lunes, octubre 16

16 días de Octubre

¿Quién no recuerda aquella impactante película que en 1979 rodara Juan Antonio Bardem titulada “Siete días de Enero”?. Narraba unos terribles días de 1977, en los que la balbuceante transición española se tambaleó haciendo peligrar la ansiada llegada de la democracia.

Fueron días duros, muy duros, donde hubo que apelar al coraje, a la serenidad, al sentido común para evitar cometer errores que provocaran lo que en realidad pretendían aquellos canallas, que no pudiéramos realizar un tránsito sosegado de la dictadura a esa democracia.

En aquellos días hubo altura de miras, en especial desde un PCE golpeado y también desde quienes intentaban dirigir el tránsito. Allí emergieron dos figuras cruciales que demostraron sus dotes de estadistas, Adolfo Suarez y Santiago Carrillo, a los que luego acompañaron Felipe González, Tierno Galván, Arzallus, Pujol, incluso el mismo Fraga, o Herrero de Miñón. Momentos de estadistas que evitaron lo peor. Gentes de esa talla se echan en falta en los momentos actuales.

Pero volvamos a la realidad, aquellos siete días, aunque realmente fueron cuatro, los que transcurren desde el asesinato de Arturo Ruiz a la masiva manifestación por los asesinatos de Atocha, se asemejan a estos 16, aunque esta vez sin el dramatismo de los asesinatos habidos.

Aunque algunos parecen que los echan de menos cuando pretenden parecerse irresponsablemente a la “vía eslovena”, que cabe recordar destrozó ese país con diez días de guerra, cerca de 100 muertos, o centenares de heridos. Por cierto aquello salió bien por dos razones, porque la todopoderosa Alemania lo apoyó con fuerza y también porque el ejército de Yugoeslavia estaba más pendiente de la guerra con Croacia. No mentemos a la bicha por favor.

Estos nuevos complejos días se iniciaron precisamente el primer día del mes, por cierto en el primer aniversario de otro acontecimiento que movió los cimientos del país, el golpe de estado en el seno del PSOE contra su entonces SG Pedro Sánchez. Ahora en una cabriola del destino vuelve a serlo 12 meses después.

Ese día suficientemente analizado hubo una gran movilización de la ciudadanía catalana favorable a su independencia y una reacción desorbitada y condenable del gobierno de Rajoy, que con su torpeza encumbró  ese deseo, hasta entonces deslegitimado ante la comunidad internacional, de una manera que ni sus propios impulsores habrían imaginado.

Ese día los halcones de ambos bandos se impusieron a las palomas y el Estado español entró en la crisis más importante desde la democracia. En un momento de especial debilidad en lo intelectual por falta de estadistas, de ideólogos con altura de miras como sí los hubo en la a injustamente denostada Transición.

Posteriormente un rosario de manifestaciones de uno y otro tipo, en las tres aristas que tiene el conflicto, los dos extremos, de independentistas y los que denominan unionistas, con toda su parafernalia de banderas y eslóganes y la inmensa mayoría, lamentablemente silenciosa, con su blanco por bandera y posiciones de puente en estos días mal consideradas. Dominan los extremos y la irresponsabilidad se impone con claridad a la sensatez.

Después el esperpento del Pleno del Parlament del martes 10, en el que el independentismo dilapidó el activo que el gobierno de Rajoy le regaló el día 1, especialmente a nivel internacional. Ahora después de esa deriva que nadie entiende ni apoya, se encuentran en una situación peor que antes del pseudo referéndum, con éste deslegitimado incluso por sus propios “observadores” y todos los organismos, comenzando por la UE dándoles la espalda.

Especial relevancia tienen las últimas declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean Paul Juncker que como ya era sabido les dejó meridianamente claro que no iban a consentir que la UE fuera en un plazo breve de tiempo formada por 98 estados miembros.

En la misma dirección fueron las que hizo el Presidente francés Macron, cuando comento que no se podía consentir una declaración unilateral de independencia de Catalunya, porque al día siguiente se encontraría con un problema similar en su país, o en un lander alemán de Ángela Merkel, o Italia con el norte, etc., etc.

La contundencia de los argumentos desinfló los ánimos de los sectores más moderados del independentismo catalán, especialmente en el seno del PDeCat, antigua Convergencia, que, incluido Artur Mas, comenzaron a recular a partir de ese mismo instante.

Pero no fueron sólo las presiones internacionales, o las amenazas del gobierno del PP las que han desinflado el suflé independentista, sino especialmente el sector económico, financiero y bancario catalán que en los últimos días ha puesto toda la carne en el asador para lograrlo.

