martes, junio 18

Tesis para reconstruir un proyecto socialista ėtico, participativo y transformador




Por su gran interés informativo rompo mi norma habitual de colgar en mi sancta sanctorum solo lo que escribo, para adjuntar la reflexión que hoy hacen mi compañero y compañera de militancia y lucha por la renovación del PSOE Odón Elorza y Beatriz Talegón.

Ya era hora que en el socialismo cargos públicos de relevancia recogieran lo que ya es un clamor en las bases socialistas y en nuestra base social. Por eso afirmo que el futuro del PSOE si no queremos pasar a la historia pasa por ellos dos, supongo que por otras y otros también, pero ellos tienen el valor y el coraje de decirlo públicamente ocupando puestos de relevancia.

Me siento absolutamente identificado con el fon y la forma y cuentan para llevarlo adelante con mi total apoyo.

Tesis para reconstruir un proyecto socialista ėtico, participativo y transformador

Los autores detallan en diez puntos las claves para, a su juicio, acometer la renovación del PSOE.

 
 
1. Necesidad de "refundar" el Partido Socialista como eje de transformación social.
El objetivo es crear un proyecto que devuelva la esperanza a la ciudadanía sobre su futuro con medidas creíbles que ayuden a salir de la crisis económico-financiera, de las instituciones y los partidos políticos, a combatir el modelo ideológico del PP y a democratizar el funcionamiento del PSOE. Para abordar todas las cuestiones urgentes es necesario que el proyecto se desarrolle en base a una agenda que tenga como finalidad la necesaria activación de la regeneración democrática del sistema político.
Para que el Partido Socialista recupere su utilidad como actor social ha de ofrecer soluciones a millones de personas desesperadas e indignadas, lo que obliga al PSOE a proponer transformaciones en un sistema económico sin alma y con unos valores neoliberales que han contaminado la política con la corrupción. No se puede obviar la lucha contra unos poderes económicos profundamente antidemocráticos que se apoyan en un mercado especulativo desregulado y que aprovechan la crisis para sembrar la pobreza, la exclusión, la incertidumbre y el miedo, además de  secuestrar la soberanía ciudadana ante la impotencia de los gobiernos.
Frente a semejantes retos no bastaría hablar de "cambio". Hay que atreverse a plantear una refundación por la izquierda de los Partidos Socialistas y Socialdemócratas de Europa.
 
 
 
2. Construir un modelo económico alternativo al neoliberal para la gestión y salida de la crisis que logre el respaldo y represente el sentir de la sociedad centrándose en el empleo y en la igualdad.
Ha de ser profundamente reformista y transformador, basado en la solidaridad y la igualdad de oportunidades, fundamentado en una nueva política de apoyo a la reactivación económica por parte de la UE. Pero, también, ha de incorporar el factor de la corresponsabilidad social para hacer viable un Estado del Bienestar adaptado a las nuevas posibilidades, para ganar en competitividad empresarial y para cumplir las obligaciones cívicas y fiscales al margen de coyunturas.
Un proyecto político y económico dirigido a racionalizar y modernizar las estructuras administrativas y empresariales ineficientes y viciadas; acercar la innovación y el conocimiento a grandes capas de la población y a pequeñas empresas; democratizar las instituciones; reforzar el Estado del Bienestar frente a la involución a la que lo ha sometido la derecha, proponiendo un proyecto para hacerlo viable y más eficiente, avanzando en el desarrollo efectivo de los derechos de la ciudadanía y garantizando los servicios públicos que están siendo hoy eliminados o recortados por el Gobierno de Rajoy; reconvertir el  sector de la construcción; desarrollar otros sectores con gran potencial en España como las industrias culturales, los empleos "verdes" y los servicios sociales; apostar por un nuevo tejido económico que se apoye en sectores empresariales con futuro, basados en la innovación, la sostenibilidad y la responsabilidad social, pensando en competir en una economía global; y pedir productividad a empresas y trabajadores para ser competitivos en base a un pacto sobre rentas y redistribución de beneficios.
Como parte del proceso de transformación pendiente ha de incorporar, necesariamente: un sistema fiscal más progresivo y que ponga la atención en el gravamen de la propiedad ; el combate real contra el fraude fiscal; un control efectivo sobre la Banca española y las decisiones de las grandes empresas; la racionalización y configuración federal de un modelo territorial que sea eficiente y aporte cohesión a un Estado plurinacional y multicultural; la modificación y el refuerzo del sistema de educación y sanidad pública;
Esas son tareas de la Conferencia de octubre tras la oportunidad fallida del pasado Congreso de Sevilla. Una Conferencia que parta de posiciones autocríticas y sea fruto de un proceso de debate participativo, con conclusiones que no hayan sido fabricadas en un laboratorio de expertos sino construidas con las bases, los agentes y movimientos sociales. La Conferencia ha de abrirse totalmente a la realidad del país y eso exige generosidad en sus contenidos, creatividad en su desarrollo y sentido de la participación democrática.
Ante la dimensión de las transformaciones señaladas, la propuesta de reforma de la Constitución no puede convertirse en un objetivo en sí mismo, sino en una herramienta decisiva de apoyo a estos retos estratégicos que fortalezcan la transformación y la cohesión social en España. El proyecto del PSOE ha de ser alternativo al modelo ideológico de los neoliberales y vincularse a una revisión constitucional transformadora.
 
