del domingo, la referencia a la apuesta por la República que a través de una enmienda de las Juventudes Socialistas, fue aprobada en comisión por 98 votos a favor y 67 en contra. Una enmienda apoyada también desde Izquierda Socialista.

Según las normas del propio Congreso ese párrafo debía ser votado en el plenario del domingo. Cualquier socialista con un mínimo de cabeza sabía que iba a ser aprobada, probablemente de manera abrumadora. Y ahí los poderosos poderes fácticos se pusieron en movimiento aterrorizados por esa posibilidad.

A través de su instrumento interno, Susana Díaz, amenazaron a Pedro Sánchez que o era retirada, o maniobrarían para evitar con su ausencia que hubiera quórum la mañana del domingo, o sea que hubiera el número de delegados suficientes para permitir clausurar el Congreso.

Ahí, y algunos lo lamentamos profundamente, Sánchez dio un paso atrás, incluso torciendo la normas congresuales que indican, que en el instante que una enmienda es aprobada deja de pertenecer al proponente y ya es propiedad del propio Congreso. Juventudes Socialistas no podía retirarla, como así ocurrió, porque ya debía ser votada sí o sí por el plenario.

Se perdió una batalla en este asunto, pero no la guerra, porque quedó demostrado que hoy, la militancia socialista está por pelear por la República y más pronto que tarde se ganará esta vez de manera definitiva.

Al igual que está y era una clamor en los pasillos, por sacar a Rajoy de la Moncloa, por apostar por una confluencia de la izquierda con los nacionalistas para conseguirlo, o sea excluyendo a Ciudadanos (180 son más que 170), por abrir una posibilidad de consenso que evite el choque de trenes con Catalunya ahora y Euskadi después, explorando vías legales que permitan el derecho a decidir, acompañada del impulso a una reforma constitucional que permita un Estado Federal Plurinacional, o por una apuesta inequívoca de giro a la izquierda.

De ese Congreso se salió con esas ideas y con una dirección adecuada a las mismas. Esta vez sí, en sintonía con la bases que han llevado a Pedro Sánchez a su dirección máxima. Cualquier observador que participara en el acto final del domingo en Ifema se daría cuenta de ello.

Si hubiera un aparato que midiera el clamor, la intensidad de los aplausos recibidos por cada miembro de la ejecutiva, así lo entendería. Estos fueron los más aclamados, con el record para un Odón Elorza exultante que al volverse a la multitud que abarrotaba el pabellón 3, alzó su puño al aire  consiguiendo que esa aclamación se multiplicara por tres.

Después Susana Sumelzo, el ideólogo de izquierdas Andrés Perelló, Cristina Narbona, el alcalde de Valladolid Óscar Puente, o Adriana Lastra se llevaron la palma y abajo un entusiasmado José Antonio Pérez Tapias, otro de los pocos ideólogos que aún le quedan a la izquierda, se daba un baño de multitudes.

Esa izquierda se había impuesto en este Congreso, porque la inmensa mayoría de los afiliados y afiliadas lo es. También porque los votantes lo son, los que aún siguen y lo más importante, los que se fueron.

Con lo ocurrido este fin de semana el PSOE vuelve a estar en condiciones de recuperar esos cinco millones de votos perdidos, cuando Zapatero decidió abandonarles a su suerte acogotado por los poderes fácticos. Sólo hay que esperar que esa circunstancia no se le olvide jamás al propio Pedro Sánchez.

Una victoria que ha encendido las luces rojas de esos poderes fácticos, como indica el lamentable editorial de El País del pasado lunes.

Pero ahora viene lo más difícil y la gran pregunta: ¿qué hacer? La misma que se hizo en su momento el propio Lenin.

Desde luego y primordial, no traicionar el espíritu emanado de ese Congreso, ni a la afiliación, ni a los votantes. Giro a la izquierda, echar a Rajoy de la Moncloa en el plazo más breve, evitar el “choque de trenes” con Catalunya en Octubre, o recuperar la defensa de la República. Un partido democrático, transparente, participativo, en perfecta simbiosis con la sociedad, coherente y honesto.

A partir de ahí todo lo demás. Lo señaló Sánchez en su alocución final. Hasta llegar a esa moción de censura caminar cada semana con el resto de la oposición, y ahí lógicamente no entra Ciudadanos que se siente mucho más gobierno, para imponer ese 180-170 en los temas fundamentales para nuestra ciudadanía, para los más desfavorecidos paganos de las políticas puestas en marcha por el PP.

Trabajar como el boxeador que castiga lenta pero inexorablemente a su contrincante preparando el golpe final, que se podría dar en el asalto 9, o 10, o sea para Septiembre u Octubre.