Según se ha filtrado las reuniones de gentes significativas de la antigua Convergencia, incluido el propio Puigdemont, con estos sectores ha hecho tambalear el Proces y quizás el recule de éste en el Pleno del martes fuera debido fundamentalmente a ello.
La reunión habida la noche del sábado anterior con el máximo dirigente del poderoso Círculo de Economía de Catalunya, Juan José Bruguera, remató la jugada. De ella según testigos directos el President salió desencajado y con temblores en sus piernas.

Pero conviene volver al famoso Pleno del Parlamente del 10 de Octubre. En él Puigdemont infringió todas las normas legales, éticas y estéticas habidas y por haber.
Sólo recordar que su propia “Ley de Desconexión”, aprobada por cierto de manera ilegal ya que según el Estatut necesitaba una presencia de dos tercios, o sea 91, para ser aprobada y lo hizo con 72, señalaba lo siguiente:

“48 horas después de la proclamación de resultados del referéndum y en el caso que hubiera habido más votos afirmativos que negativos, el Parlament proclamará la República de Catalunya”. El Parlament, no el President. Eso señala su propia ley.

Por lo tanto en ese Pleno, tal y como advirtió acertadamente Miquel Iceta y posteriormente el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, NO SE PROCLAMÓ LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA, y por tanto tampoco se pudo suspender. Todo un despropósito.

A partir de ahí la locura colectiva, idas y venidas, reuniones y más reuniones y un cuervo negro sobrevolando sobre Catalunya, la posibilidad de poner en marcha el ya famoso artículo 155 de la Constitución. O sea despeñarnos todos, ellos y nosotros por el barranco. Puigdemont había frenado justo en el borde pero ahora el PP tenía la tentación de dar el paso suicida.

Ahí apareció Pedro Sánchez, esa misma noche remató una jugada concienzudamente preparada y consiguió frenar a los halcones. Rajoy aceptaba frenar el 155 dando una oportunidad al diálogo y aceptaba dar contendido a la Comisión creada en el Congreso abriendo la posibilidad de la necesaria reforma constitucional.

Una reforma que debe conducir sin prisa pero sin pausa nuestro país a un Estado Federal Plurinacional, recogiendo de alguna manera la posibilidad de realizar referéndums pactados. El día 1 sólo el 37 % (suponiendo que fuera esa cifra realmente) de la ciudadanía catalana apoyó la independencia es cierto, pero también casi el doble apoya el derecho a decidir su futuro.

Quizás haya que escuchar voces autorizadas como la de Iñigo Urkullu, un estadista en medio de tanto insensato, que apuesta por dar una respuesta a "las aspiraciones legítimas" del pueblo catalán que conjugue "el principio democrático con el principio de legalidad". Qué buen intermediario sería.

¿Eso era suficiente? Probablemente no y dependía de la respuesta de Puigdemont debía dar antes del lunes 16. Lo tenía fácil el President, sólo debía decir la verdad, refutada por sus propios halcones de la CUP y ANC, que le pedían declarara realmente la independencia. No ha sido así y nuevamente da un paso hacia el abismo.

A partir de ahora una larga espera hasta el jueves. Una nueva oportunidad para abrir un diálogo y una negociación. Puigdemont ha fallado es cierto, no ha respondido NO a la requisitoria de Rajoy, pero tampoco ha dicho SÍ. Avanza solicitando una reunión y un tiempo muerto de dos meses. Firmando por cierto como President de la Generalitat.

¿Botella medio llena o vacía? De cómo se interprete por el Gobierno de Rajoy y de la presión en ambas partes de las palomas, entre ellas Pedro Sánchez, dependerá que no acabemos despeñados con daños irreparables para todos.

Veremos……..

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 16 Octubre 2017


martes, octubre 10

La manifestación



El pasado domingo una multitudinaria manifestación ha recorrido de nuevo las calles de Barcelona. Esta vez no eran las huestes independentistas,  la mayoría de la población según los convocantes, quienes jaleaban gritos sobre la secesión, han sido sus contrincantes, igualmente mayoritarios según los otros convocantes, los que han gritado justo en sentido opuesto.

En ambos casos dos elementos comunes, somos la mayoría y defendemos la democracia. ¿Eso es posible? ¿Puede haber dos mayorías contrapuestas que defienden de manera tan radical ese manido concepto de democracia? Probablemente no, pero en este diálogo de sordos en el que estamos instalados todo es posible, aunque existen dudas que todo esté dentro de las normas básicas de la ética y la realidad.

En ambas la simbología ha sido muy diferente, en la primera mayoría absoluta de esteladas de diferentes tipos, en la segunda de españolas salpicadas de senyeras, que cabe recordar que mientras no se cambie (y podían haberlo hecho) es la bandera oficial de Catalunya.

