martes, diciembre 30

¿Qué nos traerá el 2015? Posibilidades y deseos


Artículo publicado en DEIA el 30 Diciembre 2014. Quince años de colaboración en éste periódico dan para mucho, más de 300 artículos nada menos. Echo una mirada atrás y recuerdo tantos momentos difíciles y tantos amigos que han quedado en el camino, Enrique Curiel, Ernest Lluch, Juan Mari Jáuregui....A ellos dedico éstas reflexiones.

Escribo éste artículo sabiendo que hace 15 años (número redondo) que colaboro con Deia. Años intensos en los que sólo leyendo las decenas de escritos se podría tener una visión de todos aquellos acontecimientos que nos han emocionado, indignado, sorprendido, o incluso seducido durante ése tiempo. Volviendo la mira atrás uno se da cuenta de los mucho que han cambiado las cosas, algunas para bien y otras indudablemente para mal. Reconozco la satisfacción, que espero y deseo sea mutua, que me ha producido ésta colaboración, siempre desde el respeto incluso cuando existían discrepancias y ojalá dure muchos años más.

Ahora a las puertas de un nuevo año y finalizando el 2014 desde mis 66 años creo que es el año más negro vivido en nuestro país desde la democracia, e incluso me recuerda en algunos aspectos la parte final del franquismo. La sensación de agobio, de agresión, de recortes de derechos y libertades, de intento de amordazarnos, de reprimir las legítimas protestas a través de la recientemente aprobada “Ley mordaza”, de corrupción y corruptelas, de parálisis de la izquierda, que de momento ni está ni se la espera, incluso una cierta impotencia que demuestra la mayoría de la sociedad, nunca se habían dado con anterioridad.

Por eso este 2014 lo califico copiando a los antiguos romanos como “annus horribilis” por su trayectoria y por la devastación que ha dejado a su paso.
Ahora comienza un nuevo año, el 2015, cada inicio solemos en privado o en público, en lo personal o colectivo, pedirle al recién nacido una serie de deseos que a menudo suelen chocar con la dura realidad. Éstos son los míos en el corto y medio plazo y también aquí y allí.

Ha sido éste que termina el año más duro de ésta larga y cruel crisis, año de más recortes de derechos, la derecha está consiguiendo dejar el Estado del Bienestar bajo mínimos llevando a miles de familias, a millones de ciudadanos a un estado de desesperación. Leer que en éstos momentos casi seis millones de ciudadanos y ciudadanas demandan un empleo imposible y cuando lo consiguen es casi en situación de esclavitud, que muchas de esas familias viven de la caridad, o que miles de nuestros jóvenes más preparados se ven obligados a emigrar, que demos uno de los índices de desnutrición infantil más elevados de la UE, que los suicidios como consecuencia de esta terrible situación se disparan, o que los desahucios obligan a muchas gentes a abandonar sus casas de toda la vida, produce sonrojo, vergüenza e indignación.

 Escuchar a ciertos canallas que nos gobiernan decir sin ruborizarse que lo peor ya ha pasado y que serán éstas las primeras navidades sin crisis y repletas de alegría cuando al salir por la calle te das cuenta de todo lo contrario te conducen a un deseo irrefrenable de abofetearles y echarlos a patas de un poder que no merecen.

Una derecha prepotente, que intenta humillar a la ciudadanía con su poder absoluto, apoyada en una legitimidad en las urnas ya perdida, dilapidada, impregnada de corrupción hasta las trancas, dominada, cómplice de los siniestros poderes fácticos, económicos, financieros, religiosos, de los poderosos lobbies comunicativos causantes de éste crimen contra la humanidad.

Quizás con el tiempo sea posible una nueva situación que conduzca a exigir sus responsabilidades, incluso a crear un nuevo Tribunal de Núremberg II que los juzgue y los condene, por éstos delitos sí a pudrirse en las cárceles. Un juicio por atentados a la humanidad, por crímenes sobre ella.

Parecía que eso sería posible desde un proceso revolucionario novedoso que trajera una ruptura radical con éste régimen, pero la aparición de un fenómeno político como Podemos ha reconducido esa situación explosiva hacia una solución de corte electoral. ¿Cuánto de experimento provocado para reconducir la peligrosa situación en la que se encontraba éste país hace sólo apenas doce meses, tiene ésta irrupción sorpresiva? Algún día alguien se atreverá a analizarlo con un mínimo de rigor.

Pero la realidad es que la ilusión que he creado ése lenguaje fresco, a menudo contundente, próximo en una parte de la ciudadanía he tenido consecuencias balsámicas tranquilizando lo ánimos con la esperanza de que ésta vez sí ese cambio radical se puede dar, que la revolución prevista a finales del 2013 puede adquirir un aire pacífico a través de los votos.

Eso tiene un punto de peligrosidad si realmente ese milagro se produce, si una fuerza novedosa, inexperta se hace con el poder en las próximas citas electorales y en la práctica también es incapaz de reconducir la situación. La frustración que traería como resultado un fracaso del experimento Podemos podría  provocar una reacción revolucionaria más seria, incluso incontrolable. Que tengan mucho cuidado los poderes fácticos si provocan el fracaso de un gobierno de cambio, porque puede ser mucho peor para sus intereses el remedio que la enfermedad como dice el dicho popular.

 También queda la incógnita de por dónde caminará el nuevo PSOE liderado por el populista Pedro Sánchez. Si es capaz de reconducir su senda por la izquierda, abriendo la posibilidad de colaboración y acuerdo con el resto de las fuerzas de la izquierda transversal, puede y debe ser clave en el nuevo panorama que se va a abrir. Incluso si es capaz de recuperar la confianza de una parte de su electorado que le estaba abandonando en masa, si abre un periodo creíble de regeneración sería posible.

Si acepta las tesis que le vienen de su ala izquierda, cada vez con más peso a través de Izquierda Socialista, como la aceptación del derecho a decidir de la ciudadanía y los pueblos, abrir un nuevo proceso constituyente que lleve a un cambio profundo de la Constitución hacia un estado federal plurinacional, creación de una banca pública, supresión del artículo 135 de la actual Constitución impuesto por la Troica, giro a la izquierda, manifestarse contrario al oscuro Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU., apostar por medidas que consoliden el paralizado proceso de paz y otras cuestiones parecidas, puede darle el impuso necesario para incluso liderar ése cambio, primero en las municipales y autonómicas y posteriormente en las generales. Ésa es la clave de la solución, un cambio por pacto entre PSOE y Podemos al que se sumen IU, ERC, Bildu o Bloque, liderado por ese nuevo PSOE.

