miércoles, diciembre 21

Se necesita una revolución interna en los partidos políticos

Artículo publicado en Gara el 22 Diciembre 2016 y en Diario de Noticias de Navarra el 30 Diciembre 2016

La situación en el interior de los partidos políticos -de todos ellos- en lo que se refiere a la falta de democracia interna es manifiestamente mejorable. Los últimos acontecimientos que sobresaltan al PSOE, Podemos e incluso Cs así lo indican.

 Nacieron en el siglo XIX y prácticamente no ha evolucionado nada en esta cuestión. Se han convertido en una maquinaria electoral desideologizada en la que prima exclusivamente la disciplina -sumisión deberíamos denominarlo-, cercenando cualquier debate, cualquier disidencia que pueda suponer un peligro para las élites que los dirigen, aunque generalmente la disfracen con el ropaje de que eso debilita al partido y es castigado electoralmente por la sociedad.

Es probable que esto último sea cierto, ya que la sociedad actual aunque siga considerando a los políticos como uno de sus mayores problemas, castiga cuando en el interior se manifiestan riquezas ideológicas, debates enriquecedores. Esa contradicción es utilizada por sus dirigentes para cortar de raíz cualquier disidencia, cualquier discrepancia con el poder establecido, utilizando un instrumento cruel y deleznable que se conoce como “medidas disciplinarias”. Al principio como amenaza y a la larga con su aplicación estricta.

Por eso en los Estatutos que rigen su vida interna y externa, el apartado disciplinario es el más extenso. Leídos con detenimiento producen la sensación que todos ellos son claramente inconstitucionales, infringiendo muchos de los derechos básicos contemplados en nuestra Constitución.

Lo normal debiera ser que un afiliado tuviera los mismos derechos como ciudadano que como militante, y que las normas básicas que rigen la vida fuera de los partidos fueran de aplicación también dentro.

Lamentablemente eso no es así, y por eso en los últimos tiempos conflictos que debieran ser solucionados en clave interna trascienden al ámbito judicial. Qué mal está esto cuando ocurre una circunstancia así.

Los ciudadanos perciben en los partidos políticos una vocación enfermiza por ocupar parcelas de poder para utilizarlo en la búsqueda de un beneficio personal o colectivo al margen de los intereses generales de la sociedad.

Se muestran como estructuras de poder inaccesibles, como castas incontrolables por los ciudadanos, como máquinas de influencia que tienen sus propios códigos de conducta, comunicación y pacto, y que engañan y ocultan la realidad con el único fin de mantenerse en el poder al precio que sea.

¿Podemos afirmar que la estructura interna de los partidos políticos en España y su funcionamiento son democráticos como establece el referido texto fundamental? ¿Podemos sostener que la transparencia en su gestión y el control interno de sus representantes en las instituciones resulta satisfactorio, eficaz y suficiente? ¿De verdad que nuestros partidos "son instrumento fundamental para la participación política"?
Lamentablemente pocos ciudadanos se pronunciarían en sentido afirmativo a las tres preguntas. Lo cierto es que sufrimos un sistema de partidos que arrastra varios traumas no resueltos desde el inicio de la transición democrática.

Uno de ellos se refiere a la ausencia de imprescindible pluralismo político e ideológico en la vida interna de las organizaciones. Por la forma de producirse nuestra transición y por la falta de hábitos democráticos durante el franquismo, se impuso la idea de que cualquier debate ideológico interno implica inestabilidad y que tal situación "es castigada por los electores".

A diferencia del resto de los países europeos, entre nosotros, cualquier crítica o disidencia hacia la cúpula del partido se presenta como una "deslealtad". Los partidos no pueden ser cuarteles con mentalidad militar en aras a un bien superior que define el aparato burocrático correspondiente. "Los trapos sucios se lavan en casa, en el interior", claman algunos.

Falso. El primer compromiso que tienen los responsables políticos es con los ciudadanos y no cumplen con su obligación si ocultan su opinión sobre asuntos públicos o conductas irregulares "para proteger al partido". Tal comportamiento tiene que ver más con residuos del estalinismo que con la vida democrática en una sociedad plural.

Desde tal concepción, la mayoría de nuestros partidos políticos han generado unas tramas de poder interno y externo que, en la práctica huyen de cualquier control.
Quizás sea este el momento, aunque sólo fuera para recuperar la confianza perdida en el seno de nuestra sociedad, de poner fin a esta situación y emprender una profunda transformación de los Partidos Políticos en nuestro país. Quizás el primero que tenga el valor de hacerlo acabe teniendo un plus electoral inesperado.

Conseguir que dejen de ser una maquinaria al servicio de sus dirigentes, una fuente de empleo que genera dependencia a quien tiene el poder de repartirlo, que conviertan sus paredes de acero en cristales transparentes, con una mayor democracia interna, fomentando la libertad de expresión, debates activos, rotación constante en su dirección, incompatibilidad de cargos, límite de mandatos, listas electorales abiertas, etc., etc. Que se conviertan realmente en instrumentos al servicio de la sociedad, en los que cualquier cargo suponga un esfuerzo y no una prebenda.