Independencia, democracia, España, Catalunya, llamamientos a la sedición, o a meter en la cárcel a Puigdemont y dentro del ambiente festivo crispación, espíritu de revancha y confrontación.

Manos mal que entre ambas otras en diferentes ciudades de España, incluida la propia Barcelona, con el blanco como único símbolo reclamaban hablar, parlem, dialogar, negociar huyendo de los sectarismos y la radicalidad.

¿Dónde está la mayoría silenciosa catalana pues? Probablemente durante las algaradas de estos días en su casa, o en la playa, paseando, comprando, o viendo Sálvame y en la del domingo exactamente igual.

Quizás esa mayoría silenciosa esté esperando sabiamente a poder expresarse como se suele hacer mayoritariamente en democracia, votando en unas elecciones legales y reglamentadas, o posteriormente en un referéndum legalizado y legitimado, que deje claro de una vez por todas que quieren seguir con el estatus actual, pero actualizado y modernizado.

Probablemente esta historia truculenta acabe así, con Puigdemont cediendo a las presiones más poderosas, que no son ni la policía, ni los jueces, ni Rajoy y su gobierno, sino el poderoso poder económico y financiero catalán, desde la banca a las grandes empresas, que el sábado le pusieron las pilas en una tensa reunión con el Círculo de Economía de Catalunya.

Si cede de manera automática perderá el apoyo de una CUP totalmente echada al monte y no tendrá más remedio que convocar elecciones anticipadas, que es precisamente lo que más temen los independentistas, al menos los pocos que aún quedan que no estén entregados con armas y bagajes a los extremistas anti sistema.

Porque estos, los anti sistema, no lo son solo contra el español, también contra el catalán como demostró su declaración extemporánea llamando al boicot al Banco Sabadell y el resto de las empresa que se marcharan de Catalunya. A este paso ya no podrán ir ni en coches SEAT y no sé si acabarán yendo en patinetes construidos en el alto Ampurdán, si es que queda alguna empresa que los construya allí.

Unas elecciones anticipadas después de la que ha caído pueden tener un resultado imprevisible, aunque el olfato dice que si quienes manejan las últimas y más actuales encuestas, las tienen más miedo que a un nublado, lo más probable es que pueda darse la vuelta a la tortilla y su exigua mayoría se acabe convirtiendo en minoría.

Pero volviendo a la manifestación lo mejor fueron los dos discursos finales, el de Vargas Llosa más académico, con ribetes culturales, incluyendo la cita a la dictadura franquista que produjo algún movimiento en el escenario y el de Borrell más político, de estadista. Eso a pesar de la polémica abierta en la izquierda, sobre la oportunidad de que los miembros del PSC acudieran a dicha manifestación.

Escuchar a Borrell fue una bocanada de sensatez y coherencia, dijo lo que, esta vez sí, la inmensa mayoría de la ciudadanía catalana quería escuchar. Palabras como convivencia, pluralismo, diálogo, acuerdo atronaron en la Plaza de Francia como un revulsivo político y social.

Esto no lo arreglaremos tomando decisiones unilaterales, no es un problema solamente de orden público", dice Borrell. Y se dirigió a Junqueras para que deje de "engañar" a los catalanes. "Lo que usted defiende es lo contrario al ideal europeo, que es la ley y la solidaridad".

"La convivencia está rota en este país. Tenemos que rehacer esta convivencia y defender el pluralismo político". "Los no nacionalistas somos tan ciudadanos de Cataluña como ellos"

Hubo también un duro reproche al poder económico catalán al que criticó sus "prisas" por marcharse ahora. "¿No lo podían decir antes?". "Los que ahora se están marchando deberían haber dicho antes que lo harían, porque de haberlo dicho quizás no estaría ocurriendo".

Gritos de Borrell President sonaron como una llamada a una de las pocas personas, que podría llegar a ese cargo con un mínimo de garantías para sacar a Catalunya del atolladero actual.

¿Qué habrá pasado en el instante en que sean leídas estas líneas? ¿Habrá sido capaz Puigdemont de aplicar la DUI en el pleno de hoy? Es impredecible, aunque quizás alguien haya sido capaz de recuperar el Seny de sus ancestros y aporte al final algo de luz en este oscuro túnel.

Veremos….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 9 Octubre 2017


martes, octubre 3

Catalunya: ¿ahora qué?


Publicado en Deia el 4 Septiembre 2017 y en Diario de Noticias Radio Rebelde Republicana y Navarra Información
Pasó el 1-O, hoy nos encontramos con la resaca de un día duro y triste para quienes nos consideramos demócratas, sean cualesquiera nuestras ideas, de izquierdas, de derecha, nacionalistas de cualquier tipo o no. Porque hoy cualquier persona de bien, sensata y lúcida debe estar apesadumbrada por lo ocurrido.