En ese trayecto abrir vías de comunicación y entendimiento con Podemos, pero también con PNV, PDC, antigua Convergencia, ERC e incluso con una nueva Bildu en la que ha triunfado el sector más moderado y pragmático.

Trabajarse a Catalunya y Euskadi, desde el diálogo, desde el intento de convencimiento, de buscar puntos de encuentro y consenso. Todo es posible ahora con este nuevo PSOE. En la dirección hay gentes que entienden y defienden esa necesidad de encuentro.

Para los críticos, o incrédulos una pregunta: ¿Creen acaso que sería mejor, incluso para sus propios intereses, que hubiera ganado Susana Díaz en lugar de este nuevo Pedro Sánchez?

Por eso deben dejar trabajar a este nuevo partido socialista, ponérselo fácil, ayudar a realizar ese tránsito, porque seguro que resulta mejor para Euskadi, Catalunya y España.

Al inicio del 39 Congreso se planteó, que podía suponer una refundación de una socialdemocracia herida de muerte en Europa. ¿Refundar esa socialdemocracia? NO! Lo que este Congreso puede y debe suponer es una refundación de la izquierda. Portugal abrió la puerta, España será la siguiente y quizás el sur marcará el camino al norte.

Ojalá….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (futuro afiliado de este renacido PSOE)

Villava-Atarrabia 19 Junio 2017




martes, junio 13

De referéndum, censura, Francia y ciclistas

Publicado en Navarra Información el 13 Junio 2017 y Diario de Noticias de Navarra el 19 Junio 2017

Aún no ha comenzado el verano y ya nos estamos achicharrando producto de los avisos que nos está dando el planeta, debido fundamentalmente al maltrato que le estamos infringiendo.

Un calor que no sólo se manifiesta en las calles y plazas, también en un inicio de Junio plagado de noticias calientes, o quizás debiéramos decir explosivas.

Abrir la prensa nos llevan a cuatro escenarios conflictivos. El manifiesto leído por el técnico de fútbol más admirado y odiado por igual de los últimos tiempos, Josep Guardiola, continuación del anuncio del President Puigdemont de que el famoso referéndum independentista unilateral se hará el próximo 1 de Octubre, ha activado todas las alarmas del Estado.

Suena a exagerado afirmar que España es un estado totalitario, definición que nos lleva a países que sí lo son como Corea del Norte, Venezuela, o Arabia Saudí. Nuestro país tiene algunas carencias democráticas en los últimos tiempos, pero de ahí a meterle en ese grupo de países existe un verdadero abismo.

A Guardiola como dicen los jovenzuelos “se le ha ido la olla” quizás debido a su periplo por el Reino Unido. Creo Josep que deberías ser un poco más riguroso en tu análisis. Se puede ser crítico con el comportamiento del gobierno español sin descalificar, sin afirmaciones muy alejadas de la realidad, porque ese exceso desautoriza a quien las dice.

El “choque de trenes” está ya en marcha y sólo si las posiciones más sensatas se imponen en ambas locomotoras, será posible evitarlo. Catalunya y España están condenadas a entenderse desde el mutuo respeto y el consenso en la legalidad. Ese trabajo lo deben realizar al menos los partidos que en ambos lugares están por el acuerdo que evite tensiones peligrosas.
Otro punto caliente lo hemos tenido en la fracasada  moción de censura que a destiempo, Podemos ha presentado contra Mariano Rajoy. La moción de censura en un instrumento potente que o se presenta con una gran dosis de carga política, o se puede volver en contra del que la presenta y acabar fortaleciendo a quién va dirigida.

Podemos y su líder Pablo Iglesias no han medido bien los tiempos, porque incluso alguno de sus aliados, como Compromis, le han dado la espalda. Además el segundo partido de este país, el PSOE está en un momento que le resulta imposible aceptar el envite, justo antes de un Congreso vital para su futuro y con un SG recién elegido.

No ha acertado Podemos ni en el tempo, ni en la música, ni en la letra. La respuesta de Pedro Sánchez le había marcado el camino, al decirles que no era el momento. Que existen razones de sobra para esa moción debido al estado de corrupción que invade al PP, pero no es el momento.

Para presentarla debía hacerse con garantía de ganarla y con una alternativa que debe liderar lógicamente el mayor partido de la oposición, el PSOE, especialmente ahora que las encuestas le dan con una posición consolidada al alza.


Podemos debía haber aceptado la propuesta si lo que realmente pretende es que Rajoy y su PP abandonen el gobierno, pero le ha podido más mirar a corto plazo condenando su iniciativa al fracaso. “Izquierdismo enfermedad infantil del comunismo” aseguraba Lenin.

