martes, marzo 22

¿Podemos ya no puede? ¿La izquierda tampoco?

La aparición de Podemos en la escena social y política produjo en una parte importante de la ciudadanía de nuestro país una sensación de ilusión y alegría. Es cuando menos curioso que una de las acepciones de ésta palabra sea “esperanza que carece de fundamento en la realidad” y desde luego se puede aplicar a Podemos perfectamente.

Su inicio fue espectacular, rutilante, era como una bocanada de aire fresco que irrumpía en un panorama político demasiado envejecido, obsoleto. Rompía con todos los estereotipos ver a un grupo de jovenzuelos universitario subiéndose a las barbas del poder establecido con propuestas novedosas, incluso rompedoras, en las formas y en el fondo.

Era un momento de especial decepción de esa ciudadanía, desmoralizada, cabreada con el machaque de la derecha gobernante y la parálisis de una izquierda que ni estaba ni se la esperaba. Representándolo gráficamente era como echar una piedra en un estanque pleno de quietud pero enfangado y produjo el efecto esperado, una especie de terremoto que aún dura aunque haya ido cambiando de forma.

La derecha por su parte no se mantuvo inactiva y copió la experiencia con Ciudadanos que emergió con la misma fuerza pero con postulados contrarios, apoyada por los poderes fácticos económica y mediáticamente.
Lo más triste, quizás lo más doloroso es que bajo esa capa exterior de colores y viento fresco hemos ido descubriendo el gris, las deficiencias, las perversiones y maldades del ser humano, los viejos tics de los aparatos obsoletos que también se descubrían en su seno. Lo de siempre recubierto de una falsa originalidad.
¿Quién recuerda ahora aquella ilusión de las decisiones de los círculos, de manera asamblearia, con votaciones para cualquier movimiento o cambio de estrategia? ¿Quién aquel proceso de democratización interna de un partido, que respetaba las discrepancias, la riqueza y pluralidad de la izquierda? ¿Quién aquellos discursos rimbombantes sobre el fortalecimiento de esa izquierda, la necesidad de unir fuerzas para desbancar a un PP corrupto y autor de la mayor agresión de la historia a las capas populares?
Todo se ha diluido como un azucarillo en un vaso de agua, aflorando las luchas internas, las purgas del más rancio estilo, el liderazgo unipersonal todopoderosos e inmisericorde, incluso aparece el Torquemada que los viejos partidos de la “casta” llevan dentro y parece que los de la nueva también. Decisiones arbitrarias, dictatoriales, censura, castigos al discordante, o simplemente marginación. Justo lo mismo que quienes intentan desbancar.
Pero detrás de los enfrentamientos personales, detrás de la lucha entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón hay también componentes ideológicos, de diferencias tácticas y estratégicas de hacia dónde debe ir Podemos y en definitiva la izquierda en el corto y en el largo plazo.
Por un lado quienes creen debe ser fortaleciendo esa izquierda, en ningún caso hacer nada que pueda debilitarla y sabiendo que resulta suicida llevar a nuestro país a una nuevas elecciones donde su suma dará menos que ahora y por lo tanto facilitará el mantenimiento en el poder de la derecha, del PP esté encabezado por Mariano Rajoy o no.
Por otro quienes sostienen que la línea a seguir es debilitar al PSOE para favorecer el sorpasso, sin importarles las consecuencias que se deriven de esa insensata táctica, en la idea de que eso facilitará el ocupar su lugar como liderazgo de una izquierda debilitada. Lamentablemente esta posición sostenida por Iglesias y su núcleo duro parece tener hasta el momento la mayoría en detrimento de Errejón y los suyos.
De acuerdo que en el PSOE también se libra esa batalla y de momento también la dominan los insensatos que justo con el argumento contrario, debilitar a Podemos, nos llevan hacia la debacle sin remedio, pero aún queda tiempo para darle la vuelta, para provocar un entendimiento de los dos partidos mayoritarios en esa izquierda, aparcar el cainismo tradicional y conseguir un gobierno al que si lo desea podría unirse Ciudadanos pero siempre desde un programa no sólo de cambio y progreso, sino también virando hacia su izquierda.
Quedan pocos días, apenas 40, se puede aunque las vibraciones que llegan sean negativas, con una base acallada, sumisa, plegada a los designios de “los de arriba” mientras los poderes fácticos contemplan satisfechos esa sangría. La izquierda con esta batalla a muerte está haciendo justo lo que esa derecha, el IVEX 35, Bruselas, la Casa Real desean. Cuando el enemigo aplaude fervorosamente lo que haces debes entender que te equivocas y cambiar el sentido de la marcha.
Pero quizás lo más lamentable de esta situación no sea la lucha a muerte entre sus líderes, sino que ésta se haya trasladado a la base y así contemplamos entre decepcionados y tristes la batalla que se da en la sociedad, en los medios de comunicación, en las redes sociales entre la afiliación socialista y la de Podemos, olvidando que nuestro enemigo real, el que nos lleva cuatro años machacando es precisamente el que contempla alborozado nuestra pelea: la derecha, la vieja del PP y la nueva de Cs.
Alguien debería poner algo de sensatez ante este error histórico. Alguien debería alzar su voz para acabar con ella. Pero lamentablemente no existe nadie con el valor y la autoridad moral para hacerlo.
Nos aproximamos así al abismo, mientras la manada de borregos blancos camina decidida hacia su destrucción, sólo algunas ovejas negras descarriadas, apuestan por evitarlo con poco eco, e incluso vilipendiadas y despreciadas.
¿Se puede dar la vuelta a la situación actual? Sólo un milagro podría conseguirlo y teniendo en cuenta la posición no creyente de quien relata esta historia no parece muy probable. Sólo el milagro de una presión excepcional en el seno de la izquierda, de su base social podría cambiar este negro panorama. O quizás el milagro venga de las encuestas al comprobar PSOE y Podemos, que en unas nuevas elecciones los dos pierden y por tanto la izquierda, especalmente su base social a la que se condena a cuatro años más de sufrimiento.
Lamentablemente las teorías deben ser contrastadas con la praxis. Veremos quién tiene razón, escribiendo estas líneas deseoso de que el equivocado sea quien las escribe.
Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)
Villava-Atarrabia 21 Marzo 2016



1 comentario:

  1. Hay un muro entre el PSOE y podemos a cada lado lanzan sus discursos más para la galería que entre ellos Pablo para convencer de qué es el líder de la nueva izquierda y Pedro para convencer a sus padrinos del establishment de que es fiel a sus dictados hay que tirar abajo el muro y darse un abrazo

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