miércoles, abril 30

Un mercado de trabajo en descomposición



Artículo publicado en DEIA el 30 Abril 2014

¿Qué es mercado de trabajo? Según las definiciones habituales se denomina mercado de trabajo o laboral al conjunto de relaciones mercantiles entre empleadores y personas que buscan trabajo remunerado por cuenta ajena. El mercado de trabajo tiene particularidades que lo diferencian de otros tipos de mercados (financiero, inmobiliario, de materias primas, etc.) principalmente en la cobertura de los derechos laborales y la necesidad de garantizarlos sistémicamente.

Incluso durante la negra etapa del franquismo se procuró hacer posible la conjunción de intereses entre empleador y empleado, aunque en los últimos tiempos, en especial en la negrísima etapa del gobierno de Rajoy, el equilibrio necesario se ha ido decantando peligrosamente a favor de los primeros.

El mercado de trabajo se ha ido desregularizando sistemáticamente a favor de los intereses del empleador convirtiéndolo en algo muy próximo al esclavismo, con ausencia casi absoluta de normas que protejan al empleado. No solo porque esas normas se han ido “flexibilizando”, también porque elementos tan importantes como los convenios colectivos han dejado de tener el peso que anteriormente tenían. Ahora ya casi todo vale y el mundo laboral se ha convertido en una selva dominada por los depredadores empresariales.



Es cuando menos curiosa la casualidad (¿o no?) de que precisamente cuando se había abierto un profundo debate sobre los efectos que la revolución científico-técnica tenía sobre el mundo del trabajo, haya surgido la crisis más grave de los últimos decenios. ¿Real o provocada? Quizás éste sería un asunto sobre el que la izquierda debiera reflexionar de manera más profunda.

Analizar los porqués:  el paulatino envalentonamiento de una derecha crecida por efecto de una crisis que ellos mismos han provocado, pero también por una izquierda estatal, europea y mundial incapaz de reaccionar de manera mínimamente digna -ni está ni se la espera- y al mismo tiempo hacer un ejercicio intelectual sobre la evolución del trabajo y cuáles deben ser los parámetros de futuro para poder sobrevivir en esta selva cruel.

Éste análisis sobre el futuro del trabajo y de la clase trabajadora  -a pesar de ciertos intentos de los seguidores de Fukujama y su “final de la historia” la lucha de clases sigue vigente-,  se ha evitado de una manera consciente, al igual que hablar de las consecuencias de éste problema. Se podría decir que entre los teóricos existe una especie de “conspiración del silencio”, posiblemente presionados por círculos poderosos que desean que los trabajadores perciban el desempleo estructural que nos castiga, como una inevitable consecuencia de la crisis en la que estamos inmersos, eso sumado al miedo de los sindicatos a provocar el pánico de sus afiliados ante la perspectiva de un desempleo estructural inevitable. Sindicatos por cierto incapaces de dar una respuesta coherente y eficaz.


La crisis ha puesto de manifiesto ese miedo en los que saben e ignorancia en el resto, porque es difícil llegar a entender la complejidad de la misma y que la moderna tecnología y la evolución que se producen en estos campos, sin precedentes en la historia de la humanidad, permite mayores rendimientos con mucho menos mano de obra. En definitiva que lo que a principios de éste siglo XXI se percibía como un problema de difícil solución para el capital -conseguir que se acepte ese axioma- la crisis le ha está viniendo a resolver de una manera fácil y evidente.

Resulta por eso fundamental y prioritario que desde los partidos de la  izquierda, desde los sindicatos, desde su intelectualidad se abra un amplio debate sobre este asunto tratando de contestar a la pregunta que nadie quiere hacerse: ¿es el desempleo estructural un resultado inevitable de la 2ª Revolución industrial que estamos viviendo?,  ¿es la crisis un efecto provocado para evitar éste debate? y si así fuera ¿qué hacer desde una perspectiva de izquierda?

Ya en 1.930 Keynes lo anunciaba de forma profética: “Nos aflige una nueva enfermedad cuyo nombre no se había oído, pero acerca de la cual oiremos mucho en los próximos años, me refiero al desempleo tecnológico”.

Está claro para todos los analistas que ésta 2ª Revolución Industrial, basada en la aparición de la microelectrónica y la robótica, de la que estamos solo en su etapa inicial, está produciendo cambios revolucionarios en nuestra sociedad que tiene su origen en el uso de microprocesadores que en solo 30 años han multiplicado por cien su eficacia y potencia, con una caída en picado de su precio.



