domingo, marzo 16

12 de abril: Alegato por un cambio profundo



Publicado en GARA y Diario de Noticias de Navarra.

Compañeras y compañeros, queremos escribiros un texto. Un texto en el que vamos a hablar de política. De política grande, como la que estamos haciendo en la Asamblea por el Cambio Social en Navarra.

Hace mucho tiempo que la política, la actividad más noble y necesaria que hay en la sociedad, se la hemos dejado a unas pocas personas. ¡Y así nos va! De esas pocas personas, un grupo muy reducido tiene mucho poder, y el resto tiene muy poco poder. Y ese grupo muy pequeño hace lo que le manda un grupo mucho más pequeño aún que nadie ha elegido nunca, ni siquiera formalmente, ni siquiera en unas elecciones de sainete: son los poderes financieros y los grandes grupos económicos.



Como decíamos, el resto de políticos tienen muy poco poder y están metidos en una ruleta de ritos, rutinas, competición y votos. Demasiado alejados de la gente durante la mayor parte del tiempo y demasiado obsesionados con ganar nuestros votos en las próximas elecciones. Aunque cueste reconocerlo, sobre todo a ellos, hacen “pequeña política”. La política grande la estamos haciendo la gente de abajo, la gente corriente y decente. La hacemos cuando nos reunimos y tratamos de organizarnos para cambiar este cada vez más horroroso e injusto mundo. Cuando nos juntamos gentes de distintas sensibilidades porque nos estamos haciendo conscientes de que cada grupo por su lado no podemos ser capaces de cambiar de raíz este mundo. Cuando salimos juntas a la calle.

Esta política grande se tiene que extender por toda Navarra y por todos los rincones de la sociedad. Porque quienes nos están saqueando y amargando la existencia se tienen que enterar. Se tienen que enterar de que tenemos mucho más poder que ellos. Ellos son muy poderosos, pero son muy pocos y son indecentes y criminales. En cambio, nosotras y nosotros somos la inmensa mayoría y nos importa la gente, toda la gente. Mientras ellos quieren todo para ellos, nosotros queremos “para todos todo y nada para nosotros”, como dice el lema zapatista. Pero, para hacer efectivo nuestro poder, nos tenemos que enterar también nosotras de que lo tenemos. Y esa es nuestra tarea. Grande y difícil, pero la única que nos puede salvar. Es la gran política: reunirnos, reflexionar y debatir conjuntamente, organizarnos desde abajo en un gran auzolan, movilizarnos juntas cada vez más y de formas diferentes, cambiarnos y cambiar estructuras, dinámicas y formas de vida...



¡Se puede, si queremos! El querer, la voluntad, es fundamental para lograr nuestra fuerza. Y necesitamos mucha más de la que tenemos. Tenemos que dar un giro a nuestro trabajo. Necesitamos darle más importancia a esta gran política y bastante menos –aunque sin despreciarla en absoluto- a la pequeña política. El poder debe estar en la sociedad organizada y cooperativa. Y las instituciones deben ser una herramienta de la gente, de esa sociedad. Darle la vuelta: tiene que mandar la gente a los políticos, no al revés.

Si lo enfocamos así, algún día nos vamos a enterar de nuestro gran poder, y entonces ellos se van a enterar. Parafraseando a Monedero, se van a enterar de los asesinatos de la gente a la que hacen morir 10, 15 o 20 años antes porque la han dejado sin trabajo y sin medios para cuidarse. Se van a enterar de la gente que asesinan de hambre por su avaricia. Se van a enterar de la desesperación de muchas familias y personas que no saben si van a poder comer mañana. Y de los niños y las niñas que no van a poder crecer adecuadamente por las penurias en los años de su desarrollo. Se van a enterar del sufrimiento de la gente desesperada que es empujada al suicidio porque los bancos y las instituciones a su servicio les echan de sus casas y les roban para siempre su futuro. Se van a enterar de los asesinatos de las mujeres que han perdido su vida y su dignidad porque el sistema les empuja a ser sumisas, débiles o prostitutas; o porque les roban el derecho a abortar en condiciones. Se van a enterar de los asesinatos de los compañeros y compañeras que mueren en el Estrecho o en muchos otros estrechos. O de la gente que matan en sus odiosas e innumerables guerras. Se van a enterar del destrozo que supone para la vida de los y las jóvenes el que les dejen sin futuro y sin un proyecto digno de vida. Se van a enterar de los asesinatos de gente que es obligada a respirar aire sucio, a comer alimentos envenenados o a beber agua contaminada. Se van a enterar…



Y vamos a sumar todos los asesinatos y todo el sufrimiento y ¡se van a enterar! ¡Se tienen que enterar de que no se lo vamos a seguir permitiendo! Cambiará el miedo de bando, ¡tiene que cambiar! Y entonces se hará justicia. Justicia social y de la otra. Pero para eso nos tenemos que enterar nosotros y nosotras de nuestro poder y de qué es lo principal y qué lo secundario. Y tenemos que cambiar y participar, organizarnos y movilizarnos todas juntas y cada vez más.

El día 12 de abril empezaremos en la Plaza del Castillo. Pero eso sólo debe ser el comienzo. Hay que hacer que la siguiente sea pronto y seamos más. Y la siguiente, más aún, y de forma cada vez más transversal e inclusiva. Y seguiremos trabajando cada día y cada vez más gente hasta que consigamos que se enteren de que el poder lo tenemos la gente decente. Se van a enterar, porque pronto nos vamos a enterar también nosotras y nosotros del inmenso poder que tenemos cuando vamos todas juntas. ¡Claro que podemos, si realmente queremos!

Por Iñaki Arzoz, Javier Echeverría, Jesús Garijo, Tere Sáez y José Luis Úriz


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