viernes, junio 28

Gure Esku Dago BideoKlipa


jueves, junio 27

miércoles, junio 26

El ataque a unos derechos irrenunciables


Artículo publicado en DEIA el 26 Junio 2013

Desde el inicio de la democracia en este país se ha cuestionado periódicamente los derechos históricos, en especial todo lo referente a sus convenios y conciertos económicos, a su derecho recaudatorio recogidos en la propia Constitución, de Euskadi y Navarra. A menudo como maniobra de despiste de otros problemas más colectivos, a veces con intención malévola y en algunos casos debido a importantes torpezas políticas.

Nuevamente vuelve a primera línea del debate, en este caso a la vista de unas desafortunadas declaraciones del líder del PSC, Pere Navarro en su intervención en el “Forum Europa-Tribuna Catalunya”, en las que afirmaba textualmente: “A todos aquellos, de dentro y de fuera del socialismo, que hablan de la falsa insolidaridad catalana les pido que me acompañen en la propuesta de eliminar el privilegio que suponen los sistemas de concierto vasco y navarro. Si queremos una financiación justa, comencemos por eliminar en la reforma de la Constitución los privilegios que existen hoy".

Navarro (curioso que se apellide así alguien que ataca sus derechos) ha abierto de nuevo el melón del debate sobre la propuesta de reforma constitucional del PSC, que pide un modelo de financiación autonómica limitado por el principio de la ordinalidad y que garantiza la suficiencia de recursos para todas las comunidades. "Hablen con cualquiera que no sea vasco o navarro y le dirá que es un tema que debe solucionase", ha manifestado, destacando que el modelo actual no permite que ambos territorios, con recursos por encima de la media, aporten a la solidaridad con las autonomías  menos desarrolladas.

Error, profundo error con todos los respetos que me inspira el máximo mandatario de un partido, el PSC que me ha recibido con los brazos abiertos tras mi expulsión del PSOE. Error, porque ese debate no tocaba en estos momentos y porque además le ha dado argumentos a lo más reaccionario de la prensa estatal para atacar de nuevo los derechos históricos de dos comunidades envidiadas, agravado por la circunstancias de que esos análisis los hacía una persona de la izquierda ideológica.

A partir de ese momento, comentaristas, tertulianos varios, analistas de medio pelo, toda la “Brunete” mediática han dirigido sus dardos envenenados hacia unas comunidades que más allá de esos derechos están realizando los deberes con prontitud y rigurosidad. Que Euskadi y Navarra tengan la mayor tasa de crecimiento, el menor porcentaje de paro, las cuentas más saneadas del estado no tiene que ver con esos derechos, sino con la seriedad de sus ciudadanos que a pesar de algunos deslices de sus políticos (me refiero al escándalo de las dietas de la CAN en Navarra) están apretándose el cinturón y fortaleciendo su tejido industrial y emprendedor.


Que mi compañero Pere Navarro saque este rancio discurso en estos momentos posiblemente tenga que ver a la delicada situación por la que atraviesa el PSC en Catalunya, agobiado por las encuestas que no paran de advertirle de su bajada en picado y del debate interno inacabado entre sus dos almas: la catalanista y la estatalista.

Es cierto que el sistema tributario español se basa en los siguientes principios:

1-Principio de igualdad y generalidad: Todos los españoles son iguales a la hora de pagar los tributos

2-Principio de capacidad económica: Es la cantidad de ingresos o riqueza que un ciudadano posee, por lo tanto los tributos tendrán que tener en cuenta esta capacidad a la hora de determinar lo que cada ciudadano debe pagar

3-Principio de progresividad: Cuanta más capacidad económica tenga una persona, más tributos pagara de forma progresiva

4-Principio de no confiscatoriedad: La tributación no podrá ser superior a la renta o patrimonio gravado

5- Principio de legalidad: El artículo 133 de la Constitución establece que el único que tiene poder para establecer los tributos es el Estado mediante Ley



Pero también lo es como comentaba al inicio que la Constitución  en su Disposición adicional primera reconoce, ampara y respeta  los derechos históricos de los territorios forales y por tanto no cabe discusión alguna sobre este tema.

Plantear a hora una reforma de la Constitución para eliminar esos derechos no solo supone un error político de envergadura, sino que también abriría una brecha de alcance desconocido con Euskadi y Navarra, en un momento en el que empezamos a olvidar los viejos tiempos de “hierro y sangre”.

