lunes, mayo 11

Jordi Ébole, Iñaki Rekarte, valentía, diálogo, reconciliación...paz.



Tuve ayer el inmenso placer de ver uno de esos programas que te reconcilian con la “caja tonta”. El reportaje de Salvados con el ex etarra Iñaki Rekarte fue un ejemplo de buen periodismo, de tratar un tema complejo con cuidado, incluso mimo, pero al mismo tiempo con mucha valentía.

Ébole utilizó las pausas, los momentos de tenso silencio de manera magistral, no siempre hay que lanzar las preguntas con prisa sino que a veces y él lo hizo, esos silencios son también respuestas esclarecedoras.

Es uno de esos reportajes que te hacen meditar, volver la vista atrás hacia instantes próximos pero que parecen tan lejanos. Escuchar a Rekarte te retrotraen a las épocas de plomo y fuego afortunadamente hoy superadas, cuando el odio invadía ambas trincheras y la sinrazón llevaba a una parte de la sociedad vasca y navarra, de su juventud a lugares intransitables y sin salida.

Te hace darte cuenta qué cantidad de salvajadas se hicieron por ambas partes, aunque lo más grave resulta ser que una de ellas tenía la responsabilidad de llevar adelante el imperio de la ley infringiéndola porque el acto más deleznable del ser humano es la tortura y la otra asesinara a centenares de personas, con miles de heridos y extorsión, acoso, sufrimiento.

A los asesinos de ETA ya les hemos condenado mil veces, a sus palmeros también, pero escuchar situaciones que ya conoces sobre que en este país se ha ejercido esa tortura de manera sistemática y además que incluso se ha dado en momentos de gobierno de la izquierda, de tu propio partido el PSOE, produce ganas de vomitar y de alzar la voz para denunciarlo. Aunque corren malos tiempos para hacer gestos de dignidad de esas características lo hago: No en mi nombre!

Te hace igualmente reflexionar viendo algunas reacciones sobre la cantidad de pedagogía que aún hace falta fuera de aquí, de Euskadi y Navarra, en el resto del estado y al mismo tiempo la responsabilidad cobarde que ha tenido una parte de la izquierda en este déficit.

El testimonio de Rekarte indica que no todo el negro o blanco en ese conflicto hoy parece que olvidado, que desde ambas orillas de ese río de aguas turbulenta que va amansándose poco a poco, se necesita ver al “otro” entender su sufrimiento, porque aquí ambas partes han sufrido, por cierto y una de ellas aún lo sigue haciendo con el tema de falta de acercamiento de presos especialmente.

Que necesitamos grandes dosis de audacia, imaginación y generosidad para afrontar ese gran reto de culminación de la paz y después de reconciliación de cura y cierre de las heridas producidas en 50 años.

Quizás el reportaje de Salvados pueda ayudar a ello, o al menos anime al debate, aporte sensatez y al mismo tiempo a entender al que hace muy poco estaba frente a nosotros pistola en mano dispuesto a pegarnos un tiro y hoy es consciente de su error, del daño causado y pide perdón entre avergonzado y deprimido.

¿Para cuándo un gesto así del Estado? Porque no podemos ni debemos obviar que el daño causado ha sido en ambas direcciones, en ambas partes del conflicto, aunque en el lado democrático infinitamente más grave

Como socialista, como afectado por esa barbarie que ha tenido que soportar la presión y el acoso llevando durante 11 años dos escoltas, felicito a ambos, no sólo a Jordi Ébole, también a Iñaki Rekarte por su dignidad, por su decencia después de actos indecentes y ojalá pueda desplazarme a Doneztebe a su bar “Ekaitza” (tormenta) para poder charlar con él cara a cara y darle un fuerte abrazo de reconciliación.

Gracias Jordi, eskerrik asko Iñaki, por vuestra valentía, por afrontar de manera tan honesta y cuidadosa un tema que algunos, en una parte y el la otra, intentan mantener oculto.

Eskerrik asko eta zorionak aún con la emoción de un programa que ha dejado huella.


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