martes, febrero 24

Quo vadis izquierda?


Artículo publicado en Publicoscopia el 24 Febrero 2014

A medida que continuamos en la espiral de la crisis financiera y económica iniciada hace más de siete años, se multiplican las preguntas y las dudas sobre su naturaleza, la salida de la misma y el papel que está jugando la izquierda europea. ¿Estamos asistiendo solo a las consecuencias de una recesión convencional y cíclica o nos encontramos ante una crisis sistémica que afecta al modelo de globalización liberal? ¿Podemos salir de la crisis desarrollando exclusivamente ciertas políticas clásicas o se trata de reformar el capitalismo? ¿Qué le ocurre a la socialdemocracia Europa? ¿Por qué tantas derrotas políticas y cuando vence inmediatamente se transforma y pragmatiza como el caso francés o italiano? ¿Qué programa y qué propuestas defiende en el ámbito de la Unión Europea? ¿Ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro y promover una refundación de esa izquierda revisando su acomodación a las tesis neoliberales? ¿Disponemos de instrumentos políticos (partidos y sindicatos) para impulsar reformas profundas y generar amplias mayorías sociales en torno a nuevos objetivos sociales? ¿Quién está pagando el coste de la crisis? ¿La solución viene de experiencias como Syriza o Podemos?

Si las preguntas resultan sencillas y lógicas, las respuestas son más complejas. Una cosa es evidente, se abre camino lentamente un cierto consenso entre sectores de la izquierda europea acerca de varias cuestiones del máximo interés: es urgente avanzar en el debate sobre la propia naturaleza de la crisis ahora que parece ir remitiendo, analizar su impacto en el diseño del capitalismo del futuro, proponer reformas progresistas ante el agotamiento evidente de un ciclo fulgurante de la globalización, impulsar reformas estratégicas que una izquierda inteligente y lúcida pueda defender para evitar situaciones como la actual y el desmantelamiento del Estado de Bienestar que tanto nos ha costado construir. Ante la impotencia de la socialdemocracia, pensar en una nueva formación política reformista, de izquierda, coordinada en el ámbito europeo para impulsar las citadas reformas.
 
De ahí esas nuevas experiencias parciales, incompletas como Syriza en Grecia y Podemos en nuestro país, mucho más centrada en ésta propuesta la primera que durante su andadura ha ido consolidando un discurso y unos planteamientos nítidamente de izquierdas a diferencia de la indefinición calculado de la segunda.
Urge reaccionar porque como ya anunciaba hace cuatro años el economista griego Costas Lapavitsas las consecuencias de las simples políticas de austeridad que se han aplicado comienzan a acabar con la recesión pero ha abierto años de estancamiento. La llamada “receta de Berlín” (austeridad, mayor liberalización, menor protección al empleo, sindicatos más débiles, desmantelamiento de los convenios colectivos, 

persistencia de la desregulación financiera) ha sido como vaticinaba la peor opción. Se va logrando la estabilización mediante la recesión con un enorme coste para la gente trabajadora, y la productividad no ha crecido de manera espontánea después de la flexibilización. Las reformas del sistema financiero mundial, las interrogantes sobre el futuro energético, la crisis fiscal, los desequilibrios en el comercio global, el desigual desarrollo de las economías, constituyen problemas globales que demandan soluciones globales con la presencia de una potente izquierda política y social igualmente global. 

En tal situación comienzan a abrirse interrogantes para esa hipotética izquierda ¿quién está en condiciones de inventar el futuro? ¿Qué instituciones globales pueden pensar en los mismos términos para buscar, consensuar y aplicar soluciones globales aceptables?

Nadie responde a estas preguntas. Desde luego, la socialdemocracia, no. porque posiblemente la actual socialdemocracia europea esté ante un fin de ciclo. ¿Por qué la socialdemocracia se muere cuando el ultra liberalismo se halla en plena crisis? Quizás porque frente a tantas urgencias y demandas sociales, no ha sabido generar entusiasmo popular. Navega a tientas, sin brújula y sin teoría; da la impresión de estar averiada, con un aparato dirigente enclenque, burocratizado, alejado de sus bases sociales, sin organización ni ideario, sin doctrina ni orientación…Y sobre todo sin identidad. Hace tiempo que la socialdemocracia europea decidió alentar y apoyar las privatizaciones, estimular la reducción de los presupuestos del Estado a costa de los ciudadanos, tolerar las desigualdades, prolongación de la edad de jubilación, practicar el desmantelamiento del sector público a la vez que espoleaba las concentraciones y las fusiones de mega-empresas mimando a los bancos. La socialdemocracia carece de una nueva utopía social y su imaginación parece hoy agotada. Los partidos socialistas no han sabido  convencer de su capacidad para responder a los desafíos económicos y sociales planteados por el desastre del capitalismo financiero, porque estaban abducidos por éste.