Abrir ese debate, dentro y fuera de los mismos, al menos en los de izquierdas como el propio PSOE, y Podemos, con valentía, imaginación y audacia. Partiendo de una base fundamental: que todas las actuaciones disciplinarias abiertas queden en suspenso. Una especie de amnistía política que permita participar en el mismo a todas aquellas personas que tienen algo que aportar. Porque son precisamente éstas, las que han tenido el valor de enfrentarse a los “aparatos”, las que tienen una mayor capacidad intelectual y por eso están en esa situación. Probablemente lo más valioso de cada partido haya estado o esté bajo el peso de esa terrible disciplina interna.

Somos más quienes estamos a favor de esa profunda reforma. Los que apostamos porque el aire fresco inunde sus salas y despachos, que sean los más valiosos, quienes más valía intelectual e ideológica tengan y no los más serviles, lameculos, burócratas vulgares, los que dirijan estas naves. Somos más quienes desde la base -porque la base es inmensamente mayor que las cúpulas dirigentes- estamos exigiendo esos cambios, y quizás sea bueno y saludable que una profunda revolución interna acabe con el sistema actual.

Nuestros partidos funcionan a través de un sistema piramidal y oligárquico que se reproduce verticalmente y que reproduce otras cúpulas pequeñas, u oligarquías locales y regionales, que le deben su poder al vértice del partido y dependen de una complicidad política mutua. Es un sistema en el que la aparición del nepotismo y de las redes clientelares internas y externas del partido constituyen un auténtico "aparato de poder" que resulta imbatible.

Desde ese poder local o regional se distribuyen los cargos públicos a personas de estricta confianza, y, a su vez, tales personas influyen y controlan la vida interna del partido para que no cambie la correlación de fuerzas interna. El pluralismo, la transparencia y el control interno de la gestión desaparecen como por ensalmo, lo que explica la sorpresa que suscita, en ocasiones, la aparición de prácticas corruptas o abusos de poder insoportables.

Si además se exige silencio y aparece la figura de la "omertá" para mantener el poder y el respeto a los pactos clientelares, la democracia resultará derrotada, se convertirá en simple hojalata mientras las burocracias fortalecerán su resistencia al control. Éste es el debate hoy tanto en el PSOE donde las bases están en plena revolución interna, como en Podemos donde puede ocurrir en un futuro no muy lejano.

Veremos…………….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN y actual militante del PSC)

Villava-Atarrabia 21 Diciembre 2016



lunes, diciembre 19

Reflexiones de un librepensador

En alguna ocasión, en los últimos tiempos con más razón, me he preguntado cómo me definiría desde el punto de vista ideológico. ¿Socialista? ¿Socialista, anarquista? ¿Socialista, liberal? ¿Liberal de izquierdas? Pero he llegado a la conclusión de que en realidad me considero "librepensador", o aunque pueda ser una redundancia "librepensador de izquierdas". Entendiendo por librepensador la definición clásica de "persona que forma sus opiniones sobre la base de la razón. Independientemente de la tradición, la autoridad o de creencias establecidas".

Además y como agravante, me considero utópico, que como aseguraba Galeano en una de sus geniales reflexiones es aquel que persigue la utopía, porque está en el horizonte: cuando uno camina dos pasos, ella se aleja dos pasos, cuando se camina diez pasos, ella está diez pasos más lejos. ¿Para qué sirve pues la utopía? Sirve para eso, para caminar, para avanzar, para crecer intelectual y humanamente.

Por tanto a la vista de cómo está la militancia política en estos tiempos, resulta casi una contradicción definirse así y al mismo tiempo militar…, perdón, sería más adecuado decir estar afiliado a un partido. Aunque viendo cómo se estructuran hoy en día tampoco sería tan desafortunado emplear ése término.

Utilizando la lógica, la mayoría de los afiliados a partidos considerados de la izquierda clásica deberíamos ser librepensadores, y además utópicos, pero me temo que eso no es así ya que la práctica de estos principios llevaría inexorablemente a la expulsión, o como mal menor la marginación en más o menos tiempo. La disciplina en los partidos políticos clásicos  está por encima de cualquier otra componente, véase si no los “avances” que intentan en este tema en los partidos de nuevo cuño como Podemos o Ciudadanos.

Ya se sabe que la disciplina si algo coarta es la libertad, también la de pensar, especialmente cuando el pensamiento se transforma en palabras y mucho más peligroso aún si se pone negro sobre blanco haciéndolo además público.

Ante esas circunstancias se me puede y debe preguntar: ¿Cómo se apaña un militante honesto para ser leal a su ideología librepensadora, y al mismo tiempo seguir militando en un partido político como el PSOE? Buena pregunta, de difícil respuesta. Quizás limitando la actividad librepensadora, o al menos dejándola en eso, en lo que se piensa, evitando en lo posible trasladarla a lo que se dice y mucho menos aún a lo que escribe.


