martes, mayo 15

¿Del 15-M a la revolución necesaria?

Hoy celebramos el 15-M, desde hace un año cada vez que nombramos o escribimos esta fecha nos referimos a un movimiento popular espontáneo e ilusionante que nació hace un año en nuestro país y que supuso un instante de viento fresco en un enrarecido ambiente. Surgía como reacción ante las agresiones de un sector financiero, económico y político que en su afán de lucrarse fácilmente nos había conducido al borde del abismo, pretendiendo ahora resolver sus errores arrasando nuestros derechos. Es cuando menos para hacernos reflexionar, al menos a la izquierda, que precisamente haya surgido con ella en el poder y también que se haya ido desinflando precisamente cuando gobierna la derecha más reaccionaria de Europa. Después de un complejo año de vida, con un transcurrir parecido al Guadiana, aparecer y desaparecer, ahora se celebra este aniversario con asambleas y concentraciones al estilo del original, pero que me da la sensación no tiene ni la ilusión ni el espíritu de aquel. Del análisis de lo que ocurrió hace un año lo más a resaltar es que aquel movimiento no consiguió ninguno de sus propósitos, ni levantó a una masa cada día más aborregada, aletargada, entregada y humillada, ni movió un ápice a los poderes que pretendía frenar. Todo siguió según lo planificado en los oscuros despachos de siniestro “mercado”, nada cambió con su aparición y me temo que nada va a cambiar con su resurrección actual. Esa sensación de frustración, de que algo se está haciendo mal puede que de nuevo acabe con él, provocando aún más desánimo y desilusión a las élites que lo impulsan. Por que quizás ese sea uno de sus problemas: que son élites, pero no las clásicas capaces de luego movilizar a las masas siendo capaces te trasladar su impulso revolucionario hasta las últimas consecuencias. También la extraña mezcla que se está produciendo entorpezca su misión revolucionaria. Gentes de izquierdas desencantadas con los partidos que debieran representarles junto a complejos y ambiguos anti sistema con un tufillo pseudo fascista hacen que no consigan la confianza de la mayoría. Además faltan ideólogos y líderes consolidados, potentes, porque estos, al menos los más formados, siguen militando en los partidos clásicos, aburguesados y paralizados por la esclerosis que les afecta.
Por eso el poder, el que parece y el real, no está sintiendo la más inquietud por lo que está ocurriendo, se siente seguro en su torre de marfil y lo que más teme, el posible efecto electoral, se encuentra aún lejos. ¿Qué hacer pues? ¿Qué podemos hacer para que esta rabia, esta indignación se canalice hacia cambios realmente revolucionarios? Solo queda una esperanza: despertar a los partidos de izquierda, especialmente al PSOE. Presionar desde fuera pero sobre todo desde dentro para desperezarlos, para que salgan también a la calle y lideren un movimiento que ellos debieran haber creado desde el inicio. Que sean capaces de ser activistas y también de dotarlo de contenido ideológicos, profundo, poniendo negro sobre blanco las propuestas que están surgiendo y llevarlas a donde realmente pueden ser eficaces: Parlamentos, Ayuntamientos, Diputaciones, medios de comunicación, allí donde sí hacen daño realmente a estos siniestros poderes financieros, económicos, políticos o religiosos. Eso combinado con una campaña para internacionalizar el movimiento, para llevarlo al resto de Europa de manera organizada y coordinada, para lo que también los partidos de izquierda son necesarios, vitales. Movimientos de masas, vanguardias organizadas, elites que aporten el soporte ideológico, táctica, estrategia, lucha, resistencia. Proceso revolucionario, cambio, transformación. Todo ello con alguna gota de sentimiento, pasión, ilusión y esperanza.
Quizás, puede que quizás……………… Como dice esta preciosa canción de CHAMBAO: "en el cambio está la evolución".

1 comentario:

  1. Hola Jose Luis,

    Desde mi punto de vista estamos en un momento histórico de cambio que es esencialmente diferente a los procesos anteriores. Antaño unos filósofos o unos políticos (o los segundos tomando ideas de los primeros) proponían unas ideas políticas de cambio, una nueva sociedad, y después las masas abrazaban la idea en base a su conformidad o interés por la misma. Primero estaba la idea, luego el movimiento.

    Nuestra época, extraordinariamente compleja pues el capitalismo financiero ha creado un nudo gordiano de dificilísima ruptura, no ha generado esta filosofía o movimiento, quizá por esta complejidad. Sin embargos las masas saben que el sistema actual no les vale, que cada vez esto se parece más a las novelas de ficción sobre un mundo decadente dominado por compañías transnacionales.
    Al no haber propuesta política las masas han salido a la calle con algunas propuestas bastante abstractas y haciendo lo único que pueden hacer las masas cuando son contrarias al sistema pero no saben como cambiarlo: Indignarse.

    Nuestra época seguramente generará el movimiento al revés. Alguien llegará con las ideas de cambio que necesitamos y entonces capitalizará todo este sentimiento de descontento popular.
    Mientras tanto nos quedaremos con esta sensación de que aquí falta algo y que esto está cojo, pero creo que es solo una anomalía temporal. Las piezas llegarán a encajar, espero.

    Saludos,

    ResponderEliminar