martes, agosto 21

De confidencias, confianzas, lealtades, amistades...



Quiero reflexionar esta mañana calurosa de un verano cruel en todos los sentidos, personal y colectivamente hablando, sobre algo que debería tener mucha importancia, pero que a menudo situamos en un escalafón degradante de nuestra actividad humana, ante tanta palabrería, cotilleo que nos inunda.

La amistad tiene una gran importancia en esas relaciones humanas, a veces incluso mayor que el amor, pero en la amistad, especialmente cuando pretende ser con mayúsculas como supongo que en todo lo que tiene que ver con sentimientos, surgen malas prácticas que la degradan y envilecen.

Una de ellas, quizás la más importante después de la solidaridad, es la confianza. Se entiende que cuando hablas, cuando te desahogas, te vacías, con alguien merecedor de esa categoría, pretendes que quede entre vosotros, que exista un pacto no escrito por el que esa confidencia, ese sentimiento expresado, esa noticia, o simplemente ese estado de ánimo que tú le expresas quede en absoluta confidencialidad, que nadie externo, por muy importante que sea, se entere de ese vínculo existente entre dos personas que se aprecian, que se quieren, que se valoran.



Desahogarte con una amiga, o un amigo, conlleva esa especie de liberación emocional, ese desnudarte ante su presencia de la manera más dolorosa posible, en los sentimientos. Sabes, o deberías saber que lo que le transmites queda entre vosotros dos en un pacto de lealtad inquebrantable, a salvo de interferencias externas, libre de contaminación. Son tus sensaciones expresadas al “otro” con absoluta libertad y cuando terminas una sensación de relajamiento, de tranquilidad te invade. Te escucha, te protege, te cuida, te entiende incluso mejor que tú mismo y te ayuda de manera generosa, altruista.

La amistad así entendida es una especie de regalo que debemos valorar en toda su grandeza, en toda su magnitud.

Sabes que lo que acabas de verter  quedará en un cofre bajo cien llaves y que solo es cosa de vosotros dos. Con esa confianza has hablado, con esa confianza te has desnudado.

Pero lamentablemente no siempre es así, o quizás cabría decir que casi nunca es así, en una sociedad como la actual en la que la crisis de valores también ha afectado de lleno a algo tan puro, tan digno como la amistad.

Cuando en alguna ocasión, especialmente en momentos dolorosos y más especialmente cuando el desamor te sacude duro el alma, descubres que esa confianza se ha quebrado, que se ha infringido ese sacrosanto principio de la confidencialidad entre amigos, cuando te das cuenta con estupor que eso que tú habías vertido en una persona que creías de confianza se exhibe públicamente, el dolor que te produce es incluso superior al del propio desamor.



La confianza rota en mil pedazos, tus confidencias paseando impúdicamente tu desnudez, incluso llegando de manera vil y a menudo distorsionada a la persona que jamás desearías llegara. Y entonces ese corazón ya malherido, dolorido, notas se te rompe en mil pedazos, te rompes con él por dentro y maldices mil veces haber confiado en quien no merecía esa confianza.

Amigas, amigos, conocidas y conocidos, con quienes te has sincerado en mayor o menor grado como una medida de higiene mental, como la válvula de seguridad que impide explote la olla de tu cerebro, te defraudan con su delación. Ese silencio pactado se quiebra y el sonido alternativo se convierte en una ruin y cruel traición.

¿Confianza? ¿Confidencia? ¿Amistad? ¿Existen? , ¡claro que existen! y estas reflexiones sonarán injustas a quienes sois capaces de guardar esa lealtad, pero lamentablemente, en la vida actual están en vías de extinción. Quedan gentes así, yo conozco algunas, en estos días especialmente, gentes en quienes puedes confiar hasta límites extremos sabiendo que jamás infringirán esa norma no escrita de la confidencialidad y espero seguir siendo merecedor de su amistad desde mi reconocimiento, valoración y agradecimiento por lo que me han ayudado en momentos muy difíciles.

Confianza, confidencia, lealtad, amistad……………….





lunes, agosto 13

De la agresión a la humillación



Artículo que he publicado en DEIA el 13 Agosto 2012

Resulta complejo escribir sobre lo que está ocurriendo en los últimos cuatro años, en especial en los últimos meses. Estamos absolutamente bombardeados de información, desinformación, opinión y manipulación y a menudo creo que esto forma parte también  dagresiónel maquiavélico plan de alienación masivo que en algún lugar de los poderes que nos dominan, han puesto en práctica para desactivarnos mental y psicológicamente, evitando así una reacción contundente, lógica habría que decir, ante tantas agresiones y humillaciones. Un plan al más puro estilo de Goebbels maestro en el control de masas.

Porque quizás ese es uno de los elementos que menos estamos analizando, la manipulación que están sufriendo las masas de nuestro país y las del resto de Europa. No son casuales los movimientos que se están produciendo en el mundo audiovisual y en el de la prensa escrita, desde la absorción por la defensora de los programas basura, tele 5 y su Berlusconi particular, de una cadena seria, progresista como la 4, hasta la misma operación por la más facha, Antena 3, de la Sexta y ahora el desembarco de los cachorros de Aznar en la televisión pública, aparcando de manera innoble y cruel a sus mejores profesionales: Ana Pastor, Alicia Gómez Montano, Pepa Fernández, Juan R. Lucas…. en una limpieza al más puro estilo de la Santa Inquisición y Torquemada.