En alguna ocasión ya he elucubrado sobre eso de la censura, la autocensura, o la existencia constante de Torquemada en el seno del PSOE por lo que la respuesta más correcta sería: practicando la autocensura, controlando en lo posible la extensión de tus ideas y mucho más aún tus críticas.

¿Eso supone una contradicción, o incluso una traición a esas ideas? Puede ser, pero al menos permite la supervivencia en una actividad política   que se desea mantener. Aunque hay que decir que a medida que pasan los años uno se vuelve menos pragmático, comienza a romper ataduras y compromisos, se va más ligero de equipaje llevando la ideología librepensadora a su máxima expresión, pase lo que pase, y tenga las consecuencias que tenga. En éste momento me encuentro en los convulsos tiempos que nos tocan vivir dentro del socialismo español.

Desprecio profundamente a los burócratas, casi siempre mediocres, que se dedican a coartar la libertad de expresión, quizás porque siempre he defendido que en los partidos políticos debería de cuidarse la heterodoxia como si de una especie en vías de extinción se tratara, porque la verdad es que quedar, lo que es quedar, quedamos bastante pocos heterodoxos en su seno.

La gente hoy llega a los partidos políticos como si de una oficina de colocación se tratara, con ánimo de medrar y para conseguirlo se impone la ortodoxia, el portarse bien y obedecer ciegamente al líder, convertirse en su acólito sin osar contradecirle en lo más mínimo. Ni siquiera en los grupos minoritarios o grupúsculos están bien vistos los heterodoxos, también entre los que van con la bandera de “rompedores”.

Esto no quiero que se interprete como una crítica a mi partido, porque probablemente en cualquier otro además de cómo estoy (marginado y ninguneado) estaría expulsado (obvio aquí mi experiencia anterior), en alguno incluso algo peor. Aún no se quema a los discrepantes en una hoguera, pero todo llegará. Mi crítica se dirige a todos, todos los partidos en general, y especialmente a los que se definen como progresistas o de izquierdas.

Aunque no nos confundamos, tampoco la sociedad actual tolera el librepensamiento. Bueno, cuando éste supone una crítica a los demás sí, pero si está dirigida a nosotros la cosa cambia porque se impone el sectarismo. Existen demasiadas sectas en la actividad política. No hay nada más que ver, o leer, las furibundas respuestas a algunas reflexiones

Como eso se suele transformar en epidemia, también algunos medios de comunicación se suman a la cruzada. Habitualmente éstos sólo sacan los artículos que son críticos con la actitud del partido al que se intenta debilitar, no porque respeten el librepensamiento sino para erosionarlo.

No vivimos una buena época para el librepensamiento. A pesar de ello habrá que aguantar. Intentaremos seguir los consejos de Bertolt Brecht: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles". Seguiremos luchando, al menos para que alguien aguante ésta vela hasta que otros más jóvenes vengan a relevarnos, aunque a la vista de lo que viene detrás no me extrañaría que nos muramos de viejos sujetándola.


En fin, alguna gente me suele decir que me estoy volviendo demasiado pesimista y crítico a la hora de valorar la sociedad actual. Será cosa de la edad, ya se sabe que algunos nos volvemos gruñones y cascarrabias con los años.

Reivindico pues el librepensamiento, la utopía y también otra cualidad ahora en desuso: la bondad. A menudo cuando te tachan de buena persona casi suena a insulto, por eso aunque se pueda interpretar que no tiene nada que ver con este artículo, no quisiera privarme de reflejar una frase que me ha parecido simplemente genial, dicha por Blanca Li: «Si tuviera que morir esta noche, quisiera tener la sensación de haber sido bueno. Cualquier tonto puede ser malo, pero la bondad precisa inteligencia».


martes, diciembre 13

La vida nos lleva por caminos raros

Artículo publicado en Diario de Noticias de Navarra, Gara y Navarra Información el 13 Diciembre 2016

Empecé a imaginar este artículo escuchando la brutal canción de Quique González de parecido título. Comienza con esta estrofa:
La vida te lleva por caminos raros .. 
por la esquina más perdida de los mapas, 
por canciones que tú nunca has cantado. 
La vida te lleva por caminos raros.

Observar el mundo actual lleva a esa conclusión, ver la peligrosa situación a la que nos lleva la reciente elección de un loco como Donald Trump en EE.UU., sus recientes decisiones en especial los nombramientos de sus colaboradores, millonarios cada uno de ellos más esperpéntico o un general retirado denominado “Perro loco”, indica que nos lleva por caminos raros.

Caminos raros son los que se recorren en Siria, en Afganistán, en Iraq, los atentados brutales de Turquía o Egipto que llenan de cadáveres sus calles mientras escribo estas líneas. O el silencio sobre un Mediterráneo en el que no caben ya más cadáveres de gentes que huyen del horror. De ese horror que ya adivinaba el Coronel Kurtz en “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, posteriormente hecha película de culto con Apocalypse Now.

Caminos raros que recorre la vieja Europa, la que parecía vacunada contra los extremismos después de lo ocurrido en la II Guerra Mundial y que de nuevo en su corazón de las tinieblas, en Austria o Alemania, nos sobrecoge con su recuerdo.