Fuera de nuestras fronteras, en el país vecino se ha celebrado la primera vuelta de las elecciones legislativas, con el triunfo aplastante de un nuevo partido, el que dirige el Presidente de la República Emmanuel Macron.

No es el único elemento digno de ser reseñado, también el hundimiento de Marine Le Pen y su FN, más el del Partido Socialista y se ha roto en mil pedazos el bipartidismo existente durante décadas. La izquierda sale profundamente debilitada y sólo si aparcan su enfrentamiento suicida, poniéndose de acuerdo en presentar candidatos únicos en la segunda vuelta, pueden evitar un descalabro mayor.


Macron se puede encontrar por errores de sus contrincantes, con un poder casi absoluto que veremos qué consecuencia tiene de cara al futuro. En política el poder absoluto, siempre ha tenido catastróficas consecuencias para la salud democrática de un país.


Por último las noticias nos han traído una cadena de tragedias en la carretera, para los miles de ciclistas que las llenan, en especial los fines de semana. En lo que llevamos de año han fallecido ya casi la cifra total que hubo el año pasado.

Pero existe un elemento que conviene analizar; que la mayoría de los causantes de esos accidentes mortales son conductores y también conductoras, que iban con tasas de alcohol y drogas muy por encima de las permitidas.

O abrimos un amplio debate social sobre esta situación intolerable, o nos deberemos de acostumbras a estas tragedias de manera cada vez más frecuente. No sólo vale tomar medidas coercitivas, hay que hacer una labor de concienciación y pedagogía de largo alcance, en especial entre la gente joven que durante los fines de semana se pone al volante, sin tener las condiciones adecuadas para hacerlo.


Muchas noticias, muchas informaciones, que habrá que seguir analizando de cara al futuro próximo. Ahora viene un vital Congreso del PSOE que puede cambiar a la izquierda y a este país. Veremos……..

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 12 Junio 2017




lunes, junio 12

Hipocresía ante el terrorismo yihadista

Artículo publicado en DEIA el 12 Junio 2017

Un nuevo escalofrío ha recorrido el espinazo de la vieja Europa el pasado sábado 6 de Junio, justo después de la final de la Champions y en plena euforia de la hinchada madridista.

Esa es una de las contradicciones de este mundo cruel, que sigue girando a pesar de los terribles acontecimientos, de los asesinatos, porque a nadie se le ocurrió suspender las celebraciones de la duodécima copa del Real Madrid para solidarizarse con las víctimas de Londres. Nadie transformó la inmensa alegría de ser campeón de Europa, para intentar sentir un poco del dolor de las víctimas y familiares, de una tragedia ocurrida apenas a unos kilómetros de allí.

Poniendo de manifiesto uno de los dramas de nuestros tiempos, que a casi nadie le importa un carajo el dolor ajeno. Que vivimos en una sociedad hipócrita sin capacidad de empatizar, que las lágrimas de cocodrilo se imponen al sentimiento real y sincero.

¿Cuántos de los que ahora lloran esas víctimas en las redes sociales, o en los comentarios de bar, peluquería, o carnicería, se sintió implicado, a los pocos minutos de que Sergio Ramos levantara la orejera en Glasgow, con lo ocurrido en la capital del reino? ¿Hubo realmente alguno que lo sintiera sinceramente? ¿O somos todos realmente unos hipócritas?

Es cierto que el terrorismo islamista indiscriminado es brutal, abominable y condenable. Eso de socializar el dolor lo conocemos muy bien por aquí, especialmente en la época más brutal y sanguinaria de ETA. Pero también en esta ocasión esa misma socialización del dolor produce sufrimiento en ambas orillas.

Esa hipocresía de la sociedad acalla de la misma manera las voces que al igual que condenan esta barbaridad, que abominan de ese terrorismo salvaje, lo hacen con los bombardeos indiscriminado en Siria o Afganistán y con las miles de víctimas que yacen en el fondo de un mar Mediterráneo convertido en una inmensa fosa común, de seres inocentes que huyen de una guerra provocada por una panda de criminales irresponsables. Esos que luego dirigen los coros de plañideras serviles en ocasiones como esta.

Uno de los pocos terroristas detenidos vivos, porque las diferentes policías disparan primero y preguntan después, cuando el trabajo bien hecho sería detenerles con vida para obtener la mayor dosis de información, declaraba haberse hecho yihadista viendo en los informativos de televisión los niños, niñas y mujeres muertos (¿o debemos decir asesinados también?) en las ciudades de Siria, como consecuencia de las miles de bombas que se les vienen encima, lanzadas por los ejércitos de Assad, Rusia, Francia, o EE.UU.

