lunes, noviembre 4

Solidaridad con Mertxe Sánchez, concejala del PSN de Villava-Atarrabia


El miércoles hubo de nuevo un pleno tenso en nuestro pueblo, pero esta vez no calentó el ambiente el mundo de la izquierda abertzale como hace años, no lo hizo porque desde hace dos la historia ha cambiado y por fin se ha pasado, como le veníamos pidiendo algunos, al bando de la democracia, del juego limpio sin presiones, sin tensión. Esta vez estos métodos los ha utilizado UPN, que al igual que el PP ve con verdadero terror el nuevo escenario político, ese en el que ya no puede utilizar la coartada de la violencia de ETA para tapar sus vergüenzas. Algunas y algunos se encontraban mucha más cómodas rodeadas de violencia, de sangre, de dolor. Deleznable, inmoral, canallesco comportamiento.
Esta vez la utilización era a través de una perversa moción "expresar la condena y repulsa ante el inhumano currículum de la etarra Inés del Río". Intentando así crispar de nuevo al pleno de nuestro Ayuntamiento provocando un falso debate. No entienden las señores y señoras de UPN que estamos en un nuevo escenario, en un nuevo tiempo en el que lo importante es consolidar lo ya conseguido, que llevemos cuatro años sin sangre y dos sin amenazas, ni extorsiones, ni kale borroka. Que el mundo de la Izquierda Abertzale ha hecho lo que algunos le veníamos pidiendo durante años: enfrentarse a ETA y ganarla, apuntarse a la vía democrática, en la que como también les argumentábamos para convencerles, vale defender todo, TODO por la vía pacífica.

Eso que la ciudadanía de bien celebra, ellas y ellos lamentan porque con ETA tenían más rentabilidad política.

Y para situar a su enemigo natural, que no es Bildu sino el PSN, contra las cuerdas son capaces de emplear subterfugios absolutamente denunciables, recriminables y ayer en Villava-Atarrabia se vivió un nuevo episodio de ello.
Mi compañera durante doce años duros en ese Ayuntamiento, Mertxe Sánchez hizo lo que debía, no apoyarla con una abstención equidistante pero que aclaró contundentemente en su intervención. Ella que sí estaba, no como otras, en aquellos momentos de gran tensión, de confrontación cuerpo a cuerpo con los comportamientos violentos,  no necesita por tanto demostrar nada. Con su valentía, con su sensatez, con su defensa del diálogo, de puentes por los que comunicarnos, durante esos doce difíciles años demostró algo que su oponente jamás podrá hacer: la dignidad de una demócrata. De una mujer de los pies a la cabeza. Sus deberes los tiene ya hechos. ¿Los tiene la señora que osó insultarla?

Para intentarlo utilizó términos como “populista” (¿sabe la señora Rodríguez qué significa eso, o se lo escribió el señor Sayas, ese “gran político” que solo sabe lanzar exabruptos?), veleta, supongo que pensando en otros dirigentes del PSN, no precisamente en ella, o “nacionalista”. ¿Nacionalista? Me consta que Mertxe se considera navarra, que defiende la cultura navarra, empezando por el euskera y terminando por su folclore, pero también que como socialista, como gente de la izquierda entiende la riqueza, la pluralidad de esta sociedad. Lamentable, un intento cruel de utilización vil, mezquina de un tema que ya no toca.

Desde estas líneas apoyo incondicionalmente a mi compañera, a mi amiga Mertxe. He pasado en sos doce años  momentos intensos con ella, codo con codo, muy difíciles algunos, agradables otros, pero sé que es una gran persona, una gran política que está a años luz de quien la ha intentado desprestigiar.
Ánimo Mertxe, no pares, sigue tu camino de diálogo, respeto, entendimiento, ya sabes el dicho: “ladran, luego cabalgamos” y cabalgamos hacia la paz definitiva, esa en la que tú y yo hemos puesto mucho empeño. Un fuerte abrazo socialista y solidario.

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