Cierto es que Austria ha evitado su primer match ball al darle el triunfo a un ecologista veterano como Alexander Van der Bellen, evitando que un miembro de la extrema derecha, Norbert Hofer llegara a un puesto de esa relevancia. Pero no debemos de olvidar que han estado cerca, muy cerca.

Los mismos caminos raros por los que transita la política francesa en la que ante una izquierda atónita y dividida, emergen dos derechas extremas, la  neo fascista liderada por Marine Le Pen y la cuasi fascista de François Fillon, candidato elegido en las recientes primarias de Los Republicanos. El más derechas de las derechas.

Mientras la izquierda francesa del PSF transita también por caminos raros, descuartizándose en luchas fratricidas a pesar del gesto de un Hollande a la baja que ha decidido no estorbar, gesto que le honra. El único capaz de dar la batalla parece ser un Manuel Valls que casualmente se sitúa en el ala más derechista de los socialistas franceses. Mal síntoma.

En Italia recorren igualmente su peculiar camino raro, en este caso muy a la italiana. La metedura de pata de un Matteo Renzi que creyéndose sobrado ha acabado por perder un referéndum convocado de manera irresponsable, al más puro estilo Cameron y su Brexit británico, les lleva de nuevo a un callejón sin salida.

Por cierto, que también ese irresponsable referéndum permitió emerger a otra figura de extrema derecha, Nigel Farage, el primero en reunirse con el ahora todo poderoso Donald Trump. Curioso y preocupante.

Ahora el Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella intenta un movimiento continuista proponiendo como Primer Ministro a una persona de confianza del propio Renzi, su ministro de Asuntos Exteriores Paolo Gentiloni. Camino raro de gobierno Renzi sin Renzi, para que vuelva de nuevo Renzi.

No debemos olvidar que Italia se debate entre cuatro figuras a cada cual más controvertidas, el guaperas Renzi, el capo Berlusconi, el peligroso payaso Beppe Grillo líder de un extraño movimiento como el “Cinco Estrellas”, populista escorado hacia la derecha y el neo fascista Umberto Bossi de la Liga Norte. Eso sí que es transitar por caminos raros.

Dejo para el final el transitar por caminos raros de nuestro país y en especial del PSOE. Después de un culebrón de once mese Rajoy fue investido Presidente del Gobierno casi más por una planificada estrategia de desgaste desde los poderes fácticos, que “haberlos haylos”, que porque la lógica política nos llevara a esa conclusión.

Por el camino dejó a un Partido Socialista “hecho unos zorros” con dos Comités Federales propios de una película de Berlanga, una Gestora que camina a trompicones y un Pedro Sánchez que no sabemos si está o se le espera. 

Tampoco Podemos camina por lugares soleados, empeñados en descuartizarse unos a otros siguiendo el ejemplo socialista. Es como si el guión de lo que está ocurriendo en ambos partidos lo estuviera escribiendo el gurú Arriola.

La consecuencia es una oposición balbuceante, dispersa, sin rumbo, que también aquí ha fortalecido a la derecha más rancia y extrema.

La única esperanza es la verdadera revolución interna de las bases socialistas que no admiten ciertos giros y que mantienen su lucha por la democratización del partido y la necesidad de las primarias y el Congreso con la máxima urgencia. Se organizan a través de plataformas, de Socialistas en pié, u otros movimientos de manera dispersa y por tanto debilitada.

Sólo la reciente reunión en el Ateneo de Madrid, lo que ya se va conociendo como el “Espíritu del Ateneo”, parece haber puesto un poco de cordura a través de un documento constructivo y de consenso. Allí gentes como Odón Elorza, José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló, Josep Borrell, Cristina Narbona, más una treintena de cuadros históricos y de Izquierda Socialista intentan poner algo de sensatez en esta dispersa situación. La izquierda del PSOE parece retomar la voz en un momento que es más necesaria que nunca.

Como conclusión cabe asegurar que en este final de un complejo 2016 el mundo camina por caminos raros, algunos como el de las agresiones al planeta parecen autodestructivos. Que en pleno cambio climático, con los polos derritiéndose y las ciudades, ríos y mares con la mayor polución de su historia, Trump elija como colaborador a un negacionista de esta situación nos debe producir escalofríos.

Pero la pregunta es ¿hacia dónde nos llevan estos caminos raros?

Eso da para otro artículo.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 12 Diciembre 2016




  

martes, noviembre 29

SIDA: otro 1 de Diciembre, en memoria de Javi



Artículo publicado en El Socialista Digital y Navarra Información el 29 Noviembre 2016 y Diario de Noticias el 1 Diciembre 2016

1 de Diciembre, Día Internacional de la lucha contra el sida. Un día para reivindicar mayores esfuerzos contra esta cruel enfermedad, para reflexionar sobre lo que no hacemos bien, denunciar a los gobiernos y a la Iglesia que no se implican lo suficiente, o simplemente para recordar a nuestros muertos.