Utilizando técnicas no ya de análisis marxista , sino simplemente de sentido común, se llega a la conclusión de que todo esto significa una aceleración en la robotización y la informatización de los procesos productivos y de los servicios, y por tanto una reducción drástica de la mano de obra , no solo como consecuencia de la crisis económica como era habitual, sino fundamentalmente del resultado de los progresos tecnológicos y por tanto la generación de un desempleo estructural, que según algunos expertos como el premio Nobel de economía Leontief, cifra en una reducción del 25 % de la mano de obra a nivel mundial. Es ésta conclusión la que intenta ocultar el capitalismo y quizás para ello hayan provocado ésta crisis.

Ésta nueva revolución no debiera ser un desastre en tanto en cuanto se satisfagan ciertas condiciones para que resulte beneficiosa para toda la humanidad, porque como afirmaba Adam Schaff: “es un desafío al Jehová bíblico que condenó a los seres humanos a ganar el pan con el sudor de su frente. La automatización invalida esta sentencia, permitiendo al ser humano en lugar de realizar trabajos físicamente duros, liberar su actividad creativa para un desarrollo más pleno de su personalidad y de su realización”.

Por lo tanto la escasez de trabajo no debiera ser una maldición, sino la forma perversa de lo que puede y debe ser un beneficio potencial. Significa que la economía ya no va a necesitar que se trabaje a tiempo completo durante todo el año y por tanto que existe la posibilidad de disponer de una cantidad sin precedentes de tiempo libre.

La cuestión para la izquierda es luchar para permitir  que la sociedad en su conjunto se beneficie de ello. Esto requiere trabajar menos horas y con más trabajadores, para evitar que la maldición anterior se pueda transformar como está ocurriendo en el momento actual en: “No trabajarás”.



Para conseguirlo es necesario fijar una serie de condiciones que respondan a la pregunta que se hacía Lenin: ¿qué hacer? Qué hacer para asegurar la existencia de millones de personas que están condenadas a perder su trabajo y qué hacer para generar el empleo necesario para las nuevas generaciones que llegan.
Para contestar estas preguntas debemos partir de las siguientes ideas básicas, desde una posición nítidamente de izquierdas, obviando que existe una crisis que intenta evitarlas:

1.- El pleno empleo y la mayor igualdad social y económica, son objetivos más importantes que el crecimiento económico por sí mismo.
2.- Debemos priorizar el crecimiento económico en aquellas áreas que más beneficien a la población, que menos deterioren el medio ambiente y que corrijan los desequilibrios entre el Norte y el Sur.
3.- Hay que profundizar en las campañas para el acortamiento de las jornadas laborales, y como consecuencia por una redistribución de los puestos de trabajo existentes (trabajar menos para trabajar todos).
4.- Instituir una Renta Básica para todos los ciudadanos de un país, con la obligación para aquellos que no tengan empleo de participar en ocupaciones socialmente útiles.
5.- Fomentar la cultura del ocio y de la educación continua, trabajando en la idea de “disponer de tiempo libre es más importante que disponer de dinero”.
6.-  Está claro que los recursos necesarios para todo ello, deben venir de los fondos públicos provenientes de una nueva redistribución del PNB, mediante impuestos progresivos.
7.- Iniciar una campaña a nivel internacional para que el mayor número de personas tomen conciencia del problema.



Hacerse cargo de todos estos planteamientos es el deber de la izquierda, desenmascarando la maniobra de despiste provocada por el capitalismo con esta crisis, porque de lo contrario la falta de cumplimiento de esta tarea significaría asumir una responsabilidad política y moral directa, convertirse en cómplices del desastre en que quedarán sumidas las próximas generaciones, desastre que resultará inevitable si dejamos su solución en manos de la derecha, o de los autodenominados social-liberales muy de moda en los últimos tiempos en el seno de la propia izquierda.

miércoles, abril 16

De la información a la manipulación



Harto de informaciones sesgadas y malintencionadas...

Estimados señores del DIARIO DE NAVARRA:

En la información que sacaron el pasado lunes 13 en su periódico sobre los 147 cargos políticos y judiciales aforados en Navarra, citan ligando ambas noticias de manera “compleja” (hay un dicho de la sabiduría popular que dice: “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”), una serie de casos de aforados a los que se les ha aplicado dicha figura judicial.

En los casos de Barcina, Cervera y Sanz (añaden también a Barkos) con bastantes detalles de los hecho que provocaron ser aforados, lo que da al lector una visión bastante aproximada de lo ocurrido. 

En el resto, Txentxo Jiménez, Valero y mi caso citando solo el enunciado, evitando extenderse sobre los motivos.