En lo referente a éstas tierras también el cambio puede y debe ir en ésa dirección. Cada vez resulta más evidente que la sociedad vasca, navarra e incluso la del resto del estado no se escandalizaría por acuerdos programáticos y de gobierno entre socialistas y la izquierda abertzale y con esas condiciones incluso por soluciones novedosas de colaboración entre Euskadi y Navarra, políticas penitenciarias adecuadas al final del proceso de paz y la reconciliación, incluso explorar nuevas experiencias audaces como la Euro región que ya avanzaba el propio Lehendakari Ibarretxe.


Mención aparte es acabar con la nefasta época de colaboración de una afortunadamente desaparecida Yolanda Barcina y quien le puede acompañar en breve Mariano Rajoy. Los ataques al autogobierno de Navarra, los constantes recursos al Tribunal Constitucional de las leyes aprobadas en el Parlamento de Navarra acabarían si ese cambio se produce. La pluralidad de la manifestación habida en Iruña hace unos días reclamándolo evidencia que vamos en la buena dirección. Allí movimientos sociales, sindicatos plurales, o partidos de la izquierda, desde socialistas a la izquierda abertzale, Podemos, o Izquierda-Ezkerra caminaron codo con codo en un clamor ciudadano a favor de ese cambio.

Sería un error intentar excluir al socialismo del mismo, siempre claro está que éste cambie su rumbo de manera radical. El cambio, también en Navarra debe tener componentes de acuerdo entre las izquierdas transversales. Un cambio que apueste por el respeto al autogobierno y la colaboración con Euskadi incluso con medidas parecidas al Órgano Común Permanente aprobado en 1996.

Llega un nuevo año, un 2015 que viene cargado de deseos de cambios profundos, que consigan acabar con la pesadilla de los últimos cinco. Una años de ilusión y de nuevas expectativas, de nuevas experiencias. Ojalá se cumplan, ojalá ésta vez sí seamos capaces de recuperar el terreno perdido, los derechos, la esperanza en un futuro mejor. Ojalá…………….


¿Después del 31 qué?


Artículo publicado en Publicoscopia el 30 Diciembre 2014

Ahora a las puertas de un nuevo año observo el 2014 como el más negro vivido en nuestro país desde la democracia, e incluso me recuerda en algunos aspectos la parte final del franquismo. La sensación de agobio, de agresión, de recortes de derechos y libertades, de intento de amordazarnos, de reprimir las legítimas protestas a través de la recientemente aprobada “Ley mordaza”, de corrupción y corruptelas, de parálisis de la izquierda, que de momento ni está ni se la espera, incluso una cierta impotencia que demuestra la mayoría de la sociedad, nunca se habían dado con anterioridad. Por eso se puede definir copiando a los antiguos romanos como “annus horribilis” por su trayectoria y por la devastación que ha dejado a su paso.

2014 ha sido el año más duro de ésta larga y cruel crisis, año de más recortes de derechos, la derecha está consiguiendo dejar el Estado del Bienestar bajo mínimos llevando a miles de familias, a millones de ciudadanos a un estado de desesperación. Leer que en éstos momentos casi seis millones de ciudadanos y ciudadanas demandan un empleo imposible y cuando lo consiguen es casi en situación de esclavitud, que muchas de esas familias viven de la caridad, o que miles de nuestros jóvenes más preparados se ven obligados a emigrar, que demos uno de los índices de desnutrición infantil más elevados de la UE, que los suicidios como consecuencia de esta terrible situación se disparan, o que los desahucios obligan a muchas gentes a abandonar sus casas de toda la vida, produce sonrojo, vergüenza e indignación.

Escuchar a ciertos canallas que nos gobiernan decir sin ruborizarse que lo peor ya ha pasado y que serán éstas las primeras navidades sin crisis y repletas de alegría cuando al salir por la calle te das cuenta de todo lo contrario te conducen a un deseo irrefrenable de abofetearles y echarlos a patas de un poder que no merecen.


Una derecha prepotente, que intenta humillar a la ciudadanía con su poder absoluto, apoyada en una legitimidad en las urnas ya perdida, dilapidada, impregnada de corrupción hasta las trancas, dominada, cómplice de los siniestros poderes fácticos, económicos, financieros, religiosos, de los poderosos lobbies comunicativos causantes de éste crimen contra la humanidad.

Quizás con el tiempo sea posible una nueva situación que conduzca a exigir sus responsabilidades, incluso a crear un nuevo Tribunal de Núremberg II que los juzgue y los condene, por éstos delitos sí a pudrirse en las cárceles. Un juicio por atentados a la humanidad, por crímenes sobre ella.

Ahora comienza un nuevo año, el 2015, y como en cada inicio solemos en privado o en público, en lo personal o colectivo, pedirle al recién nacido una serie de deseos que a menudo suelen chocar con la dura realidad. Éstos son los míos en el corto y medio plazo y también aquí y allí.

Parecía que el cambo deseable, exigible sería posible desde un proceso revolucionario novedoso que trajera una ruptura radical con éste régimen, pero la aparición de un fenómeno político como Podemos ha reconducido esa situación explosiva hacia una solución de corte electoral. ¿Cuánto de experimento provocado para reconducir la peligrosa situación en la que se encontraba éste país hace sólo apenas doce meses, tiene ésta irrupción sorpresiva? Algún día alguien se atreverá a analizarlo con un mínimo de rigor.

Pero la realidad es que la ilusión que he creado ése lenguaje fresco, a menudo contundente, próximo en una parte importante de la ciudadanía he tenido consecuencias balsámicas tranquilizando lo ánimos con la esperanza de que ésta vez sí ese cambio radical se puede dar, que la revolución prevista a finales del 2013 puede ahora adquirir un aire pacífico a través de los votos.

Eso tiene un punto de peligrosidad si realmente ese milagro se produce, si una fuerza novedosa, inexperta se hace con el poder en las próximas citas electorales y en la práctica también es incapaz de reconducir la situación. La frustración que traería como resultado un fracaso del experimento Podemos podría  provocar una reacción revolucionaria más seria, incluso incontrolable. Que tengan mucho cuidado los poderes fácticos si provocan el fracaso de un gobierno de cambio, porque puede ser mucho peor para sus intereses el remedio que la enfermedad como dice el dicho popular.