La intervención de Pere Navarro además ha creado un nuevo conflicto en el convulso PSOE. Aunque su secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba se apresuró a rectificarle, no lo hizo con la contundencia deseada y su ambigüedad calculada, como buen zorro viejo de la política, deja abierta una peligrosa posibilidad al comentar que es partidario de respetar los conciertos con Euskadi y Navarra aunque cree que el cupo si es revisable. O sea que aunque la base inicial pueda ser la misma su resultado no lo es y de ahí la reacción que tanto en Euskadi como en Navarra han tenido los diferentes partidos incluidos el PSN y PSE, que quedan en situación de extrema debilidad ante la presión de sus mayores.
 
 

Esta es otra de las claves, porque lo que puede ser bueno, electoralmente hablando, para el PSOE y el PSC, un discurso de “justicia e igualdad social” entre todos los españoles, deja a sus homónimos vascos y navarros bajo las caballos, expuestos al vaivén de no saber muy bien en qué lugar se encuentran.

Su reacción ha sido en principio contundente, más el PSN a la vista de la que le está cayendo por el escándalo de la CAN, pero la pregunta del millón es: ¿qué harán si la dirección federal emprende el peligroso camino abierto por Navarro y Rubalcaba? ¿Se plegarán como hizo el PSN cuando en 2007 impusieron sus tesis contra la posibilidad de construir una alternativa de gobierno progresista? La verdad es que en estos momentos ambos se encuentran en situación de máxima debilidad, el PSE después de haber perdido el gobierno vasco, el PSN envuelto en las sospechas de colaboración con UPN y ambos en una crisis de liderazgo profunda. No sería el momento más adecuado para sacar ese debate, pero cualquiera sabe por dónde va a salir el tortuoso Rubalcaba.

Es curioso al menos la poca beligerancia que el PP ha demostrado en este tema, quizás pensando que el verdadero peligro viene en estos momentos precisamente de donde llegan estas propuestas: de Catalunya y que no interesa abrir nuevos frentes de confrontación con Euskadi y Navarra. Aunque tampoco es descartable que un tema tan “populista” como éste pueda retomarse por parte de un gobierno agobiado por la situación económica. Sería demagógico, pero rentable políticamente en el resto del estado plantear que una parte de la responsabilidad de ella viene de los derechos históricos y que se podía paliar con una mayor contribución de la ciudadanía vasca y navarra, pero esto supondría un error de repercusiones imprevisibles.

Habrá que prepararse por si acaso para esta posibilidad, prepararse para defender con uñas y dientes nuestros derechos. Como ciudadano navarro antepongo con absoluta claridad y contundencia esa posición a mi militancia política en el PSC.

Esperemos que no haga falta.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias

(Ex parlamentario y concejal del PSN y actual militante del PSC)

Villava-Atarrabia 24 Junio 2013

 

 

martes, junio 25

El futuro es plural


Desde mi vuelta de Catalunya he enviado varias reflexiones, especialmente en los últimos días, sobre la situación política en Navarra a los dos medios de comunicación escritos. Dado que el silencio ha sido su respuesta, supongo que porque por diferentes motivos se encuentran cómodos con el binomio PSN-UPN o lo que es lo mismo Barcina-Jiménez, traslado a mi sancta sanctorum la parte de análisis sobre Navarra:

En las últimas semanas las diferentes encuestas que han ido saliendo allí y aquí, indican que la época del bipartidismo, PSOE-PP en el estado y UPN-PSN en Navarra, ha llegado a su fin, ha terminado parece que definitivamente. Algunos, los menos, lo lamentarán, en especial los aparatos de esos partidos que han vivido cómodamente a la sombra de esa situación, aquellos que solo necesitaban ponerse de acuerdo con el otro para poner en marcha el rodillo que aplastaba la sana pluralidad política y social.

Pero en cambio otros, entre los que me encuentro, saludan alborozados esa posibilidad, conscientes de que en la pluralidad está la riqueza y que si esta sociedad es así, rica en matices, diferente en ideas, lo lógico es que tenga una traslación al ambiente político, a la representación institucional.

Durante décadas la implantación del bipartidismo ha tenido efectos muy perversos. Ayudados por una ley electoral profundamente injusta donde el sistema de cálculo D’hont beneficia claramente a PP y PSOE, UPN y PSN les ha permitido campar a sus anchas sabiendo que solo con ponerse acuerdo el uno con el otro era suficiente para sacar adelante cualquier iniciativa. Esta situación pervierte al sistema dejando al margen a otras opciones igual de legítimas, representantes del sentir de sectores muy amplios de la sociedad, que se tienen  que limitar exclusivamente a intentar influir, casi siempre fracasando, en los acuerdos entre ambos.

Durante décadas esta situación ha evitado, ha diluido la lógica y necesaria confrontación ideológica derecha-izquierda, porque ambos se han tenido que limitar a buscar los puntos de encuentro, los acuerdos, la mayoría parte de las veces impuestos y/o condicionados por los poderes fácticos conservadores.