Es evidente que lo desarrollado ese día no puede considerarse un referéndum como tal, no pasa “la prueba del algodón” para considerarse así, especialmente a nivel internacional.

Desde su propia organización, pasando por el censo, la falta de control en las votaciones que provocó, por mucho que se empeñen en asegurar que no era posible, que muchos ciudadano votaran más de una vez (algunos alardearon en las redes sociales de 12), o que votaran gentes que no podían hacerlo, probablemente con códigos de quienes sí.

Igualmente era una convocatoria que venía de premisas ilegales, saltándose las normas no sólo del Estado sino del propio Estatut (Coscubiela lo recordó cuando planteó que la votación requería la presencia de al menos dos tercios de los parlamentarios, 92 y sólo estaban 72, por citar alguna de ellas).

También que la reacción desproporcionada del Gobierno de Rajoy, especialmente a través de la represión policial, dificultó de manera fundamental su desarrollo.

Pero también que a pesar de todo ello muchas personas, no sé si dos millones o alguna menos, se movilizaron para intentar ejercer su derecho a decidir y eso todos lo deberíamos tener presente de cara al futuro.

No eran sólo aguerridos adolescentes borrokas, o desarrapados anti sistema. Los había de todas las clases y condición social, de diferentes edades, desde ancianas que vemos paseando por los mercados, hasta jóvenes universitarios, amas de casa, personas de las que nos cruzamos a diario por las calles. Y lo hicieron rodeados de policías repartiendo estopa, dedicando muchas horas para proteger urnas, papeletas, o colegios electorales, con riesgo físico, ahí están las imágenes con los más de 700 heridos, o multas y sanciones.

Cerca de dos millones son muchos, podremos argumentar que aún quedan los tres millones y medio restante, pero o tomamos nota de ese clamor, o corremos el riesgo en equivocarnos en la solución.

De ahí uno de los errores de Rajoy y su gobierno. Por un lado demostró una gran ignorancia de lo que realmente estaba pasando allí y por otro una profunda ineptitud a la hora de enfrentarse a ello. ¿Pretendía parar ese tsunami con 10.000 policías y guardias civiles? ¿Cómo es posible que midiera tan mal sus movimientos y la fuerza del oponente? ¿Cómo que los lanzara en paracaídas sin conocimiento del terreno, en zona hostil y sabiendo que no tendría la colaboración de unos Mosssos que no iban a cargar contra su gente?

Error de bulto, tanto que a la vista de las imágenes que recorrieron redes sociales y medios de comunicación de todo el mundo, tuviera que echar para atrás ordenando a las 11 de la mañana el repliegue de los efectivos y que se pudiera votar con normalidad a partir de esa hora.

Consiguió así que una consulta que estaba condenada al fracaso, porque probablemente sin esas imágenes de cargas policiales injustificadas el número de votantes hubiera sido mucho menos, adquiriera una importancia que no tenía. De alguna manera quedara legitimada.

Mucha gente que no pensaba acudir lo hizo antes esas agresiones, ante el visionado de señoras mayores zarandeadas, niños llorando de miedo, o decenas heridos de diversa consideración. Tampoco merece la pena entrar en guerra de cifras, porque con un solo herido ya sería suficiente para reprobar esa lamentable actuación.

Así muchos demócratas que no estábamos con el independentismo nos encontramos profundamente incómodos, en muchos casos indignados y todos desde luego preocupados con esa deriva.

Ver las imágenes de Nuria Marín, alcaldesa de Hospitalet expulsando a los policías de un colegio al grito de “iros, aquí hay gente pacífica” y al mismo tiempo increpada, insultada, agredida por un grupo de energúmenos del otro lado, refleja mejor que nada en que bucle melancólico nos vimos inmersos.

Rajoy perdió de esa manera su posición, su lugar, especialmente ante el resto del mundo tal y como refleja la prensa internacional. Perdió la batalla del relato desde el primer minuto. Hoy la causa independentista se ve con mayor simpatía que hace unas horas.

¿Error, incompetencia o estrategia? Es probable que lo último y eso sí que sería especialmente grave, que sólo hubiera actuado así para tener réditos electorales en unas elecciones anticipadas. En su discurso del domingo ya lo apuntó; si me dejáis solo con esto os llevo a un nuevo proceso electoral en el que podría sacar la mayoría absoluta. Lamentable.

No fue Rajoy el único que cometió errores el 1-O. También Puigdemont y los suyos lo hicieron comenzando por la propia convocatoria de un acto ilegal e ilegítimo. Porque en su discurso de la noche del domingo perdió la oportunidad de dar un jaque mate al Estado, planteando que con lo acontecido la ciudadanía catalana se había ganado el derecho a un referéndum legal y pactado, abriendo así la vía de un diálogo hoy imposible.