Es preciso por tanto reaccionar ya. Entre la impotencia de la socialdemocracia y el desastre político acumulado por los residuos de los viejos partidos comunistas europeos, se vistan como se vistan, la izquierda se encuentra bloqueada y amputada. Quizá es la hora de realizar una apuesta nueva, intensamente reformista, unitaria y coordinada globalmente. Las dificultades han convertido a los partidos socialistas en organismos que se baten a la defensiva y en decadencia, en el caso español, fuertemente jerarquizado en torno del líder para no perder el poder. Se asumen reivindicaciones del adversario y se prescinde de ideas nuevas y atractivas para tantos ciudadanos que carecen de puntos de referencia. Quizá es el momento de pensar en una izquierda nueva para hacer frente a una crisis larga y vieja.

Una izquierda plural y transversal con nuevos parámetros de comportamiento que no sea una simple sopa de siglas sino algo más profundo. No vale ya con que IU, Podemos, PSOE, ERC o Bildu se pongan de acuerdo, porque el impulso para la construcción de esa nueva izquierda tiene que venir desde la propia base social que los sustenta.

Construir algo duradero, sólido con proyección no puramente táctica exclusivamente para la obtención del poder, sino con profundos planteamientos estratégicos.
Después del tsunami de la crisis actual los sentimientos de izquierda se han convertido en mayoritarios, al contrario que en las épocas de bonanza que vuelven a las gentes conservadoras. La otrora poderosa clase media se ha proletarizado y los parámetros que miden la ideología de la sociedad actual han virado bruscamente hacia esa izquierda. ¿Por qué entonces derivado de ese hecho en las próximas elecciones los gobiernos resultantes no deben pertenecer a ella? ¿Cómo explicarán los partidos que se identifican de izquierdas que puede ocurrir que siendo mayoría y por discrepancias partidistas pueda seguir gobernando la derecha que nos ha destrozado, incluso con pactos anti natura, con traiciones históricas?

Una nueva izquierda unitaria con vocación global debe emerger pero para que sea eficaz hay que poner en juego mucha imaginación, dosis enormes de audacia y especialmente generosidad. Profundizando en lo mucho que une y aparcando lo poco que separa, que casi siempre tiene que ver con personalismos rancios, partidismos insensatos, e intereses espurios.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE, miembro de Izquierda Socialista.


Villava-Atarrabia 24 Febrero 2015



martes, febrero 17

Pedro Sánchez, Tomás Gómez y la responsabilidad de la izquierda



Artículo publicado en PUBLICOSCOPIA el 17 Febrero 2015

A veces resulta mejor analizar ciertos sucesos con la perspectiva del tiempo pasado, te permite ser más objetivo y poder tener una mayor información. Así valoro la desagradable sorpresa de hace unos días en un PSOE en el que no ganamos para disgustos provocando que  la militancia tenga ya un corazón a prueba de infartos. Aunque no conviene abusar de las pruebas no sea que nos quedemos sin la mitad de la poca militancia que nos queda.

Antes de nada señalar que sólo conozco a Tomás Gómez del día que organizó en la sede del PSM en Callao, sí esa que le cambian las cerraduras de manera indigna, un homenaje a mi amigo Enrique Curiel. Allí estaba él alabando la figura de quien también fue maltratado por el “aparato”, siempre con el "sambenito" de venir del comunismo como si eso fuera negativo, cuando su altura intelectual estaba a años luz de quienes le machacaron y marginaron. Para él, como para mí, la militancia en éste PSOE se asemejó a una carrera de obstáculos.

Por eso ahora que ha caído en desgracia, ahora que posiblemente esté más solo que nunca, porque las ratas son las primeras que abandonan el barco, ahora que los y las buitres carroñeras se abalanzan sobre su cadáver político, le muestro mi simpatía y mi solidaridad. Sí, precisamente ahora, contra corriente, peleando a la contra, e independientemente de lo que ocurra con el famoso tranvía, porque conviene diferenciar una hecho del otro.

He analizado lo ocurrido y a pesar de que me falta una parte fundamental de información y por lo tanto corro el riesgo de meter la pata, voy a dar una opinión intentando tenga un mínimo de rigor en un momento en el que muchos y muchas voceras se lanzan de manera irresponsable al ruedo de las críticas, algunas presumiendo de eso tan típico en nuestro país del “ya lo decía yo”. Gentes que se ensañan con el caído sin ningún pudor. Aquellas que en mis años en la política he ido aprendiendo a despreciar por su falta de ética.


Digo que me falta información y es cierto porque la pregunta y de ahí las dos hipótesis de mi análisis es: ¿sabe algo más la Ejecutiva Federal que ignoramos el resto de los mortales, o simplemente ha sido una decisión tomada sin motivo claro?

Si la hipótesis correcta es la primera sería exigible una explicación clara y convincente a los afiliados, a nuestra base social y a la sociedad en general. Si fuera la segunda sería un acto de insensatez impropia de quien pretende gobernar nuestro país, e indigna para un socialista que se precie. Además si nos atenemos al simplismo de las razones expuestas ayer: ¿no parece lógico que debiera cesar a más de la mitad de los dirigentes regionales en un momento de declive colectivo, una parte de las listas de Andalucía implicada de una manera u otra en el escándalo de los ERes, e incluso miembros de la ejecutiva como Roberto Jiménez salpicado por el tema de la CAN aún no aclarado, pero en vías de que eso suceda en los próximos meses, o incluso el propio César Luena incapaz de sacar adelante el Partido Socialista de la Rioja?

