domingo, abril 8

9 de Abril, la legalización: ¿Victoria o derrota?


El 9 de Abril de hace 35 años el gobierno de Suárez decidía por sorpresa la legalización del PCE. Es uno de esos momentos históricos de nuestra joven democracia.

En esas fechas militaba en ese partido desde hacía 9 años, habían sido momentos duros, detenciones, miedo, clandestinidad, sufrimiento, lucha, clandestinidad, pero de alguna manera eran mejores que los que nos están tocando padecer ahora.

Existían todas esas sensaciones, todas esas experiencias pero también otras que ahora van desapareciendo lenta, implacablemente. Solidaridad, sinceridad, generosidad, audacia, honestidad, complicidad en una lucha justa, valentía ante el poder de los cobardes, amigos, camaradas, de los de verdad, aquellos con los que se forjó el acero de la lucha anti franquista.


Hemos perdido, especialmente la izquierda, demasiados valores en el tránsito por esta compleja democracia, quizás engañados por la falsa creencia de que para conservarla todo vale, quizás engatusados por la idea de que alcanzando el poder nuestras propuestas, nuestros ideales se podían llevar a la práctica, o quizás simplemente porque nuestros lideres los de arriba, en medio, abajo, se conforman con las poltronas que ponen en sus caminos.

Pero creo que el tiempo nos ha demostrado que eso no es así, que alcanzar el poder en una democracia pervertida, trucada, no permite aplicar nuestras ideas, aplicar nuestras recetas para solucionar las injusticias de este mundo, porque es mentira que el poder, como idea fundamental, se alcance a través de las urnas, de los votos.

Hay un poder, el financiero, económico e incluso religioso que está por encima de estos mecanismos democráticos, un poder que controla, dirige, ordena sin que nada ni nadie se les pueda oponer. ¿O sí?

De la respuesta a esa pregunta depende el futuro de una izquierda ahora debilitada, confundida, aplastada en lo ideológicos, e incluso en lo vivencial.

¿Es posible con métodos puramente democráticos llevar adelante nuestras ideas, nuestros proyectos de transformación?

Hace 37 años pensábamos que sí, aquel 9 de Abril al inundar las calles con nuestras banderas rojas con la hoz y el martillo, esos símbolos que ahora las nuevas gentes que nos han ido llegando consideran ya trasnochados al igual que nuestras teorías, Marx, Engels, Lenin, Keynes, Freud y tantos otros, creíamos sinceramente que la legalización la habíamos conseguido con nuestra lucha.

Qué ingenuos fuimos, qué ingenuos hemos sido todos estos años creyéndolo, ingenuos en primer lugar porque ignoramos, o quisimos ignorar lo que nuestros dirigentes pagaron, ingenuos porque ignoramos que el poder, el verdadero poder, sabía ya que para perpetuarse era necesario ese movimiento que entonces pareció su claudicación, ingenuos porque eso nos desactivó hasta nuestros días.

Aquel 9 de Abril comenzamos a cavar nuestra propia tumba, la tumba de la izquierda, o al menos la de la izquierda real, sin descafeinar, sin moldear. Ahora somos, todos, de la izquierda civilizada, domesticada diría yo, esa que ya no le da problemas al poder, al poder real.

Quizás en el futuro tengamos que realizar lo que en el cine consideran una vuelta atrás, al pasado, con el fin de que la película, nuestra película acabe con nuestra victoria. Volver a antes de ese 9 de Abril, a lo que representábamos antes de ese fatídico día, a nuestros ideales primigenios, primitivos si queréis, a lo esencial de nuestras propuestas y aplicarlas también con la praxis de entonces, con la lucha, clandestina si es necesario, de aquel tiempo. Cuando sabíamos quién eran nuestros enemigos y también quienes nuestros amigos, nuestros compañeros y camaradas. Cuando teníamos claro la dirección de nuestros pasos, las medidas a tomar para vencer, para vencer realmente.


Quizás llega el tiempo de desperezarnos de este largo letargo de 35 años, de volver a blandir nuestras armas y prepararnos para una larga lucha. Con sacrificios como en aquel tiempo, con sinsabores, dolor, sufrimiento, recordando nuestro viejo lema: “más vale morir de pié que vivir de rodillas”. Que de nuevo el acero forjado en tantas batallas vuelva a brillar dando luz a la oscuridad actual. De buscar nuevos líderes que no se vendan, ni corrompan, ni se dobleguen, líderes valientes, honestos, solidarios, generosos.

O lo hacemos pronto o las masas, que ya no confían en nosotros, nos pasarán por encima, no lo dudéis.

Éste es el momento, éste el lugar, precisamente en la conmemoración de ese 9 de Abril. ¿Por qué no puede ser este país quien lidere ese nuevo tiempo, esa nueva estrategia?

Solo la lucha, solo la lucha nos puede llevar a la victoria después de 35 años de derrotas. Solo la lucha.

A por todas, compañeras y compañeros, a por todas!!!!!




http://www.youtube.com/watch?v=ZDN9y2vTdUs

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