Igualmente debió aprovechar esa propuesta de acuerdo para ampliar su base de apoyo, lo que los marxistas definimos como “acumulación de fuerzas”, añadiendo a ese sector a Podemos y PSOE.

La izquierda estatal tampoco se libro de los errores este día, desde el “echarse al monte” de Podemos y su marca catalana, especialmente en el caso de Ada Colau, hasta la tibieza con tintes de complicidad con el PP del PSOE.

Es cierto que Sánchez plateó la necesidad de abrir una vía de negociación, pero perdió la oportunidad de haberla liderado con planteamientos concretos y por supuesto desde una condena más contundente de la violencia policial.

¿A partir de ahora qué?

Diálogo, negociación y acuerdo. ¿Cuándo, quién, cómo y qué?

Desde ya. Lo normal y deseable sería que fuera directamente Gobierno de Rajoy-Gobierno de Puigdemont, pero si como parece probable eso no fuera posible, debería dar un paso al frente Sánchez y su PSOE y con la colaboración de Podemos comenzar a trabajar la presentación de una moción de censura de manera inmediata con la única condición de eliminar el lastre de Rajoy. Hoy es tiempo de estadistas que den la talla.

El nuevo gobierno derivado de la misma debería comprometerse a abrir una vía de diálogo, con la previa necesidad de parar momentáneamente la DUI (declaración unilateral de independencia) y negociar el día después de ese cambio de gobierno con los planteamientos clásicos.

1.- Acordar un referéndum pactado y legal, con el compromiso de cambiar la legislación para permitirlo, con unas reglas de juego igualmente acordadas.
2.- Un movimiento previo que no necesitaría esa adaptación legal, sería utilizar la vía del artículo 92.1 de la Constitución interpretándolo como ámbito de decisión Catalunya.

3.- Comenzar de inmediato la negociación de un nuevo pacto fiscal, adecuando las normas para que Catalunya pudiera equipararse a Navarra y Euskadi.

4.- Apertura de inmediato de un nuevo proceso constituyente que lleve a nuestro país a un Estado Federal Plurinacional.

¿Todo esto solucionaría el embrollo en el que estamos situados? Probablemente no, pero desde luego como no se soluciona es con la inanición o la confrontación. Porque hoy es Catalunya pero existe un alto riesgo de contagio en Euskadi mañana si no solucionamos esto desde ya.

Cada vez se escuchan más voces en la sociedad civil, de un lado o de otro, que aseguran que los políticos están para solucionar nuestros problemas, no para crearlos y ahora lamentablemente está ocurriendo lo segundo.

Hoy estamos peor que ayer, pero es imprescindible que mañana estemos mejor. Nuestro país (ponga cada cual lo que desee) lo necesita y para eso necesitamos condiciones que escasean, diálogo, imaginación, audacia, generosidad.

Veremos……

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)


Villava-Atarrabia 2 Octubre 2017

martes, septiembre 26

Dialoguem!

Artículo publicado en Navarra Información, Radio Rebelde Republicana y Diario de Noticias de Navarra en septiembre 2017

Gemma Nierga periodista de la SER hace 17 años, pronunció una de esas frases que quedan grabadas en la memoria colectiva. Fue al final de la emotiva y multitudinaria manifestación que recorrió las calles de Barcelona, para condenar el vil asesinato a manos de ETA de un político inolvidable; Ernest Lluch. Allí dijo:

“Estoy convencida de que Ernest hasta con la persona que lo mató habría intentado dialogar. Ustedes (refiriéndose a los políticos presentes) que pueden dialoguen por favor.”

Esa frase fuera del guión establecido, sonó como un martillo sobre un yunque en los oídos de esas miles de personas y se supone que también en los de esos políticos.

Frase que viene perfecta en el momento actual. Quizás el cambio sería Catalunya por Ernest. Si alguien tuviera el valor de convocar una manifestación, a la que acudiera la inmensa mayoría silenciosa de la ciudadanía catalana reclamando eso mismo, incluso la propia Nierga haría el mismo discurso, que seguramente sería aclamado por los cientos de miles de personas que opinan igual que ella.

Gentes que ni están en un extremo ni en el contrario. Que reclaman su derecho a decidir pero de manera ordenada y legal, que se alejan de las algaradas, de las manipulaciones de unos y otros. Gentes preocupadas por la deriva de sus políticos, por la falta de empatía del estado y del Gobern, por la situación de su sanidad, educación, o servicios sociales a la deriva actualmente.