Según esa última encuesta parece que esa negra época ha llegado a su fin. Todo parece indicar que en las próximas elecciones para poder llegar a mayorías necesarias y suficientes ya no solo va a ser suficiente el apoyo de PP y PSOE allí o UPN y PSN aquí sino que otros partidos emergentes como Izquierda Unida, UPyD más los nacionalistas CiU, ERC, PNV, Bildu, Geroa Bai o Bloque Nacionalista Gallego tendrán algo que decir, porque sus votos van a ser necesarios.

¿Qué efecto producirá este vuelco en la praxis política? A pesar de las voces que siempre de manera interesada, han defendido que para que un país funcione debe haber mayorías parlamentarias fuertes, los nuevos tiempos parecen indicar que puede ser mucho más positivo recuperar el viejo espíritu de la Transición de consensos y acuerdos mucho más amplios.

En Navarra la publicada en este periódico va en la misma dirección. En ella la suma de UPN y PSN ha pasado del 60,2 % en las elecciones generales de 2011 y 65,5 % en 2007, al 43 % que les da el sondeo.


En este caso el dato tiene una mayor relevancia, ya que según estos resultados el perverso efecto que el histórico pacto UPN-PSN ha tenido sobre nuestra comunidad en los últimos tiempos y que probablemente haya sido el causante de todos los males que nos azotan, comenzando por la nefasta gestión habida en la Caja de Ahorros de Navarra, se rompería en mil pedazos y la suma de ambos (por debajo del 50 %) no sería suficiente para montar un nuevo gobierno.

Esta nueva situación obligaría a intentar establecer nuevas mayorías y posiblemente para que encima de la mesa estuviera la posibilidad un pacto transversal entre las diferentes y plurales izquierdas que existen aquí, desde el PSN a Bildu, pasando por Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai, que sumarían el 62,5 % de los votos o lo que es lo mismo 33 de 50 parlamentarios.

Para ello solo un obstáculo debería eliminarse: la desgastada, desprestigiada y errónea cúpula del PSN que durante los últimos años se ha empeñado en optar por apoyar y mantener a una UPN caduca y en caída libre. Que en dicha encuesta el líder menos valorado, con nada menos que un 2,62 % de valoración, sea su Secretario General, Roberto Jiménez, indica que su electorado, su base social está pidiendo a gritos un cambio radical en su política y en las personas que deben dirigir ese nuevo rumbo.

La lógica social, que no siempre coincide con la política, debiera llevar a Navarra a unas nuevas elecciones forales. En los últimos días hasta el nefasto Roberto Jiménez lo pide públicamente ignorando que hace apenas unos días votó en contra de crear una comisión de investigación en el Parlamento de Navarra sobre las tropelías cometidas en la CAN y hace unas semanas en contra de la moción de censura contra Barcina, que ese sí era un instrumento democrático y eficaz para como dice ahora a través de "un diálogo sin exclusiones" entre los grupos, formar un Gobierno con mayoría parlamentaria.

Tiene gracia que diga lo de “sin exclusiones” supongo que referido a Bildu, cuando hace dos años se empeñó en expulsarme del PSN por decir que “Otegi trabajaba en el seno de Batasuna para llevarla por la senda democrática”. Hay veces que uno piensa que ciertos políticos se encuentran absolutamente alejados de la sociedad, piensan que ésta es tonta, que se la puede engañar fácilmente.

Es una pena que se desperdiciara la posibilidad de un cambio a través de esa Moción de Censura pero quizás ese hecho nos esté llevando hacia el escenario electoral actual. El desgaste producido en el gobierno de una Yolanda Barcina a punto de ser imputada por el caso de las dietas de la CAN, también en UPN y PSN que lo han sustentado y apoyado, es tal que parecería lógico y honesto que esto se produzca.

De ser así (en caso contrario se debería esperar a las elecciones de 2015 para ello) el ilusionante panorama abriría nuevas posibilidades. Hablar ya de Órgano común permanente de colaboración institucional entre Euskadi y Navarra, de explorar iniciativas novedosas como la Euro región Euskadi-Navarra-Aquitania, o de vínculos en temas económicos y culturales ya no sería una utopía y un nuevo tiempo se abriría ante nosotros.

Veremos que nos depara el futuro, pero no obstante esas dos encuestas marcan una tendencia: el final del bipartidismos en el estado y en Navarra y la obligación de practicar una nueva manera de hacer política. Veremos….

 

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN, actual militante del PSC)

Villava-Atarrabia 20 Junio 2013

 

 

miércoles, junio 19

Agur bipartidismo, adiós!