Esa población civil inocente, al igual que la de Paris, Bruselas, Manchester, Londres, o anteriormente Madrid, también sufre las consecuencias de esa brutal guerra. Lo sufren allí y lo sufrimos aquí, porque sus jóvenes de manera cruel y criminal sí, intentan hacernos pagar lo que nuestros mayores les hacen a los suyos. Quizás a los analistas sesudos que buscan razones para este criminal yihadismo les falte tener en cuenta este hecho.

Esto no tiene solución. Mientras desde las televisiones occidentales vomiten imágenes en los telediarios de aquella brutalidad, tendremos aquí la suya. Mientras existan jóvenes dispuestos a morir matando para vengar a los suyos, esa socialización del sufrimiento la pagarán nuestras gentes.

Sólo parando aquello se parará esto, porque la ley del Talión, el “ojo por ojo y diente por diente” nos está llevando a esta escalada de violencia. Si contestamos su brutalidad con la nuestra, si a los muertos de Manchester y Londres le añadimos los de Aleppo, o Raqqah jamás pararemos esta espiral.

Esa política de endurecer las leyes, incluso como ha asegurado la propia primer ministro británica eliminando el respeto a los derechos humanos, no soluciona el problema, probablemente sólo nos haga dirigirnos peligrosamente hacia situaciones pre fascistas.
Que ante los errores evidentes de seguridad cometidos por Scoland Yard, sólo se les ocurra incrementar el número de vigilados, aumentando a los miles y miles que ya existen un puñado más, para acabar por este camino en añadir a todo aquel que se sospeche es musulmán resulta muy peligroso.

Porque ese Estado paranoico lleva a romper la regla básica de la democracia que señala “todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario” sustituyéndola por “todos los musulmanes son culpables hasta que demuestren lo contrario”.

Algo positivo ha tenido el atentado de Londres, que para quienes no le conocieran (algunos llevamos ya tiempo confiando en él) ha surgido una figura política potente, especialmente ante tanta mediocridad existente en el tiempo actual en el Reino Unido. El alcalde de Londres Sadiq Khan, un musulmán equilibrado, sensato y valiente que se mostró desde el primer momento a favor del aborto y de los plenos derechos de la mujer y que ha suscitado la ira del patán americano.

Que justo después de la tragedia fuera objeto de los dardos de un infantil Donald Trump a través de su twitter, más ese desprecio silencioso que tuvo como respuesta, le ha granjeado la simpatía de medio mundo. Un valiente a diferencia de una Theresa May rendida ante el energúmeno de Washington. Aún resuenan sus palabras ante su visita al Reino Unido: “No creo que debamos extenderle la alfombra roja al presidente de Estados Unidos, cuando sus políticas van en contra de todo lo que defendemos”, declaró con valentía Khan, ante la actitud condescendiente de May.

Una Theresa May que ha pagado cara su prepotencia al convocar unas elecciones para arrasar, encontrándose con un resultado adverso y un renacer del laborismo, permitiendo a su líder Corbyn “salir vivo” de la cita electoral, cuando hace apenas unas semanas parecía un cadáver político. Corbyn, Melenchon y Sánchez más Costa en Portugal, auguran un renacer de la izquierda cuando casi todos la daban por desaparecida.

De las previsiones de hace un mes a los resultados reales existe un abismo, de la holgada mayoría absoluta que pretendía incrementar ha pasado a una mayoría relativa. Unos resultados que auguran a una May precipitada a ese abismo, en un acto de inmolación por sus compañeros de partido. Esta imprevista nueva situación abre un horizonte de esperanza a Europa y pone en cuestión al manido Brexit.

Como síntesis final señalar que desde la condena más contundente del atentado del sábado en Londres debemos hacer un llamamiento a la cordura, a la sensatez de los que pueden parar esto para que lo hagan. A quienes tienen capacidad de presionarles desde instituciones, grupos sociales, políticos, económicos e incluso religiosos para que empujen en esa dirección.

Sólo actuando en el origen del conflicto, acabando con una guerra estéril, evitando el horror, como señalaba Conrad en “El corazón de las tinieblas” en boca del coronel Kurtz, conseguiremos evitar el odio de esos jóvenes suicidas. El odio no se combate con más odio. Tampoco convirtiendo Occidente en una fortaleza inexpugnable y protegida, a costa de no respetar los derechos humanos que en los últimos años ha sido su bandera más preciada, porque siempre habrá alguien dispuesto a inmolarse por Alá.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 9 Junio 2017



martes, junio 6

De Manchester a Londres, pasando por….Siria

Artículo publicado en Navarra Información el 6 Junio 2017 y Diario de Noticias de Navarra el 14.