Pero lo más grave de lo que intuyo es que de nuevo los poderes fácticos que a veces da la sensación dirigen nuestro partido, han vuelto a atacar con dureza a uno de los compañeros que estaba liderando la lucha contra el PP de Madrid, contra sus desmanes, privatizaciones, ataques a la ciudadanía. Al igual que antes a través de movimientos subterráneos como la reunión de Zapatero y Bon con Iglesias han intentado desactivar a un Pedro Sánchez que se “permitía” cuestionar el artículo 135, la monarquía, o que defendía el estado federal plurinacional para solucionar los conflictos centro-periferia. Ambos suponían un peligro y los han frenado en seco en una injerencia absolutamente intolerable.

Ése toque de atención a Sánchez probablemente fue el responsable del tremendo error que ha supuesto el pacto contra el terrorismo yihadista firmado con el PP y que ha originado heridas profundas en una parte de nuestra militancia. Por cierto Tomás Gómez fue una de los que se manifestó en contra del mismo, al igual que lo hizo con el nombramiento de Francisco Gerardo Martínez Tristán como vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) incluso con su dimisión del senado en un acto de valentía y dignidad.

Otra tesis con parecido tono criticable es que suponga un “aviso a navegantes” especialmente en las agua de Andalucía. Dejar claro quién manda en el PSOE en un instante de cuestionamiento de su liderazgo y evitar así aventuras peligrosas en el futuro próximo.

Quedaría una última si cabe más reprobable, que TG fuera un estorbo para una operación de alcance de pacto con el PP después de las elecciones, global (la temida gran coalición) o parcial. Me niego radicalmente a pensar que ésta hipótesis pueda darse.

Sea la razón que sea parece evidente que algo no funciona en nuestro partido en los últimos tiempos y que sólo se puede solucionar a través de un fortalecimiento de su ala izquierda que provoque un levantamiento de sus afiliados, de sus base social para evitar el descalabro. Un levantamiento democrático para provocar la regeneración necesaria, no, imprescindible, porque de lo contrario será obligado hacerlo pero a través de fracasos electorales históricos en las próximas elecciones de ámbito estatal, que nos dejen en la insignificancia.

En ése terreno Izquierda Socialista tiene una gran responsabilidad, porque junto a gentes como Odón Elorza, Eduardo Sotillos, ahora un resucitado Eduardo Madina y otras muchas compañeras y compañeros debe liderar ésa revolución interna, esa reacción contundente. Pero para eso en primer lugar debe creérselo, creerse el inmenso potencial que atesora especialmente después de las primarias, la fuerza que puede tener si por fin se pone en movimiento, sin miedos, sin vejas rémoras, sin hipotecas ni lealtades ya obsoletas. Debe hacerlo ya, con inmediatez, porque tiene una responsabilidad histórica en el socialismo que debe asumir sin arrugarse, sin dar pasos atrás.

Veremos…

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN militante de Izquierda Socialista)
Villava-Atarrabia 16 Febrero 2015


jueves, febrero 12

Tomás Gómez, Pedro Sánchez y la responsabilidad de Izquierda Socialista



He esperado 24 horas para valorar la desagradable sorpresa de ayer en el PSOE, que no ganamos para disgustos y creo que la militancia tiene ya un corazón a prueba de infartos.

He analizado lo ocurrido y a pesar de que me falta información y por lo tanto corro el riesgo de meter la pata, voy a darla intentando que tenga un mínimo de rigor en un momento en el que muchos y muchas voceras se lanzan de manera irresponsable al ruedo de las críticas, algunas presumiendo de eso tan típico en nuestro país del “ya lo decía yo”.

Digo que me falta información y es cierto porque la pregunta y de ahí las dos hipótesis de mi análisis es: ¿sabe algo más la Ejecutiva Federal que ignoramos el resto de los mortales, o simplemente ha sido una decisión tomada sin motivo claro?

Si la hipótesis correcta es la primera sería exigible una explicación clara y convincente a los afiliados, a nuestra base social y a la sociedad en general. Si fuera la segunda sería un acto de insensatez impropia de quien pretende gobernar nuestro país, e indigna para un socialista que se precie. Además si nos atenemos al simplismo de las razones expuestas ayer debería cesar a la mitad de los dirigentes regionales, una parte de las listas de Andalucía, e incluso miembros de la ejecutiva como Roberto Jiménez implicado en el tema de la CAN aún no aclarado, pero en vías de que eso suceda en los próximos meses, o el propio César Luena incapaz de sacar adelante el Partido Socialista de la Rioja.