También queda la incógnita de por dónde caminará el nuevo PSOE liderado por el populista Pedro Sánchez. Si es capaz de reconducir su senda por la izquierda, abriendo la posibilidad de colaboración y acuerdo con el resto de las fuerzas de la izquierda transversal, puede y debe ser clave en el nuevo panorama que se va a abrir. Incluso si es capaz de recuperar la confianza de una parte de su electorado que le estaba abandonando en masa, si abre un periodo creíble de regeneración sería posible.

Si acepta las tesis que le vienen de su ala izquierda, cada vez con más peso a través de Izquierda Socialista, como la aceptación del derecho a decidir de la ciudadanía y los pueblos, abrir un nuevo proceso constituyente que lleve a un cambio profundo de la Constitución hacia un estado federal plurinacional, creación de una banca pública, supresión del artículo 135 de la actual Constitución impuesto por la Troica, giro a la izquierda, manifestarse contrario al oscuro Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU., apostar por medidas que consoliden el paralizado proceso de paz y otras cuestiones parecidas, puede darle el impuso necesario para incluso liderar ése cambio, primero en las municipales y autonómicas y posteriormente en las generales. Ésa es la clave de la solución, un cambio por pacto entre PSOE y Podemos al que se sumen IU, ERC, Bildu o Bloque, liderado por ese nuevo PSOE.

En lo referente a éstas tierras también el cambio puede y debe ir en ésa dirección. Cada vez resulta más evidente que la sociedad vasca, navarra e incluso la del resto del estado no se escandalizaría por acuerdos programáticos y de gobierno entre socialistas y la izquierda abertzale y con esas condiciones incluso por soluciones novedosas de colaboración entre Euskadi y Navarra, políticas penitenciarias adecuadas al final del proceso de paz y la reconciliación, incluso explorar nuevas experiencias audaces como la Euro región que ya avanzaba el propio Lehendakari Ibarretxe.

La pluralidad de la manifestación habida en Iruña hace unos días evidencia que vamos en la buena dirección. Allí movimientos sociales, sindicatos plurales, o partidos de la izquierda, desde socialistas a la izquierda abertzale, Podemos, o Izquierda-Ezkerra caminaron codo con codo en un clamor ciudadano a favor de ese cambio. Un cambio por la izquierda, un cambio de colaboración estratégica entre Podemos, PSOE, Bildu e IU.

Sería un error intentar excluir al socialismo del mismo como pretenden algunos, siempre claro está que éste cambie su rumbo de manera radical. El cambio debe tener componentes de acuerdo entre las izquierdas transversales.

Llega un nuevo año, un 2015 que viene cargado de deseos de cambios profundos que consigan acabar con la pesadilla de los últimos cinco.

Viene un año de ilusión y de nuevas expectativas, de nuevas experiencias.

Ojalá se cumplan…………….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Exparlamentario y concejal del PSN-PSOE y miembro de Izquierda Socialista)

Villava-Atarrabia 29 Diciembre 2014

martes, diciembre 23

Cuatro años sin Enrique Curiel, un hombre de paz, socialista de izquierdas



Artículo publicado en PUBLICOSCOPIA el 23 Diciembre 2014

Hace cuatro años fallecía un gran político, un gran amigo: Enrique Curiel. Una figura clave para entender nuestra historia reciente, escrita con su lucha antifranquista, pasando por su militancia en el PCE primero y en el PSOE hasta su muerte.

Sirvan estas breves y sentidas líneas como un recuerdo personal y político. Pretenden ser  sólo, y nada menos, un pequeño homenaje, mi reconocimiento, desde el cariño y respeto hacia quien compartí instantes diferentes de la historia de nuestro país, desde la lucha estudiantil de los 70, pasando por nuestra común militancia comunista, nuestro tránsito hacia el PSOE y en los últimos 25 años un esfuerzo común y continuado: el intento de conseguir la paz.

Era un político de los que se ven pocos hoy en día: inteligente, reflexivo, honesto, dialogante, de izquierdas de los de verdad, pero sobre todo era una excelente persona repleta de humanidad, de sentido común.

Quiero resaltar especialmente ese trabajo a favor de la paz, del diálogo entre diferentes e incluso entre muy diferentes como vía de entendimiento y por tanto de solución de conflictos. Algún día se escribirá esa historia, su historia, esa que he vivido con él en primera persona. Quizás algún día sea capaz de escribir el libro que ambos teníamos previsto lanzar a la opinión pública.



Se fue sin terminarla pero quiero y debo dejar constancia de ese esfuerzo, que espero sea reconocido algún día por quienes desde los diferentes lugares de la política tienen constancia de ello. Yo sí lo hago  desde un lado y otro de las orillas de este río de aguas cada vez menos turbulentas, en alguna parte debido a su esfuerzo construyendo puentes.

Nos deja su legado, especialmente sus numerosos escritos sobre el “problema vasco”, realizados con lucidez, audacia (no siempre comprendida) y generosidad, mucha generosidad, ésa que tanto necesitamos. También por cierto sobre el “problema catalán” muy en la línea de diálogo, negociación y acuerdo entre diferentes en los que coincidía con amigos suyos como el añorado Jordi Solé Tura.

Éste era su momento. Me consta que sabía que es el momento de la paz, que hemos iniciado la senda correcta hacia ella. Por eso cuando llegue, aunque no esté, le deberemos mucho a su trabajo estos años para conseguirla.

Durante esos 25 años se empeñó en un final sin vencedores ni vencidos,  consciente de que para llegar a él todos debíamos dejar “pelos en la gatera”, también de que lo más difícil sería la reconciliación desde el perdón y la generosidad, así como la búsqueda de soluciones audaces e imaginativas sobre el tema de los presos y exiliados.



En sus innumerables viajes a Euskadi y Navarra aprendió a conocer y respetar estas tierras, sus costumbres, su gastronomía, sus fiestas y sobre todo sus gentes. Se convirtió en un embajador que didácticamente intentaba explicar allí por donde iba el llamado “conflicto vasco”. En especial en su militancia socialista y en su trabajo como profesor de la Facultad de Políticas de Madrid. Algún día por cierto tendrá que explicar uno de sus alumnos, el ahora afamado Pablo Iglesias, cuánto de su éxito actual so lo debe a él a sus enseñanzas y consejos, pero tengo la sensación que ahora camina por la senda que Enrique le mostró, aunque él nunca quiso abandonar su militancia socialista a pesar de que no se reconociera su valía.