Un nuevo escalofrío ha recorrido el espinazo de la vieja Europa el pasado domingo, justo después de la final de la Champions y en plena euforia de la hinchada madridista.

Esa es una de las contradicciones de este mundo cruel, que sigue girando a pesar de los terribles acontecimientos, de los asesinatos, porque a nadie se le ocurrió suspender las celebraciones de la duodécima copa del Real Madrid para solidarizarse con las víctimas de Londres. Nadie transformó la inmensa alegría de ser campeón de Europa, para intentar sentir un poco del dolor de las víctimas y familiares de una tragedia ocurrida apenas a unos kilómetros de allí.

Ese es uno de los dramas de nuestros tiempos, que a casi nadie le importa un carajo el dolor ajeno. Que vivimos en una sociedad hipócrita sin capacidad de empatizar, que las lágrimas de cocodrilo se imponen al sentimiento real y sincero.

¿Cuántos de los que ahora lloran esas víctimas en las redes sociales, o en los comentarios de bar, peluquería, o carnicería, se sintió implicado a los pocos minutos de que Sergio Ramos levantara la orejera en Glasgow con lo ocurrido en la capital del reino? ¿Hubo realmente alguno que lo sintiera sinceramente? ¿O somos todos realmente unos hipócritas?

Es cierto que el terrorismo islamista indiscriminado es brutal, abominable y condenable. Eso de socializar el dolor lo conocemos muy bien por aquí, especialmente en la época más brutal y sanguinaria de ETA. Pero también en esta ocasión esa socialización del dolor produce sufrimiento en ambas orillas.

Igualmente esa hipocresía de la sociedad acalla las voces que al igual que condenan esta barbaridad, que abominan de ese terrorismo salvaje, lo hacen de la misma manera con los bombardeos indiscriminado en Siria o Afganistán y con las miles de víctimas que yacen en el fondo de un mar Mediterráneo convertido en una inmensa fosa común de seres inocentes que huyen de una guerra provocada por una panda de criminales irresponsables.

Uno de los pocos terroristas detenidos vivos, porque las diferentes policías disparan primero y preguntan después, cuando el trabajo bien hecho sería detenerles con vida para obtener la mayor dosis de información, declaraba haberse hecho yihadista viendo en los informativos de televisión los niños, niñas y mujeres muertos (¿o debemos decir asesinados también?) en las ciudades de Siria, como consecuencia de las miles de bombas que les vienen encima de los ejércitos de Assad, Rusia, Francia, o EE.UU.

Esa población civil inocente, al igual que la de Paris, Bruselas, Manchester, Londres, o anteriormente Madrid, también sufre las consecuencias de esa brutal guerra. Lo sufren allí y lo sufrimos aquí, porque sus jóvenes de manera cruel y criminal sí, intentan hacernos pagar lo que nuestros mayores les hacen a los suyos.

Esto no tiene solución. Mientras desde las televisiones occidentales vomiten imágenes en los telediarios de aquella brutalidad, tendremos aquí la suya. Mientras existan jóvenes dispuestos a morir matando para vengar a los suyos, esa socialización del sufrimiento la pagarán nuestras gentes.

Sólo parando aquello se parará esto, porque la ley del Talión, el “ojo por ojo y diente por diente” nos está llevando a esta escalada de violencia. Si contestamos su brutalidad con la nuestra, si a los muertos de Manchester y Londres le añadimos los de Aleppo, o Raqqah jamás pararemos esta espiral.

Desde la condena más contundente del atentado del sábado en Londres hago un llamamiento a la cordura, a la sensatez de los que pueden parar esto para que lo hagan. A quienes tienen capacidad de presionarles desde instituciones, grupos sociales, económicos e incluso religiosos para que empujen en esa dirección.

Sólo actuando en el origen del conflicto, acabando con una guerra estéril, evitando el horror, como señalaba Conrad en “El corazón de las tinieblas” en boca del coronel Kurtz, conseguiremos evitar el odio de esos jóvenes suicidas. 

El odio no se combate con más odio. Tampoco convirtiendo Occidente en una fortaleza inexpugnable y protegida, porque siempre habrá alguien dispuesto a inmolarse por Alá.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 6 Junio 2017


sábado, junio 3

Apuesta federalista y plurinacional ante la crisis del Estado Por José Antonio Pérez Tapias


No es habitual que cuelgue en este mi sancta sanctorum reflexiones que no sean mías, pero considero que esta del profesor, amigo y compañero Pérez Tapias es de lo más lúcido que he leído en los últimos tiempos. Aporta soluciones para resolver el último problema heredado de nuestra Transición: las tensiones centro-periferia. Es por tanto un texto de obligada lectura y os animo a hacerlo.

