sábado, abril 6

PSN: Indignación y vergüenza


Egun on, buenos días, bon dia, amanece nevando de nuevo en Villava-Atarrabia, una sorpresa aunque menos después de un invierno especialmente nevado. ¿Año de nieves año de bienes?  Veremos, aunque no tiene mucha pinta de ello.

Una lectura apresurada de la prensa, especialmente la local, me llena de indignación y vergüenza. Ver a mi partido, el PSN a pesar de todo, a la deriva me produce mucha pena. Ver a sus dirigentes haciendo el ridículo, pringados hasta la cintura en el tema de la CAN aún más. Hoy su líder, su lamentable líder dice: “Somos contundentes exigiendo que se cumpla la ley, pero cautos a la hora de juzgar". ¿Qué es ser cauto? ¿Quizás ser cómplice? Porque a eso suena. No apoyar la moción de censura pidiendo al mismo tiempo la dimisión de Barcina suena a eso, a complicidad, a cobardía o lo que es peor, a un intento de tapar sus propias vergüenzas.

No podemos olvidar que también él cobró dietas millonarias por no hacer nada en el Consejo de Administración de la CAN, que observó las tropelías cometidas por los ahora imputados mirando para otro lado. ¿Cómo se llama eso Roberto Jiménez? ¿Cómo?


Se piensa que la ciudadanía navarra es tonta y no sabe lo que se esconde detrás de esas palabras, detrás de esa cobardía. Lo lamentable es que implica a todos, a militantes y votantes de un partido vital en Navarra en esa insensatez, en esa canallada. Con el silencio aquiescente de Ferraz, de quienes le rodean en la dirección del PSN y de la mayoría de sus afiliados.

 

Habrá que hacer desaparecer a estos irresponsables para redirigir al PSN hacia el lugar que jamás debió abandonar: el de liderar una alternativa desde la izquierda a la derecha de UPN que gobierna Navarra  sin control los últimos 22 años. Liderarla con un mensaje claro y contundente: nunca más cómplices, nunca más mamporreros de esa derecha, nunca más vender nuestro papel a cambio de cuatro puestos de trabajo. Y a corto plazo apoyar esa moción de censura forzando con el nacionalismo un candidato o candidata de consenso que pueda aglutinar la pluralidad de la izquierda en nuestra comunidad.
 

Pero para eso resulta necesaria, imprescindible una verdadera revolución popular en el seno del PSN. Que sus militantes de base se alcen y echen a patadas a todos, TODOS, sus actuales dirigentes. Eso hoy es muy improbable, pero nunca debemos perder la esperanza de que este milagro se produzca.

Al menos yo quiero alzar mi voz alta y clara: ¡VETE YA ROBERTO JIMÉNEZ! ¡VETE YA! Antes de que hagas desaparecer definitivamente al PSN.

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