lunes, febrero 12

Pensiones: canallada de la derecha


Publicado en Deia el 13 Febrero 2018

Dice un sabio dicho popular a modo de recomendación: “procura que el árbol no te impida ver el bosque”.

Aplicado a este país (ponga aquí cada cual lo que desee) se podría interpretar que evitemos cegarnos con las tensiones Estado-Catalunya (a partir de este momento habrá que ampliarlo a Estado-Catalunya-Euskadi), que a modo de señuelo nos echan cada día, para que nos impida ver el bosque de las agresiones que durante estos más de 5 años de gobierno del PP, ha hecho sobre el Estado del Bienestar que tanto costó construir a la izquierda.

Agresiones a la sanidad, servicios sociales, o educación pública, al acceso de una vivienda digna, o al estado de nuestras carreteras que se colapsan a la menor nevada, al transporte por tren y por último, quizás la más importante, al sistema de pensiones. Con el agravante de que ésta afecta a más de ocho millones de personas que en muchos casos malviven con cantidades de miseria.

Parece profundamente injusto, que habiendo sido los pensionistas quienes han mantenido este país durante la crisis, debido a que muchos familiares jóvenes en paro han recibido las ayudas para sobrevivir desde sus pensiones, ahora estén sufriendo la brutal agresión de una derecha sin escrúpulos.

Una derecha corrupta representada por el gobierno del PP, que ha olvidado esta etapa de nuestra reciente historia y de nuevo recoge la aparcada bandera de llevarles con miedos y engaños, hacia unos planes de pensiones pensados para beneficiar a los poderosos de siempre.

Pero antes debemos hacer un poco de historia ya que este país cada día es más desmemoriado, quizás como consecuencia de un intenso trabajo de lavado de cerebro que practican los poderosos poderes fácticos. Así si preguntáramos a los jóvenes de hoy qué es el Estado de Bienestar, o en el caso que nos ocupa qué significa el “Pacto de Toledo”, muy pocos contestarán con un mínimo de acierto.

Bueno pues el “Pacto de Toledo” que tanto mencionan los expertos al hablar de las pensiones, se denomina a un acuerdo al que en 1995 llegaron los partidos políticos, que fue refrendado en el Congreso de los Diputados de España,  que se refería al “análisis de los problemas estructurales del sistema de seguridad social y de las principales reformas que deberán acometerse”.

Esa es su definición oficial, pero en realidad lo que se pretendía con él era garantizar su supervivencia y en especial de las pensiones tal y como estaban ideadas en un momento especial, en el que ya comenzaba a detectarse un descenso en las aportaciones al fondo común, acompañado de un incremento de los gastos de dicho sistema.

Al mismo tiempo separaba las diferentes fuentes de financiación de las prestaciones, dejando las llamadas no contributivas y universales (sanidad, servicios sociales, etc.) a cargo de la imposición general y las pensiones contributivas a cargo de un sistema de cotizaciones sociales.

En ese instante de nuestra historia la voluntad de los legisladores era de consensuar voluntades, para salvar un elemento vital de nuestra democracia; el sistema de pensiones del que nos habíamos dotado y que estaba reflejado como derecho fundamental en la Constitución de 1978.

Recordar que en su artículo 50 señala que “Los poderes públicos garantizarán mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”.

Más bien parece que el Gobierno de Rajoy interprete que los términos “adecuadas” y “actualizadas”, se adaptan a las agresiones que en los últimos años ha realizado a sus cuantías y actualizaciones. O sea que el famoso 0,25 % de subida se ajusta perfectamente a la norma constitucional.

Ese susodicho y manido “Pacto de Toledo”, trajo como consecuencia práctica la creación de una comisión de seguimiento en el Congreso de los Diputados, que nació con un espíritu de consenso para beneficio del bien común, para ir actualizando periódicamente el mismo.

Lamentablemente desde la llegada del PP al poder no ha podido cumplir esa función y actualmente se encuentra absolutamente bloqueada, quizás también por una desidia de la oposición y la de una izquierda que nuevamente ni está ni se la espera, más interesada en sus cuitas partidistas.

