jueves, febrero 12

Tomás Gómez, Pedro Sánchez y la responsabilidad de Izquierda Socialista



He esperado 24 horas para valorar la desagradable sorpresa de ayer en el PSOE, que no ganamos para disgustos y creo que la militancia tiene ya un corazón a prueba de infartos.

He analizado lo ocurrido y a pesar de que me falta información y por lo tanto corro el riesgo de meter la pata, voy a darla intentando que tenga un mínimo de rigor en un momento en el que muchos y muchas voceras se lanzan de manera irresponsable al ruedo de las críticas, algunas presumiendo de eso tan típico en nuestro país del “ya lo decía yo”.

Digo que me falta información y es cierto porque la pregunta y de ahí las dos hipótesis de mi análisis es: ¿sabe algo más la Ejecutiva Federal que ignoramos el resto de los mortales, o simplemente ha sido una decisión tomada sin motivo claro?

Si la hipótesis correcta es la primera sería exigible una explicación clara y convincente a los afiliados, a nuestra base social y a la sociedad en general. Si fuera la segunda sería un acto de insensatez impropia de quien pretende gobernar nuestro país, e indigna para un socialista que se precie. Además si nos atenemos al simplismo de las razones expuestas ayer debería cesar a la mitad de los dirigentes regionales, una parte de las listas de Andalucía, e incluso miembros de la ejecutiva como Roberto Jiménez implicado en el tema de la CAN aún no aclarado, pero en vías de que eso suceda en los próximos meses, o el propio César Luena incapaz de sacar adelante el Partido Socialista de la Rioja.

Pero lo más grave que intuyo es que de nuevo los poderes fácticos que a veces da la sensación dirigen nuestro partido, han vuelto a atacar con dureza a uno de los compañeros que estaba liderando la lucha contra el PP de Madrid, contra sus desmanes, privatizaciones, ataques a la ciudadanía. Al igual que a través de movimientos subterráneos como la reunión de Zapatero y Bon con Iglesias han intentado desactivar a un Pedro Sánchez que se “permitía” cuestionar el artículo 135, la monarquía, o que defendía el estado federal plurinacional para solucionar los conflictos centro-periferia.

Ése toque de atención probablemente fue el responsable de tremendo error que ha supuesto el pacto contra el terrorismo yihadista firmado con el PP y que ha originado heridas profundas en una parte de nuestra militancia. Por cierto Tomás Gómez fue una de los que se manifestó en contra del mismo, al igual que lo hizo con el nombramiento de Francisco Gerardo Martínez Tristán como nuevo vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) incluso con su dimisión del senado en un acto de valentía y dignidad.

Creo que algo no funciona en nuestro partido en los últimos tiempos y que sólo se puede solucionar a través de un fortalecimiento de su ala izquierda que provoque un levantamiento de sus afiliados, de sus base social para evitar el descalabro y provocar la regeneración necesario no, imprescindible, porque de lo contrario será hacerlo pero a través de fracasos electorales históricos en las próximas elecciones de ámbito estatal que nos dejen en la insignificancia.

Ahí Izquierda Socialista tiene una gran responsabilidad, porque junto con gentes como Odón Elorza, Eduardo Sotillos y ahora un resucitado Eduardo Madina debe liderar ése levantamiento democrático, esa revolución interna. Pero para eso en primer lugar debe creérselo; creerse el inmenso potencial que atesora, la fuerza que puede tener si por fin se pone en movimiento, sin miedos, sin vejas rémoras, sin hipotecas ni lealtades ya obsoletas, puede ser la última esperanza para un PSOE a la deriva. Debe hacerlo ya, tiene una responsabilidad histórica en el socialismo que debe asumir sin arrugarse. Veremos…


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