Artículo publicado en DEIA el 19 Junio 2013.

En las últimas semanas las diferentes encuestas que han ido saliendo allí y aquí, indican que la época del bipartidismo, PSOE-PP en el estado y UPN-PSN en Navarra, ha llegado a su fin, ha terminado parece que definitivamente. Algunos, los menos, lo lamentarán, en especial los aparatos de esos partidos que han vivido cómodamente a la sombra de esa situación, aquellos que solo necesitaban ponerse de acuerdo con uno para poner en marcha el rodillo que aplastaba la sana pluralidad política y social.

Pero en cambio otros, entre los que me encuentro, saludan alborozados esa posibilidad, conscientes de que en la pluralidad está la riqueza y que si esta sociedad es así, rica en matices, diferente en ideas, lo lógico es que tenga una traslación al ambiente político, a la representación institucional.

La encuesta de El País sobre intención de voto en las próximas elecciones europeas del próximo año 2014 es demoledora. La suma de los dos grandes partidos que se han repartido el pastel duran las últimas décadas: PSOE y PP ha pasado de ser el 60,1 % en Julio 2012 y anteriormente el 73,3 % en las elecciones generales del mismo año, o el 83,3 % en las del 2008 a convertirse en el 46 %, primera vez en la historia que baja del listón psicológico del 50 %. Nada menos que un 14 %, 26 %, o 37 % de bajada en estos últimos años en los que la ciudadanía ha visto perpleja que los gobiernos de ambos han sido incapaces de sacar a este país de la peor crisis de su reciente historia, agravado este hecho por los numerosos casos de corrupción y de corruptelas que les salpican.

Durante décadas la implantación del bipartidismo ha tenido efectos muy perversos. Ayudados por una ley electoral profundamente injusta donde el sistema de cálculo D’hont beneficia claramente a PP y PSOE, les ha permitido campar a sus anchas sabiendo que solo con ponerse acuerdo el uno con el otro era suficiente para sacar adelante cualquier iniciativa. Esta situación pervierte al sistema dejando al margen a otras opciones igual de legítimas, representantes del sentir de sectores muy amplios de la sociedad, que se tienen  que limitar exclusivamente a intentar influir, casi siempre fracasando, en los acuerdos entre ambos.

Durante décadas esta situación ha evitado, ha diluido la lógica y necesaria confrontación ideológica derecha-izquierda, porque ambos se han tenido que limitar a buscar los puntos de encuentro, los acuerdos, la mayoría parte de las veces impuestos y/o condicionados por los poderes fácticos conservadores.



Según esa última encuesta parece que esa negra época ha llegado a su fin. Todo parece indicar que en las próximas elecciones para poder llegar a mayorías necesarias y suficientes ya no solo va a ser suficiente el apoyo de PP y PSOE sino que otros partidos emergentes como Izquierda Unida, UPyD más los nacionalistas CiU, ERC, PNV, Bildu o Bloque Nacionalista Gallego tendrán algo que decir, porque sus votos van a ser necesarios.

¿Qué efecto producirá este vuelco en la praxis política? A pesar de las voces que siempre de manera interesada, han defendido que para que un país funcione debe haber mayorías parlamentarias fuertes, los nuevos tiempos parecen indicar que puede ser mucho más positivo recuperar el viejo espíritu de la Transición de consensos y acuerdos mucho más amplios.

Quizás en este terrible momento que estamos viviendo fuera positivo volver a intentar experiencias como los Pactos de la Moncloa de Octubre de 1977 donde se fue capaz de poner de acuerdo a sectores tan diferentes y confrontados como AP (no firmó el acuerdo político, pero si el económico) y PCE. Unos pactos en los que resultó determinante la capacidad para asumir de forma pactada los esfuerzos de toda la sociedad para hacer frente a una crisis angustiosa que ponía en peligro el propio proceso democrático. Había que distribuir con equidad los sacrificios y los esfuerzos y se hizo de manera consensuada. Fueron pactos que huyeron del bipartidismo y buscaron el acuerdo entre todas las fuerzas políticas, sindicales y económicas. Quizás los datos de esa encuesta indiquen que deberíamos ir por ahí en el futuro próximo.
 

En Navarra la publicada en Diario de Noticias de Navarra va en la misma dirección. En ella la suma de UPN y PSN ha pasado del 60,2 % en las elecciones generales de 2011 y 65,5 % en 2007, al 43 % que les da el sondeo.

En este caso el dato tiene una mayor relevancia, ya que según estos resultados el perverso efecto que el histórico pacto UPN-PSN ha tenido sobre nuestra comunidad en los últimos tiempos y que probablemente haya sido el causante de todos los males que nos azotan, comenzando por la nefasta gestión habida en la Caja de Ahorros de Navarra, se rompería en mil pedazos y la suma de ambos (por debajo del 50 %) no sería suficiente para montar un nuevo gobierno.

