lunes, noviembre 30

Catalunya: ¿la solución el referéndum?


  

 Artículo publicado en DEIA el 27 Noviembre 2015

La masacre perpetrada en Paris el pasado 13-M, los posteriores acontecimientos en Francia, Bélgica,  Mali o Túnez, más los tambores de guerra que resuenan de nuevo por Occidente recordando un pasado que creíamos no volver a repetir, han producido un efecto de sordina social sobre el que considerábamos iba a ser el tema estrella de la campaña electoral: Catalunya y su crisis, o mejor dicho la crisis en las relaciones centro-periferia. 

Lamentablemente ambas, Catalunya, la violencia yihadista y sus consecuencias posteriores, están produciendo un tsunami social que amenaza seriamente las posibilidades de cambio que en este país se vislumbraba hace apenas tres meses. Ahora las encuestas señalan un repunte en el voto de la derecha, PP y Ciudadanos y la caída en picado de la izquierda, PSOE, Podemos, IU. Complicado panorama tenemos ya que de confirmarse este viraje estratégico del electorado, nos enfrentamos a una crisis sin precedentes en esas relaciones centro-periferia y probablemente vernos inmersos de nuevo en una guerra como la de Iraq, ahora en Siria. 

Pero vayamos por partes. Aunque la situación de Catalunya haya estado alejada de los focos informativos sigue siendo un hervidero de noticias, de movimientos a un lado y otro de las trincheras. Las tensiones continúan, más allá de que en una situación tan volátil como la actual, con una sociedad tan voluble y manipulable, la relación entre partidarios de la independencia y contrarios haya ido cambiando a favor de los segundos.

Ayuda el desconcierto provocado entre las filas del SÍ, debido fundamentalmente a que a dos meses de las elecciones autonómicas aún no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre quién será el próximo President y ahí andan aún con un gobierno provisional, lo que provoca un mayor deterioro si cabe de la situación de su sanidad, educación, o servicios básicos sociales, en estos instantes bajo mínimos. 

Las contradicciones generadas entre Junts pel Sí y la CUP, sobre si Artur Mas es el timonel más adecuado para llevar su nave al buen puerto de la independencia, amenazan con enquistarse. Los primeros con atisbos aún no públicos de un sector que comienzan a pensar que no, los segundos ante la disyuntiva de cambiar su papel coherente actual considerando que quien ha destrozado el Estado de Bienestar en Catalunya y que preside un gobierno impregnado de corrupción y corruptela hasta las cachas no parece el más adecuado para hacerlo.
Los actuales dirigentes de la CUP en estos momentos no se saben muy bien si van o vienen. Tan pronto se muestran contundentes (la durísima campaña de su rama juvenil Arran “¡Hasta nunca Mas!” así lo indica), como dudan. Unos días dejan la decisión en sus bases y al siguiente cambian radicalmente. Buscan soluciones intermedias imposibles de asumir por su base social, desde un gobierno con responsabilidades compartidas, con un Consell de Presidencia colegiado (como si precisamente de eso se trata en cualquier gobierno que se precie), buscando chalecos salvavidas en la refundación de CDC. 

Porque se asustan ante la posibilidad de unas nuevas elecciones que puedan suponer una rebaja drástica de los apoyos independentistas, intentan vender que lo importante es no poner en peligro el proceso hacia la independencia. Patético, decepcionante.

A pesar de esta crisis en los partidos independentistas conviene no olvidar que aún una parte importante de la sociedad catalana cercana al 50 %, por encima de sus errores y veleidades, sigue encontrándose incómoda en la España actual, buscando la salida a esa incomodidad con su apoyo a una hipotética independencia, aunque cada vez con un mayor temor a sus consecuencias y desde luego con el recelo que provoca hacerlo de manera unilateral. 

La perspectiva de un cambio que pasara por un gobierno progresista de PSOE y Podemos hacía prever la posibilidad de una salida dialogada a la crisis. En el PSOE algunos movimientos apuntaban a la necesidad de resolver de una vez por todas las tensiones centro-periferia heredadas desde la transición y aún no resueltas.

Incluso el candidato a la Secretaría General apoyado por la izquierda del partido organizada alrededor de Izquierda Socialista, proponía hacerlo desde una profunda reforma constitucional. Abrir un proceso constituyente que condujera nuestro país a un Estado Federal Plurinacional, una inmensa “Casa común” en la que todas y todos, incluidos vascos y catalanes, se sintieran cómodos. También con un nuevo pacto fiscal que tuviera en cuenta la demandas que vienen de Catalunya  y desde luego recogiendo su solicitud, esta sí absolutamente mayoritaria, de reconocimiento del derecho a decidir.
Esa propuesta hace apenas tres meses parecía que podía abrir una senda al acuerdo. Ahora es absolutamente inviable dado que el panorama electoral ha variado sustancialmente, dando un vuelco en detrimento de las opciones de la izquierda y favoreciendo claramente las de la derecha.

