martes, mayo 17

Efemérides

Según la RAE efeméride es aquel “acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él”. Precisamente una de las características de las efemérides, no se sabe muy bien el por qué,  es que se recuerdan más cuando coincide en múltiplos de cinco.

Precisamente este mes se cumplen en mi vida dos de esos aniversarios que dan para mucho. Hace cinco que en estas fechas comenzaba una nueva andadura como cabeza de lista del PSC en un pequeño pueblo de Catalunya, Santa María de Martorelles. Pequeño pero al mismo tiempo bellísimo.

Un PSC que me recibía así con los brazos abiertos, después de haber participado activamente en su Congreso como miembro de Esquerra Socialista y que me hacía olvidar de esa manera las amarguras vividas unos meses antes en el PSN, con una expulsión injusta sin darme la más mínima oportunidad de defenderme ante mentiras e injurias de los Torquemada de turno.

Aquella contradicción, la de estar afiliado a un partido como el PSC situado en la estructura del PSOE, ha tenido con posterioridad consecuencias imprevistas y al mismo tiempo inconcebibles, que han llegado incluso al esperpento de no permitir mi entrada en la calle Ferraz 70 (por cierto el lugar de mi nacimiento), incluso según parece previa foto mía colocada en la vigilancia de la entrada para evitar mi entrada en el edificio, cual práctica policial habitual.

Contradicción agudizada con el hecho de que durante estos meses haya participado sin problemas en cuantos acontecimientos o eventos han ocurrido en el seno del propio PSOE. Votando a mi candidato en la primarias, la consulta sobre acuerdo de gobierno, participando en su último Congreso, o la jornadas sobre municipalismo.
¿Por qué pues a 5 años de efemérides de aquella campaña electoral ahora vienen estas trabas? ¿No preconizaba Pedro Sánchez un nuevo partido con las puertas abiertas en el que cabemos todos? Nuevamente la contradicción de hacer lo contrario de lo que se preconiza ensucia nuestra imagen. Solo cabe esperar que algún día impere la razón….y la justicia.

Aquella campaña electoral me enseñó muchas cosas, conocí buena gente, comprendí las demandas de un pueblo pequeño del Vallés Oriental, aunque también la cara amarga del enfrentamiento que ya comenzaba a manifestarse en Catalunya. La anécdota de un señor negándose a recibir mi propaganda por no aceptarla de un extranjero (lo era por haberme dirigido a él en castellano) me hizo enfrentarme a esa dura realidad.

La otra efemérides tiene que ver tangencialmente también con esto. Hace 25 años que me afilié al PSOE, los mismos de mi participación en otra campaña electoral, esta al Parlamento de Navarra. Llegaba de la mano de la Fundación Europa que dirigió mi gran amigo Enrique Curiel, compuesta por gentes que proveníamos de un PCE machacado por el carrillismo. Entramos con la vieja idea de que podía ser la “Casa común de la izquierda”, aunque luego algunos se encargaron de demostrarnos que nos habíamos forjado una utopía. Un sueño que al menos por mi parte aún mantengo.
Pero también en 1991 se dieron una serie de acontecimientos derivados de los contactos que Enrique y yo mismo tuvimos con el por entonces miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, Patxi Zabaleta. Fueron una serie de comidas discretas en el restaurante Casa Antonio de Almazán, un pueblo de Soria a medio camino entre Madrid y Pamplona. La larga sombra de Pérez Rubalcaba planeó sobre aquellas conversaciones en torno a una mesa, como siguió haciéndolo durante los posteriores 20 años.

Aquellos contactos favorecieron el posterior intento por parte del PSN a través de su SG Gabriel Urralburu, por entonces Presidente del Gobierno de Navarra, para mantenerse en este puesto a través de conseguir la necesaria abstención de HB.

Planificar una comida en mi propia casa entre una representación cualificada de HB (incluyendo a Iñigo Iruín según cita literal “por entonces Consejero Delegado de ETA”) y Luis Roldán en aquel momento Director General de la Guardia Civil, son de los recuerdos más esperpénticos que tengo en mi memoria. No se realizó porque HB exigía que este hecho se hiciera público posteriormente, pero la planificación, el diseño existió.

Hace 25 años de aquel instante histórico que abrió la puerta años de posteriores contacto, primero con la mediación del propio Patxi Zabaleta y posteriormente cuando abandonó la dirección de HB de Pernando Barrena. En ellos decenas de encuentros, charlas, comidas, cenas, viajes, siempre con un solo motivo: la construcción de puentes por los que comunicarnos en la búsqueda de la paz, todos ellos supervisados, dirigidos y alentados por “nuestros mayores”.
Quedan pendientes de ponerlos negro sobre blanco. Ahora que falta uno de sus principales protagonistas, Enrique Curiel fallecido hace ahora cinco años (de nuevo el cinco) me tocará a mí realizar ese ingente trabajo, de hecho ya he hablado con su viuda para poder revisar las toneladas de papeles que dejó. Él a diferencia de mí, escribía cuantos acontecimientos vivió y seguro que allí tendrá fechas exactas y datos concretos de lo que para mí son recuerdos en mi memoria.

Se deberá hacer al menos para dejar constancia, testimonio, de aquella experiencia y darle a él el reconocimiento que se merece como hombre de paz y para la paz. Quizás algún día ambas partes sepan reconocerle ese mérito precisamente con ese galardón: el de Hombre de Paz. Desde estas líneas y como testigo directo lo reivindico.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 15 Mayo 2016





No hay comentarios:

Publicar un comentario