Pero lo más grave que intuyo es que de nuevo los poderes fácticos que a veces da la sensación dirigen nuestro partido, han vuelto a atacar con dureza a uno de los compañeros que estaba liderando la lucha contra el PP de Madrid, contra sus desmanes, privatizaciones, ataques a la ciudadanía. Al igual que a través de movimientos subterráneos como la reunión de Zapatero y Bon con Iglesias han intentado desactivar a un Pedro Sánchez que se “permitía” cuestionar el artículo 135, la monarquía, o que defendía el estado federal plurinacional para solucionar los conflictos centro-periferia.

Ése toque de atención probablemente fue el responsable de tremendo error que ha supuesto el pacto contra el terrorismo yihadista firmado con el PP y que ha originado heridas profundas en una parte de nuestra militancia. Por cierto Tomás Gómez fue una de los que se manifestó en contra del mismo, al igual que lo hizo con el nombramiento de Francisco Gerardo Martínez Tristán como nuevo vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) incluso con su dimisión del senado en un acto de valentía y dignidad.

Creo que algo no funciona en nuestro partido en los últimos tiempos y que sólo se puede solucionar a través de un fortalecimiento de su ala izquierda que provoque un levantamiento de sus afiliados, de sus base social para evitar el descalabro y provocar la regeneración necesario no, imprescindible, porque de lo contrario será hacerlo pero a través de fracasos electorales históricos en las próximas elecciones de ámbito estatal que nos dejen en la insignificancia.

Ahí Izquierda Socialista tiene una gran responsabilidad, porque junto con gentes como Odón Elorza, Eduardo Sotillos y ahora un resucitado Eduardo Madina debe liderar ése levantamiento democrático, esa revolución interna. Pero para eso en primer lugar debe creérselo; creerse el inmenso potencial que atesora, la fuerza que puede tener si por fin se pone en movimiento, sin miedos, sin vejas rémoras, sin hipotecas ni lealtades ya obsoletas, puede ser la última esperanza para un PSOE a la deriva. Debe hacerlo ya, tiene una responsabilidad histórica en el socialismo que debe asumir sin arrugarse. Veremos…


miércoles, febrero 11

De pactos y errores


Artículo publicado en DEIA el 11 Febrero 2015

El pacto firmado por Mariano Rajoy y Pedro Sánchez el pasado día 2 de manera solemne en el marco del Palacio de la Moncloa y denominado erróneamente “contra el terrorismo yihadista”, supone un grave error de imprevisibles consecuencias para el socialismo de nuestro país.

La propia imagen de ambos juntos ha removido los cimientos de miles de afiliados y votantes socialistas, que han visto en ella la vuelta a una senda que ya se creía absolutamente abandonada, de “pactos de estado” con el partido que durante más de tres años ha machacado a su base social, situándola en un momento de emergencia nacional. Un partido que ha recortado drásticamente los derechos sociales y ha dinamitado el Estado del Bienestar que tanto nos costó construir.
Además ver la foto de los grupos que la apoyan junto al PP y PSOE;  UPN, Foro Asturias y Coalición Canaria, o sea la derecha más derecha del hemiciclo, ha causado un profundo dolor y alguna dosis de indignación en amplios sectores del socialismo.

Es cierto que algunos medios de comunicación han tergiversado el contenido del mismo, porque lo que se ha pactado NO INCLUYE NI LA CADENA PERPETUA NI LA PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE de forma expresa. Se acuerda la duración de las penas de cada delito, señalando en caso de muerte la prisión por el tiempo máximo previsto en el Código (la que tenga en cada momento), que ahora es de 30 años, pero que en el otro proyecto de reforma del Código Penal que se está tramitando ya, se amplía a la mencionada prisión permanente revisable. Por lo tanto no es cierto que el PSOE haya pactado expresamente la cadena perpetua ni la prisión permanente revisable; ésta sólo se contempla en el proyecto de reforma del Código Penal.

Pero no es menos cierto que ésta referencia supone la aceptación de hecho de dicha reforma, que el PSOE ha rechazado por activa y por pasiva durante este último periodo. Igualmente suena a un cierto esperpento que a continuación de esa firma, se plantee que si se llega al poder en Noviembre ése apartado quedará inmediatamente derogado.

En realidad no se trata de un debate técnicojurídico, se trata de un inmenso error político. En todo caso las asociaciones de jueces y fiscales progresistas también consideran que el pacto vulnera los principios constitucionales, al apoyar la cadena perpetua aunque sea indirectamente.
Desde las propias filas del socialismo, en especial desde su ala izquierda, se analiza que defender al PSOE no es apoyar todas las ocurrencias de su dirección, interpretando que éste hecho recorre una senda que les lleva a ser cada vez más irrelevante. Defender al PSOE, plantean, es reclamar desde todas las instancias socialistas una línea política acorde con sus principios fundacionales. Por ello exigen una urgente rectificación visible del rumbo, para que la mayoría trabajadora reconozca al Partido Socialista Obrero Español como su referencia, como el Partido de Pablo Iglesias, Largo Caballero y tantos otros. Defienden necesaria una ruptura política efectiva y consecuente con todo lo que representa el gobierno del PP y por tanto se considera éste pacto como un error táctico y lo que es peor también estratégico.

Incluso se avanza más desde la izquierda del PSOE al considerar que el texto no sólo va dirigido contra la actividad yihadista (por cierto con nula eficacia real, porque no parece que ningún terrorista de éstos grupos se pueda amedrentar por pasar las penas de 30 años de cárcel a cadena perpetua), sino que va más allá, especialmente por el artículo 573 que está dedicado a definir qué se considera como terrorismo. Más parece que se quiera continuar con la estrategia iniciada con la “Ley mordaza” de controlar a todo lo que se mueva, de reprimir a través de las leyes cualquier intento de protesta en las calles o las instituciones.

Éste artículo supone un cajón de sastre en el que con la coartada de la lucha anti yihadista se introducen elementos como, cito textualmente: “Se considerará delito de terrorismo la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral, la libertad e indemnidad sexuales, el patrimonio, los recursos naturales o el medio ambiente, la salud pública, de riesgo catastrófico, incendio, contra la Corona, atentado, desórdenes públicos, tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones y explosivos, y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de transporte o de mercancías, cuando se llevara a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades: subvertir el orden constitucional, suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas, de las estructuras económicas y sociales del Estado u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse.…” en el que puede entrar absolutamente todo, desde la resistencia ante un desahucio a la protesta frente al Congreso, según la interpretación de quien ejerza la labor represora.

La pregunta que surge es: ¿por qué entonces si todo en el pacto va contra los intereses del PSOE y además crea un fuerte malestar entre amplios sectores de dentro y fuera de partido, se ha firmado asumiendo ésa negativa imagen?

Parece que lo más sensato es responder que se ha hecho por la necesidad de Pedro Sánchez de aparecer como un estadista ante las críticas que le vienen, especialmente de la vieja guardia, de frívolo e inconsistente. La larga sombra de Susana Díaz se cernía sobre su liderazgo cuestionándolo y la famosa reunión de José Bono y Zapatero con Pablo Iglesias y Errejon lo erosionaba aún más.
Quizás sus asesores le hayan indicado que éste pacto y su parafernalia fortalecen su deteriorada imagen y le alejan de una primera fase de su mandato más populista y dicharachera, pero en la que inició la senda correcta para el socialismo.

Cuestionar el artículo 135 de la Constitución que reformó Zapatero por presiones externas, atreverse a señalar la necesidad de abrir un nuevo proceso constituyente que permita la posibilidad de decidir sobre el modelo de Estado, lo que suponía de facto un incordio para la Monarquía y flirtear con soluciones para Catalunya y Euskadi muy alejadas de sus predecesores, incluso apuntando a un estado Federal plurinacional tal y como se defiende por Izquierda Socialista. Todo ello le situaba alejado del proyecto de quienes han dominado el partido con mano de hierro hasta su llegada, que estaban muy condicionados por los poderes fácticos nacionales e internacionales, pero al mismo tiempo le acercaba a lo que sus bases exigían.

Su acercamiento a éstos postulados de la izquierda del socialismo, hizo que se activaran todas las alarmas en esos poderes fácticos, lo que puso en marcha una amplia operación para pararle los pies, que parece ha tenido un éxito total.

Se equivocan pues Pedro Sánchez y sus asesores, porque el camino correcto para evitar el descalabro electoral del PSOE era el otro y no éste. La senda para su regeneración, para recuperar la credibilidad perdida entre su base social, sus electores también era ése y el nuevo sólo le puede llevar al desastre como ya indican las recientes encuestas, en concreto la del CIS que les sitúa en tercer lugar con el PP remontando y Podemos pasándole por encima.

Quizás otra razón para cometer éste error sean las crípticas palabras del oráculo Felipe González. De las mismas cabe deducir que existe información de que éste súper año electoral nos da todos los boletos para un gran ataque del yihadismo, dado que es nuestro país es en el que éste está más presente y que los aparatos del estado pueden parar algunos de ellos  pero parece evidente que resulta muy difícil por no decir imposible pararlos todos.

Un ataque de gran envergadura éste año supondría directamente la mayoría absoluta del partido más duro, el PP y quizás con éste gesto se intente parar en lo posible éste efecto. Recibir ése golpe con el PSOE acusado de no tener suficiente visión de estado en un tema tan delicado, supondría un efecto electoral demoledor. Veremos….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE miembro de Izquierda Socialista)

Villava-Atarrabia 11 Febrero 2015





martes, febrero 10

De encuestas y resultados. La izquierda en su encrucijada.



Artículo publicado en PUBLICOSCOPIA el 10 Febrero 2015

El pacto firmado por Mariano Rajoy y Pedro Sánchez el pasado día 2 de manera solemne en el marco del Palacio de la Moncloa y denominado erróneamente “contra el terrorismo yihadista”, supone un grave error de imprevisibles consecuencias para el socialismo de nuestro país.

La propia imagen de ambos juntos ha removido los cimientos de miles de afiliados y votantes socialistas, que han visto en ella la vuelta a una senda que ya se creía absolutamente abandonada, de “pactos de estado” con el partido que durante más de tres años ha machacado a su base social, situándola en un momento de emergencia nacional. Un partido que ha recortado drásticamente los derechos sociales y ha dinamitado el Estado del Bienestar que tanto nos costó construir.

Además ver la foto de los grupos que la apoyan junto al PP y PSOE;  UPN, Foro Asturias y Coalición Canaria, o sea la derecha más derecha del hemiciclo, ha causado un profundo dolor y alguna dosis de indignación en amplios sectores del socialismo.

Es cierto que algunos medios de comunicación han tergiversado el contenido del mismo, porque lo que se ha pactado NO INCLUYE NI LA CADENA PERPETUA NI LA PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE de forma expresa. Se acuerda la duración de las penas de cada delito, señalando en caso de muerte la prisión por el tiempo máximo previsto en el Código (la que tenga en cada momento), que ahora es de 30 años, pero que en el otro proyecto de reforma del Código Penal que se está tramitando ya, se amplía a la mencionada prisión permanente revisable. Por lo tanto no es cierto que el PSOE haya pactado expresamente la cadena perpetua ni la prisión permanente revisable; ésta sólo se contempla en el proyecto de reforma del Código Penal.

Pero no es menos cierto que ésta referencia supone la aceptación de hecho de dicha reforma, que el PSOE ha rechazado por activa y por pasiva durante este último periodo. Igualmente suena a un cierto esperpento que a continuación de esa firma, se plantee que si se llega al poder en Noviembre ése apartado quedará inmediatamente derogado.

En realidad no se trata de un debate técnicojurídico, se trata de un inmenso error político. En todo caso las asociaciones de jueces y fiscales progresistas también consideran que el pacto vulnera los principios constitucionales, al apoyar la cadena perpetua aunque sea indirectamente.

Desde las propias filas del socialismo, en especial desde su ala izquierda, se analiza que defender al PSOE no es apoyar todas las ocurrencias de su dirección, interpretando que éste hecho recorre una senda que les lleva a ser cada vez más irrelevante. Defender al PSOE, plantean, es reclamar desde todas las instancias socialistas una línea política acorde con sus principios fundacionales. Por ello exigen una urgente rectificación visible del rumbo, para que la mayoría trabajadora reconozca al Partido Socialista Obrero Español como su referencia, como el Partido de Pablo Iglesias, Largo Caballero y tantos otros. Defienden necesaria una ruptura política efectiva y consecuente con todo lo que representa el gobierno del PP y por tanto se considera éste pacto como un error táctico y lo que es peor también estratégico.

Incluso se avanza más desde la izquierda del PSOE al considerar que el texto no sólo va dirigido contra la actividad yihadista (por cierto con nula eficacia real, porque no parece que ningún terrorista de éstos grupos se pueda amedrentar por pasar las penas de 30 años de cárcel a cadena perpetua), sino que va más allá, especialmente por el artículo 573 que está dedicado a definir qué se considera como terrorismo. Más parece que se quiera continuar con la estrategia iniciada con la “Ley mordaza” de controlar a todo lo que se mueva, de reprimir a través de las leyes cualquier intento de protesta en las calles o las instituciones.

Éste artículo supone un cajón de sastre en el que con la coartada de la lucha anti yihadista se introducen elementos como, cito textualmente: “Se considerará delito de terrorismo la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física, la libertad, la integridad moral, la libertad e indemnidad sexuales, el patrimonio, los recursos naturales o el medio ambiente, la salud pública, de riesgo catastrófico, incendio, contra la Corona, atentado, desórdenes públicos, tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones y explosivos, y el apoderamiento de aeronaves, buques u otros medios de transporte o de mercancías, cuando se llevara a cabo con cualquiera de las siguientes finalidades: subvertir el orden constitucional, suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas, de las estructuras económicas y sociales del Estado u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse.…” en el que puede entrar absolutamente todo, desde la resistencia ante un desahucio a la protesta frente al Congreso, según la interpretación de quien ejerza la labor represora.

La pregunta que surge es: ¿por qué entonces si todo en el pacto va contra los intereses del PSOE y además crea un fuerte malestar entre amplios sectores de dentro y fuera de partido, se ha firmado asumiendo ésa negativa imagen?

Parece que lo más sensato es responder que se ha hecho por la necesidad de Pedro Sánchez de aparecer como un estadista ante las críticas que le vienen, especialmente de la vieja guardia, de frívolo e inconsistente. La larga sombra de Susana Díaz se cernía sobre su liderazgo cuestionándolo y la famosa reunión de José Bono y Zapatero con Pablo Iglesias y Errejon lo erosionaba aún más.
Quizás sus asesores le hayan indicado que éste pacto y su parafernalia fortalecen su deteriorada imagen y le alejan de una primera fase de su mandato más populista y dicharachera, pero en la que inició la senda correcta para el socialismo.