Qué pasará a partir del 20-D si como parece probable el próximo gobierno pasa por un entendimiento entre PP y Ciudadanos es difícil de prever, aunque desde luego lo más probable es que se incrementen las tensiones con Catalunya y probablemente a medio plazo también con Euskadi. Eso hará favorecer un incremento de las opciones independentistas en ambos territorios, que pueden llevar esas tensiones a límites intolerables para el Estado.

Una Catalunya con un 60 o 70 % de partidarios de la independencia es muy difícil de controlar, aunque exista un gobierno absolutamente contrario a ella en Madrid. La crisis puede tener consecuencias imprevisibles, aunque no resultaría extraño intuir que en algún instante el sentido común acabe imponiéndose en ambas partes y se acabe por buscar soluciones viables que satisfagan las dos opciones.

Cabe recordar que los referéndums en Escocia o Quebec se han realizado con gobiernos conservadores en Inglaterra y Canadá, ambos de manera negociada, pactada.
Ahí está la clave, que pueda producirse la contradicción de que con un gobierno conservador en España que lleve la situación al límite, que no acepte ninguna posición intermedia negociada, pueda resultar más factible la posibilidad de realizar esa consulta. Aunque al igual que en Escocia y Quebec la pregunta sea impuesta por el estado matriz y desde luego tendrá una claridad superior a la planteada en la consulta de Catalunya del 9-N 2014. 

Un referéndum pactado con un gobierno de derechas en España después de un proceso de tensión largo y doloroso para la población catalana, con una campaña agresiva, aquí y en Europa sobre las consecuencias que se deriven de la respuesta positiva, con los poderes económicos cada día más contrarios tiene todas las papeletas para resultar favorable a las tesis contrarias a la secesión y por tanto más probabilidades de ser asumido por un Estado que sabe que lo ganará.

Es la táctica de desgaste por inanición que habitualmente emplea Rajoy con los problemas que no sabe cómo resolver. Esperar inactivo pacientemente hasta que el contrincante queda agotado y dispuesto al sacrificio.

Decía Alfonso Guerra que “cuando el enemigo se equivoca hay que dejarle hacer”. O reinterpretando esa reflexión, que cuando lo que estás haciendo beneficia a tu enemigo es que te estás equivocando y debes rectificar.

El pulso independentista provocado por Artur Mas, su gobierno con el apoyo de las fuerzas independentistas, han fortalecido a Rajoy, PP y Ciudadanos y han roto en mil pedazos la posibilidad de acuerdo con un gobierno más favorable en Madrid de la izquierda de PSOE y Podemos. Además de crear tensiones entre sus hipotéticos socios y alejar a posibles aliados. Para ese viaje no se necesitaban alforjas. 

Se adivina un negro panorama a partir del 20-D, en este tema, en el de la manera de salir de la crisis e incluso en el bélico que invade Europa. Habrá que resistir, maldiciendo a quienes con su empecinamiento han conseguido fortalecer a nuestros enemigos imposibilitando la deseada opción de cambio. Cuatro años más de gobierno de la derecha pueden resultar muy dolorosos para las capas populares de la población y mucho más para las más desfavorecidas. Gracias Más y acólitos por vuestra ingente labor….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 26 Noviembre 2015


martes, noviembre 24

Manifiesto #NoEnNuestroNombre



He firmado el Manifiesto #NoEnNuestroNombre porque estoy convencido de que si como parece probable el PP y Ciudadanos montan gobierno después del 20-D, al día siguiente pondrán en funcionamiento su maquinaria belicista para meternos en una nueva irracional guerra.

Lo hago como medida preventiva y animo a todas y todos que estáis contra esta barbarie a firmarlo y extenderlo al máximo.

