miércoles, noviembre 28

"En la casa" una gran película


Ayer fui por primera vez en mi vida solo al cine, reconozco que fue una sensación ambivalente, por un lado sentía que me faltaba algo, una mano que acariciar, alguien con quien comentar, pero por otro me permitió meterme directamente en una película, “En la casa”, de un director que admiro, Fracois Ozon, que me pereció espléndida, impactante, original y sobre todo inquietante. Es de esas películas que te dejan un punto de incomodidad, como si te situaran ante una serie de interrogantes, de incógnitas sin resolver.

La tertulia posterior contó con nada menos que 14 mujeres y 4 hombres lo que indica la falta de interés de mis congéneres por los aspectos culturales de la vida que contrasta con la contraria por parte de las mujeres (no sería extraño que los Mayas tengan razón y que la siguiente era que comienza el 20 de Diciembre sea la de la mujer, porque ya de hecho lo está siendo). Ese debate agradable, interesante me permitió descubrir aspectos que no había contemplado al enfrentarme minutos antes con una verdadera obra de arte, aunque no sea de esas películas rimbombantes, afamadas, porque a menudo las pequeñas cosas, las minúsculas bellezas tienen más valor que las grandes construcciones artísticas.


Ver “En la casa” te permite, además de pasar 110 minutos reconfortantes, dar un paseo por las pasiones humanas, por los vicios y virtudes. Un recorrido guiado por un alumno fuera de lo común, que es capaz de enganchar a su profesor de literatura en una aventura virtual, imaginaria o real, eso cada cual tiene su manera de entenderla, hasta ser capaz de llevarlo del cielo de despertarle de su anodina vida, hasta el infierno de la autodestrucción. Sensaciones, sentimientos encontrados a través de un chico de cara dulce, pero con mirada perversa, que intenta entrar en la vida de su semejantes hasta la patología, acompañado, guiado al inicio y manipulado por él después, por su profesor absolutamente hipnotizado por su iniciativa.

Crítica social de una juventud amorfa, parejas en vías de extinción, sistema educativo en quiebra, voyeurismo, perversión, manipulación, delincuencia (del profesor al robar el examen de matemáticas), compleja relación alumno-profesor con componentes sin desvelar, porque esa es otra de las claves de la película. Ozon implica al espectador, al menos en mi caso me sentí implicado, en la historia, nos hace cómplices, dejando abiertas las posibilidades de un desenlace sorprendente, cruel quizás, pero no menos lógico.
 
La escena final de Claude y Germain, alumno dominante y profesor dominado (¿o quizás no?) mirando un edificio lleno de ventanas en cada una de ellas con un aspecto de nuestra vida y el posterior cierre del telón dice tantas cosas, genera tantas sensaciones……

Eso es cine con mayúsculas, cuando una película despierta sensaciones, sentimientos diversos que no te dejan indiferente, que te hacen pensar, reflexionar sobre ella e incluso sobre ti mismo, sobre tu vida en la que quizás existe mucho de v.

“En la ventana” me ha gustado, en momentos me ha entusiasmado y sobre todo inquietado y lógicamente os animo a verla en una época donde el cina anda a la deriva al igual que la sociedad. Todos somos un poco voyeuristas al igual que somos exhibicionistas, es innato en el ser humano, pero solo debemos fijar los límites cuando ambas características se convierten en patologías. Claude, Germain llegan a ese estadio y acaban confundiendo realidad y ficción.

Una buena tarde de cine, de buen cine, saboreado solo y un debate que me enriqueció. Ayer valió la pena que amaneciera.
 Gracias Ozon por ese buen rato.

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