Gallego de nacimiento, madrileño de vivencia y vasco de adopción. Esas tres realidades le hicieron más comprensivo, sensato, mucho más que quien escribe estas líneas a quien achacó innumerables veces su actitud lenguaraz y libertaria. Ha sido la persona con quien más he discutido en mi larga vida, pero en esos debates, no siempre confluyentes, se fue fraguando una amistad inquebrantable que solo su muerte pudo romper.

Hoy seguro que analizaría cada paso dado por ETA, se felicitaría de los dados por la Izquierda Abertzale, discreparía de la parálisis del gobierno de Rajoy y probablemente, aunque esto no lo dijera públicamente, del de nuestro partido, del de Rubalcaba con quien tantas “aventuras” vivimos y también de Pedro Sánchez que tampoco termina de tener claro cuál es el papel del PSOE en el momento actual. Precisamente era al propio Rubalcaba a quien reportábamos, él en primera persona, cada paso dado, quien nos indicaba los pasos a dar, quien aprendió de sus indicaciones aunque después parecía haberlas olvidado.

Probablemente se habría visto profundamente decepcionado por lo ocurrido con la frustrada intervención de la Comisión Internacional de Verificación, con un acto que la desactiva definitivamente y posiblemente optaría por proponer que fuera la propia ONU la involucrada en supervisar, controlar y verificar el desarme de ETA. Intentaría convencer a propios y extraños de que resulta una medida eficaz, de consenso, para desbloquear la lamentable parálisis actual del proceso.



Enrique era un hombre de consenso, como se demostró en los firmantes de un artículo que escribimos a los pocos días de su pérdida. Santiago Carrillo o Nicolás Sartorius, con quienes compartió la dirección de un PCE en momentos convulsos unieron sus firmas a pesar de sus discrepancias, Txiki Benegas, Odón Elorza, compañeros en el PSOE junto a gentes tan diversas como Patxi Zabaleta, Xose Manuel Beiras, José María Mohedano o Fernando López Agudín. Una riqueza plural como la que mantuvo en su larga trayectoria política.

Agur Enrique, amigo y compañero, agur de nuevo en este cuarto año sin tí, adiós con el profundo dolor que me produce aún tu marcha.

Continuaré incansable como me reclamabas tu lucha, pero al mismo tiempo desde estas líneas vuelvo a alzar mi voz para reivindicar tu legado, para clamar por el reconocimiento de tu inmensa labor a favor de la paz. Quizás el Gobierno Vasco, el PSOE, o incluso la Izquierda Abertzale debiera recoger la iniciativa y subsanar este profundo olvido.


Cuatro años después de tu pérdida tu bandera sigue alzada….y seguirá….

martes, diciembre 16

¿De la revuelta a la revolución?



Artículo publicado en Publicoscopia el 16 Diciembre 2014

Reflexiono viendo las imágenes de la policía, eso sí vestida de color azul (eso que les dejamos hecho los socialistas: cambiar el gris por el azul), dando estopa a un día sí y otro también, en las manifestaciones, en los desahucios, en las protestas de los yayoflautas y me recuerda viejos, que creía superados para siempre. Bueno, cualquier comparación es odiosa pero me llegan imágenes de aquellas manis en el paraninfo de la ciudad universitaria de Madrid, o las más duras de los “saltos” que hacíamos por las calles de la capital, los “comandos” que llamábamos, organizados desde la sección universitaria del PCE con la colaboración de gentes de la FUDE y otros.

En aquel tiempo aquellas revueltas universitarias confluyeron con el despertar de una clase obrera dormida largos años. Los gritos de “obreros y estudiantes unidos” resonaron en la caverna del franquismo. Con mucho esfuerzo y grandes dosis de valor, ese del que hoy carecemos, quizás porque el miedo a perder lo poco que tenemos (mucho más que en aquel tiempo) nos atenace, nos echábamos literalmente a la calle arrinconando al régimen y favoreciendo su final.

Fueron días duros, muy duros, pero como aquel famoso libro que leíamos con asiduidad: “Así se forjó el acero” de Nicolas Ostrovsky, nos fuimos forjando a golpe de martillo, de palos, despidos, detenciones, torturas….y los pusimos contra las cuerdas. Con un par de cojones, pero también utilizando nuestros análisis, nuestras reflexiones, la fuerza de nuestras ideas.



Un franquismo que en estos momentos históricos vuelve, vuelve con más fuerza si cabe, porque esta vez viene “legitimado” por la fuerza de los votos, nada menos que una aplastante mayoría absoluta, en lo general, en lo municipal y en lo autonómico. Poder absoluto en la política, poder absoluto en lo judicial.

Ahora emerge de nuevo con fuerza, sin tapujos, sin máscaras, utilizando ese rodillo que a día de hoy parece ya ilegítimo para aprobar una ignominia en forma de norma, la denominada ya “Ley mordaza”. Apenas les queda unos meses pero siguen empeñados en que parezca que su salida se nos haga eterna.

Conviene ahora que quienes se quedaron aquel nefasto 20-N, esta vez de 2011, en su casa, o quienes cambiaron su voto propiciando, siendo cómplices en ambos casos de esta vuelta, lo recuerden la próxima vez que vuelvan a las urnas. Ya sé que estaban muy cabreados y con razón con una izquierda timorata y ramplona, que había traicionado a los de su clase pero entre lo malo y lo peor, pues que queréis, me quedo con lo malo.

Ahora han vuelto las revueltas, como en los finales de los 60 e inicios de los 70, liderándolas en ésta ocasión los movimientos sociales. Solo falta para completar la más poderosa arma que tenemos las izquierdas que los y las trabajadoras se unan a ellos. Que de nuevo resuene el grito “obreros y estudiantes unidos”. Sí, obreros, porque últimamente da un poco de pudor definirse como “obrero” a lo que es y ha sido siempre la clase machacada. La derecha nos ha ganado la batalla del lenguaje también en este tema, aunque ahora la antes poderosa clase media se esté proletarizando a marcha forzadas y referirse al proletariado hoy incluye a la mayoría de nuestra sociedad.