MANIFIESTO

Los brutales atentados perpetrados en París el pasado 13 de noviembre buscaban instaurar un clima y un régimen de terror entre la población, levantando muros de sospecha y odio entre vecinos, quebrando la vida en comunidad e instaurando la política del miedo en nuestro día a día. Si la respuesta a la barbarie pasa por suspender derechos, recortar libertades y encerrarnos en casa, la victoria del terrorismo será total. Si al dolor por las víctimas inocentes se responde provocando más dolor a otras también inocentes, la espiral será imparable. Si buscamos culpables entre nuestros vecinos y vecinas por el simple hecho de vestir o pensar diferente, si criminalizamos a quienes huyen precisamente de ese mismo horror, estaremos contribuyendo a apuntalar los mismos muros que el fanatismo quiere crear. No podemos permitirlo.
El fanatismo terrorista del Daesh (ISIS) es funcional y retroalimenta al fanatismo racista europeo, mientras nuestros Gobiernos practican recortes de derechos sociales y libertades fundamentales, xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados, que se han demostrado ineficaces. Nos negamos a participar en el falso mercadeo entre derechos y seguridad. Aquí, en París, en Iraq o en Siria, son los pueblos los que ponen las muertes mientras unos y otros trafican con influencias, armas e intereses geoestratégicos. El odio fanático de unos no puede esgrimirse como justificación para nuevos odios. Nos negamos a ser rehenes del odio, el terror y la intolerancia, eso sería claudicar ante el terrorismo.
Las y los abajo firmantes creemos que la democracia, los Derechos Humanos y la aspiración a una paz con justicia no son un camino ni una moneda de cambio para nada, sino que constituyen en sí mismos el camino y el horizonte, además de la mejor respuesta contra quienes quieren acabar con ellos. Por eso nos oponemos drásticamente a cualquier respuesta al odio que implique más odio, más intolerancia, más muertes de inocentes y menos derechos y libertades.
Desde el convencimiento de que en estos momentos la ciudadanía no solo no puede esconderse, sino que debe ser protagonista y liderar la respuesta contra el terror, nos convocamos el sábado 28 de noviembre a las 12:00 en la plaza del Museo Reina Sofía para mostrar nuestra repulsa a los ataques terroristas de París y Líbano, nuestra repulsa a los bombardeos contra la población civil siria, nuestra repulsa a recortes democráticos como ineficaces garantías de seguridad y nuestra repulsa a la política exterior belicista iniciada por el Bush-Blair-Aznar. Invitamos al resto de municipios a sumarse a esta iniciativa impulsando convocatorias ciudadanas similares.
Contra el terrorismo, contra la islamofobia y contra sus guerras.

Ni los recortes de libertades ni los bombardeos nos traerán la seguridad y la paz.

NO en nuestro nombre.
FIRMA AQUÍ: http://www.noasusguerras.es/

jueves, noviembre 19

El horror: ¿Son iguales los muertos en Siria que en Paris?



En memoria del niño Aylan Kurdi

Artículo publicado en DEIA el 19 Noviembre 2015

Puede parecer a la vista del título del artículo que se intenta desviar la atención del execrable atentado de Paris del pasado viernes. Muy al contrario, desde estas líneas se pretende trasladar la más absoluta y radical de las condenas ante lo que resulta un cobarde y cruel acto terrorista. Desde  aquí mi solidaridad con sus familiares y allegados.

Pero a las gentes de la izquierda, al menos quienes reflexionamos no sólo observamos e intentamos buscar respuestas sensatas a preguntas que no lo son, se nos debe exigir un punto más de avance en nuestros argumentos, en nuestras propuestas intelectuales. Buscar el origen de la enfermedad para luego poder aplicar la terapia adecuada, para paliarla primero y curarla después.

Lo ocurrido en Paris es una canallada, un acto criminal que no admite ninguna justificación y no se debe buscar ninguna en estas líneas, pero sí que podamos profundizar en las causas por las que ocho jóvenes deciden  coger armas automáticas y explosivos e ir a lugares donde no conocen a sus víctimas para masacrarlas, inmolándose a continuación al grito de Alláhu akbar (Alá-Dios es grande).

Pero para realizar una reflexión más profunda nos deberíamos de quedar con el que lanzaron en la sala Bataclan: “os vamos a hacer lo que vosotros nos hacéis en Siria”. Quedarnos sólo en el primero nos llevaría a hacer un análisis simplista sobre la maldad del islam, sobre el choque civilizaciones que supone una ideología que impulsa a esos jóvenes a matar supuestos enemigos ideológicos, intentando destruir una civilización en la que prima la libertad, la igualdad y la legalidad, pero dejándonos por el camino la parte sustancial de la cuestión.

De lo ocurrido en estos días y para no errar en nuestro análisis cabe observar lo ocurrido en el minuto de silencio del partido Turquía-Grecia, esos silbidos, esos gritos demasiado numerosos.  También preguntarnos a la vista de la operación policial en Saint Denis: cuántos yhadistas potenciales nuevos pueden derivarse de ella? O al menos cuántos simpatizantes del Daesh? Cierto es que el camino debe ser ese, el ataque selectivo a los autores o impulsores de la barbarie y no los bombardeos indiscriminados, pero no sólo eso.

Resulta un error sólo buscar respuestas equivocadas sobre una religión mal interpretada, o en el mejor de los casos intentar buscarlas en la marginación de esa parte de la juventud europea que viene de otros lugares.

