domingo, marzo 29

"Faena de aliño" y farsa


Siempre me he movido mal con el tema disciplinario de los partidos políticos de izquierdas. Anteponer la disciplina férrea a la riqueza ideológica siempre me ha parecido un error, pero lamentablemente la primera siempre se antepone a la segunda, por eso los Secretarios de Organización son el número dos del organigrama, cuando lo lógico sería que fueran los relacionados con la línea ideológica, estratégica o institucional. Se necesita un Torquemada de turno para “poner orden” la mayor parte de las veces a “sangre y fuego”.

Ése espíritu de libertad, de librepensador me ha llevado a lo que se considera indisciplina, aunque jamás haya infringido una decisión democrática a la hora de emitir mi voto en las instituciones en las que he estado. Pero SIEMPRE y de ahí mis problemas, he dicho lo que pensaba y como norma ANTES en los órganos de debate que en el exterior. He sido acusado por la Santa Inquisición de hablar fuera pero nunca podrán decir que TODO lo he dicho antes dentro. Comités Regionales, Federal, Grupos Parlamentarios, o municipal han escuchado de cara lo que luego he trasladado fuera.

Creo que debe ser una regla de oro, pero no puedo entender y desprecio ésa actitud, a las gentes que largan y largan fuera, incluso de manera insultante y luego no se atreven a repetirlo dentro. He escuchado a quienes intentan dar lecciones criticar con extrema dureza, incluso con descalificaciones personales a Pedro Sánchez por sus intervenciones en programas que se consideran alejados de la política, pero no repiten ésos comentarios cuando lo tienen enfrente. O destrozan a Tomás Gómez porque saben que se encuentra debilitado, o hacen alusiones veladas a Susana Díez para luego adularla, alabanzas a Podemos hasta que les cierran las puertas de sus listas, e incluso utilizan su "control" mediático para aparentar que hablan con una representación que no tienen.

Es precisamente ésa gente la que ensucia lo que debiera ser reconocido, el derecho a discrepar ideológicamente.

Ayer fue el Comité Federal, allí se debían expresar todas las opiniones que se han vertido lo últimos tres meses, pero me temo que alguna gente hizo lo que en tauromaquia se denomina “faena de aliño”, sin arriesgar, sin arrimarse, cobardemente.


Sólo espero que a partir de ahora callen su boca y sólo digan fuera lo que son capaces de decir dentro. Han quedado descalificadas para cumplir la función necesaria de “críticas”.

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