martes, septiembre 16

¡NO EN MI NOMBRE!


Artículo aparecido en PUBLICOSCOPIA el 16 Septiembre 2014.

En los últimos años la corrupción, ese cáncer que corroe una práctica que debiera ser noble y limpia como la política, se fortalece, se agrava por momentos agrandando el abismo que la separa de una ciudadanía que comenzó por sorprenderse, para pasar a la indignación y cabreo actual.

Las gentes que llevamos muchos años en ella, que estamos en política, no somos políticos, o sea no vivimos de ello, nos sentimos abrumados, hastiados, bajo la suposición injusta de que todos somos iguales.

No es nuevo, no ha aparecido en estos últimos años y además afecta a todos los partidos que han tenido o tienen cuotas de poder. Desde la democracia comenzamos a saber de ella por el caso de financiación ilegal del PSOE, el denominado “caso Filesa”, para continuar con uno que tiene bastante de esperpento como fue el del “hermanísmo” de Alfonso Guerra, más corruptela que corrupción, culminando esa etapa con uno que nos pilló muy de cerca: el doloroso de Urralburu, Roldán y Otano que convulsionó Navarra en los años 90. Después la vergüenza de los fondos reservados y otros que llevaron al PSOE a la debacle.

“Pecata minuta” vistos desde hoy en día en el que las cifran se disparan y los partidos afectados también. Gürtel, ERE en Andalucía, Bárcenas, Blesa iban incrementándolas de manera vergonzosa y exponencial, culminando con el reciente caso que afecta a la familia Pujol en el que las cantidades desfalcadas, supuestamente robadas sería mejor decir, llegan a su cúspide.



Miles de millones de euros en total con los que la crisis en éste país no sería la misma, con los que no habría hecho falta realizar los recortes, las agresiones al Estado del Bienestar que desde el PSOE en la última etapa de Zapatero y con el PP estos últimos tres años se han producido.

¿Cuántos hospitales no habrían tenido que recortar sus servicios, cuantos colegios no tendrían que ver mermada la atención a su alumnado, cuántos puestos de trabajo no se habrían perdido, cuántas necesidades se habrían atendido?

Quizás suene fuerte esto, pero podrían ser considerados como casos de crímenes de guerra, de lesa humanidad y probablemente debieran tener el mismo tratamiento (en alguna ocasión se ha hablado de ello), que cuando al finalizar la II Guerra Mundial se creó un tribunal específico para los realizados en su desarrollo: El de Núremberg.

Un tribunal de excepción para juzgar a quienes con sus prácticas delincuentes han esquilmado nuestro país y como consecuencia de ello han traído dolor y sufrimiento a millones de ciudadanos y ciudadanas. A quienes lo han hecho y a sus cómplices, porque resulta difícil entender, especialmente en algún caso, que se haya producido sin que mucha gente en el vértice del estado haya mirado para otro lado.

Casos que afectan especialmente a PP, PSOE, CiU y sus gobiernos y en menor medida a IU, UGT (aún se recuerda el caso de su inmobiliaria) y CC.OO., con serias ramificaciones que llegan hasta la misma Jefatura del Estado a través de Urdangarín y el no aclarado “caso Corina”.



Pero quizás el último aparecido, el referente al supuesto enriquecimiento ilícito de la familia Pujol, sea el paradigma de todos ellos. Un caso que lleva dentro todos los ingredientes más terribles y denunciables de la corrupción política, en la política.

Se calcula que la familia Pujol habría podido desfalcar, ¿o robar? 18.000 millones de euros nada menos, durante más de 30 años. ¿Cómo se puede conseguir a través del tráfico de influencias políticas una cifra tan brutal? Desde luego seguro que con la complicidad de decenas, centenares quizás, de empresarios, altos dirigentes políticos del gobierno de Catalunya, pero también de España durante los mandatos de Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy.

¿Es posible que tanto el PSOE como el PP lo conocieran, lo hayan consentido por acción u omisión? ¿Que este robo a manos llenas se haya producido con el fin de contar con el apoyo en unos casos, o el silencio en otros de CiU, o lo que resultaría lo mismo, de Catalunya? Porque ha habido momentos en los que Pujol, su familia, CiU, han sido Catalunya.

Las últimas filtraciones de los SMS cruzados entre Victoria Álvarez ex pareja de Pujol hijo y el jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, son absolutamente reveladores.
O sea que resulta probable que éste caso de corrupción extrema haya contado con la complicidad, el silencio, de las cúpulas de los principales partidos estatales.



¿Indignidad, vergüenza, insensatez, irresponsabilidad? Quizás todo ello, a lo que habrá que añadir en algún caso, traición. Traición a los ideales, a la afiliación, a la base social que está sufriendo como consecuencia de esta ignominia. Traición a nuestros ancestros, a nuestras raíces. Una traición que merece un explicación y a continuación decisiones políticas de calado.

En el caso del PSOE, partido en el que milito, empezar porque el actual SG, Pedro Sánchez, que cada vez que abre la boca desde su campaña  reitera la exigencia de regeneración en su seno, abra de inmediato una comisión de investigación interna exhaustiva, que depure responsabilidades hasta sus últimas consecuencias.

Si dentro del socialismo español, alguien, o muchos, han sabido de este escándalo y lo han ocultado, no han tomado medidas en aras de las manipuladas “razones de estado”, deben ser repudiados y expulsados fulminantemente.

Pero independientemente de ello y para que no exista la mínima duda, desde estas líneas digo alto y claro que: NO EN MI NOMBRE! No voy a ser cómplice de esta canallada y animo a mis compañeras y compañeros a lanzar el mismo grito.

No en mi nombre ser cómplices por omisión de ningún caso de corrupción y mucho menos de éste. No en mi nombre callarme ante la sospecha o certeza de que así sea. No en mi nombre aceptar la suciedad en política con mi silencio.

No en mi nombre…………


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