Personas sensatas inmersas en una vorágine de intolerantes, de radicales de uno u otro signo, sólo preocupados de conseguir sus propios fines haciendo oídos sordos a las reclamaciones de la mayoría. Es una mayoría cualificada que probablemente supere el 70 %, que no está ni con la deriva soberanista de unos, ni con la intransigencia estatal de otros.

“Dialoguem”, dialoguemos, es probable que fuera el grito mayoritario frente al de “votem” o “independencia” de ahora, también frente a quienes intentan solucionar problemas políticos con jueces y policía. Pero seguramente callen por miedo a la presión de los intolerantes, que como a Serrat, Marsé, Mendoza, Coscubiela y recientemente Ébole acaban considerándoles traidores, cómplices, vendidos que deben abandonar la tierra que les vio nacer.

Al igual que a los alcaldes y concejales del PSC que han sido acosados por ceñirse a la legalidad. Todo resulta un despropósito y quienes reclaman democracia y libertad para que les permitan votar con las leyes que no dominan, acaban convirtiéndose en los mayores detractores de las mismas allí donde detentan el poder.

Visionando el programa de debate del sábado en La Sexta sobre el problema catalán se pudo apreciar perfectamente las tres maneras de situarse ante el mismo.

Los extremos: de una parte, los radicales del PP y Ciudadanos anclados en el poder el Madrid y la imposición de la ley actual. Por otro los radicales de la CUP y Junts pel Sí, que planteaban justo lo contrario, saltándose a la torera las reglas establecidas. Entre ambos un diálogo de sordos inaceptable para la ciudadanía catalana.

Pero afortunadamente también se escucharon dos propuestas sensatas, Salvador Illa, Secretario de organización del PSC y Joan Coscubiela diputado en el Parlement por Catalunya sí que es Pot.

Frente a las dos trincheras y la incomunicación suicida, la fuerza de la razón. Propuestas políticas de diálogo, negociación y acuerdo para evitar la confrontación entre dos mitades de la ciudadanía catalana que provoquen una quiebra durante muchos años.

Mensajes en la misma línea de gentes poco sospechosas de connivencia con los totalitarios como Jordi Ébole, Serrat, Marsé, Mendoza o Pérez Royo. Que por adoptar esa equidistancia tan necesaria están siendo presionados, insultados y amenazados. Pero esta vez alentados por quienes debían dar ejemplo.

También en el otro extremo se debe reconocer la presión intolerable que el gobierno de Rajoy ejerce sobre otros alcaldes que pretenden lo contrario. Con represión, detenciones y denuncias no se soluciona este problema político.

Quizás esta gente nos haga ser menos pesimistas de cara a lo que pueda ocurrir a partir del 2 de Octubre. Puede ser que con lo que quede del choque se pueda construir una propuesta viable y equilibrada, que probablemente no satisfaga a todos, pero que al menos apague este peligroso fuego que amenaza con arrasar el bosque.

Como en todos los conflictos y lo sabemos muy bien por aquí estamos obligados e entendernos, a dialogar, a acordar. Respetando las reglas de juego, la legalidad existente, que se puede explorar de manera flexible, que incluso probablemente se deba cambiar pero de manera ordenada y pactada.

¿Catalunya, su ciudadanía debe poder votar, ejercitar su derecho a decidir? Por supuesto que sí, porque esa es una demanda muy mayoritaria. Pero el próximo referéndum que se plantee debe ser legal y acordado. Con urnas, censo, campaña del sí y del no, dejando claras las consecuencias de cada voto, lugares donde votar, papeletas oficiales, Junta Electoral, mesas constituidas y verificación internacional.

Esperemos que tras este huracán de categoría 5 se restablezca la normalidad con los menores daños posibles.

¿Dialoguem? Por supuesto…

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 25 Septiembre 2017




lunes, septiembre 18

De presiones y coacciones

Publicado en Navarra Información y Radio Rebelde Republicana el 19 Septiembre 2017

Hablar sobre Catalunya se está convirtiendo en mono tema y tiene pinta de serlo así de momento hasta el próximo 1 de Octubre, aunque lo que pase a partir del 2 también dará para mucho.

Lo que está ocurriendo a raíz del desafío provocado por las fuerzas soberanistas, o independentistas que para todo hay en la viña del señor, y algunas respuestas del Estado da igualmente para un tratado de lo que no debe ocurrir nunca, ni en política, ni el cualquier otra faceta de la vida.

La tensión Estado-Catalunya está desatando las peores pasiones allí y aquí, está haciendo emerger lo más malvado del ser humano. Eso en lugares donde siempre se ha presumido de una exquisita educación, lo que se denomina el “seny” catalán, algo así a como en el resto de España se denomina al sentido común Por cierto el menos común de los sentidos y a la vista está, que se ha perdido en toda la geografía patria.