No sé si el resto de afectados (Jiménez y Valero) denunciarán este hecho, pero desde luego por mi parte quiero trasladarles mi más enérgica protesta.

Citar a un político con la que está cayendo informando….de que fue por y cito textualmente “una querella por estafa en 2002”, por más que aclaren posteriormente que fue archivada incita cuando menos a la sospecha.



Como ustedes bien saben mi caso y lo digo porque tuvo un amplio eco informativo, aunque la denuncia mereciera titular del día en primera página a tres columnas ampliamente desarrollado en su interior y el archivo apenas una pequeña referencia en página par interior rincón derecho (algún día alguien experto en el código deontológico informativo debiera estudiar estos pormenores “casuales”), se produjo por una denuncia del propietario de mi empresa, ONENA, después de un proceso de Mobbing como consecuencia de mi denuncia sobre el irregular traspaso de acciones de SODENA a dicho nuevo propietario, después de que con dinero público se financiara una reducción importantísima de plantilla. ¿Quizás deba decir regalada después de pagar lo complicado, lo caro los contribuyentes? Supongo que visto desde la perspectiva actual eso les sonará a los lectores.



Esa tensión produjo la denuncia, no por manejar fraudulentamente fondos de ningún tipo, sino por utilizar de mutuo acuerdo con la dirección mis pocas horas sindicales, 20 h al mes (así quedó reflejado y reconocido por parte del juez), posteriormente recuperadas o descontadas por cierto, en mis salidas parlamentarias ya que en aquel instante era miembro del Parlamento de Navarra por el PSN.

La falta de rigor de la denuncia, que no se sostenía desde el punto de vista legal ya que estaba hecha exclusivamente para tener lo que tuvo, especialmente por su periódico, eco informativo con el fin de desprestigiar y destruir a quien se oponía a unos planes, que por cierto luego lamentablemente se comprobaron ciertos pues ONENA pasó de más de 220 trabajadores al medio centenar actual, trajo como consecuencia su archivo en un auto ejemplar que me eximía de cualquier responsabilidad. Auto que les trasladé con poca fortuna a la hora de ser expuesto a la ciudadanía, quiero suponer que debido a que aquel día tenían ustedes mucha carga informativa.

No tengo muy claro el motivo de su información de hoy, en especial el tratamiento de mi caso y no quisiera ser mal pensado y estoy convencido de que no será debido a mis posiciones políticas en los últimos tiempos, en especial mi intento de búsqueda del cambio real en Navarra, o sea en que UPN deje el poder a un gobierno de la izquierda transversal. Lo que sí les digo es que jamás me han amedrentado, ni con estos métodos (si fuera el caso) ni con otros más “contundentes”, ni siquiera lo consiguió el ahora de nuevo famoso “Billy el niño” cuando estuve en sus manos y supongo que a la altura de mi vida en la que me encuentro me moriré sin que ese objetivo se consiga.

Hagan el uso que deseen de estas líneas, ustedes son los que deciden qué sale y cómo en su periódico, pero al menos me servirán de desahogo ante mi desagrado ante el tratamiento de su noticia de hoy.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Exparlamentario y concejal del PSN actual militante del PSC)
Villava-Atarrabia 14 Abril 2014



lunes, abril 14

¿Es éste el momento de la República?



Los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país, los desatinos de la monarquía en los últimos años hacen que se haya reabierto con más virulencia si cabe el debate de si la monarquía es realmente útil, necesaria ya se sabe que no, en un país moderno como el nuestro. Hoy 14 de Abril, día de la República, de la II República pero también y como consecuencia de ello el momento en el que se concentra la lucha por recuperar este sistema más justo y democrático, conviene reflexionar sobre ello.

Es cuando menos curioso que este debate no fuera tan duro en los momentos del inicio de la transición, esa transición cuyo recuerdo se ha recuperado como consecuencia del fallecimiento de Suárez, m


ás allá de lo ocurrido en el seno del PCE, fui protagonista en primera persona de esos históricos instantes, cuando Santiago Carrillo en un gesto de “pragmatismo” de los que hacen época, impuso a sangre y fuego la aceptación de la monarquía y de la bandera bicolor en su seno.