Eso obligaría a intentar establecer nuevas mayorías y posiblemente para que encima de la mesa estuviera la posibilidad un pacto transversal entre las diferentes y plurales izquierdas que existen aquí, desde el PSN a Bildu, pasando por Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai, que sumarían el 62,5 % de los votos o lo que es lo mismo 33 de 50 parlamentarios.

Para ello solo un obstáculo debería eliminarse: la desgastada, desprestigiada y errónea cúpula del PSN que durante los últimos años se ha empeñado en optar por apoyar y mantener a una UPN caduca y en caída libre. Que en dicha encuesta el líder menos valorado, con nada menos que un 2,62 % de valoración, sea su Secretario General, Roberto Jiménez, indica que su electorado, su base social está pidiendo a gritos un cambio radical en su política y en las personas que deben dirigir ese nuevo rumbo.

La lógica social, que no siempre coincide con la política, debiera llevar a Navarra a unas nuevas elecciones forales. Es una pena que se haya desperdiciado la posibilidad de un cambio a través de la reciente Moción de censura que se debatió en su Parlamento, pero quizás ese hecho nos esté llevando hacia el escenario electoral actual. El desgaste producido en el gobierno de una Yolanda Barcina a punto de ser imputada por el caso de las dietas de la CAN, también en UPN y PSN que lo han sustentado y apoyado, es tal que parecería lógico y honesto que esto se produjera.

De ser así (en caso contrario se debería esperar a las elecciones de 2015 para ello) el ilusionante panorama abriría nuevas posibilidades. Hablar ya de Órgano común permanente de colaboración institucional entre Euskadi y Navarra, de explorar iniciativas novedosas como la Euro región Euskadi-Navarra-Aquitania, o de vínculos en temas económicos y culturales ya no sería una utopía y un nuevo tiempo se abriría ante nosotros.

Veremos que nos depara el futuro, pero no obstante esas dos encuestas marcan una tendencia: el final del bipartidismos en el estado y en Navarra y la obligación de practicar una nueva manera de hacer política. Veremos….

martes, junio 18

Tesis para reconstruir un proyecto socialista ėtico, participativo y transformador




Por su gran interés informativo rompo mi norma habitual de colgar en mi sancta sanctorum solo lo que escribo, para adjuntar la reflexión que hoy hacen mi compañero y compañera de militancia y lucha por la renovación del PSOE Odón Elorza y Beatriz Talegón.

Ya era hora que en el socialismo cargos públicos de relevancia recogieran lo que ya es un clamor en las bases socialistas y en nuestra base social. Por eso afirmo que el futuro del PSOE si no queremos pasar a la historia pasa por ellos dos, supongo que por otras y otros también, pero ellos tienen el valor y el coraje de decirlo públicamente ocupando puestos de relevancia.

Me siento absolutamente identificado con el fon y la forma y cuentan para llevarlo adelante con mi total apoyo.

Tesis para reconstruir un proyecto socialista ėtico, participativo y transformador

Los autores detallan en diez puntos las claves para, a su juicio, acometer la renovación del PSOE.

 
 
1. Necesidad de "refundar" el Partido Socialista como eje de transformación social.
El objetivo es crear un proyecto que devuelva la esperanza a la ciudadanía sobre su futuro con medidas creíbles que ayuden a salir de la crisis económico-financiera, de las instituciones y los partidos políticos, a combatir el modelo ideológico del PP y a democratizar el funcionamiento del PSOE. Para abordar todas las cuestiones urgentes es necesario que el proyecto se desarrolle en base a una agenda que tenga como finalidad la necesaria activación de la regeneración democrática del sistema político.
Para que el Partido Socialista recupere su utilidad como actor social ha de ofrecer soluciones a millones de personas desesperadas e indignadas, lo que obliga al PSOE a proponer transformaciones en un sistema económico sin alma y con unos valores neoliberales que han contaminado la política con la corrupción. No se puede obviar la lucha contra unos poderes económicos profundamente antidemocráticos que se apoyan en un mercado especulativo desregulado y que aprovechan la crisis para sembrar la pobreza, la exclusión, la incertidumbre y el miedo, además de  secuestrar la soberanía ciudadana ante la impotencia de los gobiernos.
Frente a semejantes retos no bastaría hablar de "cambio". Hay que atreverse a plantear una refundación por la izquierda de los Partidos Socialistas y Socialdemócratas de Europa.
 