Una reforma en profundidad del Estado de las autonomías ha de afrontar la cuestión de las naciones con su reconocimiento político y fraguar en un pacto federal como renovado pacto constitucional

El Estado español está en fase de crisis aguda. Es un hecho innegable, unánimemente reconocido a estas alturas. Hasta el presidente Rajoy ha salido de su letargo para responder con inmediatez y contundencia a la intención del presidente de la Generalitat de convocar un referéndum en fechas próximas con el que dar un paso definitivo hacia la independencia de Cataluña. El referéndum, llegados a este punto, se plantea como unilateral, como impulso decisivo para el llamado proceso de “desconexión” de Cataluña respecto del Estado español.

Por ese mismo carácter unilateral, la propuesta del independentismo catalán que encabeza Puigdemont, además de tener enfrente la rotunda negativa del Gobierno de España a negociar nada respecto a dicho referéndum, se ha granjeado el rechazo de todos los que desde el seno de la realidad sociopolítica catalana venían abogando por un referéndum “acordado”, es decir, pactado en sus condiciones procedimentales con las necesarias instancias del Estado español para que su convocatoria no albergue sombras que le resten credibilidad ante la sociedad llamada a pronunciarse y mengüe su legitimidad ante otros Estados y organismos internacionales.

Con los ingredientes señalados, la situación es tal que se ven rebasados los defensores de un referéndum acordado, a la vez que quedan frontalmente opuestos los dispuestos a una secesión por vía exprés y los encastillados en una defensa a ultranza de la actual realidad del Estado, sin gesto alguno que realmente sea invitación a un diálogo efectivo. Ante la previsible ilegalidad de la convocatoria del referéndum unilateral parece que no queda más, como es obvio, que ponerse del lado de la defensa de la Constitución vigente. Así lo acaba de manifestar el PSOE por boca de Pedro Sánchez, su actual –de nuevo-- secretario general. Pero ronda la consciencia de que no basta con atrincherarse para salvar la norma constitucional, habida cuenta de que el intento será baldío si los hechos siguen enhebrándose en su tozudez desde el empeño por sobrepasarla.

Se aprecia ahora mismo en la vida política española una inquietud grande, una fuerte desazón ante una situación de fuerte confrontación, de consecuencias graves para el Estado y negativas para la ciudadanía. Así sería para la misma Cataluña aun en el caso de que el proceso hacia la independencia no se detuviera. Y así sería también no sólo para el Estado, sino para la sociedad española en su conjunto aun en el caso de que el proceso se frenara por los medios que el ordenamiento legal permite prever para unas circunstancias como las que se pueden presentar -y nos resistimos a pensar que, por madurez política y sensibilidad democrática, lleguen a utilizarse algunos de los que a tal efecto se aducen-.

Sería una insensatez permanecer pasivos a la espera –según imagen a la que tanto se recurre-- de que los trenes choquen, por más que se perciban asimétricos o en las diferentes condiciones que a uno brinda su aceleración constante y que a otro supone su inmovilismo perpetuo. Cualquier persona razonable propondría evitar eso como fuera. “¡Dialoguen, hablen!”, rogaría con vehemencia cualquiera en su sano juicio. Efectivamente, para eso tendría que aprovecharse el tiempo que queda por delante, el que aún resta aunque parezca escaso porque realmente se agota. Después de todo, el tiempo antropológico, y el de la historia y la política lo es, no es el mero tiempo de los relojes con el transcurrir impertérrito de momentos que se suceden, sino el tiempo que se contrae o se dilata según los acontecimientos que tienen lugar.

¿Por qué no provocar el acontecimiento que nos pueda sacar del atasco en que se halla la política española, reverso del callejón sin salida en que puede verse el independentismo catalán? El acontecimiento que nos eleve por encima de los cálculos tacticistas en que unos y otros nos vemos arrojados no puede abrirse paso más que por la palabra, esa palabra sin la cual no hay política por ser la palabra que, abriendo espacios de libertad y generando cauces de entendimiento, dota de sentido la acción colectiva propia de lo político como tal.


Y esa, aquí y ahora, es la palabra que muchos pensamos que puede decirse desde un planteamiento de federalismo plurinacional coherente y consecuente: a) coherente, por tomar radicalmente en serio las realidades nacionales, las cuales, si bien tienen un componente cultural, conllevan una ineludible densidad política; y b) consecuente, porque una propuesta federalista, en el caso de la realidad política hispana, ha de ir hasta el fondo de lo que reclama de manera inexcusable la reforma en profundidad de un Estado de las autonomías que ha de afrontar la cuestión de las naciones con el reconocimiento político de las mismas que ha de fraguar en un pacto federal como renovado pacto constitucional.  

