sábado, octubre 20

Un año sin ETA


Hoy hace apenas un año, visto desde ahora parece mucho más, de que ETA aceptara las recomendaciones de la Conferencia de Aiete y declarara su alto el fuego definitivo. Pocos recuerdan ya el inmenso trabajo realizado desde dentro por Arnaldo Otegi, Miren Zabaleta, Rafa Díez Usabiaga y otros y desde fuera por el colectivo Lokarri con un inmenso Paul Ríos, más el apoyo de algún sector reducido del PSOE, PSE y PSN para llegar a conseguir este hito histórico.

Después se ha hablado mucho de esta decisión estratégica de la banda terrorista pero muy poco del trabajo prudente, discreto e incansable de un grupo de hombres y mujeres que desde ambas orillas de ese río de aguas turbulentas, que ahora se ha transformado en un remanso camino de la paz definitiva, fueron capaces de dialogar, de contrastar reflexiones y trabajar para que eso fuera posible.

Hoy, un año después cuando aún se detectan resistencias enormes por parte del gobierno del PP para “rematar la faena” conviene recordar como estábamos antes de ese 20 de Octubre del 2011, para evitar así triunfalismos suicidas que nos vuelvan a una época de sangre y fuego que nadie debería querer repetir.

Quizás ahora ese trabajo de hormiguita, de lento pero seguro intento de convencimiento a quienes mandan que hay que tomar medidas generosas, responsables, audaces incluso para culminar ese inmenso trabajo y que la paz se consolide para siempre.

Luego quedará otro trabajo complejo, difícil: conseguir la necesaria reconciliación. Ser capaces de restañar las heridas que desde ambos campos nos hemos infringido, poder acercar posturas, aumentar el nivel de comunicación entre ambos bandos que ahora se reduce a un número insignificante de sus miembros y desde el perdón seguir nuestro camino.

Las elecciones de mañana pueden ayudar o entorpecer ese camino. Nadie va a obtener la mayoría absoluta y va a ser necesario pactos para que el nuevo gobierno de Euskadi tenga el suficiente peso para poder afrontar la situación de crisis que nos asola. Parece evidente que tres escenarios serían posibles para conseguirlo: un pacto PNV-Bildu, PNVA-PSE o el más difícil pero seguramente el más necesario, un pacto transversal de la izquierda PSE-Bildu en el que si el primero salva los trastos y tiene un digno resultado podría dar la opción de que fuera presidido por Patxi López aunque quedarán por detrás de los segundos.

Eso permitiría varias sinergias positivas, una ayuda inmensa al proceso de reconciliación al entenderse dos fuerzas enfrentadas en el largo conflicto, la posibilidad de un puente con el resto del estado que se tendería desde el PSOE y afrontar las medidas contra la crisis con planteamientos sociales, progresistas, de izquierdas.

Para ello haría falta grandes dosis de imaginación y generosidad por ambas partes, desde luego desde Bildu quitarse la rémora de partido anti sistema que aún le queda y que ha quedado demostrado en su mandato en el Ayuntamiento de Donosti y la Diputación Genera de Guipuzkoa. Por parte del PSE y del PSOE entender que son un partido tan legítimo como los demás, que representan a una parte importante de la sociedad vasca y que resulta imprescindible ayudarles en su tránsito hacia praxis democráticas. Ya en Navarra hace cuatro años fue posible (Na Bai de entonces se parece mucho a Bildu de ahora) cuando a pesar de ser tercera fuerza política el PSN a través de Fernando Puras pudo ser Presidente de Navarra con el apoyo de ellos.

Un nuevo camino se abre en este primer aniversario del final de la violencia que asoló este país demasiadas décadas, un camino de esperanza, de ilusión que ojalá nadie trunque antes de que lo recorramos. En eso estamos, en recorrerlo codo con codo con quienes antaño fueron nuestros enemigos.
 

Para finalizar de nuevo mi recuerdo y reconocimiento a quienes con su esfuerzo con incomprensiones y agresiones lo hicieron posible, en especial a un amigo desaparecido ya: Enrique Curiel.


1 comentario:

  1. Precioso artículo Jose Luis, felicidades, hay que sumar, siempre sumar

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