Quizás a la vista de ésta situación la revolución que hace años vimos por la tele en los países de norte de África, se tenga que abrir paso también en Europa. Grecia ha iniciado el proceso, le está siguiendo Portugal, también Francia y más recientemente una Italia gobernada por una izquierda de Renzi que parecía ilusionante.  Resulta curioso ver que ahora las izquierdas, Hollande en el país vecino o Renzi acaben suscitando las iras de su propia base social. Sería conveniente que los nuevos dirigentes de la izquierda de este país, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, o Alberto Garzón tomen nota y encabecen un movimiento, que si no lo hacen, les pasará por encima.

La táctica y la estrategia del pasado ya no sirven habría que advertirles a los tres y también a Toxo, o Méndez …., ahora vivimos un nuevo tiempo y o nos adaptamos a él o las masas, sí no os acojone decirlo, las masas, nos pasarán por encima.

Incluyo al líder de un movimiento ilusionante como Podemos, que algunos teorizan como un invento azuzado, potenciado, por el poder establecido para canalizar ordenadamente el cabreo creciente de la sociedad. Lo incluyo en la advertencia porque si no entiende lo que está ocurriendo, si se queda sólo en lo estrictamente electoral le puede ocurrir como al resto.


Quizás la izquierda, toda la izquierda, la antigua y la nueva deban entender que  utilizando los resortes de los análisis clásicos ya sólo queda pasar de la teoría a la praxis siendo capaces de encabezar las revueltas que cada día se dan en las calles del estado.


¿O quizás la revolución?

sábado, diciembre 13

Vuelvo al PSN-PSOE



Artículo publicado en Diario de Noticias de Navarra el 12 Diciembre 2014

El pasado mes el secretario de organización del PSN de Villava-Atarrabia me informaba que en el censo que el PSOE les remitió con fecha 24 de Octubre figuraba ya mi pertenencia al partido de ésta localidad donde resido nuevamente desde hace ya dos años.  Han sido 4 años de lucha para restablecer algo que jamás debió ocurrir. Mucha gente ha visto con extrañeza mi insistencia por volver a un partido en decadencia, en el que hasta ahora no se admitía mi militancia. Reconozco que esa insistencia ha provocado que haya sido realidad.

Vuelvo ahora en una nueva época que se inicia a raíz de un ilusionante Congreso Extraordinario que llevará a María Chivite a su Secretaría General, después de unos años de zozobra, decadencia, que casi nos llevan a la desaparición. Unos años oscuros de los que espero podamos considerar sólo como una pesadilla en el próximo futuro. Ojalá que en éste nuevo tiempo del PSN gentes que opinan como yo tengan la posibilidad de expresarse y realizar un trabajo para intentar que en Mayo el resultado sea menos desastroso de lo que las últimas encuestas nos pronostican.

Creo que ahora más que nunca las ideas de Izquierda Socialista, corriente de opinión del PSOE al que pertenezco hace 15 años, son más necesarias que nunca para el PSOE y para el PSN y harán bien nuestros dirigentes en contar con su ala izquierda en los próximos tiempos electorales. Es hacia ése lugar hacia donde deben ir dirigidas nuestras miradas, nuestra táctica y especialmente nuestra estrategia.



Vuelvo siendo el mismo que cuando forzosamente me marché, pensando lo mismo de una manera actualizada y en concreto que Arnaldo Otegi hizo un trabajo para llevar a la Izquierda Abertzale por la senda democrática, tal y como ha quedado demostrado en el transcurso de éstos años, motivo éste por el que fui expulsado.

Recordar que mi expulsión se produjo debido a que el día anterior al lanzamiento del cohete de inicio de la fiestas de Villava-Atarrabia, el 4 de Octubre 2010, hice una reflexión citando a cinco personas relacionadas con la política, algunas de ellas amigas, Odón Elorza, Montse Tura, Tomás Gómez, Patxi Zabaleta y Arnaldo Otegi, en éste caso con el comentario citado y textualmente: ”porque trabaja en el seno de Batasuna para llevarla por la senda democrática” Hoy en día nadie en su sano juicio duda ya de esa afirmación.

En ningún caso dediqué el cohete a Otegi como torticeramente se dijo, tal y como se puede comprobar por los centenares de personas medios de comunicación incluidos, que escucharon mis palabras

También sigo defendiendo, al igual que IS la necesidad de abrir un amplio proceso constituyente que nos lleve a una reforma de la Constitución que consolide un Estado Federal Plurinacional, con el respeto del derecho a decidir de la ciudadanía y los pueblos, que permita un referéndum sobre el modelo de Estado hacia la República, que elimine el actual artículo 135, en contra del Tratado de Libre Comercio, la necesidad del entendimiento y acuerdo entre las izquierdas transversales, la lucha por recuperar el Estado del Bienestar. Colaborar en finalizar de manera sensata, audaz y generosa un proceso de paz aún inconcluso.



Defiendo y defenderé en su seno que en Navarra sea posible un cambio desde el diálogo, la negociación y el acuerdo con el resto de las izquierdas transversales, incluida Bildu. Por eso las gentes de IS del PSN caminaremos este sábado codo con codo con el resto de fuerzas de progreso, movimientos sociales, partidos políticos y sindicatos a favor de que ése cambio se dé ya y que sea liderado por ese nuevo PSN que confío nazca el próximo sábado.

Creo en ese nuevo PSN, siempre he luchado porque emerja de nuevo incluso durante éstos 4 años con un breve tiempo de militancia en el PSC.
Precisamente agradezco desde estas líneas al PSC la generosidad de haberme acogido en su seno durante mi estancia en Catalunya, incluso participando como delegado, aportando enmiendas y propuestas en sus congresos. Agradezco a sus gentes, a sus dirigentes la generosidad tenida con un desplazado que venía con el dudoso “aval” de haber sido expulsado. Confiaron en mí, me abrieron sus puertas e incluso me situaron como cabeza de lista en las elecciones municipales.

Espero y deseo que desde la nueva dirección del Paseo de Sarasate se tenga esa misma ilusión, esa misma confianza para poder trabajar codo con codo en éste difícil momento, aunque en algunas ocasiones puedan existir discrepancias desde la lealtad.

Vuelvo por tanto al PSN con más ganas que nunca de trabajar y aportar propuestas y orientaciones para recuperarlo del estado de shock actual.

Vuelvo para integrarlo en esa izquierda capaz de traer a Navarra una nueva ilusión, un nuevo tiempo de progreso, recuperando nuestras señas de identidad, siendo fieles a nuestra ideología, a nuestra base social ahora decepcionada.

Aún tenemos tiempo de hacerlo, seguro que lo vamos a conseguir. Ahí me tendréis.