La responsabilidad política, ante una crisis del Estado español sin precedentes, obliga a dar pasos en la dirección señalada. Y eso es lo que puede aportar a nuestro debate político –hoy en un bloqueo que puede devenir antipolítico-- una propuesta seria de federalismo plurinacional. Cabe pensar, en ejercicio imaginativo que nos ayude a trascender los límites que hemos puesto a nuestra propia realidad, que hay que hablar de referéndum: sí, no se puede negar a estas alturas la posibilidad del mismo a la ciudadanía de Cataluña.

Lancemos ese envite a quienes se apalancan en una posición inmovilista, que por su propia índole es lo peor para conducir a buen puerto la tormentosa dinámica en la que estamos metidos. Igualmente, ofrezcamos esa apuesta a quienes quieren referéndum, insistiendo en que su legitimidad, utilizando para ello todos los resortes de la legalidad, estribará en que sea “pactado”. Y tal condición no se deberá sólo a motivos estratégicos, sino a cuestiones de principio, pues será la que permita una adecuada articulación de derechos colectivos y derechos individuales, como los que aquí están en juego.

Una comunidad nacional tiene derecho a expresar democráticamente, conforme al principio de legalidad, su voluntad colectiva, pero el ejercicio de ese derecho, como bien señala el canadiense Will Kymlicka, buen conocedor de estos asuntos, no puede implicar la vulneración de derechos de los individuos, pues todos han de tener iguales posibilidades de manifestar sin trabas su preferencia. Por tanto, ¿por qué no poner de una vez sobre la mesa la posibilidad de un referéndum “acordado”?

Éste podría constar de tres opciones posibles para que ciudadanas y ciudadanos se pronunciaran sobre una de ellas: 1) continuidad del Estado de las autonomías según el ordenamiento legal actual, 2) configuración de un Estado federal plurinacional en el que Cataluña vea reconocido jurídica y políticamente su carácter de nación, o 3) constitución de Cataluña como Estado independiente respecto del Estado español. A tenor de lo que resulte, si el caso es que sale adelante la opción 2, podrá plantearse cabalmente la pertinente reforma de la Constitución que ulteriormente se someterá al refrendo de la ciudadanía española en su conjunto. Y de todas formas, lo que no pueden decir ni inmovilistas ni independentistas es que no se contemplaron en igualdad de condiciones las antagónicas vías que unos y otros respectivamente representan.

Hablar de referéndum no es claudicar. Por el contrario, y dicho sea frente a quienes con interesada ligereza lo denuestan, es apostar por un ejercicio serio de participación democrática. Es cuestión de plantearlo bien y sin trampas. ¿Política-ficción? Me temo que si algo así no se pone en práctica nos vamos a topar con lo real en su más dura versión, que es la que puede hacernos desembocar en una política-desastre. 

José Antonio Pérez Tapias


Es miembro del Comité Federal del PSOE y profesor decano de Filosofía en la Universidad de Granada. Es autor de Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional. (Madrid, Trotta, 2013)

martes, mayo 30

Me avergüenzo de ser hombre


Publicado en Navarra Información y Gara el 30 de Mayo 2017

El pasado domingo otras tres mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. Sí, sí, asesinadas, porque el lenguaje es muy importante, en especial el de ciertos medios de comunicación que “crean opinión”.

Leer apenas hace unos días que un famoso delincuente alunicero había sido asesinado en las calles de Madrid, mientras que en el caso que nos ocupa y preocupa se lee “una mujer muere a manos de su pareja”, causa estupor e indignación. Sobre todo si como dicen los expertos en esta lucha contra la violencia machista, resulta muy importante el trabajo sobre esa educación.

¿Cómo acabar con esta lacra?

Compleja pregunta con difícil respuesta. Algo parece evidente a la vista de que la inmensa mayoría de los casos de maltrato, resultan ser del hombre contra la mujer y no al revés. Que la culpa, o para utilizar un término alejado de la moral cristiana, la responsabilidad, es del hombre. Es por lo tanto nuestra, del que escribe este artículo y también del que siendo hombre lo lee.

No sólo en este campo destacamos en lo negativo, también en los casos de pederastia o de asesinatos en serie. Existen pocas evidencias de mujeres acusadas de delitos en estos tres campos.

Somos pues los hombres los que ejercemos el maltrato, los que estamos implicados en la pederastia y en los crímenes en serie, incluso los grandes genocidios de la humanidad han sido perpetrados por hombres.