Precisamente en referencia a los recuerdos vuelvo la vista atrás al no tan lejano 1992, año en el que la pérdida de mi hermano arrebatado por este monstruo, me hizo implicar de lleno con quienes llevaban años de una desigual lucha, en concreto con la Comisión Ciudadana Anti Sida de Navarra. 

Recuerdo los esfuerzos por convencer al Parlamento de Navarra para que aprobaran medidas que intentaran frenar la expansión de la pandemia, o la terquedad de un Gobierno de Navarra dirigido por UPN empeñado en no entender que el uso del preservativo era una de las medidas más eficaces en esa lucha. 

Incluso, no sin una cierta vergüenza ajena, también aquel episodio que nos hizo ser noticia nacional, cuando descubrimos que el entonces Consejero de Salud había dado orden de quitar el preservativo, de un kit anti sida cuya distribución habíamos conseguido aprobar en dicho Parlamento después de una ardua lucha política con la derecha navarra.

Vienen a mi memoria el comienzo de aquella cruel pesadilla, cuando una mañana gris de 1988 en el Hospital Carlos III de Madrid se nos comunicó que había sido infectado. Mi hermano pequeño, el roquero rompedor que vivía la vida al límite se había encontrado de bruces con el SIDA. 

Justo cuando casi nadie sabía nada sobre esa nueva pandemia que alcanzaba de lleno a los cuatro jinetes del Apocalipsis, quienes como él en noches de sexo drogas y rock and roll se intercambiaban jeringuillas al inyectarse heroína, otra dramática compañera de viaje, a los homosexuales o a quienes recibían transfusiones infectadas. El cuarto jinete, el más duradero y peligroso, a quienes practicaban relaciones heterosexuales sin protección.


Era como una maldición bíblica que se nos llevaba a la parte más activa, creativa, vivencial de aquella generación. Entre ellos a Javi. Después de cuatro años de lucha desigual, porque en aquel tiempo el SIDA mataba a un 90 % de sus afectados, porque no se había transformado todavía en una enfermedad crónica. 

No ha pasado demasiado tiempo de aquello y aunque todavía hoy siguen existiendo reductos conservadores en nuestra sociedad, que defienden la abstinencia sexual como forma de evitar su contagio, algo hemos avanzado pero poco. Aunque no conviene bajar la guardia, y síntomas de ello se detectan especialmente entre los jóvenes, por eso este 1 de Diciembre debe servir también para alertar a las autoridades de ese peligro. Ni un paso atrás en esta difícil lucha.

Hay que continuar igualmente con el apoyo a las víctimas, en un momento que tanto se habla de otras. Apoyo que debe ir dirigido no sólo a su atención sanitaria, también a la social, e incluso a la cultural o económica. Se ha avanzado bastante en este terreno desde 1992, pero aún nos queda mucho camino que recorrer y parece que en estos últimos años también en este terreno nos hemos quedado paralizados.

Pero no podemos, no debemos, quedarnos sólo en la atención de los más próximos, tenemos que alzar nuestra mirada y dirigirla a la tremenda e injusta situación en el Tercer mundo, y en especial en ese continente masacrado por las guerras, el hambre y el SIDA: África. Sin olvidar el sudeste asiático, parte del Caribe y los países del este europeo.

Allí cada día más de 8.000 personas mueren de esta cruel pandemia. Cada hora, cerca de 600 personas se infectan, y lo que resulta aún más dramático, cada minuto un niño muere a causa del virus. En África la irresponsable actuación de las industrias farmacéuticas impide que los medicamentos genéricos que existen, se puedan repartir abaratando su precio. Una forma de crimen colectivo, de genocidio encubierto que debemos denunciar contundentemente. Eso con la colaboración de sectores de la Iglesia Católica empeñados en hacer campañas irresponsables contra el uso del preservativo.

Mucho se habla en la época actual de la defensa de los Derechos Humanos. ¿No es el principal el derecho a la vida? ¿Cómo consentimos entonces esta vulneración en masa? ¿Seguiremos mirando hacia otro lado, siendo cómplices de esta situación, cuando nos enseñan esas terribles imágenes?

Defiendo la relativa eficacia de los denominados “días internacionales de…”, porque cumplen la función de recordar, de volver a denunciar. Por eso escribo estas líneas en la proximidad de este nuevo 1 de Diciembre. A los que nos ha tocado de cerca esta terrible enfermedad no nos hacen falta, porque cada día pasan por nuestra memoria imágenes del ser querido que nos arrebató demasiado joven aún y la maldecimos mil veces, pero para el resto de nuestra sociedad sí son necesarios, aunque sólo sea para que no se olviden de que existe.

Desde aquí manifiesto mi solidaridad con quienes la sufren, mi apoyo a las organizaciones que colaboran a “pie de obra” para hacerles una vida más fácil y evitar que nuevas personas acaben sufriéndola. Al mismo tiempo que alzo mi voz y maldigo con contundencia a todos aquéllos, sean gobiernos, industrias, o instituciones religiosas, que impiden que se pongan medios eficaces para evitar su progresión, ya sea abaratando las medicinas o con medidas preventivas eficaces. 