 José Luis Úriz (Afiliado al PSN-PSOE)

Villava-Atarrabia 26 Noviembre 2014


martes, diciembre 9

De la corrupción ética a la política. Táctica y estrategia



Artículo publicado en PUBLICOSCOPIA el 9 Diciembre 2014

Existe una corrupción política y otra ética, una corrupción económica, financiera y otra de principios, de modos y maneras. En mi opinión la segunda es más deleznable, más criticable y peligrosa que la primera siendo las dos condenables.

Reconozco que me indigna la que surge en la política, la económica pero mucho más si cabe la ética, la de los principios, esa gente, incluso que se define de izquierdas, para la que todo vale, la insidia, la filtración, la injuria, la mentira camuflada. Porque no hay peor mentira que una verdad a medias, la que está camuflada para engañar, o aquella que repite mil veces con la intención de que parezca verdad. Esa gente que se dedica a subvertir los valores, a ensuciar con la táctica del calamar, intentando utilizar las organizaciones en su propio beneficio.

Me indigna procesos de lapidación de compañeras y compañeros honestos sólo por el hecho de discrepar, o no seguir las directrices emanas del poder establecido. La persecución insana de quienes están en política sólo por sus principios, por una línea ideológica que intentan trasladar al ámbito del partido. Me indigna que se acuse de traicionar a ese partido precisamente a quienes defienden sus principios básicos y me indigna que se haga desde una forma de corrupción ética por quienes la practican y con quienes les jalean cual secta sin criterio.

Pero después de la tormenta llega la calma, los corruptos políticos, económicos van cayendo, pero los y las corruptos morales, éticos, de principios siguen ahí intentando destruir proyectos, impunes, inmunes. La lucha contra la corrupción pues tiene dos escenarios y el más peligroso, el que resulta más difícil de combatir es el segundo, precisamente porque el enemigo es difícilmente reconocible. La política es un reflejo de la sociedad, de sus enfermedades, de sus contradicciones, de sus modos y maneras, de sus maledicencias. Quizás tenemos una política deteriorada porque sea la imagen de una sociedad enferma.

Pero no sólo se puede entender como corrupción política lo ya enumerado, también el engaño desde los partidos políticos lo es. Estamos demasiado acostumbrados a que el papel todo lo aguanta y a la hora de elaborar las propuestas programáticas, las promesas electorales quienes las elaboran ya son conscientes en muchos casos de las dificultades de ponerlas en la práctica.


Esa diferencia entre teoría y praxis, entre lo expuesto antes de llegar a los diferentes centros de poder, sean del estado, autonomías o municipios y lo que se hace después también es corrupción ética, especialmente para las gestes que se definen de la izquierda.

Se suele decir que mentir, engañar para los cristianos es pecado pero para las izquierdas resulta simple y llanamente reprobable.

Últimamente al escuchar ciertas propuestas, especialmente económicas que parecen a simple vista sencillamente inalcanzables, irrealizables, pero que ilusionan a una sociedad ansiosa de escucharlas me asalta la duda de si en realidad quienes las diseñas o quienes las exponen están convencidos de esa imposibilidad o que aun sabiéndolo las plantean por puro electoralismo. De darse la segunda posibilidad también estaríamos en un caso claro de corrupción ética, de principios.

Es lo que algunos teóricos de la nueva izquierda definen como táctica para llegar al poder o al menos para conseguir unos resultados electorales mejores de los esperados. Es el trabajar a corto, sobre lo inmediato, olvidando que donde realmente se producen las verdaderas transformaciones es profundizando en la estrategia, en las propuestas de largo alcance que sirvan para cambiar una sociedad destrozada por la crisis. Esto también es corrupción ética porque olvidan a sabiendas la lucha por los derechos de la ciudadanía, el bien común en aras de un bien electoral.

Ésa forma de corrupción existe en el amor, en la amistad, en las familias, negocios, en los centros de enseñanza y lógicamente llegan hasta la praxis política. ¿Cómo combatirla? Sólo es posible de una manera: de frente, con valentía, con la verdad, con el ejemplo, la coherencia, el trabajo y las ideas, las buenas ideas. Será difícil derrotarlos y derrotarlas, sus reglas de juego son diferentes a las de la buena gente, su maldad es más poderosa que la bondad, pero con perseverancia, si no nos rendimos seremos capaces de conseguirlo.

He luchado, lucho y lucharé contra esa lacra, incansable, ligero de equipaje que es lo que más temen, de frente con nombre y apellido, dando la cara y estaré ahí frente a ellos y ellas aunque sea en minoría e incluso en soledad sin dar un paso atrás.

Quiero desde esta plataforma mostrar ésa indignación y denunciar a quienes desde la corrupción de los principios, de las mínimas prácticas de honestidad se dedican a ziriquear, a insultar, injuriar, calumniar cada vez que abren una boca incapaz de hacerlo para aportar ideas, propuestas, iniciativas, a poner palos en nuestras ruedas. Pero también a quienes lanzan cánticos de sirena, a quienes cual charlatán de feria pregonan soluciones mágicas que ilusionan para luego producir decepción y frustración ante su fracaso. Son un verdadero peligro y de alguna manera un enemigo a veces invisible que debemos combatir comenzando por su denuncia, desenmascarándoles.

Yo al menos no lo voy a consentir que se salgan con la suya con mi silencio.

Fdo. José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN militante de Izquierda Socialista)

Villava-Atarrabia 8 Diciembre  2014


martes, diciembre 2

¿Hacia dónde conducen el mercado de trabajo?


ARTÍCULO PUBLICADO EN PUBLICOSCOPIA EL 2 DICIEMBRE 2014

¿Qué es mercado de trabajo? Según las definiciones habituales se denomina mercado de trabajo o laboral al conjunto de relaciones mercantiles entre empleadores y personas que buscan trabajo remunerado por cuenta ajena. El mercado de trabajo tiene particularidades que lo diferencian de otros tipos de mercados (financiero, inmobiliario, de materias primas, etc.) principalmente en la cobertura de los derechos laborales y la necesidad de garantizarlos sistémicamente.

Incluso durante la negra etapa del franquismo se procuró hacer posible la conjunción de intereses entre empleador y empleado, aunque en los últimos tiempos, en especial en la negrísima etapa del gobierno de Rajoy, el equilibrio necesario se ha ido decantando peligrosamente a favor de los primeros.