Cuestionar el artículo 135 de la Constitución que reformó Zapatero por presiones externas, atreverse a señalar la necesidad de abrir un nuevo proceso constituyente que permita la posibilidad de decidir sobre el modelo de Estado, lo que suponía de facto un incordio para la Monarquía y flirtear con soluciones para Catalunya y Euskadi muy alejadas de sus predecesores, incluso apuntando a un estado Federal plurinacional tal y como se defiende por Izquierda Socialista. Todo ello le situaba alejado del proyecto de quienes han dominado el partido con mano de hierro hasta su llegada, que estaban muy condicionados por los poderes fácticos nacionales e internacionales, pero al mismo tiempo le acercaba a lo que sus bases exigían.

Su acercamiento a éstos postulados de la izquierda del socialismo, hizo que se activaran todas las alarmas en esos poderes fácticos, lo que puso en marcha una amplia operación para pararle los pies, que parece ha tenido un éxito total.

Se equivocan pues Pedro Sánchez y sus asesores, porque el camino correcto para evitar el descalabro electoral del PSOE era el otro y no éste. La senda para su regeneración, para recuperar la credibilidad perdida entre su base social, sus electores también era ése y el nuevo sólo le puede llevar al desastre como ya indican las recientes encuestas, en concreto la del CIS que les sitúa en tercer lugar con el PP remontando y Podemos pasándole por encima.

Quizás otra razón para cometer éste error sean las crípticas palabras del oráculo Felipe González. De las mismas cabe deducir que existe información de que éste súper año electoral nos da todos los boletos para un gran ataque del yihadismo, dado que es nuestro país es en el que éste está más presente y que los aparatos del estado pueden parar algunos de ellos  pero parece evidente que resulta muy difícil por no decir imposible pararlos todos.

Un ataque de gran envergadura éste año supondría directamente la mayoría absoluta del partido más duro, el PP y quizás con éste gesto se intente parar en lo posible éste efecto. Recibir ése golpe con el PSOE acusado de no tener suficiente visión de estado en un tema tan delicado, supondría un efecto electoral demoledor. Veremos….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE miembro de Izquierda Socialista)

Villava-Atarrabia 8 Febrero 2015





martes, febrero 3

Podemos: de la ilusión a la decepción



ARTÍCULO PUBLICADO EN PUBLICOSCOPIA EL 3 FEBRERO 2015

Reconozco que también, al igual que a una parte importante de la ciudadanía, la aparición de Podemos en la escena social y política me produjo una sensación de ilusión. Es cuando menos curioso que una de las acepciones de ésta palabra sea “esperanza que carece de fundamento en la realidad” que quizás venga muy bien para éste caso.

Su inicio fue espectacular, rutilante, era como una bocanada de aire fresco que irrumpía en un panorama político demasiado envejecido, obsoleto. Rompía con todos los estereotipos ver a un grupo de jovenzuelos universitario subiéndose a las barbas del poder establecido con propuestas novedosas, incluso rompedoras, en las formas y en el fondo.

Eso en un momento de especial decepción de la ciudadanía, desmoralizada, cabreada con el machaque de la derecha gobernante y la parálisis de una izquierda que ni estaba ni se la esperaba. Representándolo gráficamente era como echar una piedra en un estanque pleno de quietud pero enfangado.

El problema fue que al menos mi idilio con ellas y ellos duró poco. Justo hasta escucharles que no eran ni de derechas ni de izquierdas y comenzar así a detectar signos de prepotencia, de una cierta chulería cargada de tópicos como considerar “casta” a todo los que no fueran de los suyos. Perdón, debo decir de los suyos, suyos.  
Esa ilusión que genera entusiasmo y alegría se fue transformando poco a poco en decepción (frustración que se da al desengañarse de lo que no satisface nuestras expectativas).
Afortunadamente el hecho de que ese movimiento en el estanque arrastrara, movilizara, al partido en el que milito, el PSOE, no sólo por la realización de unas novedosas primarias sino también porque en ellas su izquierda resurgió con fuerza ejerciendo una influencia como jamás la había tenido, impidió sumirme en una peligrosa melancolía (son muchos años ya de lucha política y a uno le afectan cada vez más las decepciones).

Lo más triste, quizás lo más doloroso es que bajo esa capa exterior de colores y viento fresco hemos ido descubriendo el gris, las deficiencias, las perversiones y maldades del ser humano, los viejos tics de los viejos aparatos que también se descubrían en su seno. Lo de siempre recubierto de una falsa originalidad.

Comenzó el fraude tras un proceso electoral interno supuestamente democrático y participativo pero que supuso realmente manipulaciones, controles férreos y lo que es más grave marginaciones intolerables. El pobre Etxenique y sus seguidores lo sufrieron duramente en sus carnes siendo laminados sin ninguna contemplación. También se iba observando en ellos un cada vez mayor culto al líder todopoderoso, incuestionable, incontestable y a su camarilla más próxima, alejándose así de la cultura participativa que decían defender. En ciertos comportamientos, incluso en la representación visual más parecían la famosa “banda de los cuatro”.