Aquello fue muy difícil de tragar, especialmente por unas bases que se habían batido el cobre frente al franquismo, en defensa de una serie de elementos ideológicos básicos que parecían inalterables: marxismo-leninismo, república, bandera tricolor, ateísmo. Principios cuya dejación fue el precio a pagar para la legalización, e incluso según algunos teóricos del tema, para que la democracia pudiera llegar y asentarse. También en la otra izquierda, la socialista se pagó un alto precio como el abandono del marxismo en su XXVIII Congreso así como también aceptar una monarquía en la que no creían; más jirones dejados por la izquierda en ese largo y tortuoso camino. De si valieron la pena esos esfuerzos existen diferentes teorías y al menos visto desde la perspectiva actual me temo que no, que eso trajo victorias electorales pero no ideológicas de fondo, no transformaciones profundas e inalterables de la sociedad.



Quizás otro de los debates abiertos: si debimos haber luchado por la ruptura en lugar de la reforma puede traer respuestas contundentes. No se puede dar marcha a tras el tiempo, pero parece que éste le da la razón a quienes defendieron la primera opción.

Pero se hizo lo que se hizo. Los dirigentes impusieron a las bases su pragmatismo, su “sensatez” y tuvimos que cargar con un peso muerto como la monarquía cuyo único papel importante, cuestionado por algunos, fue su actuación, pudiera parece que defensora del orden constitucional, la famosa noche del 23-F de 1981. Cierto es que en aquel momento los poderes fácticos heredados del franquismo (policía, guardia civil y ejército), que al no haberse dado la ruptura necesaria estaban totalmente incontrolados por el poder político, podían haber quebrado nuestra marcha hacia la democracia, pero aunque el rey no se hubiera puesto en medio, esa marcha era ya imparable, aunque reconociendo que nos habría costado más dolor y sufrimiento habríamos llegado igual sin él.

A partir de ahí su función ha sido meramente protocolaria, cada vez con menos poder y menos funciones, más allá de las simbólicas absolutamente prescindible en nuestro sistema democrático.


Pero como no estorbaba, como más allá de anécdotas o bromas estúpidas no originaba ningún quebradero de cabeza y teorizando que su costo no era excesivo, más aún en época de vacas gordas, orondas, nadie la cuestionó de una manera seria. Solo minorías provenientes de IU, especialmente en la época de Julio Anguita defendió su eliminación.

Durante muchos años la sociedad la valoraba entre las instituciones que gozaban de su máximo apoyo y respeto, pero en los últimos tiempos la cosa va siendo diferente. El incidente, del que nos enteramos precisamente la madrugada del 14 de Abril día que se conmemora la II República (¿casualidad o premonición?), supone la quiebra, puede que definitiva, de ese apoyo y respeto.

¿Cómo respetar y apoyar a un monarca que después de decir que no dormía pensando en los jóvenes parados, se iba a cazar elefantes en África de manera millonaria?

Un despropósito. Pero un despropósito tras otro realizado por quien y a menudo se intenta camuflar este hecho, es la máxima institución de nuestro país: el Jefe del Estado. ¿Cuántos de los que detentan este honor en Europa han tenido que dimitir debido a comportamientos inadecuados? En este caso nuestro Jefe del Estado sigue batiendo el record mundial de comportamiento inadecuado, la institución en su conjunto lo está batiendo en los últimos tiempos.

Luego ya no se trata de dilucidar si la monarquía es útil o no lo es, se trata de algo mucho más serio: de exigir que como el resto de los mortales asuma sus responsabilidades ante errores tan graves. Y eso no se soluciona solo con la abdicación sino con la supresión.



Merece una reflexión aparte la reacción de nuestros líderes políticos, especialmente en el seno de la izquierda. Excepto IU y dirigentes del PSOE como Tomás Gómez, Odón Elorza y Patxi López y eso les honra, existen silencios clamorosos. El PSOE si no quiere ir otra vez contracorriente debe liderar, ponerse al frente de la marea crítica sobre una institución que está constantemente traicionado, insultado a quienes dice representar. El libro de Pilar Urbano sobre el papel del monarca el 23-F le da la puntilla.

Es el momento de que esa izquierda reabra el debate sobre monarquía o república, defendiendo con claridad y contundencia que la primera institución, caduca, estéril y últimamente rodeada de comportamientos delincuentes no tiene cabida en nuestro futuro como pueblo.

¿Es la hora de la República? Indudablemente sí, éste es el  momento, éste el lugar donde haya una profunda reforma institucional para que lleguemos a ser una república moderna y democrática.

Habrá dificultades, tendremos que hacer un gran esfuerzo, es probable que con incomprensiones, manipulaciones e incluso agresiones, pero es el momento de ser valientes, de recuperar nuestras banderas demasiado tiempo ocultas, guardadas en desvanes ocultos. Para conseguirlo primero habrá que romper la inercia permisiva y a veces cómplice de nuestros dirigentes, pero está claro que la marea social nos acompaña y más pronto que tarde lo conseguiremos.