Probablemente ahí se encuentren algunas claves para entender lo sucedido, pero no las fundamentales, las que nos pueden marcar la senda a seguir. Es en la segunda frase donde está la parte más importante del problema. Es con la que intentan alertarnos sobre las verdaderas razones de su acto criminal y estamos obligados a escrutarlas, a llegar al fondo del asunto sin miedo a encontrarnos de frente con el horror sobre el que teorizaba el Coronel Kurtz en Apocalypse Now, o mejor dicho en “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad. Leyéndolo también podremos encontrar razones más profundas.
“Os vamos a hacer lo mismo que nos hacéis en Siria”. Cierto, lo hicieron, asesinaron al menos a 129 personas inocentes y dejaron tras su horror 319 heridos, asumiendo el papel de salvajes extremistas irracionales, criminales sin escrúpulos. Pero no demasiado alejados de lo que los civilizados países occidentales estamos haciendo en Siria, Iraq, Afganistan y por cuantos países se nos ponen por delante.

Allí cada día mueren 129 personas como las de Paris, inocentes. Allí mueren niños, hombres y mujeres diariamente con la única culpa de vivir allí. ¿Qué haríamos si cada día en Paris, o en Madrid, Londres o NY murieran 129 personas? Eso cada día del año. ¿Qué horror seríamos capaces de aplicar como respuesta?

¿Cuándo se dice os vamos a hacer lo mismo, quién se entiende que ha empezado este horror? Decía un político inglés que la solución a este espinoso problema pasaba por dejar en paz a los musulmanes, evitar injerencias que resultan más dañinas que el mal inicial. ¿Sería lo mismo sin la intervención occidental en Iraq, Afganistan, Siria, Libia…, o ese horror no habría llegado a nuestras ciudades?

Preguntas y más preguntas que solo reciben respuestas irresponsables, erróneas llenas de cinismo e hipocresía. ¿Habríamos intervenido si no hubiera petróleo por medio? ¿Intentamos proteger a sus pueblos, a su ciudadanía, o la estamos masacrando sin piedad, esa que de alguna manera les pedimos para nosotros? Cada bomba que echamos sobre ellos trae cien seguidores más del ISIS, o del Daesh dispuestos a hacernos lo mismo a nosotros.

Por eso se nos deben abrir las carnes al escuchar a nuestros dirigentes planteando que esto se soluciona con más bombas, más muertes, más horror. Puede parecer lógica una reacción vengativa pero no es lo más racional y desde luego no soluciona el problema, antes al contrario lo agrava.

Escuchar a líderes socialistas españoles asegurar sin ningún pudor “probablemente habrá excesos en la limitación de las libertades, pero valdrá la pena” produce estupor y preocupación. ¿De verdad vale la pena coartar libertades incluso para evitar actos terroristas?
¿Qué hacer? Decía Lenin. Difícil respuesta. Deberíamos primero tener claro qué no hacer. No seguir con el horror allí, parar la barbarie, pero no con bombas indiscriminadas. La guerra preventiva y la selectiva resulta más difícil de aplicar pero es mucho más eficaz. Acabar con el Daesh, sí, matar para ello a miles de civiles como “efecto colateral” no. Limitar libertades aquí tampoco. ¿Cómo? Pues para eso nos gastamos miles de millones de euros y dólares en ejércitos y armamento. Cabe exigirles mayor eficacia.

Parar el horror allí para que no nos venga cual boomerang el horror aquí esa es una de las claves. No vender más armas, quizás no fabricarlas, no colaborar con países como Arabia Saudí, eliminar nuestra hipocresía, nuestro cinismo, nuestro escándalo por un horror que quizás hayamos ayudado a provocar y desde luego “mirar al otro”, intentar entender sus razones y no esconderlas bajo la idea de su irresponsabilidad. Ellos tienen sus razones y muchas son efectivamente irresponsables, criminales, pero otras indudablemente no y esas hay que atenderlas.

Si nuestros dirigentes, nuestros jóvenes, claman venganza al igual que los suyos esto no tiene solución. Si lo hacen al grito de “la democracia es grande” o “nuestra civilización, nuestros ideales son grandes” frente a su “Alláhu acbar” tampoco. ¿Quién es el bárbaro, los asesinos de Paris o los que bombardean Siria?
Maldigo a quienes han perpetrado u organizado la masacre de Paris. La condeno sin paliativos, pero también maldigo a quienes por acción u omisión han creado el avispero de Oriente Medio que provoca miles de muertos y cientos de miles de refugiados.

Quizás no se entiendan estas reflexiones, es probable que suenen a políticamente incorrectas, pero alguien debe decirlas aparcando la hipocresía y el cinismo. Ojalá impere la sensatez en este desvarío.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 19 Noviembre 2015




martes, noviembre 17

El 17 de Noviembre se llama Enrique Urquijo

Hoy tocaba hablar de Catalunya, de la campaña electoral, o de la barbarie vivida en Paris el pasado viernes 13, pero precisamente hoy debemos hacerlo de quién compuso parte fundamental de la banda sonora de nuestras vidas, al menos las de una generación a la que pertenezco: Enrique Urquijo.

