martes, junio 14

De CIS, campaña y resultados

Artículo publicado en Publicoscopia el 14 Junio 2016

Comienza el espectáculo, pasen y vean señoras y señores, en este circo tenemos de todo, enanos que crecen, equilibristas, saltimbanquis, tigres, leones y corderos silenciosos, hasta payasos  y magos que sacan votos de la chistera. Pasen, pasen y vean que comienza la función.

Después de seis meses sin gobierno y más de un año en constante estado electoral llega el momento de la verdad. Cuando el 26-J se acuda a las urnas esta vez puede y debe ser la definitiva. De estas elecciones saldrá un gobierno sí o sí, por eso resultan tan cruciales porque sólo existen dos opciones, que siga gobernado Rajoy y su PP, sea cualesquiera el método para lograrlo, o que exista una alternativa por la izquierda.

La última encuesta del CIS da para muchos análisis, hipótesis, reflexiones y alguna consecuencia. Según ésta, por muy “cocinada” que pueda estar, existen también dos evidencias: que el PP vuelve a ganar esas elecciones a pesar de que esté inmerso en cien procesos de corrupción, lo que dice mucho de la sociedad que tenemos y que el famoso “sorpasso” por el que suspira Pablo Iglesias y el propio Rajoy está a punto de producirse.

Pero además de estas dos evidencias existen otras dos sorprendentes teniendo en cuenta que la falta de entendimiento de la izquierda ha provocado esta nueva situación y que parecía que su electorado podría castigar esa irresponsabilidad absteniéndose de acudir a las urnas. Que sumen más que el 20-D, de 161 a 172 en la mejor hipótesis y que la derecha sume menos, de 163 a 156.

La situación, de mantenerse la noche del 26-J, sería más favorable a la izquierda que la resultante del 20-D, concretamente en aquellas elecciones la correlación de fuerzas fue 163-161 favorable a la derecha y en estas sería 156-172 a favor de la izquierda. Un vuelco total de mantenerse estas previsiones. Incluso sumándole los 5 diputados previstos para el PNV daría una mayoría absoluta que antes no alcanzaba y que parecía absolutamente inalcanzable.

¿Eso supone una mayor garantía de que ahora sí será posible el cambio? Evidentemente no, porque en esta ocasión estaríamos hablando de que el PSOE debía apoyar un gobierno de Pablo Iglesias cuestión ésta absolutamente improbable, por no decir imposible.

Lo que nos lleva a una terrible conclusión: que la única posibilidad de que el cambio sea posible sería que el PSOE aguante la presión y se mantenga como segunda fuerza política liderando la izquierda. O sea que los datos del CIS se den pero al revés.

Esto tampoco traería ineludiblemente el cambio, porque aunque esta circunstancia se diera no garantiza que las presiones internas y externas hicieran que Pedro Sánchez diera un paso atrás acogotándose cómo le pasó la vez anterior. Por lo tanto ignoramos si esta vez aguantaría ese escenario o por el contrarío tendría el coraje de dar un puñetazo en la mesa y hacer lo que 14 millones de españoles y españolas desean y exigen: un gobierno de cambio desde la izquierda. Quizás sólo anunciando esa posibilidad la misma noche electoral llevando a la votación en las bases socialistas la propuesta, permitiría dejar fuera de juego a los barones que seguro se opondrán.

Estamos pues en la encrucijada de un camino complejo. De un lado resulta decepcionante que una parte importante de nuestra ciudadanía, en torno a un 30 % o traducido a votos unos 8 millones, sigan votando a un partido corrupto hasta las cejas, que ha practicado la mayor agresión a nuestro Estado del Bienestar de nuestra reciente democracia. De otro resulta igualmente decepcionante que aunque la izquierda pueda mejorar su resultado éste pueda seguir gobernando a pesar de ambas circunstancias.
Pero antes d ese instante nos quedan aún doce insufribles días de esta interminable campaña. Más de lo mismo, promesas falsas, debates insulsos, actitudes teatrales, la política como telebasura o programa rosa del peor talante. Si muchos de los padres de la I Transición desaparecidos levantaran la cabeza se avergonzarían del bajo nivel actual.

Desde que los partido políticos, los nuevos y clásicos, están dirigidos por expertos en encuestas y en marketing, las campañas se mueven por espacios muy alejados de la ideología y de las propuestas políticas. El CIS les acaba de mostrar que uno de cada tres electores está indeciso. Lo que no significa que esa indecisión tenga que ver con su opción política, más parece dirigirse a si van a ir a votar o no. Todos creen que esa indecisión si cambia de sentido les podría beneficiar, aunque seguro que alguno se equivocará en su vaticinio.

Es mucho ese 31 %, tanto que podría cambiar el sentido de la encuesta. Por ello a partir de ahora veremos la versión más cutre y vergonzante de la política en la que vale absolutamente todo, incluso dejar colgados en la puerta los mínimos valores éticos y estéticos.

Una verdadera pena, teniendo en cuenta que este próximo 26-J nos jugamos demasiado. Quizás sean las elecciones más cruciales de nuestra democracia, porque el gobierno que salga de ellas deberá afrontar retos como las tensiones centro-periferia en Catalunya y Euskadi, la consolidación de la paz, la posición ante el tratado TTIP, la crisis de los refugiados, las tensiones sociales derivadas de una crisis que no acaba nunca, o la corrupción que corroe pilares fundamentales del Estado.

Quedan sólo 12 días. Dicen que el pueblo nunca se equivoca. Me temo que esta vez sí pueda hacerlo….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 13 Junio 2016


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