Termino con un grito que pido compartáis: ¡Viva la III República!


lunes, abril 7

A QUIEN CORRESPONDA (Con copia a mi partido el PSOE)


Escrito que se presenta públicamente el 7 Abril 2014.
Los abajo firmantes, víctimas directas del torturador José Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño, ante la vista pública convocada el próximo día 10 de abril en la Audiencia Nacional sobre su posible extradición a la Argentina para responder por los cargos presentados contra él, al igual que contra otros acusados de crímenes durante la dictadura franquista en el marco de la llamada “Querella Argentina”, nos consideramos moralmente autorizados y obligados a expresarnos por medio de la presente nota.
En estas fechas en que tanto se ha hablado de otras víctimas, resulta una vez más sangrantemente paradójico y chocante el trato discriminatorio, el desprecio tan sistemático al que seguimos siendo sometidas por parte de todos los poderes públicos las víctimas de la dictadura en nuestro propio país. Han pasado casi ya 40 años de la desaparición física del dictador, y sin embargo, una espesa capa de impunidad y ocultación sigue cubriendo los numerosos crímenes cometidos por aquel régimen hasta en sus estertores finales. Ni uno solo de sus perpetradores ha respondido por sus actos, ni una sola de sus víctimas ha sido oficialmente reconocida como tal.
Dado el tiempo transcurrido, muchas de las víctimas de la dictadura ya no pueden aspirar a que la verdad sea conocida o a recibir justicia y reparación por sus sufrimientos, puesto que han fallecido a lo largo de esta larga travesía de indiferencia oficial.

Sin embargo, también somos bastantes las víctimas y testigos directos que aún estamos aquí, comprobando no solamente como se nos niega nuestro derecho a la justicia, sino como muchos responsables de los crímenes que en algunos casos hemos padecido en propia carne gozan no ya de impunidad, sino incluso de puestos y prebendas oficiales. Y chocando una y otra vez contra el muro de indiferencia e hipocresía que los sucesivos gobiernos y estamentos judiciales han levantado para proteger a los criminales.
Todos los organismos internacionales de derechos humanos reconocidos nos dan la razón, los argumentos esgrimidos por el gobierno y la judicatura en nuestro país para cerrar todas las puertas a la investigación y apertura de procesos por los crímenes del franquismo, son flagrantemente inconsistentes frente a los tratados y la legalidad internacional, además de éticamente impresentables. Ni la prescripción, ni la amnistía son aplicables a los crímenes de lesa humanidad, ni la falacia de que estos crímenes se están ya investigando en España son otra cosa que burdas excusas para enmascarar la protección del estado a los criminales.

Un estado que se pretende respetuoso con los derechos humanos, pero que aún permite la pervivencia de innumerables vestigios públicos de homenaje a hechos y personajes del antiguo régimen, posicionando con todo ello a España en cabeza de los países más recalcitrantemente negadores de su propia memoria, como uno de los últimos reductos de la impunidad.
Hasta tal punto ha llegado la cerrazón y el empecinamiento de las autoridades españolas en su negativa a reconocer nuestro derecho a la verdad y la justicia, que nos hemos visto obligados a recurrir al principio de justicia universal ante crímenes de lesa humanidad, y buscar justicia fuera de nuestro país. Es algo que nos avergüenza como ciudadanos y que nos cuesta explicar a los jóvenes que no vivieron esos años y que no pueden asumir esta herencia infame.
Pero ni nosotros/as ni la mayoría de nuestra sociedad aceptaremos indefinidamente la mordaza y la venda impuestas; por el contrario, cuanto más tiempo pase sin hacerse justicia, mayor será el clamor, mayor el dolor y la indignación, y también mayor la culpa de los que nos intentan silenciar e ignorar.

Que quede bien claro: en este caso concreto, así como en el resto de casos incluidos en la Querella Argentina, las víctimas conocemos el crimen, conocemos al criminal, hemos denunciado y documentado los hechos, somos la prueba viva del delito, y mientras nos quede un soplo de vida llegaremos hasta donde haga falta para obtener justicia.
En consecuencia, exigimos de ese tribunal que no cierre la única vía que se que ha conseguido abrir tras todos estos años, y, ya que en nuestro propio país se nos niega la justicia que en derecho nos corresponde, permita que en aplicación del principio de justicia universal contra los crímenes de lesa humanidad, sea extraditado el torturador González Pacheco a la Argentina para responder de sus fechorías.


viernes, abril 4

“Billy el niño” debe ser juzgado y el PSOE debe exigirlo



Yo fui torturado por José Antonio González Pacheco, alías Billy El Niño en 1969 y 1970. Fue en mi época de lucha anti franquista, de militancia en el PCE en sus dos vertientes, la sindical a través de CC.OO. de Artes Gráficas, y estudiantil, en la Escuela de Telecomunicaciones de la Universidad Complutense de Madrid.