Cada 17 de Noviembre, fecha fatídica en la que perdimos a éste grande, debemos dedicarle nuestro recuerdo y humilde homenaje. Se cumplen diez y seis años (parece que fue ayer) que su vida se truncó en una calle de Madrid. Se quebró como un juguete roto por la vida, estaba solo o quizás con una mala compañía y a muchos se nos heló el corazón al enterarnos. A todos aquellos que admirábamos su música, la poesía de sus letras a veces amargas como la vida misma, impregnadas de soledad y amargura. Un chico triste autor de canciones tristes.

Esa misma soledad se extendió a quienes nos emocionábamos con sus palabras musicadas en las tardes de cualquier otoño como el que se lo llevó, quizás porque sentíamos lo mismo que él aunque nos faltara su creatividad, su sensibilidad a flor de piel. Hoy de nuevo volvemos a temblar al recordarlo.

Canciones de amor pero especialmente de desamor (dicen que las más bellas canciones se escriben en ese estado), de tristeza, llenas de poesía, de pasión salidas de lo más profundo del ser humano, de esos terrenos que hoy apenas nos atrevemos a pisar. Caricias hechas canción, cataratas de emociones que te hacían SENTIR, así con mayúsculas, y al mismo tiempo vivir, cuando él estaba dejando de hacerlo.


Ese terrible día uno volvió a recordar a su hermano pequeño fallecido unos años antes, comprendiendo que al perder a Enrique lo perdías de nuevo. El hermano real también músico como él, líder y compositor de un grupo de rock que se pateó los locales de Madrid allá por final de los 70 y principios de los 80: RETALES. Por eso las veces que hemos coincidido con su hermano Álvaro ambos han estado presentes en nuestra conversación. 

Pero también nos dimos cuenta que perdíamos a un compañero de viaje en esto del vivir de manera especial, a un amigo. Alguien que entendía lo que hemos sentido en numerosas ocasiones, que era capaz de transformarlo en letras, en canciones que te llegaban muy dentro.

Esas que nos habría gustado componer: “Volver a ser un niño”, “Cambio de planes”, “Quiero beber hasta perder el control”, “La calle del olvido y que forman parte ya de la banda sonora de las vidas de una parte importante de aquella generación, aunque quizás nunca nos hayamos parado a pensarlo. 

Ahora la mayoría de los jóvenes no lo conocen, quizás sus canciones hoy suenen demasiado densa, complejas, melancólicas en un momento que se impone la música de usar y tirar, igual que las relaciones humanas. Quizás les atemorice porque activa sensaciones casi desaparecidas. Pero no entienden que al no escucharlas, al no saber saborearlas se pierden un tesoro, no podrán explorar un territorio sagrado.

Quienes alguna vez hemos imaginado  ser cantante de un grupo de rock, como Bruce Dickinson líder de los admirados Iron Maiden, también con subir a cantar con ellos una de sus canciones, lo entendemos. ¿Por qué no, también con Enrique haciéndole los coros, como lo hicimos tantas veces en aquellos años 70 y  80 gloriosos con nuestro hermano?. Quizás hoy lo volvamos a soñar al escuchar de nuevo esa maravilla de “Aprendiendo a soñar”, aunque sea de Álvaro y Tena. Una canción que se mantiene viva a lo largo del tiempo, de esas que te hacen soñar incluso imposibles como éste.
Enrique se nos fue, nos hemos quedado huérfanos del hermano músico, pero nos queda su obra ésa que te hace despertar en medio de un mundo oscuro, gris y anodino, con la pena de no poder escucharle nuevas historias, nuevas melodías. Aún nos acompañan en los viajes, o en las tardes de otoño como ésta y quizás lo sintamos cerca. Es probable que  ahora allí donde esté haya montado un grupo con otros ilustres como Antonio Vega o Antonio Flores, con aquellos creadores de una generación injustamente machacada por una cruel pandemia. 
Probáblemente sigan componiendo junto. Es seguro que sean los que animan a seguir luchando por ese tipo de música, incluso por esa manera de vivir con los sentimientos activados. Heterodoxos, indomables, libres, frente a la incomprensión de quienes sólo valoran lo vulgar, lo que “vende”, el éxito por encima de la calidad, de la verdad. Ésa gentes que no tiembla de emoción al escuchar “Una tarde gris”. 

Nuestro “amigo” nuestro “compañero de viaje” Enrique Urquijo seguirá vivo mientas sigamos vivos los que aún escuchamos y somos capaces de sentir su música. Nos seguirá acompañando en nuestros bajones, en los momentos de penumbra, de pena o desamor, y nos levantará el ánimo, nos hará un poco más felices al comprender que no somos los únicos. ¡Qué pena que se vaya la buena gente y se queden los canallas!

Enrique Urquijo, te recordamos, te echamos de menos, y quizás como tú decías: “seguimos siendo chavales ordinarios, que nos volvemos vulgares al bajarnos de cada escenario”. Cada uno de un tipo de escenario diferente.

