jueves, septiembre 3

Indignación, vergüenza, hipocresía, cinismo...reacción

Publicado en Diario de Noticias y Publicoscopia 8 Septiembre 2015

Egun on , buenos días, bon dia con el mundo desmoronándose a nuestro alrededor, la manipulación de Rajoy con su intento de amedrentar a través del Tribunal Constitucional, el error de la izquierda den Catalunya, especialmente ERC que se ve arrastrada por la corrupción de CDC y lo más sangrante, la situación de la inmigración en Europa.

La foto del cadáver del niño sirio en la playa de la isla griega de Kos ha levantado una polvareda de reacciones y comentarios. Al hilo de ellos me surgen algunas preguntas y una reflexión.

¿No hemos visto esa imagen cientos de veces afectando a inmigrantes del África subsahariana? ¿Es el color de la piel quien marca las reacciones, quizás porque éste se parecía más a nuestros hijos, nietos, sobrinos? ¿Realmente esta avalancha de información en los medios no será porque esa marea se dirige a la todopoderosa Alemania, mientras cuando afectaba a España o Italia pasaba más desapercibida? ¿Cuánto cinismo e hipocresía hay en algunas reacciones, incluyendo la nuestras? ¿La izquierda, además de sacudirse con el hueso en la cresta no debiera reaccionar de manera coordinada?

Demasiadas preguntas que a menudo produce pereza responder, porque para eso hay que realizar un ejercicio de reflexión y análisis y no está la gente para mucho ejerciciomovimiento de ese tipo más entretenida en ir al gimnasio para fortalecer el físico, a andar, a montar en bici, o simplemente caminar en tu casa en un artilugio.
Flor de un día. Quizás dentro de una semana, o mañana ya nadie se acuerde de esta terrible imagen, o la del camión repleto de cadáveres, o la de los inmigrantes, negros esta vez, exhaustos en nuestras playas con la mirada indiferente de los bañistas molestos por este inesperado contratiempo en su tiempo de asueto. 

Cinismo, hipocresía a manta en un mundo que solo es apariencia. Nos conformamos, me incluyo en la autocrítica, con colgar una reflexión en FB, Twitter o nuestro blog, cuando lo que realmente debiéramos hacer es unirnos para poner en marcha una verdadera revolución. En nuestros partidos y fuera de ellos. Unirnos para provocar una reacción especialmente en la izquierda que haga algo ante esta brutalidad, ante esta verdadera salvajada, ante este genocidio inhumano.

Gritar, chillar, insultar, patalear, pero hacer ruido, mucho ruido, para que alguien escuche nuestra indignación, nuestro cabreo ante esta situación.

La foto de ese niño blanco muerto (¿o asesinado?) en la playa debería servir como punto de inflexión para que esa indignación fuera colectiva, que sumara adeptos hasta transformarnos en una marea de cabreados contra el sistema que permite estas situaciones. Contra un sistema injusto, depredador, que empuja a miles, millones de personas desesperadas hacia lo que suponen un paraíso que acaba siendo una ratonera mortal.

Este cabreo de hoy debemos canalizarlo, ordenarlo para que realmente sirva para algo y no solo para un desahogo estéril. Ponernos de acuerdo seamos socialistas, podemitas, comunistas, anarquistas, de la izquierda abertzale o independentista catalana. Aparcar nuestras disputas insensatas, insignificantes antes este drama y juntos alzar nuestra voz, potenciar nuestro cabreo con la suma de otras gentes que obliguen a nuestros dirigentes a hacer algo.


Decía Sor Lucía Caram que “El hambre es algo terrible, la indiferencia una tragedia y la falta de diligencia, en ocasiones un crimen”, cierto, en este caso aún más, no podemos permitir el hambre y la guerra con indiferencia y ponernos las pilas con urgencia porque realmente la falta de diligencia resulta ser un crimen.

Es cierto que nos traerá problemas, el primero de ellos la demanda de los nuestros que también pasan penurias aquí, de quienes pasan hambre aquí, de quienes no consiguen trabajo aquí. Soportar un incremento de población de 800.000 personas en Europa necesitará grandes cantidades de alimentos, de viviendas, de trabajo en un momento de carencia, pero estamos en situación de emergencia humanitaria y la generosidad debe ir acompañada de audacia e imaginación para solucionar sus problemas al mismo tiempo que no olvidamos los nuestros. Es un reto para la izquierda que esta vez sí debe estar a la altura de las circunstancias.

Por eso hacer algo es la clave, no quedarnos solo en la hipocresía cobarde de la denuncia a secas. Hacer es reaccionar aquí y ahora.


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