Escribo este testimonio porque el viernes 5 está citado a declarar en la AN, aunque solo sea a través de una argucia legal de extradición a Argentina para ser juzgado allí y lo hago para mover conciencias, o al menos para que a través de él se conozca una parte oscura de nuestra historia reciente.

En 1970 se estaba discutiendo el Estatuto para la Politécnica, y la izquierda lideró esa lucha, yo era representante de Teleco, y después de una reunión clandestina en Caminos, al salir camino del autobús paró bruscamente un Seat 124 negro a mi lado, supe enseguida lo que suponía aquello, bajaron dos policías de la temible Brigada Político Social, uno de ellos era “Billy el niño”. Creo que nunca se borrará de mi mente aquella cara. Ahora la he vuelto a ver de nuevo al saber que una jueza argentina pide su detención y enjuiciamiento, vuelven a mí los recuerdos de aquellos interminables días en la DGS, en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol. Aquel tétrico edificio que aún me produce escalofríos al pasar delante, por más que ahora sea la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.



En el camino unas cuantas, muchas, hostias, casi todas venidas de Billy, especialmente cuando me quejé de que las esposas me hacían daño, y el aviso de lo que vendría después. Reconozco que no fue miedo lo que sentí, quizás porque mis convicciones ideológicas eran tan profundas que estaba preparado para ello, incluso habíamos hecho un curso para saber cómo reaccionar y el ejemplo de compañeros cercanos como el indestructible Manolo Galán líder de comisiones de artes Gráficas impregnaban cada poro de mi cuerpo. Era una mezcla de rabia, impotencia, e incertidumbre. Luego recuerdo que ya en la tenebrosa celda mi única inquietud era que mi madre estaría preocupada porque no llegaba a casa, y así era porque en aquel tiempo cuando te detenían desparecías, no existía ninguna comunicación de este hecho a tu familia. 

Menos mal que mi novia de entonces, que también militaba en el PCE en Standard Eléctrica, imaginó dónde podía estar y se lo advirtió ya de madrugada, por eso acabaron en la terrible Dirección General de Seguridad descubriendo que me encontraba allí después de recorrer todos los hospitales de Madrid.

En ese lugar, en mí soledad, me preparé para lo que venía, había leído con detenimiento esas instrucciones que nos daba mi partido, y por nada del mundo podía dejar de dar la talla, ni podía, ni debía “cantar” nada, porque de eso dependían otros camaradas, y aguanté, aguanté duro, y quizás el aguantar entonces me haya hecho la persona que soy. Quizás en aquellos días, y en los que vinieron posteriormente en nuevas detenciones se forjó mi acero, me curtí definitivamente, es probable que me prepararan para aguantar los envites de la vida. Por eso ahora al ver su cara, al recordar sus interrogatorios, sus “métodos”, la bolsa, patadas, o golpes, los siento aún en mis carnes, en mi memoria y me repugna aún más la tortura. Desde aquí alzo mi voz contra ella, más aún si se llegara a practicar desde instituciones del estado.



Recuerdo cuando Billy “actuaba” dando fuertes golpes en mi nuca situado justo detrás mía y uno de sus compañeros de la cruel Brigada Política Social le decía “ten cuidado que se te va a ir la mano otra vez y te lo vas a cargar”, llegando a creérmelo. Resuenan esas palabras en mi mente, las heridas se reabren, las recuerdo como si fueran ahora, y cuando él respondía cínicamente “no importa, hacemos como con Ruano, lo tiramos por la ventana y decimos que se quería escapar”, rememorando así la muerte de otro compañero de lucha: Enrique Ruano supuestamente asesinado por aquel tiempo en los interrogatorios y luego lanzado por una ventana para taparlo.

Pienso en Enrique, en todos los Enriques que dejamos por el camino, en los abogados de Atocha, donde las casualidades de la vida también hicieron cambiar una reunión del PCE de Artes Gráficas que teníamos allí ese día. Quizás el destino me quería llevar hasta hoy para poder escribir estas líneas, que son, que quieren ser un homenaje a quienes lucharon a mi lado codo con codo en aquella negra época.