El mejor homenaje que te podemos dedicar hoy es escucharte, saborearte despacio como te gustaba a ti. Ojalá las radios de nuestro gris y triste país lo tengan en cuenta y hagan programas especiales que lleven tu música a las nuevas generaciones.

Descansa en paz Enrique Urquijo, gracias por haber sido así. Gracias por haber sido.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias, ciudadano de la vida. 

Villava-Atarrabia 17 Noviembre 2015


martes, noviembre 10

De la política al circo


Artículo publicado en PUBLICOSCOPIA el 10 Noviembre 2015

Desde que, especialmente los partidos de la izquierda, abandonaron la reflexión crítica cambiando la dirección política, pasando de intelectuales con un profundo poso ideológico a ponerse en manos de expertos en marketing y “lectores” de encuestas, las campañas electorales han ido desvirtuándose, descapitalizándose de ideas.

No sólo eso ha cambiado, también la tradicional propuesta de que un partido de izquierdas estaba para transformar la sociedad y no solo para interpretarla lo que ha conseguido que se difuminen las habituales diferencias entre derechas e izquierdas, creyendo que la batalla electoral se produce en el centro. Error grave teniendo en cuenta que la crisis se ha llevado por delante cual tsunami a esas castigadas clases medias.

Incluso los más nuevos se definen de manera vergonzante como no siendo ni de derechas ni de izquierdas, haciendo resucitar las viejas teorías, que algunos creíamos definitivamente enterradas, de Francis Fukuyama y su “Final de la historia”, que era lo mismo que el final de las ideologías. Quién nos lo iba a decir apenas hace 23 años.
De ahí al circo en el que se ha convertido la lucha política sólo había un paso, que acaba de ser dado en la larga campaña preelectoral en la que estamos inmersos.

Ahora los líderes no confrontas sus ideas, sus propuestas, el peso del debate no son los programas con los que se presentan a las elecciones, sino quién es más mediático, más simpático, quién en ese afán por parecer próximo a la ciudadanía hace más payasadas, está más rato arriesgando en el alambre, o salta de un trapecio a otro con el mayor número de piruetas. Patético.

Observando con un mínimo de lucidez y sensatez este penoso espectáculo llegas a la conclusión del grado de degeneración y prostitución al que han llevado lo que hace apenas unos años era una actividad seria, creíble y lo que resultaba aún más importante; creíble: la política. Una verdadera pena.

Así ahora vemos a Pedro Sánchez colgado de un molino eléctrico, a Miquel Iceta bailando la pachata, Albert Rivera dándose un castañazo con un coche de rally, Soraya Sáenz de Santamaría en globo, o Pablo Iglesias tocando la guitarra catando al admirable Javier Krahe. Sólo Alberto Garzón parece librarse de esta epidemia, aunque no sería extraño que fuera abducido por ella en cualquier instante.
¿Hasta dónde pueden llevar sus actuaciones en esta improvisada pista de circo en la que han convertido la pre campaña electoral? ¿Se disfrazarán de payasos para hacernos destornillar de risa, se clavarán espadas en el estómago, o quizás entren en un arcón y desaparezcan hasta el 21-D? Todo es posible viendo la deriva de sus últimas intervenciones.

También en ese afán desmedido por sorprendernos nos acaban de dar un par de espectáculos de transformismo de altura. Podemos con el fichaje de un general, el último JEMAD y el PSOE de la que era su látigo no hace tanto. Debemos temblar ante lo que nos puede esperar estos próximos días. Vivimos instantes de pasa de “mirlos blancos” en el panorama político más recomendable para cazadores expertos que para partidos políticos serios.

Todo esto se puede ligar a una encuesta del CIS que parece dar a entender que la sociedad va por ahí y que los líderes políticos sólo la acompañan sumisamente. Bueno, sumisa y electoralmente, porque interpretan que si la sociedad le gusta eso ellos deben dárselo sin ningún pudor.

Una sociedad que afirma que su segundo problema es la corrupción y sigue dando apoyo a un partido inmerso en ella hasta las cejas, no parece que sea el mejor ejemplo a seguir. Al menos para mantener la coherencia de los dirigentes de la izquierda. Una sociedad que traslada su absoluta volatilidad, que un día se levanta votando al PP, al siguiente a Podemos, a la tarde a Ciudadanos y acaba el día votando al PSOE deja mucho que desear.

Pero en una cosa tienen  razón los jovenzuelos expertos en marketing y lectura de encuestas que dirigen las campañas de los partidos, que la manera más eficaz de conseguir votos ante una ciudadanía acrítica es precisamente ésa.
Duele reconocerlo pero es así. Hoy en día poca gente se fija en las ideas; aburren, ni en las propuestas; desconfían, la credibilidad está en mínimos históricos y la coherencia aún más. El lenguaje está pervertido y solo nos queda el circo.

¿Cómo es posible si no que un país machacado por las políticas de recortes de una derecha cruel, que ha destrozado el Estado del Bienestar, que deja más de 5 millones de parados y paradas, con 7 millones en el umbral de la pobreza y el desarraigo social, o un 40 % de paro juvenil, siga votando mayoritariamente derechas? ¿Cómo que vote a los partidos más corruptos de nuestra historia, aquí y en Catalunya? ¿Qué masa crítica existe para que esto ocurra? ¿Qué profundo lavado de cerebro al puro estilo Goebbels les han practicado? ¿Por qué?

La respuesta no resulta sencilla, pero todo apunta a la responsabilidad de los partidos de izquierdas, nuevos o viejos, que han aparcado su viejo axioma de liderar el cambio social, de luchar duramente por transformarla. Incluso la aparición de los nuevos se produjo en un momento casi pre revolucionario, y han acabado colaborado en desactivarlo haciendo creer a las capas populares que esa revolución se podía hacer con votos. Error.

Lo que no sabían es que el capitalismo es muy sabio, las fuerzas que lo sustentan tienen un gran poder de imaginación  y se inventaron otro partido diferente para culminar así ese proceso de lavado total de cerebro. Las revoluciones, quizás la que necesita este país, no se hacen con votos, sino en la calle posiblemente con un coste elevado de sufrimiento, dando la cara, situándose en la cabeza de las movilizaciones no haciendo el payaso en los medios de comunicación de nuestros enemigos de clase.
Porque sí señores Iglesias, Sánchez y Garzón, la lucha de clases sigue vigente y la estamos perdiendo debido a su traición, con su  responsabilidad. Vergonzoso.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado el PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 9 Noviembre 2015





lunes, noviembre 2

¿Hacia una segunda Transición?

Artículo publicado en DEIA el 2 Noviembre 2015

Mariano Rajoy como tenía previsto (no se le puede pedir otra cosa al hombre sino que sea previsible) va a dar por finalizada la legislatura convocando elecciones generales para el próximo 20 de Diciembre. Quizás unas elecciones históricas en nuestra democracia.

Algunos teóricos consideran que pueden ser el preámbulo de una II Transición en un momento en que la primera se encuentra absolutamente agotada, amortizada.

Uno de los mejores pensadores que ha tenido la izquierda en los últimos tiempos, mi amigo y desaparecido Enrique Curiel, comentaba hace apenas cuatro años que o el PSOE impulsaba esa necesaria nueva Transición, o la impulsarían otros de manera menos controlada.

No conoció la aparición de Podemos, aunque de alguna manera la impulsó como profesor de Políticas en la Universidad de Madrid, esa misma de la que han salido Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero, incluso me consta que recibió de la misma persona que ellos una oferta para iniciar un proyecto parecido, que su lealtad al PSOE le impidió aceptar, o quizás las condiciones que le pusieron que sí ha aceptado en esta ocasión Iglesias. 

Nadie le escuchó entonces, “cosas de Enrique, ya se sabe, aún le queda un poso comunista” decían los sabios del lugar (el PSOE), ignorando que les estaba abriendo una puerta de salida al callejón en el que nos estaban metiendo.

Ahora después de los cambios habidos en las últimas contiendas electorales, con figuras emergentes con nombre de mujer como Manuela Carmona, Ada Colau, o Mónica Oltra vienen a mi memoria esas palabras de Curiel, porque si estuviera ahora  reflexionaría sobre este tema, nos estaría advirtiendo que la I Transición se empezó a escribir con la aparición de dos “rara avis” de la política como alcaldes de Madrid y Barcelona, los añorados Enrique Tierno Galván y Pasqual Maragall.

Aquella, que él vivió en primerísima persona tuvo grandes aciertos y algún error, quizás los lideres actuales deberían releer aquella historia para fortalecer los primeros y corregir los segundos. A veces en este país (ponga aquí cada cual lo que desees) olvidamos con demasiada facilidad nuestra historia reciente y especialmente en los momentos actuales debiéramos volver hacerlo.


Resulta profundamente injustas las críticas despiadadas que ha recibido desde una parte de la izquierda, especialmente de quienes no la vivieron de cerca. A veces da la sensación de que muchos de esos críticos si hubieran vivido el instante previo, el franquismo, habrán estado acobardados debajo de la mesa camilla. Hubo que dejar muchos pelos en la gatera cierto, pero en aquellos instantes la dialéctica era democracia sí o democracia no.

También al igual que en la primera esta va a requerir grandes dosis de imaginación, audacia y generosidad, mucha generosidad. Porque las gentes, las bases de esa izquierda maltratada estos últimos seis años hasta límites insoportables, deben decir basta, deben dar un puñetazo en la mesa en forma de votos para el cambio el próximo 20-D. No deben aceptar ni probablemente consentir que se le hurte ese cambio necesario, imprescindible, sólo por intereses puramente tácticos o partidistas.

Hace falta altura de miras, líderes que como los de hace casi 40 años que
antepongan el bien común de su base social a los suyos propios, incluso hasta la inmolación como le ocurrió al PCE en el que en aquella época militábamos Enrique y yo.

Ese va a ser el inmenso trabajo de las semanas venideras, porque la izquierda tiene el deber histórico de responder a las demandas de su electorado, al mandato que les manifiestan desde las calles y esperemos que también desde las urnas: hacer realidad que ese cambio se pueda consolidar con las concesiones que procedan, con aquellas que sean necesarias.

Las sucesivas encuestas aportan dos elementos comunes, que ya no es sólo cosa de dos sino de cuatro y que la época de las mayorías absolutas queda atrás y va a necesitarse dos o incluso tres partidos para poder constituir el nuevo gobierno.


Existen cuatro fuerzas con capacidad de liderarlo, PP, PSOE, Podemos y quien goza del apoyo del IBEX 35, de los poderes fácticos más poderosos conscientes de la decadencia del primero: Ciudadanos. Una operación de laboratorio, de marketing perfectamente diseñada desde despachos oscuros que no desean perder las riendas del poder, el control del mismo.

La cuestión es que quizás ninguna suma a dos pueda ser suficiente y ahí entran los partidos denominados minoritarios, IU, PNV, e incluso una ERC vacunada ya contra el influjo perverso de CDC.

Va a ser una campaña electoral dura, compleja, en la que los medios de comunicación más influyentes van a tratar de jugar un papel decisivo. Se acabaron aquellas del cuerpo a cuerpo, de los grandes mítines, del puerta a puerta, o de los recorridos por toda la geografía de este país. Con una sociedad tan influenciable, tan influida como esta los últimos votos se recogen desde campañas mediáticas dirigidas desde expertos sociológicos y de marketing político.

Desde que la izquierda clásica renunció a transformar la sociedad y ahora solo se conforma con interpretarla, la política ha perdido muchos quilates rindiéndose a las que pensábamos obsoletas tesis de Francis Fukujama del “Final de la historia” o final de las ideologías. Ahora la batalla electoral dicen los expertos que se desarrolla  en la clase media, curiosamente en un país con siete millones de personas en la marginación o en el umbral de la pobreza. Esperpéntico.

No se puede, no se debe consentir que en nuestro país si el 20-D da mayoría en esa izquierda por muy descafeinada que pueda resultar, pueda seguir gobernando una derecha que nos ha esquilmado, destruyendo el Estado de Bienestar y avergonzando a la ciudadanía con sus innumerables casos de corrupción.

Mariano Rajoy, su gobierno del PP nos deja un país quebrado en lo económico, financiero, pero también en los valores, cubierto de corrupción con la política valorada bajo mínimos. Cuatro años en los que los poderosos han aumentado sus riquezas mientras las capas populares se han ido empobreciendo.

Pero no solo en estos terrenos el PP ha practicado una política de “tierra quemada” también se he empeñado no mover un solo dedo para resolver los dos grandes problemas heredados de la primera transición, la consolidación de la paz y acabar con las tensiones centro-periferia. Sólo ha provocado enquistarlos y agravarlos y deberá ser la segunda la que consiga resolverlos.

El pasado lunes ante el Rey Felipe VI, precisamente ha sido el Lehendakari Iñigo Urkullu quien ha dado las caves de cómo enfrentarse a estos retos desde la sensatez, al proponer volver al contexto de colaboración institucional que alumbró la I Transición y el Estatuto de Gernika desde el reconocimiento mutuo. Detrás de esas sabias palabras se observa la necesidad de esa II Transición tan necesaria, como imprescindible.


La misma va a obligar a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, si como se prevé la izquierda acceden al gobierno, a dialogar, negociar y pactar. Ambos tienen el deber histórico de recuperar ese poder para las clases más desfavorecidas. Con la ayuda inestimable de otras fuerzas de progreso como IU, Bloque, ERC, incluso Bildu y PNV.

Si alguno de los dos, o ambos, por egoísmo o torpeza lo impiden, la historia les castigará y el batacazo el 20-D será histórico, por permitir a un púgil noqueado como el PP recuperar el aliento y ganarles, ganarnos el combate.

Veremos si son capaces de emular Pablo Iglesias a Santiago Carrillo y Pedro Sánchez a Felipe González, aunque puede resultar una operación imposible porque los segundos son figuras irrepetibles en la historia de este país. Pero además de eso necesitarán también recuperar ambos buena parte del apoyo perdido en los últimos meses especialmente el primero, para que den los números.

Vivimos un instante apasionante, apostemos con fuerza para que sea positivo para las clases populares, para la convivencia entre pueblos, para la paz y abramos así para una nueva Transición ilusionante.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 26 Octubre 2015