Lo ocurrido con Público, su asfixie hasta hacerlo desaparecer de los quioscos y el vergonzante giro dado por El País sitúa este campo de la prensa escrita también en un desierto peligroso y totalmente diseñado.
Caerá también la SER y la marea reaccionaria llegará también a la única isla progresista en el mar conservador en el que se ha convertido el mundo de los medios de comunicación en este país y el tsunami que han provocado no dejará ningún vestigio de vida en un campo vital para producir cualquier reacción mínimamente eficaz a nivel social.

¿Por qué los poderes financieros, económicos y políticos que nos están llevando a esta segunda Edad Media se toman tanto interés en esta compleja operación? Porque ellos saben que el control de la comunicación es vital para desactivar cualquier atisbo de reacción social. Han controlado los resortes económicos y financieros, ahora los medios de comunicación y antes los partidos políticos que podían liderar la revuelta. Al PSOE especialmente, porque está claro que algo así está ocurriendo para que la izquierda esté traicionando su deber histórico ante esta excepcional situación, algo también para que las direcciones de partidos y sindicatos estén paralizadas, inermes ante las mayores agresiones que las capas populares están sufriendo en toda la historia reciente de la humanidad. No es de extrañar pues que si la izquierda ni está ni se la espera la sociedad, más en concreto las gentes progresistas, de izquierdas, hayan perdido la esperanza, la confianza en ellos. 

El resultado de la última encuesta del CIS en la que a pesar de la que está cayendo IU se mantenga y el PSOE apenas avance tres décimas y que la caída, pequeña para su nefasta gestión al frente del gobierno, del PP se la lleve la abstención y un partido tan conservador o más como es el de Rosa Díez y su UPyD es  demoledor e indica el castigo del electorado a los partidos de izquierdas, eso unido al actual desprestigio de los sindicatos (resulta patéticas las últimas imágenes de Toxo y Méndez rindiendo sumisa pleitesía primero a la todo poderosa Merkel, después su lacayo Rajoy y por último en una pirueta difícil de digerir al monarca Juan Carlos) hace que el futuro sea si no absolutamente oscuro al menos incierto.



Se escucha en algunos mentideros una idea que ya mi amigo del alma Enrique Curiel me apuntaba unos meses antes de dejarnos: la posibilidad liderada por algunos intelectuales de izquierdas y gentes desengañadas de los partidos clásicos, de montar un nuevo movimiento al estilo del creado por uno de los pocos ideólogos que nos queda en Europa: Oskar Lafontaine líder de “Die Linke”, en castellano “La izquierda” escindido del histórico SPD que dirigió durante décadas.
Es una posibilidad aunque no parece la más deseable, ni siquiera la más eficaz porque la sociedad actual no parece que esté para nuevos experimentos, al menos en esa izquierda que se derrumba, porque lo que realmente espera ese segmento es que tanto IU como especialmente el PSOE, asuman la responsabilidad histórica que les corresponde y se pongan las pilas para liderar la reacción que ante tantas agresiones les están demandando.

No queda demasiado tiempo para que lo hagan antes de que la explosión que se avecina  llegue a ser dirigida por movimientos populistas y con oscuros intereses. La sensación es que algo se está cociendo en el seno de nuestra sociedad, que espera con una cierta expectación lo que vaya a ocurrir si como parece inevitable tenemos que pedir el rescate puro y duro, con las terribles consecuencias que eso pudiera originar. No es nada lo que hasta ahora nos ha tocado sufrir con lo que puede ocurrir  a partir de ese instante.
Quizás aún quede por llegar lo peor, porque todo indica que partir de ahora  las condiciones no las van a imponer, como hasta este momento,  países europeos como Alemania o Francia, incluso EE.UU., sino que van a ser otros menos parecidos a nosotros como China, especialmente, o Rusia en los que las condiciones laborales se parecen más a la Edad Media que a la actual y que consideran que el Estado del Bienestar ha sido un lujo de Europa  que se debe destruir hasta sus cimientos.

Porque esa sensación de que entramos en una segunda Edad Media es absolutamente real y ya sabemos lo que ocurrió en la primera: guerra, hambre, peste, sufrimiento y muerte. Esta segunda no tendrá una parte de esas atrocidades pero lo que sí resulta evidente es que también durante ella el pueblo llano, incluyendo ya en esa definición al 95 % de la población europea, sufrirá brutalmente. La única esperanza es que después de esos siglos de oscuridad y tinieblas llegó el Renacimiento, el color y la luz y posteriormente la Revolución Francesa y los valores de igualdad, libertad y fraternidad.



En esta ocasión la única manera de sobrevivir es saltarnos la primera y llegar directamente a una Revolución. Una novedosa Revolución, moderna, imaginativa, exenta a ser posible de actos sangrientos, pero posiblemente no de violencia, que para que sea eficaz debe ser liderada por la izquierda clásica renovada hasta límites máximos.

Ante tanta agresión, después de la humillación que nos están infringiendo solo nos queda un camino posible: reacción y revolución.


Qué mejor que una canción de mi admirado Manu Chao un revolucionario de la canción: