sábado, agosto 29

Bildu-Atarrabia, ruido, masificación, incoherencia

Siempre he defendido, incluso en los momentos duros, que Batasuna debía tener la posibilidad de poder hacer política legalmente. Eso me ha costado sinsabores e incomprensiones entre los míos. Por fin ahora eso es posible.

Pero también que una vez en las instituciones se le debía juzgar por su gestión, por cómo lo hagan.

Ahora gobiernan Villava-Atarrabia. Gobiernan quienes siempre se han manifestado contra la contaminación del medio ambiente, quienes han levantado la bandera de la ecología, quienes en los peores tiempos de UPN han estado en contra de su política de masificación urbanística favorecedora de la cultura del ladrillo. Ahí me han tenido a su lado porque coincido con esos criterios.

En esa defensa del medio ambiente recuerdo un informe de la Defensora del Pueblo de Navarra que amparándose en otros de la ONU criticaba duramente la contaminación acústica, o sea el ruido, y la definía como la peor tortura que deterioraba la salud física y psicológica y podía originar numerosas enfermedades.
Ahora toca definir un par de conceptos. Siempre he dicho lo que pensaba, he criticado lo que entendía hacían mal los míos, o sea que ahora estoy legitimado para igualmente hacerlo con los otros, en este caso Bildu.

También he odiado la contradicciones, he despreciado la incoherencia, la falta de criterio de defender una cosa fuera y la contraria dentro, o lo que es lo mismo una en la oposición y otra en el poder.

Eso le está pasando a Bildu en Villava-Atarabia. Desde que están en la alcaldía han olvidado sus principios, han traicionados sus propuestas y están haciendo la peor política de UPN.

Claro que teniendo en cuenta que desde que llegaron a la alcaldía, han ignorado una ordenanza contra el ruido ejemplar aprobada con anterioridad y acaban de autorizar de nuevo este año una concentración de batucadas en un pueblo tan concentrado, con 11.000 habitantes en 1 km2, que está originado en el momento que escribo estas líneas niveles de ruido intolerables y eso durante tres días y 16 horas diarias, es para dudarlo seriamente.

Lo lamento, lamento su incoherencia, su incongruencia, su falsedad a la hora de afrontar el poder, porque lo que realmente desearía es que Bildu en Villava-Atarrabia actuara ahora como lo hacía antes.
Soy consciente de que hablar con claridad traerá consecuencias, que habrá críticas, pero si se defiende la coherencia hay que predicar con el ejemplo y jamás me he acobardado ante ello. ¿Si coincido con que la política penitenciaria debe cambiar, que los presos deben cumplir sus condenas cerca de sus casa, Otegi debe poder presentarse a las elecciones, que debe acabar la presión policial, o en su momento debían ser legales, no puedo ahora criticarles si considero que lo hacen mal? Claro que sí y también creo en el derecho a poder estudiar, leer, pensar o simplemente estar en paz, sin un ruido ensordecedor penetrando tus tímpanos. 

Villava-Atarrabia en los últimos años parece un pueblo sin ley y se ha transformado de un lugar ideal para vivir, en un verdadero infierno del que uno y jamás pensé que pudiera ocurrir, desea salir a la carrera. Aunque en los tiempos que corren resulte difícil hacerlo…..

1 comentario:

  1. Hace años que no paso por Villava.Pero me imagino que esto que cuentas es cierto.No me lo explico.

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