 
 
2. Construir un modelo económico alternativo al neoliberal para la gestión y salida de la crisis que logre el respaldo y represente el sentir de la sociedad centrándose en el empleo y en la igualdad.
Ha de ser profundamente reformista y transformador, basado en la solidaridad y la igualdad de oportunidades, fundamentado en una nueva política de apoyo a la reactivación económica por parte de la UE. Pero, también, ha de incorporar el factor de la corresponsabilidad social para hacer viable un Estado del Bienestar adaptado a las nuevas posibilidades, para ganar en competitividad empresarial y para cumplir las obligaciones cívicas y fiscales al margen de coyunturas.
Un proyecto político y económico dirigido a racionalizar y modernizar las estructuras administrativas y empresariales ineficientes y viciadas; acercar la innovación y el conocimiento a grandes capas de la población y a pequeñas empresas; democratizar las instituciones; reforzar el Estado del Bienestar frente a la involución a la que lo ha sometido la derecha, proponiendo un proyecto para hacerlo viable y más eficiente, avanzando en el desarrollo efectivo de los derechos de la ciudadanía y garantizando los servicios públicos que están siendo hoy eliminados o recortados por el Gobierno de Rajoy; reconvertir el  sector de la construcción; desarrollar otros sectores con gran potencial en España como las industrias culturales, los empleos "verdes" y los servicios sociales; apostar por un nuevo tejido económico que se apoye en sectores empresariales con futuro, basados en la innovación, la sostenibilidad y la responsabilidad social, pensando en competir en una economía global; y pedir productividad a empresas y trabajadores para ser competitivos en base a un pacto sobre rentas y redistribución de beneficios.
Como parte del proceso de transformación pendiente ha de incorporar, necesariamente: un sistema fiscal más progresivo y que ponga la atención en el gravamen de la propiedad ; el combate real contra el fraude fiscal; un control efectivo sobre la Banca española y las decisiones de las grandes empresas; la racionalización y configuración federal de un modelo territorial que sea eficiente y aporte cohesión a un Estado plurinacional y multicultural; la modificación y el refuerzo del sistema de educación y sanidad pública;
Esas son tareas de la Conferencia de octubre tras la oportunidad fallida del pasado Congreso de Sevilla. Una Conferencia que parta de posiciones autocríticas y sea fruto de un proceso de debate participativo, con conclusiones que no hayan sido fabricadas en un laboratorio de expertos sino construidas con las bases, los agentes y movimientos sociales. La Conferencia ha de abrirse totalmente a la realidad del país y eso exige generosidad en sus contenidos, creatividad en su desarrollo y sentido de la participación democrática.
Ante la dimensión de las transformaciones señaladas, la propuesta de reforma de la Constitución no puede convertirse en un objetivo en sí mismo, sino en una herramienta decisiva de apoyo a estos retos estratégicos que fortalezcan la transformación y la cohesión social en España. El proyecto del PSOE ha de ser alternativo al modelo ideológico de los neoliberales y vincularse a una revisión constitucional transformadora.
 
3. Nuevos liderazgos cívicos que ayuden a superar el desgaste del PSOE.
Es incuestionable que padecemos un problema general de liderazgos y que nuestras propuestas como oposición no resultan creíbles al no superar el muro de desconfianza de la sociedad española. No es fácil cortar con el reciente pasado porque no se ha producido un cambio real de proyecto ni de caras y porque resulta difícil que la ciudadanía se identifique con un partido que tuvo el papel principal en el comienzo de la crisis sin haber sabido  acometer las reformas necesarias, ni previsto las consecuencias de la burbuja inmobiliaria o saneado un sistema bancario lleno de trampas y tramposos.
Para combatir este desgaste, el PSOE precisa liderazgos cívicos, surgidos de primarias, líderes políticos con un perfil en el que destaque más su dimensión pública y gerencial que la partidista. Han de ser liderazgos éticos que sepan compartir tareas e integrar la diversidad interna, apoyados en comités y grupos sectoriales que tengan una composición plural y supongan la creación de equipos de trabajo abiertos a la sociedad. Liderazgos basados en la aportación personal para un proyecto común y nunca en alineaciones divisorias.
 