Este 1 de Diciembre de 2016 será otro día de lucha contra el sida,  nuevamente el lazo rojo lucirá en nuestro ropaje, aunque no debemos quedarnos sólo en eso y otro año más Javi estará más que nunca en mi memoria, en mi corazón.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia  1 Diciembre 2016


Del “Espíritu del Ateneo” al “Espíritu de Xirivella”


Artículo publicado en Gara en 30 Noviembre 2016 y en Deia el 1 de Diciembre 2016

Vivimos un momento convulso en el seno de la izquierda de este país, en especial dentro del PSOE. Lo ocurrido durante el mes de Octubre nos sitúa al borde del abismo, en una situación crítica.

Precisamente por esa sensación de estar en un punto peligroso de no retorno, un grupo de compañeras y compañeros, figuras públicas unas, gentes de Izquierda Socialista, de la UGT, o simples afiliados de a pié incluso del PSC, decidimos juntarnos en un lugar tan emblemático como el Ateneo de Madrid el viernes 25 de Noviembre. Allí donde tantas reuniones y conspiraciones ha acogido.

Si no se hubiera filtrado esta reunión estas líneas no existirían porque el respeto a la privacidad las habría silenciado, pero al ser ya público voy a dar mi opinión sobre ella.
Antes que nada un breve comentario sobre las filtraciones. Estamos exigiendo transparencia en nuestro partido y a veces chocamos con la contradicción de que compañeras y compañeros no deseen que se sepa que han acudido a cierto acto. Ese deseo debe respetarse por lo que siempre he sido contrario a las famosas “filtraciones”. Pero al mismo tiempo afirmo que sólo si la transparencia que defendemos en otros entornos la aplicamos en el nuestro es posible evitar esta molesta y casi siempre interesada costumbre.

Una vez realizada la correspondiente reunión se elabora una nota de resumen de la misma y se envía a la prensa que de esta manera ve saciada su proverbial sed de noticias que a veces roza el cotilleo. Como se dice “muerto el perro se acabó la rabia”, informado el evento no existe ya demanda de información.

La clandestinidad fue un elemento del pasado que afortunadamente hemos superado. Por eso cuando uno va a un acto, sea este del tipo que sea, quizás no deba temer que se conozca su asistencia, aunque entiendo que la cuestión puede ser controvertida.

Pero volviendo a una reunión en la que se debatió de política de altura. En esa sala “Estafeta” que viniendo de Navarra resultaba más acogedora, hubo reflexiones profundas, análisis sensatos y propuestas válidas para sacar a nuestro partido de la terrible situación en la que se encuentra. Éramos casi cuarenta personas veteranas casi todas en la lucha política, gentes acostumbradas al debate ideológico de fondo.

Pero por encima de todo destacaría dos condiciones que se conjuntaron allí, por una parte el profundo cariño que quienes intervinieron demostraron le tienen al PSOE, y al mismo tiempo que estaban impregnadas del espíritu de izquierdas. Todas y todos los presentes provienen del sector de la izquierda del propio PSOE, de ese sector que ahora emerge con fuerza hasta ahora desconocida.

Quizás esa sería la fundamental consecuencia del encuentro, que deseamos recuperar el PSOE para el socialismo, para la izquierda, unificando todo el ardor revolucionario que existe en nuestras bases después de los dos últimos Comités Federales y que deseamos hacerlo de manera audaz, imaginativa y generosa.

Hubo magia en esa sala llena de fotos históricas. Nacía as el “Espíritu del Ateneo” con la necesidad de integración, de coordinación, sin personalismos estériles, de unificar el mismo sentir que ahora se expresa de diferentes formas. Al terminar nos conjuramos para que ese espíritu pudiera ser expandido y conocido.

Dar la voz a los militantes y para los militantes, democratizar el partido, que lo que digamos lo hagamos recuperando la credibilidad perdida, participación política y especialmente volver a la normalidad democrática que pasa por primarias sí o sí y Congreso en el menor tiempo posible. También la necesidad de comunicarnos con el resto de las izquierdas, incluidas las independentistas, buscando puntos de encuentro.
Unas primarias que en mi opinión sólo las puede ganar una persona de entre las que defendemos estos principios: Pedro Sánchez, por eso ambas cuestiones deben quedar meridianamente claras. Esto pasa por primarias ya  con Sánchez de candidato.

En esas cinco horas de intenso y enriquecedor debate quedaron claras las ganas que las gentes allí presentes tenemos de seguir luchando por la refundación del PSOE, porque vuelva a ser el referente de la izquierda. De alguna manera se creó un espíritu especial para continuar en la lucha desde posiciones nítidamente de izquierdas.

Al día siguiente de alguna manera esto se trasladó al acto de Xirivella, quizás porque hubo gente que iba impregnada de él y que además intervinieron. Pero allí hubo algo más, además del momento mágico de nuevo también estaban una masa de afiliados y afiliadas empujando en esa dirección, no porque lo supieran sino porque lo que se plasmó en el Ateneo reflejaba perfectamente el sentir de esas bases.