3. Nuevos liderazgos cívicos que ayuden a superar el desgaste del PSOE.
Es incuestionable que padecemos un problema general de liderazgos y que nuestras propuestas como oposición no resultan creíbles al no superar el muro de desconfianza de la sociedad española. No es fácil cortar con el reciente pasado porque no se ha producido un cambio real de proyecto ni de caras y porque resulta difícil que la ciudadanía se identifique con un partido que tuvo el papel principal en el comienzo de la crisis sin haber sabido  acometer las reformas necesarias, ni previsto las consecuencias de la burbuja inmobiliaria o saneado un sistema bancario lleno de trampas y tramposos.
Para combatir este desgaste, el PSOE precisa liderazgos cívicos, surgidos de primarias, líderes políticos con un perfil en el que destaque más su dimensión pública y gerencial que la partidista. Han de ser liderazgos éticos que sepan compartir tareas e integrar la diversidad interna, apoyados en comités y grupos sectoriales que tengan una composición plural y supongan la creación de equipos de trabajo abiertos a la sociedad. Liderazgos basados en la aportación personal para un proyecto común y nunca en alineaciones divisorias.
 
 
 
4. El PSOE requiere dotarse de una agenda propia para la regeneración.
La grave inmoralidad y el golpe a la democracia que supondría la impunidad para diferentes casos de corrupción nos exige actuar. Esa posibilidad nos recuerda que necesitamos una Agenda estratégica para activar e impulsar los procesos de regeneración democrática del sistema político institucional y la lucha contra la corrupción frente al desinterés y lentitud del Gobierno de Rajoy. Y en especial tenemos que plasmar en el Congreso los compromisos de trece reformas legislativas que afectan a la Ley de Financiación y de Partidos, Ley del Tribunal de Cuentas, Ley Electoral General, Código Penal, Ley de Contratación del Sector Público, nueva Ley de Transparencia, Ley de Indultos y Ley de Iniciativa Legislativa Popular entre otras.
Pero lo anterior no puede hacernos olvidar que el PSOE ha de exigir y apoyar investigaciones a fondo en el Parlamento y en los Tribunales sobre los escándalos financieros en Bancos y Cajas, presentando querellas ante los Tribunales ( por ejemplo ante la estafa de las preferentes) y buscando la depuración de responsabilidades en todo tipo de casos de corrupción.
Si no lo hacemos así, subvencionaríamos a quienes tratan de sacar provecho jugando a una peligrosa deslegitimación de la política y repitiendo el mensaje de que el PP y el PSOE son iguales y que todos los políticos somos corruptos. En este mensaje se esconde la intención de debilitar el sistema democrático para, con él, desarmar el Estado de Bienestar y la función social del Estado.
 