 
 
4. El PSOE requiere dotarse de una agenda propia para la regeneración.
La grave inmoralidad y el golpe a la democracia que supondría la impunidad para diferentes casos de corrupción nos exige actuar. Esa posibilidad nos recuerda que necesitamos una Agenda estratégica para activar e impulsar los procesos de regeneración democrática del sistema político institucional y la lucha contra la corrupción frente al desinterés y lentitud del Gobierno de Rajoy. Y en especial tenemos que plasmar en el Congreso los compromisos de trece reformas legislativas que afectan a la Ley de Financiación y de Partidos, Ley del Tribunal de Cuentas, Ley Electoral General, Código Penal, Ley de Contratación del Sector Público, nueva Ley de Transparencia, Ley de Indultos y Ley de Iniciativa Legislativa Popular entre otras.
Pero lo anterior no puede hacernos olvidar que el PSOE ha de exigir y apoyar investigaciones a fondo en el Parlamento y en los Tribunales sobre los escándalos financieros en Bancos y Cajas, presentando querellas ante los Tribunales ( por ejemplo ante la estafa de las preferentes) y buscando la depuración de responsabilidades en todo tipo de casos de corrupción.
Si no lo hacemos así, subvencionaríamos a quienes tratan de sacar provecho jugando a una peligrosa deslegitimación de la política y repitiendo el mensaje de que el PP y el PSOE son iguales y que todos los políticos somos corruptos. En este mensaje se esconde la intención de debilitar el sistema democrático para, con él, desarmar el Estado de Bienestar y la función social del Estado.
 
5. Recuperar "la pasión por la democracia" ha de ser el centro de nuestro relato.
Un hilo conductor para difundir un discurso emotivo que pueda ser compartido por la sociedad porque provoque esperanza. Carecemos en esta crisis múltiple de un relato político propio que nos identifique y diferencie de otras fuerzas y del relato dominante de la derecha con su pretendido pensamiento único, ese que pretende convencernos de que los recortes de los servicios y la austeridad son las medidas de salvación.
- De esa recuperada pasión por la democracia partiremos para ofrecer un nuevo contrato político de los socialistas con la ciudadanía. Un "Contrato Ciudadano" que empodera a la ciudadanía y suponga un compromiso de los políticos socialistas en favor de una forma más ética de hacer y vivir la política. Un contrato de libre adhesión entre políticos, ciudadanos, movimientos y agentes sociales para defender juntos una democracia más participativa y deliberativa basada en la rendición de cuentas, la transparencia y las consultas ciudadanas. Y conlleva abrir un proceso de participación ciudadana en la elaboración del programa electoral y, en su caso, de un programa de gobierno, estableciendo mecanismos para el seguimiento y control de su cumplimiento.
- Más y mejor democracia para la sociedad española y para el funcionamiento de instituciones, ayudará a hacer frente a la crisis en mejores condiciones, con transparencia, sin engaños y con un reparto más justo de las cargas y sacrificios. Y para el PSOE más democracia significa defender una democracia ética y participativa como vía para recuperar la confianza ciudadana y la vida interna que ha perdido. El reencuentro con la ciudadanía y con nuestra identidad se dará con la vuelta a los principios éticos, el fin del clientelismo y la aspiración de gobernar para transformar la sociedad y no para ocupar el poder y gestionarlo sin confrontar con los poderosos.
 
6. El Comité de Ética del PSOE tiene que jugar un papel democratizador y regenerador relevante.
Sus componentes han de ser hombres y mujeres intachables y deberán investigar internamente y con anticipación los comportamientos inmorales y las denuncias públicas, así como analizar las imputaciones e intervenciones judiciales sobre casos de corrupción referidos a cargos socialistas. El Comité de Ética propondrá la adopción de medidas preventivas a la dirección y tendrá una función de control y evaluación del nivel de cumplimiento de los compromisos electorales. Actuará de manera independiente y con el interés de velar por los valores éticos que han de identificar al Partido Socialista.
 
 
 
7. Defender la división de poderes nos lleva a cambiar el sistema de selección de los miembros de altos organismos.
Se trata del Tribunal Constitucional, al Consejo General del Poder Judicial, Tribunal de Cuentas, Defensor del Pueblo, Banco de España, Comisión Nacional del Mercado de Valores, de los Entes de Radio y Televisión Públicas y otras altas instancias del Estado para el mejor control del ejecutivo, del poder judicial, de los poderes públicos y de unas administraciones que han de tener un funcionamiento totalmente transparente y ajustado a la ley. Se debe huir de criterios partidistas y proponer y elegir a sus miembros por su trayectoria, prestigio y garantía de independencia. Esta es la auténtica prueba del algodón del proceso de regeneración de nuestra democracia.
 
8. Son tiempos para una nueva cultura política en la que primen los valores y la colaboración con los movimientos sociales.
Como viene expresando Foro Ético, es posible otra forma de hacer y vivir la política que ha de buscar el diálogo con los movimientos sociales, crear cauces de participación ciudadana, el entendimiento y la colaboración con otras fuerzas de izquierda superando los sectarismos del pasado. Todo ello permitirá sentar las bases de acuerdos para frenar las contra-reformas del PP y alcanzar gobiernos locales de coalición.
Deberemos trabajar desde posiciones comunes para alcanzar objetivos compartidos. Los partidos políticos, las organizaciones, sindicatos y movimientos sociales en su conjunto han de tener un fin común: avanzar en la transformación de una realidad social injusta.
 