Pedro Sánchez lo captó, es listo y sabe que ahora tiene el apoyo popular, notándose en una intervención nítidamente de izquierdas, de manera más clara que las anteriores, que conectaba también con la síntesis del Ateneo. Así nos dimos cuenta que el “Espíritu de Ateneo” coincidía con el “Espíritu de Xirivella” y viceversa. El círculo quedaba así cerrado.

¿Eso significa que el primero ya no tiene sentido? Para nada, tiene más sentido que nunca para garantizar que bajo ninguna circunstancia el segundo debe variarse. Sólo al final del camino se podrá plantear esa cuestión, porque no es un problema de personas, por mucho que hoy Sánchez es un símbolo de esa lucha, es un problema de ideas, ideológico.

El primero debe servir para garantizar que el segundo recorra el camino trazado por las propias bases, que en una sabiduría innata nos marcan esa dirección.

El pasado fin de semana, viernes y sábado, algo ha nacido en el interior del PSOE que probablemente sea útil para la izquierda. Esos dos espíritus han confluido y deben recorrer el camino juntos, el uno impregnándose del otro, de manera complementaria, enriquecedora. De nuevo la ilusión vuelve a quienes defendemos un nuevo PSOE.

Ahora a corto la lucha es por Primarias ya! Y Congreso ya! En este orden. De lo contrario ambos se disolverán con rapidez como un azucarillo en un vaso de agua y volveremos a la decepción y el desengaño. No dejemos que eso ocurra. Seguimos en las trincheras por y para la izquierda.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 29 Noviembre 2016


                                                                 

martes, noviembre 22

Efemérides: música, fascismo, terrorismo

Artículo publicado en El Socialista Digital, Gara y Navarra Información el 22 Noviembre 2016

Según el diccionario de la RAE efemérides es “acontecimiento notable que se recuerda en su aniversario”.

Estos días pasados han llegado tres, diferentes pero con significados profundos, todos ellos de muertes, 17 años de la de Enrique Urquijo, 41 de Franco y 16 de Ernest Lluch, aunque esta cabe definirla como asesinato.

Cada 17 de Noviembre, fecha fatídica en la que perdimos a Enrique Urquijo, quiero dedicarle mi recuerdo y humilde homenaje. Se cumplen diez y siete años desde que su vida se truncó en una calle de Madrid. Se quebró como un juguete roto por la vida, estaba solo o quizás con una mala compañía y a muchos se nos heló el corazón al enterarnos. A todos aquellos que admirábamos su música, la poesía de sus letras a veces amargas como la vida misma, impregnadas de soledad y amargura. Un chico triste autor de canciones tristes.

Esa misma soledad se extendió a quienes nos emocionábamos con sus palabras musicadas en las tardes de cualquier otoño como el que se lo llevó, quizás porque sentíamos lo mismo que él aunque nos faltara su creatividad, su sensibilidad a flor de piel. Hoy de nuevo volvemos a temblar al recordarlo.

Canciones de amor pero especialmente de desamor (dicen que las más bellas canciones se escriben en ese estado), de tristeza, llenas de poesía, de pasión salidas de lo más profundo del ser humano, de esos terrenos que hoy apenas nos atrevemos a pisar. Caricias hechas canción, cataratas de emociones que te hacían SENTIR, así con mayúsculas, y al mismo tiempo vivir, cuando él estaba dejando de hacerlo.


Ese terrible día uno volvió a recordar a su hermano pequeño fallecido unos años antes, comprendiendo que al perder a Enrique lo perdías de nuevo. El hermano real también músico como él, líder y compositor de un grupo de rock que se pateó los locales de Madrid allá por final de los 70 y principios de los 80: RETALES. Por eso las veces que hemos coincidido con su hermano Álvaro ambos han estado presentes en nuestra conversación. 

Pero también nos dimos cuenta que perdíamos a un compañero de viaje en esto del vivir de manera especial, a un amigo. Alguien que entendía lo que hemos sentido en numerosas ocasiones, que era capaz de transformarlo en letras, en canciones que te llegaban muy dentro.

Ahora la mayoría de los jóvenes no lo conocen, quizás sus canciones hoy suenen demasiado densa, complejas, melancólicas en un momento que se impone la música de usar y tirar, igual que las relaciones humanas. Quizás les atemorice porque activa sensaciones casi desaparecidas. Pero no entienden que al no escucharlas, al no saber saborearlas se pierden un tesoro, no podrán explorar un territorio sagrado.

Enrique se nos fue, nos hemos quedado huérfanos del hermano músico, pero nos queda su obra ésa que te hace despertar en medio de un mundo oscuro, gris y anodino, con la pena de no poder escucharle nuevas historias, nuevas melodías. Aún nos acompañan en los viajes, o en las tardes de otoño como ésta y quizás lo sintamos cerca.