El mercado de trabajo se ha ido desregularizando sistemáticamente a favor de los intereses del empleador convirtiéndolo en algo muy próximo al esclavismo, con ausencia casi absoluta de normas que protejan al empleado. No solo porque esas normas se han ido “flexibilizando”, también porque elementos tan importantes como los convenios colectivos han dejado de tener el peso que anteriormente tenían. Ahora ya casi todo vale y el mundo laboral se ha convertido en una selva dominada por los depredadores empresariales.

Es cuando menos curiosa la casualidad (¿o no?) de que precisamente cuando se había abierto un profundo debate sobre los efectos que la revolución científico-técnica tenía sobre el mundo del trabajo, haya surgido la crisis más grave de los últimos decenios. ¿Real o provocada? Quizás éste sería un asunto sobre el que la izquierda debiera reflexionar de manera más profunda.


Analizar los porqués: el paulatino envalentonamiento de una derecha crecida por efecto de una crisis que ellos mismos han provocado, pero también por una izquierda estatal, europea y mundial incapaz de reaccionar de manera mínimamente digna -ni está ni se la espera- y al mismo tiempo hacer un ejercicio intelectual sobre la evolución del trabajo y cuáles deben ser los parámetros de futuro para poder sobrevivir en esta selva cruel.

Éste análisis sobre el futuro del trabajo y de la clase trabajadora  -a pesar de ciertos intentos de los seguidores de Fukujama y su “final de la historia” la lucha de clases sigue vigente-,  se ha evitado de una manera consciente, al igual que hablar de las consecuencias de éste problema. Se podría decir que entre los teóricos existe una especie de “conspiración del silencio”, posiblemente presionados por círculos poderosos que desean que los trabajadores perciban el desempleo estructural que nos castiga, como una inevitable consecuencia de la crisis en la que estamos inmersos, eso sumado al miedo de los sindicatos a provocar el pánico de sus afiliados ante la perspectiva de un desempleo estructural inevitable. Sindicatos por cierto incapaces de dar una respuesta coherente y eficaz.

La crisis ha puesto de manifiesto ese miedo en los que saben e ignorancia en el resto, porque es difícil llegar a entender la complejidad de la misma y que la moderna tecnología y la evolución que se producen en estos campos, sin precedentes en la historia de la humanidad, permite mayores rendimientos con mucho menos mano de obra. En definitiva que lo que a principios de éste siglo XXI se percibía como un problema de difícil solución para el capital -conseguir que se acepte ese axioma- la crisis le ha está viniendo a resolver de una manera fácil y evidente.

Resulta por eso fundamental y prioritario que desde los partidos de la  izquierda, desde los sindicatos, desde su intelectualidad se abra un amplio debate sobre este asunto tratando de contestar a la pregunta que nadie quiere hacerse: ¿es el desempleo estructural un resultado inevitable de la 2ª Revolución industrial que estamos viviendo?,  ¿es la crisis un efecto provocado para evitar éste debate? y si así fuera ¿qué hacer desde una perspectiva de izquierda?


Ya en 1.930 Keynes lo anunciaba de forma profética: “Nos aflige una nueva enfermedad cuyo nombre no se había oído, pero acerca de la cual oiremos mucho en los próximos años, me refiero al desempleo tecnológico”.

Está claro para todos los analistas que ésta 2ª Revolución Industrial, basada en la aparición de la microelectrónica y la robótica, de la que estamos solo en su etapa inicial, está produciendo cambios revolucionarios en nuestra sociedad que tiene su origen en el uso de microprocesadores que en solo 30 años han multiplicado por cien su eficacia y potencia, con una caída en picado de su precio.

Utilizando técnicas no ya de análisis marxista , sino simplemente de sentido común, se llega a la conclusión de que todo esto significa una aceleración en la robotización y la informatización de los procesos productivos y de los servicios, y por tanto una reducción drástica de la mano de obra , no solo como consecuencia de la crisis económica como era habitual, sino fundamentalmente del resultado de los progresos tecnológicos y por tanto la generación de un desempleo estructural, que según algunos expertos como el premio Nobel de economía Leontief, cifra en una reducción del 25 % de la mano de obra a nivel mundial. Es ésta conclusión la que intenta ocultar el capitalismo y quizás para ello hayan provocado ésta crisis.

Ésta nueva revolución no debiera ser un desastre en tanto en cuanto se satisfagan ciertas condiciones para que resulte beneficiosa para toda la humanidad, porque como afirmaba Adam Schaff: “es un desafío al Jehová bíblico que condenó a los seres humanos a ganar el pan con el sudor de su frente. La automatización invalida esta sentencia, permitiendo al ser humano en lugar de realizar trabajos físicamente duros, liberar su actividad creativa para un desarrollo más pleno de su personalidad y de su realización”.

Por lo tanto la escasez de trabajo no debiera ser una maldición, sino la forma perversa de lo que puede y debe ser un beneficio potencial. Significa que la economía ya no va a necesitar que se trabaje a tiempo completo durante todo el año y por tanto que existe la posibilidad de disponer de una cantidad sin precedentes de tiempo libre.

La cuestión para la izquierda es luchar para permitir  que la sociedad en su conjunto se beneficie de ello. Esto requiere trabajar menos horas y con más trabajadores, para evitar que la maldición anterior se pueda transformar como está ocurriendo en el momento actual en: “No trabajarás”.

Para conseguirlo es necesario fijar una serie de condiciones que respondan a la pregunta que se hacía Lenin: ¿qué hacer? Qué hacer para asegurar la existencia de millones de personas que están condenadas a perder su trabajo y qué hacer para generar el empleo necesario para las nuevas generaciones que llegan.


Para contestar estas preguntas debemos partir de las siguientes ideas básicas, desde una posición nítidamente de izquierdas, obviando que existe una crisis que intenta evitarlas:

1.- El pleno empleo y la mayor igualdad social y económica, son objetivos más importantes que el crecimiento económico por sí mismo.
2.- Debemos priorizar el crecimiento económico en aquellas áreas que más beneficien a la población, que menos deterioren el medio ambiente y que corrijan los desequilibrios entre el Norte y el Sur.
3.- Hay que profundizar en las campañas para el acortamiento de las jornadas laborales, y como consecuencia por una redistribución de los puestos de trabajo existentes (trabajar menos para trabajar todos).
4.- Instituir una Renta Básica para todos los ciudadanos de un país, con la obligación para aquellos que no tengan empleo de participar en ocupaciones socialmente útiles.
5.- Fomentar la cultura del ocio y de la educación continua, trabajando en la idea de “disponer de tiempo libre es más importante que disponer de dinero”.
6.-  Está claro que los recursos necesarios para todo ello, deben venir de los fondos públicos provenientes de una nueva redistribución del PNB, mediante impuestos progresivos.
7.- Iniciar una campaña a nivel internacional para que el mayor número de personas tomen conciencia del problema.