5. Recuperar "la pasión por la democracia" ha de ser el centro de nuestro relato.
Un hilo conductor para difundir un discurso emotivo que pueda ser compartido por la sociedad porque provoque esperanza. Carecemos en esta crisis múltiple de un relato político propio que nos identifique y diferencie de otras fuerzas y del relato dominante de la derecha con su pretendido pensamiento único, ese que pretende convencernos de que los recortes de los servicios y la austeridad son las medidas de salvación.
- De esa recuperada pasión por la democracia partiremos para ofrecer un nuevo contrato político de los socialistas con la ciudadanía. Un "Contrato Ciudadano" que empodera a la ciudadanía y suponga un compromiso de los políticos socialistas en favor de una forma más ética de hacer y vivir la política. Un contrato de libre adhesión entre políticos, ciudadanos, movimientos y agentes sociales para defender juntos una democracia más participativa y deliberativa basada en la rendición de cuentas, la transparencia y las consultas ciudadanas. Y conlleva abrir un proceso de participación ciudadana en la elaboración del programa electoral y, en su caso, de un programa de gobierno, estableciendo mecanismos para el seguimiento y control de su cumplimiento.
- Más y mejor democracia para la sociedad española y para el funcionamiento de instituciones, ayudará a hacer frente a la crisis en mejores condiciones, con transparencia, sin engaños y con un reparto más justo de las cargas y sacrificios. Y para el PSOE más democracia significa defender una democracia ética y participativa como vía para recuperar la confianza ciudadana y la vida interna que ha perdido. El reencuentro con la ciudadanía y con nuestra identidad se dará con la vuelta a los principios éticos, el fin del clientelismo y la aspiración de gobernar para transformar la sociedad y no para ocupar el poder y gestionarlo sin confrontar con los poderosos.
 
6. El Comité de Ética del PSOE tiene que jugar un papel democratizador y regenerador relevante.
Sus componentes han de ser hombres y mujeres intachables y deberán investigar internamente y con anticipación los comportamientos inmorales y las denuncias públicas, así como analizar las imputaciones e intervenciones judiciales sobre casos de corrupción referidos a cargos socialistas. El Comité de Ética propondrá la adopción de medidas preventivas a la dirección y tendrá una función de control y evaluación del nivel de cumplimiento de los compromisos electorales. Actuará de manera independiente y con el interés de velar por los valores éticos que han de identificar al Partido Socialista.
 
 
 
7. Defender la división de poderes nos lleva a cambiar el sistema de selección de los miembros de altos organismos.
Se trata del Tribunal Constitucional, al Consejo General del Poder Judicial, Tribunal de Cuentas, Defensor del Pueblo, Banco de España, Comisión Nacional del Mercado de Valores, de los Entes de Radio y Televisión Públicas y otras altas instancias del Estado para el mejor control del ejecutivo, del poder judicial, de los poderes públicos y de unas administraciones que han de tener un funcionamiento totalmente transparente y ajustado a la ley. Se debe huir de criterios partidistas y proponer y elegir a sus miembros por su trayectoria, prestigio y garantía de independencia. Esta es la auténtica prueba del algodón del proceso de regeneración de nuestra democracia.
 
8. Son tiempos para una nueva cultura política en la que primen los valores y la colaboración con los movimientos sociales.
Como viene expresando Foro Ético, es posible otra forma de hacer y vivir la política que ha de buscar el diálogo con los movimientos sociales, crear cauces de participación ciudadana, el entendimiento y la colaboración con otras fuerzas de izquierda superando los sectarismos del pasado. Todo ello permitirá sentar las bases de acuerdos para frenar las contra-reformas del PP y alcanzar gobiernos locales de coalición.
Deberemos trabajar desde posiciones comunes para alcanzar objetivos compartidos. Los partidos políticos, las organizaciones, sindicatos y movimientos sociales en su conjunto han de tener un fin común: avanzar en la transformación de una realidad social injusta.
 
 
 
9. Recuperar el sentido de la utopía.
En la izquierda esto supone incorporar aspiraciones y objetivos de trabajo, de la mano de los Socialistas y Socialdemócratas Europeos, como la eliminación de los paraísos fiscales, la regulación de los mercados especulativos, democratización de la globalización, adopción de medidas que desarrollen una Europa Social con la que se identifique la ciudadanía europea a través de la mano del Partido Socialista Europeo. Un proyecto que defienda una UE más integrada y solidaria que desarrolle los derechos de los ciudadanos de manera conjunta, que formulé medidas de protección con estándares comunes, como el establecimiento de un Salario Mínimo Interprofesional equiparable en toda Europa y que se dote de mecanismos para sancionar a los Estados que no respeten los derechos humanos.
 
Epílogo.
Sabemos que no podemos esperar a que alguien venga a salvarnos, ni sucederá nada extraordinario que resuelva los viejos y nuevos problemas del PSOE. Por tanto, todo depende de la capacidad de reflexión, del pensamiento crítico, la rebeldía ante la involución, el esfuerzo y el compromiso de las bases socialistas, donde nadie es imprescindible pero todos y cada uno de nosotros somos necesarios. Vamos a poner en valor nuestros ideales y a comprometernos con un proyecto al servicio de quienes están sufriendo la crisis. Pongámonos en marcha, abramos el debate a la ciudadanía defendiendo las banderas de la ética, la utopía y la ėpica.

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