Como colofón de esa historia cabe recordar que en el año 2000, se creó una especie de hucha de las pensiones, “Fondo de reserva de la seguridad social”, cuya finalidad era acumular cantidades en momentos de crecimiento, que pudieran garantizar su mantenimiento en los de crisis. Esa hucha que en 2011 alcanzó su cifra máxima de  61.000 euros, ha quedado reducidos a prácticamente cero en el presente año, provocando una crisis sin precedentes.

¿Todo se ha gastado en cubrir el déficit de las pensiones? La respuesta es negativa, ya que Rajo y los suyos han ido sacando periódicamente cantidades para cubrir otras necesidades, por lo que la primera reflexión que debiéramos hacernos sería que precisamente por ese motivo, ahora debiera devolverlas.

¿Eso solucionaría el problema? Según economistas ilustres como Niño Becerra, no, ya que el problema no es coyuntural sino estructural. La profunda y larga crisis que llevamos sufriendo desde 2008, ha tenido consecuencias nefastas para el empleo y su calidad, o sea para los ingresos.

Hoy los salarios medios y por tanto los ingresos de los impuestos derivados de los mismos, están un 20 % por debajo de la situación anterior a la crisis y cada vez son más precarios, lo que resiente al sistema en su origen. Si los ingresos disminuyen y los gastos aumentan la quiebra está garantizada.

Sólo una medida de emergencia nacional que reconduzca el mercado de trabajo a la situación anterior, garantizaría su supervivencia. La visión de la derecha de que esto se soluciona recortando gravemente las pensiones, debe tener enfrente una igual o más potente de la izquierda en su conjunto, que plantee que desde su mantenimiento debe venir por el incremento de esos ingresos, o sea a través de la mejora de los salarios y de la estabilidad laboral.

Al mismo tiempo la derecha, la antigua del PP, ha puesto en marcha una campaña de mentiras y miedo para llevar a la ciudadanía hacia un sistema privado de pensiones, advirtiendo sutilmente de la posible quiebra del público. No sólo la vieja derecha, también la nueva de Ciudadanos va enseñando levemente su patita en la misma dirección. Ojo a esto pensionistas.

Resulta insultante que en las últimas declaraciones de Rajoy anime a los españoles a ahorrar durante la vida activa, para poder vivir durante la jubilación. ¿Se refiere de manera indecente a ahorrar con los salarios de miseria actuales?

Pero a diferencia de ocasiones anteriores y quizás por torpezas como la citada, las y los pensionistas se están despertando del largo letargo y comienzan a movilizarse. Lamentablemente esa movilización no está siendo a través de sus sindicatos de clase, que cada vez lo van siendo menos, sino desde asociaciones creadas a las que estos se van sumando a veces a regañadientes.

La izquierda, toda la izquierda, la política, la sindical y la social, debe entender que este problema supone la agresión más importante a las capas más vulnerables de la sociedad, los y las pensionistas, desde la implantación de la democracia y unir fuerzas sin posiciones sectarias ni electoralistas. Sólo desde la unidad inquebrantable y generosa de la izquierda se podrá resolver esta crisis.

Pero también se debe tener en cuenta que los pensionistas somos una potentísima fuerza de movilización, pero sobre todo electoral, que puede resultar nuestra arma más eficaz. Así más de ocho millones de votantes, más aledaños, somos muchos votos y si abandonamos nuestra tradicional posición conservadora podremos frenar esta histórica agresión.

Es cierto que existen pensionistas de derechas, de izquierdas, de centro, que pueden votar al PP, PSOE, Ciudadanos o Podemos Pero en esta ocasión y aunque sólo sea por una posición egoísta (ojalá fuera también de clase porque en los últimos tiempos nos hemos transformado en una clase que puede y debe ser poderosa), debemos votar castigando a quienes nos agreden o se intuye que puedan hacerlo y volcarnos en apoyar a quienes garanticen el respeto a nuestras pensiones de una manera digna.

Garanticen de manera creíble y valiente.

Veremos……….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE y pensionista)

Villava-Atarrabia 9 Febrero 2018


He dudado sobre qué canción acompañar a este escrito y al final pongo dos muy diferentes





1 comentario:

  1. Muy explicado su artículo espero que en las próximas elecciones se note en los votos.

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