Nuestro “amigo” nuestro “compañero de viaje” Enrique Urquijo seguirá vivo mientas sigamos vivos los que aún escuchamos y somos capaces de sentir su música. Nos seguirá acompañando en nuestros bajones, en los momentos de penumbra, de pena o desamor, y nos levantará el ánimo, nos hará un poco más felices al comprender que no somos los únicos. ¡Qué pena que se vaya la buena gente y se queden los canallas! 

El mejor homenaje que te podemos dedicar es escucharte, saborearte despacio como te gustaba a ti.  Descansa en paz Enrique Urquijo, gracias por haber sido así.

El domingo 20 de hace 41 años Franco dejaba de existir. Circulando el pasado sábado por las calles de Pamplona, en una manifestación por la libertad y contra el fascismo dudé de que efectivamente fuera así. Estaba nuevamente allí intentando frenar la posibilidad de que Franco y sus ideas sigan vivas, recordando aquella madrugada gris y tenebrosa.


La recuerdo como si fuera hoy, la reunión de gentes del PCE unas horas antes con la sombra de una época más negra aún que algunos preveían. Recuerdo el recorrido en mi SEAT 600 hasta mi lugar de trabajo sin saber muy bien como saldría de allí.

No fuimos capaces de derrotarlo en las calles, en las fábricas y universidades pero de allí salió una generación curtida en esa batalla que hoy aún seguimos en las trincheras. “Así se forjó el acero”. Gentes antifascistas, inconformistas, librepensadoras, republicanas, ateas y un pelín utópicas, ingenuas que observamos con estupor que hoy también gobiernan sus sucesores del PP.

Aquella madrugada me llega la imagen de mi desayuno con mi compañera en el tránsito por la vida en aquel momento, en silencio, apenas algún comentario sobre lo que podría pasar. Ambos militábamos en el PCE, ella en la fábrica Estándar donde trabajaba, yo en la Universidad y en Artes Gráficas, se hablaba de la “noche de los cuchillos largos”, que la extrema derecha camparía a sus anchas este día, detenciones, quizás desapariciones….

No teníamos miedo, pero fue un desayuno extraño, como de despedida. Luego en el viaje que siempre hacíamos juntos hacia la zona de Atocha, en nuestro SEAT 600, hablamos de prepararnos por si nos detenían, antes habíamos “limpiado” la casa y ese día la despedida lo fue más aún, más intensa, más emotiva. La vi caminar hacia la entrada de si fábrica volviéndose cada 10 metros y saludándome con la mano con un intento de sonrisa. 

Pensé que quizás era la última vez que podía verla, los dos teníamos un historial en la BPS y éramos candidatos firmes a ser afectados por la represión y un estremecimiento me recorrió el cuerpo.

Estas cosas no se cuentan, quizás porque siempre estamos en los grandes hechos y olvidamos que las pequeñas anécdotas son las más importantes, son las que conforman nuestra historia personal. 

Hoy miro por mi ventana y recuerdo ese momento, observo el panorama y me vuelvo a estremecer.

Por último el lunes 21 hace 16 años asesinaron a un compañero de lucha por el diálogo y el entendimiento, mi compañero del alma Ernest Lluch.


Fue como un directo al mentón que me tiró casi a la lona. Mantenía con él la misma línea de pensamiento respecto al conflicto vasco y a la actividad de ETA y fueron a por él, como antes a por otro amigo: Juan Mari Jáuregui, porque precisamente atacaban a los constructores de puentes, esos que intentaban dinamitar con sus armas.

Al final de la manifestación que recorrió las calles de Barcelona como repulsa por su asesinato, la periodista Gemma Nierga, que fue la encargada de leer el manifiesto final, se saltó el guion pronunciando una frase que dejó seco, con cara de póker, al duro José María Aznar allí presente y por entonces Presidente del Gobierno: “Estoy convencida de que Ernest, hasta con la persona que lo mató, habría intentado dialogar; ustedes que pueden, dialoguen, por favor".

Fue como puñetazo que la sociedad civil a través de Gemma, daba en la mesa de unos políticos enquistados en la confrontación y la guerra. Esa reflexión se pronunciaba después de un infame asesinato y en un momento muy duro de la banda terrorista ETA. 

Viene ahora a mi memoria aquella famosa frase que quizás marcó el devenir de la solución de un conflicto que parecía eterno e irresoluble, observando la tensión centro-periferia actual. Se refería Gemma a la necesidad de solucionarlo por la vía del diálogo y el entendimiento entre muy diferentes y de alguna manera así se hizo, aunque fuera de manera minoritaria, paciente y discreta. Hoy 16 años después aquella situación ha cambiado radicalmente, aunque alguna parte continúa inalterable.

Me pregunto ahora que veo otra dura confrontación, en éste caso entre el Estado y Catalunya, si Gemma no debiera haberla pronunciado de nuevo, también en las calles de Barcelona, o directamente la semana pasada en el hemiciclo del Parlamento español.

Dialoguen, dialoguen entre las izquierdas, dialoguen con los diferentes.

Efemérides, diversas, complejas, pero que merecen ser recordadas, porque el olvido es lo más terrible que puede ocurrir.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 22 Noviembre 2016