Hoy estamos en otro tiempo, pero esta tarde primaveral recuerdo aquellos momentos, aquellos días, aquellos interrogatorios brutales, aquellas gentes, aquellos asesinos, a mis compañeros de lucha, con sensaciones profundas, muy profundas, y alguna lágrima asomando por mis ojos ahora que he recuperado mi capacidad para llorar de emoción. Veo a quien fue mi abogada de entonces: Cristina Almeida con la que luego me unió una gran amistad, en nuestro despacho de la calle Españoleto de Madrid.


Solo espero y deseo que a esa “persona” -por denominarlo de alguna manera- que ahora conozco vive en Madrid, aunque pensaba que estaba refugiado en un país latinoamericano, tenga al fin lo que se merece.

Ahí tiene una inmensa responsabilidad mi partido, el PSOE, que aunque no fue capaz de hacerlo en sus años en el poder tiene ahora la oportunidad de liderar que se haga justicia con gentes que ahora militamos en su interior aunque en el momento de los hechos fuéramos comunistas. Que no exista un silencio cómplice de nuevo, que rompa con ataduras del pasado y esté en el lugar que debe situarse un partido de izquierdas. Se lo reclamo, se lo exijo, se lo exigimos todas y cada una de sus víctimas, no puede ni debe defraudarnos de nuevo.

Animo también al hilo de la solicitud de la jueza argentina a que todas aquellas personas torturadas por él alcemos la voz alta y clara, que perdamos por fin el miedo y el rompamos con el silencio.

miércoles, abril 2

Si se hunde el mundo que se hunda; Navarra siempre p’alante


Artículo publicado en DEIA el 2 Abril 2014

Éste es el título de una célebre jota insolidaria que suena en cada cena que se precie aquí por el viejo Reyno. Lo que viene a decir es que nada importa de lo que ocurra en el exterior de nuestra tierra si aquí las cosas pueden ir bien. No es ese el caso en los últimos tiempos y de ahí el dramatismo de escucharla al mismo tiempo que se observa el negro panorama que nos rodea.

Navarra ha dejado de ser la comunidad ejemplar en lo económico, en lo financiero y lo ha dejado de ser especialmente en todo lo referente al estado del Bienestar en proceso de disolución, de desmantelamiento allí y aquí. En nuestra tierra la crisis ha tardado en llegar un poco más que en el resto, gracias especialmente a que el monocultivo empresarial que gira alrededor de la todopoderosa Volkswagen ha mantenido el tipo, aunque el resto haya entrado en proceso de quiebra comenzando por el sector inmobiliario. Ése que como en el resto del estado ha crecido a la sombra y amparo del poder establecido, de la oligarquía política surgida alrededor de UPN.



Una oligarquía económica, financiera, mediática, incluso religiosa (a nadie se le escapa que éste es el feudo del Opus Dei, que como las meigas en Galizia, haberlas hailas aunque no se las vea) que ha convivido con un partido mayoritario, de poder casi absoluto que lleva 23 años en el poder, excepto la laguna del gobierno tripartito presidido por Javier Otano, que se encargaron de liquidar en apenas 12 meses, con la colaboración, resulta justo decirlo, de algún mangante y sus correspondientes compañeros de viaje.

Pero en los últimos años esa supremacía no habría sido posible sin la complicidad de quien se suponía era su sustituto natural desde la izquierda, el que podía representar la alternancia: un PSN absolutamente entregado con armas y bagajes, sumiso servidor de quienes son sus enemigos naturales.

Cierto es que en Navarra se conjugan dos contiendas fundamentales: la ideológica izquierda-derecha y la sentimental, la identitaria entre sus dos almas, la estatal y la vasca. Dos contiendas que no debieran ser incompatibles, al menos desde el prisma de la izquierda en la que debe predominar la primera, buscando puntos de encuentro con la segunda. Ése debería ser el futuro para una Navarra de progreso, para una Navarra que recuperara su justicia social, el reparto justo de la riqueza, la atención a los más débiles, el respeto a todos los derechos humanos, la pluralidad lingüística, cultural. Una Navarra con un pacto de entendimiento entre las izquierdas transversales, plurales. Una Navarra en definitiva en la que PSN, I-E, Bildu y Geroa Bai, se pusieran de acuerdo en lo que realmente nos une, aparcando las diferencias, o quizás mejor, buscando puntos de encuentro en ellas que permitan un gobierno alternativo, que haga recuperar la ilusión a una ciudadanía desencantada, cabreada y en una parte de ella absolutamente desmotivada.