Más tarde fueron apareciendo pequeños y grandes casos, si no de corrupciones, al menos sí de corruptelas. Primero el propio Iglesias y su programa La Tuerka, después Errejón y su supuesto fraude a la Universidad de Málaga (por cierto que resulta significativo que su equipo directivo haya decidido casi por unanimidad, 50 a favor y 3 abstenciones, continuar con su expediente) y últimamente Monedero con sus negocios millonarios, insultantes con la que le está cayendo a la mayoría de nuestra ciudadanía, o su curriculum supuestamente falseado.

Con respecto a éste último llamó la atención que su candidata para Aragón en declaraciones a la Sexta, ante un desmentido de un reputado profesor que alegaba no recordar a Monedero, pronunció una frase que me produjo escalofríos: “no resulta extraño que alguien de 70 años no lo recuerde”. Una frase descalificadora para la edad de la persona que tiene que ver con esa prepotencia juvenil impregnada de irresponsabilidad que les hace despreciar a todo aquel que tenga más de 40 años, ignorando que la edad aporta experiencia permitiendo una visión de los acontecimientos y los problemas en la búsqueda de soluciones mucho más racionales y acertadas.

Desprecian estos jovenzuelos la edad (esto es una epidemia porque se repite en otros partidos incluido el mío a otra famosa jovenzuela) pero recurren a la veteranía de Vicenc Navarro y Juan Torres. Cuando menos curioso.

Pero los deslices de mayor calado los están teniendo en lo ideológico. Más allá de soluciones manidas y propagandísticas han aportado en éste terreno bastante poco y de entre sus propuestas hay dos que les descalifican para liderar el cambio: su indefinición voluntaria al mostrarse como gentes que no son de izquierda ni derecha y lo más grave: las últimas declaraciones de su líder supremo planteando sorprendentemente que las ideologías ya no existen, o sea convirtiendo de un plumazo a Podemos en una fuerza seguidora de las teorías de Fukujama y su famoso libro de cabecera del neoliberalismo “El fin de la historia”.

La supuesta izquierda renovadora siguiendo las tesis de la derecha más rancia………..
Habrá que explicarles, con pocas esperanzas de que escuchen dado su creciente dogmatismo, que la ideología ha existido, existe y existirá, al igual que una izquierda y una derecha en constante confrontación, e incluso la lucha de clases que resulta cada vez más actual. Se equivocan pues en sus propuestas que suenan a puramente tácticas y electoralistas con el fin de pescar en ambos caladero de votos. Eso en mi tiempo se le llamaba oportunismo político, una característica  que resulta extremadamente peligrosa porque en la indefinición está el camino hacia postulados puramente populistas (aquí sí se puede aplicar éste término) y de derechas.

El otro día una persona relevante de Podemos me aseguraba que era un partido creado para ganar éste 2015 y de ahí esos movimientos puramente tácticos, cortoplacistas y que de no hacerlo se disolvería. Terrible confidencia porque la pregunta que me surgió fue ¿y los cientos de cargos en Parlamento, Senado, Parlamentos autonómicos o municipios que se supone vais a sacar, qué? Pues vagarán en un limbo sin dirección a expensas del mejor postor y ya sabemos quién suele ser en éstas circunstancias.
Conclusión final: no me fío de ellos, no me fío de sus dirigentes y de quienes detrás idearon, diseñaros, impulsaron y financiaron ésta entelequia. Resulta curioso que apareciera en un momento prácticamente pre revolucionario en nuestro país y que esa rabia en las calles, fábricas, centros de enseñanza o salud se haya dirigido hacia las urnas. Curioso, muy curioso.

Con la aparición de Podemos ha pasado el peligro para quienes temían un desarrollo incontrolado de los acontecimientos. Ahora el río de aguas turbulentas está controlado, perfectamente canalizado, no existiendo ningún riesgo de inundación.

Por eso defiendo que ese cambio necesario, imprescindible, debe estar liderado por la izquierda clásica, ideologizada, con raíces sólidas y profundas. Una izquierda renovada sí, regenerada, con un discurso potente, valiente, audaz, pero al mismo tiempo con la sensatez de la veteranía. Experimentos con gaseosa, porque nos jugamos demasiado.
El PSOE debe salir de su letargo confiar en la colaboración y el empuje de su ala izquierda, desde izquierda Socialista a las gentes de Sotillos, darles protagonismo y presencia y juntos codo con codo ser capaces de ganar las sucesivas elecciones. Es imprescindible para el futuro de nuestro país que sean ganadas por un PSOE que lidere ese cambio.

Luego vendrán las colaboraciones necesarias (la situación de emergencia nacional en la que nos encontramos las va a necesitar) con las otras izquierdas transversales incluidas las nacionalistas, para resolver entuertos creados estos años por el PP de tensiones centro-periferia, pero desde un liderazgo que evite aventuras confusas. Por eso ahora a los socialistas nos toca unos meses de apretarse los machos y trabajar por ello desde nuestra propia unidad plural.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE, miembro de Izquierda Socialista)

Villava-Atarrabia 3 Febrero 2015