viernes, octubre 10

EXIGIENDO DIMISIONES...



Ante un silencio que puede parecer cómplice del PSOE, la corriente Izquierda Socialista da la cara:

COMUNICADO DE LA CORRIENTE “IZQUIERDA SOCIALISTA” DEL PSOE
ANTE LA CRISIS DEL ÉBOLA

Izquierda Socialista, corriente de opinión del PSOE, compartiendo la decisión de su Secretario General y de la Ejecutiva federal del Partido de pedir responsabilidades “al más alto nivel” por la crisis del ébola que actualmente afronta la sanidad española, considera que es necesario que la asunción de responsabilidades políticas por los despropósitos acumulados en la gestión de dicha crisis tenga lugar cuanto antes por parte de las cargos públicos que en diferentes gobiernos del PP han mostrado su incompetencia o, lo que es peor, una impresentable arrogancia con la clara pretensión de encubrir sus propios fallos. 

La ministra Ana Mato, haciendo patente una vez más sus déficits al frente del Ministerio de Sanidad, no sólo es incapaz de liderazgo alguno coordinando las respuestas de la sanidad española ante los riesgos de una enfermedad infecciosa como el ébola, sino que ha evidenciado su nulo interés en llevar adelante ante la ciudadanía una política de comunicación y transparencia como la que las circunstancias reclaman. A pesar de formar parte del gabinete de crisis recién creado y presidido por la Vicepresidenta del gobierno, la dimisión de la ministra de Sanidad aparece como condición para las medidas que políticamente hay que adoptar para controlar y atajar los riesgos en torno al ébola a los que hace frente la sociedad española. 

También es ineludible que dimita cuanto antes el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, habida cuenta de que se ha descalificado a sí mismo con sus injustas declaraciones culpabilizando a la auxiliar de enfermería Teresa Romero, hoy en estado grave, de las actuaciones que, desarrollando sus tareas al cuidado de otro enfermo de ébola, le han supuesto contagiarse de la enfermedad. Tal comportamiento de quien debía estar al frente de una política sanitaria que fuera no sólo eficaz, sino humanamente digna, muestra que dicho consejero es en sí mismo un obstáculo para afrontar la crisis actual y no cabe, por tanto, sino su dimisión o cese. 
Sin alentar de ninguna manera alarmismos innecesarios y apoyando todo lo que razonablemente haya que hacer, el PSOE comparte el sufrimiento de las personas afectadas y las preocupaciones de la ciudadanía, como las que expresa la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública y el Sindicato de Enfermería. 

Por ello debe elevar su voz para recoger lo que es clamor ciudadano en cuanto a responsabilidades políticas que han de plantearse sin dilación y exigir la dimisión de las personas que ocupan los dos cargos mencionados. Por la salud de todos y por salud democrática.

José A. Pérez Tapias
Juan A. Barrio de Penagos
Vicent Garcés
Madrid, a 10 de octubre de 2014


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