No vale aquí, como pretenden algunos, alegar causas de siglos de educación del poder del hombre sobre la mujer, ni siquiera la manida educación judeo-cristiana para justificar lo injustificable. La otra religión monoteísta, el islam, resulta aún más cruel. Especialmente en los últimos tiempos donde la capacidad de reflexionar, de analizar y por tanto de rectificar es si cabe mayor que en momentos anteriores.

Resulta cierto que esa losa de siglos de machismo es difícil quitársela de encima, pero es posible, es necesario y desde luego no justifica ni esos comportamientos de una minoría, ni el silencio cómplice de la mayoría.

A veces me sonrojo ante comentarios, chistes, bromas, comportamientos de mis congéneres ante los que reacciono con dureza, generando y eso es lo más grave, la incomprensión de los mismos. No me siento reconocido en ellos, ni siquiera considero que estemos hechos de la misma pasta, pero lamentablemente acabo dándome cuenta de que también aquí me encuentro en minoría.

Escuchar cánticos impresentables (en voces unánimemente masculinas) en ciertos campos de fútbol, a favor de maltratadores impresentables, resulta desalentador.

¿Qué hacer? Pues al menos los que aún en un mundo autista seguimos reflexionando y empatizando, evitar cualquier atisbo, por mínimo que sea, de machismo discriminatorio con la mujer y a partir de ahí no consentirlo en los demás. Comenzar el trabajo por nosotros mismos. Mirarnos al espejo y preguntarnos: ¿Jose eres aún machista?

También resulta desolador para quienes pertenecemos a la generación que luchó contra el franquismo, observar como esa batalla que se desarrolló a finales de los 70 y 80 a favor de la igualdad de derechos y que concienciaba al hombre evitando viera a la mujer como un objeto de posesión, se haya visto quebrada en los últimos años, quizás por una relajación en la educación de origen, en especial en las propias familias.

Ver a los y las jóvenes de ahora volver a los lamentables principios de antes de nuestra democracia,  ayuda a esta plaga de violencia y al mismo tiempo produce preocupación y un cierto desánimo.

¿Cómo es posible que después del recorrido realizado los y las jóvenes actuales sean más machistas que nuestra generación? ¿Qué está fallando para que eso ocurra? ¿Qué pasaría si en un año se siguieran produciendo 80 asesinatos a manos de ETA, de ellos 20 niños y niñas? Responder a estas preguntas, abrir un debate social y político sobre ellas puede dar lugar a medidas eficaces para evitarlo.
No basta con las campañas, la indignación o la solidaridad con las víctimas, la solución, como en el caso de la inmigración, está en origen. En las familias que deben procurar inculcar valores de igualdad y respeto, de intransigencia con cualquier síntoma de falta de ellas, más medidas sólidas de educación en el seno de esas mismas familias.

Con ETA se acabó cuando la campaña contra su violencia de los cuerpos y fuerza del estado, la presión judicial y la colaboración internacional se vieron acompañadas por un trabajo eficaz en la base social que la apoyaba, o sea en el lugar de donde nace el problema.

En esta dura batalla debe ocurrir lo mismo. No son las mujeres, víctimas de esa violencia, quienes deben liderar la lucha contra la misma, somos los causantes, los hombres, quienes debemos hacerlo, empezando por nosotros mismos y por quienes tenemos algún tipo de ascendente, en especial nuestros hijos machos.

Boicotear programas de televisión donde no se corten de raíz comportamientos de ese tipo, o medios de comunicación, revistas, películas, tertulianos, escritores, músicos y músicas que lo fomenten. Empezando por ese bodrio que se llama la bachata, o ciertos corridos mexicanos.

Tolerancia cero, o mejor menos cien con todos ellos.

Después un pacto de estado profundo para acabar con esta lacra, programas educativos serios, protección real a las víctimas y sus hijos, castigos duros a los culpables, dotar de fondos para pisos en alquiler, ayudas, casas de acogida. Un Pacto de Estado. Estamos en estado de emergencia, todas las luces rojas permanecen encendidas y sólo una implicación social y política profunda puede conseguir apagarlas.

Esta tarde escribiendo estas reflexiones me siento avergonzado de ser hombre, de pertenecer a esa mitad de la humanidad que maltrata y asesina a la otra mitad. Puede parecer exagerado, pero quizás sólo desde esta posición intransigente podamos acabar con esto.

Uno sólo no puede, pero un solo grano ayuda a compañero y puede lograr llenar el granero.

Como hombre, como macho avergonzado solidario con la mujer, además de pedirlas excusas a todas y cada una de ellas, grito alto y fuerte:

Basta ya! No en mi nombre!

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias


Villava-Atarrabia 29 Mayo 2017