 
 
9. Recuperar el sentido de la utopía.
En la izquierda esto supone incorporar aspiraciones y objetivos de trabajo, de la mano de los Socialistas y Socialdemócratas Europeos, como la eliminación de los paraísos fiscales, la regulación de los mercados especulativos, democratización de la globalización, adopción de medidas que desarrollen una Europa Social con la que se identifique la ciudadanía europea a través de la mano del Partido Socialista Europeo. Un proyecto que defienda una UE más integrada y solidaria que desarrolle los derechos de los ciudadanos de manera conjunta, que formulé medidas de protección con estándares comunes, como el establecimiento de un Salario Mínimo Interprofesional equiparable en toda Europa y que se dote de mecanismos para sancionar a los Estados que no respeten los derechos humanos.
 
Epílogo.
Sabemos que no podemos esperar a que alguien venga a salvarnos, ni sucederá nada extraordinario que resuelva los viejos y nuevos problemas del PSOE. Por tanto, todo depende de la capacidad de reflexión, del pensamiento crítico, la rebeldía ante la involución, el esfuerzo y el compromiso de las bases socialistas, donde nadie es imprescindible pero todos y cada uno de nosotros somos necesarios. Vamos a poner en valor nuestros ideales y a comprometernos con un proyecto al servicio de quienes están sufriendo la crisis. Pongámonos en marcha, abramos el debate a la ciudadanía defendiendo las banderas de la ética, la utopía y la ėpica.

miércoles, junio 12

Montse Tura, Ainhoa Aznárez


 
Hace nueve meses me marché de Catalunya después de cuatro años de convivencia allí. Durante ese tiempo conocí todo tipo de personas especialmente aquellas que se mueven en el mundo político, y más concretamente en el espectro de la izquierda. Entre ellas una me produjo un gran impacto, me  impresionó profundamente por su serenidad, claridad de ideas y contundencia a la hora de defenderlas, en público y en privado. Esa persona se llama Montse Tura.

En la sociedad en la que vivimos no abunda gentes así, menos aún en los partidos que representan a la izquierda entre los que incluyo el mío, el PSOE. Las veces que he hablado con ella, y fueron unas cuantas durante aquellos meses percibí que más allá de las diferencias derivadas del lugar de nacimiento, coincidíamos en el fondo y en la forma, en lo ideológico y también en el modelo de partido que defendemos, ella en el PSC yo en para PSN, en la táctica y en la estrategia.
 

No voy a profundizar en esos aspectos, porque estas breves líneas las escribo para hacerme eco de una noticia aparecida en la prensa de allí, en la que se informa de su dimisión como Presidenta del PSC de Mollet del Vallés, sus críticas hacia alguna deriva política y su apuesta por valores fundamentales de la izquierda como el derecho a decidir y la defensa de las políticas más progresistas.

La sitúan en el sector “catalanista” aunque mi sensación es que realmente defiende posiciones nítidamente de izquierdas, en un momento de gran ambigüedad en el seno de esta ideología en la que también milito. Quizás el término “catalanista” sea peyorativo, para intentar ocultar que representa realmente la defensa de los valores de una izquierda a la baja en los partidos que dicen representarla.

Posee varios elementos que asustan al poder establecido dentro y fuera de los partidos: es de izquierdas, defiende con pasión y convicción sus ideas, es próxima a la ciudadanía, lo dice públicamente con valentía, y es mujer.

Por eso, por todo eso que representa, el PSC la necesita y más aún en la actual situación por la que atraviesa. No siempre quien lo más la merece es quien finalmente está, porque los aparatos (aparatejos debería decir) controlan que las gentes como ella no tengan demasiada relevancia, quizás temiendo que su fuerte personalidad haga sonrojar a los mediocres  burócratas.



Por cierto que como ya llevo apuntando hace demasiado tiempo, también aquí, en Navarra, es imprescindible fortalecer nuestra ala vasquista , incluso carecemos de gentes que lo hablen. Equiparando a lo que ocurre en el PSC, el equivalente de Montse Tura sería aquí Ainhoa Aznárez, joven, mujer, válida, con una buena relación social, y euskaldun. ¿Os imagináis a Ainhoa como número uno del PSN? Sería muy positivo para nuestras aspiraciones, pero imposible por la poca altura de miras de algunos. En fin, habrá que esperar a otros tiempos que seguro vendrán, seguro, de momento desde estas líneas mi apoyo y mi solidaridad hacia esas dos grandes mujeres.