“Seny” conviene recordarlo se entiende como cordura, sensatez, armonía, equilibrio y quizás en donde más se manifieste sea en la danza típica de Catalunya, la sardana, en la que los actuantes bailan en un círculo cogidos de la mano de manera amigable y cordial, o en el “castell” donde para que pueda alzarse se necesita el concurso solidario de decenas de personas para formar esa especie de base, piña o pinya.

Todo esto ha saltado hecho añicos en apenas unos meses de tensión, que está alcanzando sus cotas máximas a medida que se acerca el dramático 1-O. Una tensión animada de manera irresponsable desde ambas orillas de este nuevo río de aguas turbulentas.

Resulta dramáticamente curioso que cuando el que inundó nuestras calles y plazas, especialmente de Euskadi y Navarra, se ha ido remansando, ahora aparezca este nuevo precisamente en el lugar que desde aquí mirábamos con envidia.

Lo ocurrido en las últimas semanas supera cualquier previsión pesimista que hubiéramos podido realizar. Del enfrentamiento político se ha pasado de manera extremadamente peligrosa al social, copiando las malas prácticas vividas por aquí en aquellos negros tiempos. Vecinos contra vecinos, amigos contra amigos, familiares contra familiares. Lo que resultaba un ejemplo de convivencia y pluralidad acaba de romperse hecho añicos.

Lo que está sucediendo en la redes sociales se parece más a un campo cruento de batalla, que a aún lugar de debate sereno y sosegado. Las gentes más sensatas de antes, se convierten como por arte de magia en verdaderos hooligans, en energúmenos que descalifican e insultan al que opina diferente sin ningún pudor, que te acusa impunemente de fascista, anti demócrata o retrógrado.

Mientras tanto las amenazas y presiones realizadas contra los alcaldes, la mayoría del PSC, que plantean ceñirse escrupulosamente a la legalidad negándose a ceder locales para la realización de la votación del referéndum, resultan absolutamente intolerables.
Quienes han impuesto la fuerza de su mayoría absoluta en el Parlament y exigen que se respete, no debieran liderar una revuelta contra quienes por la misma razón lo hacen en sus respectivos municipios.

Los insultos, desde charnegos a muertos de hambre, pasando por improperios peores, las amenazas, incluso de muerte, descalifican, ensucian el “proces”, especialmente ante el silencio cómplice del President Puigdemont, el resto de su Gobern y las fuerzas que lo sustentan.

En los peores momentos de lo ocurrido por aquí, jamás se produjo esa perversión profunda de la democracia, ante un ataque tan vil a la convivencia. Ahora se va a descubrir que el verdadero “seny” habitaba por estas tierras y no allí.
Los promotores de esta locura aún no han entendido que pase lo que pase el 1-O y posteriormente, el daño que están produciendo a la convivencia en el seno de la sociedad catalana puede resultar irreparable. Una convivencia que resultaba ejemplar hace apenas unos meses.

Es cierto que el causante originario de esta situación, fue el recurso insensato que el PP presentó a un Estatut que dejaba satisfecha a la inmensa mayoría de la población catalana. También que la reacción de Rajoy y su Gobierno, resulta un intento de apagar un fuego con gasolina en lugar de con agua. Pero eso no exime de responsabilidad a los promotores de este lío monumental que va a dejar muy debilitada a la ciudadanía que dicen representar.

Probablemente el 1-O de una u otra manera se votará, igualmente esa votación carecerá de la legitimidad y legalidad mínimamente exigidas, pero el daño estará ya causado. Por eso convendrían que ambas partes se pusieran a trabajar de manera inmediata en la búsqueda de soluciones a partir del 2-O.

Mientras tanto quienes desde ambas orillas aún pensamos que otra solución es posible más allá de la confrontación y la ruptura, quienes apostamos por el diálogo, la negoción y el acuerdo, deberemos ponernos desde este mismo instante manos a la obra en la construcción de puentes que comuniquen ambas orillas, como ya se hizo por estos lares. La historia a veces se repite.

Para luego es tarde…

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)


Villava-Atarrabia 18 Septiembre 2017

lunes, septiembre 11

Catalunya: de la sinrazón a la sensatez

Publicado en Navarra Información el 12 Septiembre y Radio Rebelde Republicana
Vivimos malos tiempos para la lírica, en un mundo donde la sinrazón pasa por encima de la razón es difícil hacer poesía, ni siquiera prosa poética, rodeados de energúmenos que se sacuden estopa.

Por eso estamos a punto de vivir el choque de trenes más dramático de nuestra democracia, entre dos convoyes repletos de viajeros conducidos por maquinistas suicidas.

¿Se puede evitar? Cada vez parece más difícil, pero es probable que acabe viniendo bien que se produzca, para resolver de manera definitiva éste complejo embrollo.