Se intentó en 2007 (el famoso “Agostazo” de Pepiño Blanco), el PSN falló en el último instante, defraudó a propios y extraños dominado por el miedo escénico de lo que electoralmente se suponía -error, grave error- podía suponer un pacto con el mundo nacionalista, aunque éste fuera tan moderado como Nafarroa Bai. Eso le costó la dimisión a su líder Fernando Puras que al menos mantuvo su dignidad política, incluso retirándose de la vida pública en un gesto que le honra (desde estas líneas el reconocimiento y respeto), pero también un varapalo en la siguiente cita electoral. Al PSN  su política errática seguidista de UPN, le ha llevado a pasar de 19 parlamentarios a mediados de 1995, a 9 en apenas 20 años. Terrible consecuencia de la insensatez de sus dirigentes.

Ha vuelto a ocurrir ahora. El pasado 6 de Marzo se consumaba una nueva decepción, una nueva traición a la mayoría de la ciudadanía navarra, pero en especial a su base social. Nuevamente Ferraz, el PSOE, imponía su criterio después de un sainete digno del mejor Álvarez Quintero. Un despropósito lleno de “dimes y diretes”, de voy pero vengo, de mentiras, manipulaciones, canalladas de todos los colores y bastantes cobardías impropias de gentes de la izquierda. Nuevamente el PSN daba el paso atrás en el momento justo, para disgusto de muchos y alegría de los poderes fácticos asustados por la posibilidad de un futuro gobierno de progreso. Las presiones han sido muchas, de tintes deleznables en algunos casos, propias de gentes indignas que no merecen ocupar puestos de responsabilidad. Porque además en esta ocasión nadie ha asumido sus responsabilidades para escarnio de una actividad que debiera ser digna como la política.



Nuevamente una Yolanda Barcina todopoderosa emerge, se sale con la suya fortalecida por la valentía de mantener el tipo, cuestión esta muy valorada por los navarros del “p’adelante”. UPN mantenía el poder y los poderes más siniestros se salían con la suya. ¿Pero a qué coste?

A costa lógicamente del bienestar de la ciudadanía navarra que ve como su sanidad, su educación, las prestaciones sociales se van degradando con máxima rapidez. El desgobierno de una UPN en minoría está afectando gravemente a la estabilidad de Navarra y paradójicamente a medio plazo puede beneficiar a quienes teorizan que ésta sola no puede sobrevivir en este mundo tan convulso y que sería mucho más positiva una colaboración más intensa con Euskadi. El cazador cazado, los navarristas dándole la razón a los nacionalistas, curioso final para éste culebrón.

Éste pasado lunes se cumplía el último día para poder convocar elecciones anticipadas coincidiendo con las europeas del próximo 25 de Mayo. Yolanda Barcina, la única capacitada para hacerlo una vez fracasado el intento de moción de censura, ha decidido no hacerlo aludiendo a que “su gobierno da confianza y estabilidad”, una broma de mal gusto. Nuevamente han primado más sus intereses personales, los intereses partidistas de alguien que se aferra al sillón de manera irresponsable, que los del pueblo navarro. En la jota han cambiado Navarra por UPN, o por Barcina. Si se hunde el mundo que se hunda, si Navarra se empobrece no importa, UPN siempre p’adelante. Lamentable decisión que tendrá un coste incuantificable pero indudable para las navarras y navarros.



Ahora doce meses de incertidumbre, porque solo el apoyo nuevamente del PSN puede darles mayorías suficientes para llevar adelante este empeño. Todo puede ocurrir con éste partido a la deriva, dirigido por un grupo de traidores que al igual que ella sólo miran su interés personal, su apego al sillón. Pero esos doce meses no solo van a pasar una peligrosa factura a Navarra, también pueden ir sedimentando nuevas mayorías de cara al futuro y quizás dentro de un año ya no haga falta el apoyo del PSN para el cambio tan deseado. Será una mala noticia, para nosotros los socialistas y también para el futuro de una comunidad que necesita como el agua acuerdos transversales, plurales que acaben con las dos trincheras actuales.

Quizás la única alternativa para que eso siga siendo aún posible será que las gentes socialistas más sensatas sean capaces de crear una nueva alternativa creíble que recupere la dignidad perdida, la confianza de un electorado en desbandada, que le doten de la ideología que jamás debió abandonar.  Desde dentro, o si esto no es posible, desde fuera.


El futuro es mañana pero hoy la insensatez ha situado a Navarra al borde del abismo. Esperemos que no caiga por él.