El programa económico de Podemos reabre el debate. Es una de los elementos positivos que tiene ésta fuerza emergente, la de servir de revulsivo, de acicate al resto de las fuerzas de izquierdas. Lo que pasa es que algunas y algunos ya llevamos defendiendo una parte de sus propuestas en el PSOE hace muchos años. Bienvenidos al club y gracias por espolear a nuestro partido en un momento de somnolencia, obligando a recuperar nuestras señas de identidad de la izquierda.

Hacerse cargo de todos estos planteamientos es el deber de esa izquierda, desenmascarando la maniobra de despiste provocada por el capitalismo con esta crisis, porque de lo contrario la falta de cumplimiento de esta tarea significaría asumir una responsabilidad política y moral directa, convertirse en cómplices del desastre en que quedarán sumidas las próximas generaciones, desastre que resultará inevitable si dejamos su solución en manos de la derecha, o de los autodenominados social-liberales muy de moda en los últimos tiempos en el seno de la propia izquierda.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (miembro del PSN-PSOE y de Izquierda Socialista)
Villava-Atarrabia 30 Noviembre 2014


domingo, noviembre 30

SIDA, la lucha debe continuar.

En memoria de mi hermano Javi, otro año en mi recuerdo



1 de Diciembre, Día Internacional de la lucha contra el sida. Un día para reivindicar mayores esfuerzos contra esta cruel enfermedad, para reflexionar sobre lo que no hacemos bien, denunciar a los gobiernos que no se implican lo suficiente, o simplemente para recordar a nuestros muertos.

Precisamente en referencia a los recuerdos vuelvo la vista atrás al no tan lejano 1992, año en el que la pérdida de mi hermano por este monstruo, me hizo implicar de lleno con quienes llevaban años de una desigual lucha, en concreto con la Comisión Ciudadana Anti Sida. Recuerdo los esfuerzos por convencer al Parlamento de Navarra para que aprobaran medidas que intentaran frenar la expansión de la pandemia, o la terquedad de un Gobierno de Navarra empeñado en no entender, que el uso del preservativo era una de las medidas más eficaces. Incluso, no sin una cierta vergüenza ajena, aquel episodio que nos hizo ser noticia nacional, cuando descubrimos que el entonces Consejero de Salud había dado orden de quitar el preservativo de un kit anti sida cuya distribución se aprobó por dicho Parlamento, no sin una ardua lucha política.

No ha pasado demasiado tiempo de aquello, y aunque todavía hoy siguen existiendo reductos conservadores en nuestra sociedad, que defienden la abstinencia sexual como forma de evitar su contagio, algo hemos avanzado. Pero no conviene bajar la guardia, y síntomas de ello se detectan especialmente entre los jóvenes, por eso este 1 de Diciembre debe servir también para alertar a las autoridades de ese peligro. Ni un paso atrás en esta difícil lucha.

Hay que continuar igualmente con el apoyo a las víctimas, en un momento que tanto se habla de otras. Apoyo que debe ir dirigido no sólo a su atención sanitaria, también a la social, e incluso a la cultural o económica. Se ha avanzado bastante en este terreno desde 1992, pero aún nos queda mucho camino que recorrer.

Pero no podemos, no debemos, quedarnos sólo en la atención de los más próximos, tenemos que alzar nuestra mirada y dirigirla a la tremenda e injusta situación en el Tercer mundo, y en especial en ese continente masacrado por las guerras, el hambre...., y el sida: África. Sin olvidar el sudeste asiático, parte del Caribe y los países del este europeo.

Allí cada día más de 8.000 personas mueren de sida. Cada hora, cerca de 600 personas se infectan, y lo que resulta aún más dramático, cada minuto un niño muere a causa del virus. En África la irresponsable actuación de las industrias farmacéuticas impide, que los medicamentos genéricos que existen se puedan repartir al resultar mucho más baratos. Una forma de crimen colectivo, de genocidio encubierto que debemos denunciar contundentemente. Eso con la colaboración de sectores de la Iglesia Católica empeñados en hacer campañas irresponsables contra el uso del preservativo, afortunadamente la aparición de un nuevo Papa Francisco está cambiando el sentido de la marcha de una jerarquía que marchaba de espaldas a la realidad.

Mucho se habla en la época actual de la defensa de los Derechos Humanos. ¿No es el principal el derecho a la vida? ¿Cómo consentimos entonces esta vulneración en masa? ¿Seguiremos mirando hacia otro lado, siendo cómplices de esta situación, cuando nos enseñan esas terribles imágenes?

Defiendo la relativa eficacia de los denominados “días internacionales de…”, porque cumplen la función de recordar, de volver a denunciar. Por eso escribo estas líneas en la proximidad de este nuevo 1 de Diciembre. A los que nos ha tocado de cerca esta terrible enfermedad no nos hacen falta, porque cada día pasan por nuestra memoria imágenes del ser querido que nos arrebató, y la maldecimos mil veces, pero para el resto de nuestra sociedad sí son necesarios, aunque sólo sea para que no se olviden de que existe.

Por eso desde aquí manifiesto mi solidaridad con quienes la sufren, mi apoyo a las organizaciones que colaboran a “pie de obra” para hacerles una vida más fácil y evitar que nuevas personas acaben sufriéndola. Al mismo tiempo que alzo mi voz, denuncio y maldigo a todos aquéllos, sean gobiernos, industrias, o instituciones religiosas, que impiden que se pongan medios eficaces para evitar su progresión, ya sea abaratando las medicinas o con medidas preventivas eficaces como el uso del preservativo. 

Este 1 de Diciembre de 2014 será otro más de lucha contra el sida, y nuevamente el lazo rojo lucirá en nuestro ropaje, aunque no debemos quedarnos exclusivamente en eso, ni que solo sea durante este día, sino que nuestra implicación, nuestra lucha se traslade a los 365 días del año

Fdo. José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE de la corriente Izquierda Socialista).


Villava-Atarrabia 1 Diciembre 2014