En un momento en el que todas las partes se creen en posesión de la verdad absoluta, resulta imposible predicar soluciones por la vía del diálogo, el entendimiento y el acuerdo. Imposible que prevalezca el sentido común cuando quienes conducen esas locomotoras están dispuestos a todo, cuando la sinrazón arrasa a la razón. Sólo hay que observar las redes sociales estos días para darse cuenta de ello.

Es cierto que la ciudadanía catalana por inmensa mayoría desea expresarse libre y democráticamente, como también que esa expresión debe ser regulada por cauces legales y de acuerdo con las normativas de las que nos hemos dotado.

También parece evidente que de haberlo permitido, y el artículo 92.1 de nuestra Constitución abre posibilidades para ello, el resultado habría sido mayoritariamente contrario a la secesión. Más aún si al final los catalanes y catalanas hubieran ido a votar sabiendo claramente las consecuencias de su voto. O sea si la razón y la verdad se hubieran impuesto entre nuestros dirigentes.

Sí a eso le hubiéramos añadido una gota de cesión por parte del estado en materia fiscal y de fortalecimiento del autogobierno, esa victoria podría haber sido por goleada.
Pero no ha sido así y ahora nos encontramos en una situación límite, la más peligrosa para todas y todos desde el 23-F de 1981.

¿Qué consecuencias puede tener ese choque de trenes Estado-Catalunya? ¿Qué va a pasar a partir del 2 de Octubre?

Probablemente los más insensatos de entre los independentistas, especialmente los anti sistema de la CUP (seguro que las gentes sensatas de la antigua Convergencia, la mayoría, estarán escandalizadas por la dependencia de sus dirigentes de estos insensatos), buscaban un escenario como el actual.

Una consulta esperpéntica en la que las urnas están escondidas, se anima a la gente para hacer las papeletas en su casa, no se sabe muy bien cuestiones como censo, mesas electorales, etc. Todo esto a 20 días del día D. Tampoco dónde y cómo se va a votar, lo que hace prever una participación muy inferior al 50 %. Desde luego que ni hablar de seguimiento internacional y verificación de resultados con un mínimo de garantías.

Además para mayor gravedad existe una gran manipulación de los datos. Que la inmensa mayoría de los ayuntamientos estén dispuestos a ceder sus locales municipales no puede, ni debe ocultar, que los que no lo están representan en población a la mayoría de catalanes. Tampoco que los intolerantes intenten alterar esas decisiones legítimas con presiones inadmisibles. Por estos lares sabemos mucho de eso y mirar cómo acabó.

¿Así quién va a homologar ese resultado? ¿Los organismos internacionales? ¿La UE, la ONU? Por supuesto que no. Para este viaje pues no se necesitaban alforjas.

Era lo que buscaban, especialmente los más radicales, que votaran prácticamente sólo los partidarios de la independencia para tener un resultado abultado a su favor. Pero eso es hacerse trampas al solitario. Lo que se vaya a realizar el 1 de Octubre no tendrá ninguna validez, ni allí, ni aquí, ni desde luego en la UE y el resto de organismos internacionales. No tendrá soporte legal, pero tampoco de legitimidad política y social, ni reconocimiento internacional.

Un tema tan trascendental como la independencia no se puede realizar dejando detrás a la mitad de la población.

Todo esto es cierto, pero probablemente ese choque de trenes, que dejará muertos y heridos políticamente hablando, puede tener consecuencias positivas. Es probable que Catalunya siga formando parte de España, pero deberá ser de manera diferente a la actual. Como se dice, algo sustancial debe cambiar para que nada cambie.

Habrá que negociar un nuevo marco de convivencia entre ambas naciones, en una España convertida por fin en nación de naciones. Un nuevo pacto fiscal que satisfaga las legítimas demandas que vienen de allí. Y probablemente se deberá abrir un nuevo proceso constituyente que lleve nuestro país a ser un Estado Federal Plurinacional y permitir en ese marco ejercitar el derecho a decidir.

En ese momento se deberá pactar algún tipo de consulta que satisfaga las ansias mayoritarias de la población catalana de tomar sus propias decisiones. Y si se hacen las cosas bien esa consulta se saldará, decidiendo democrática y libremente, con la continuación de una nueva Catalunya en una nueva España.

¿Se puede no ser ni unionista ni independentista? Desde la izquierda se puede y se debe. Por eso debemos trabajar desde ya para que el próximo referéndum en Catalunya sea legal, legítimo, libre, con urnas, papeletas, censos de acuerdo con las normas establecidas para todos, y sabiendo con claridad las consecuencias del voto. Así la sinrazón dejará paso a la sensatez.

Veremos…………..

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 11 Septiembre 2017