viernes, septiembre 30

¿Quo vadis Partido Socialista de Navarra?



Hay veces que una imagen vale más que mil palabras. Las dos fotos que he colgado en mi blog que avergüenzan a los socialitas navarros y a la izquierda de esa comunidad en general, son un caso claro de esta aseveración. La del miércoles era la de un gobierno en el que cohabitan consejeros y consejeras de la derecha más reaccionaria del estado (o al menos eso decían hace poco algunos de los compañeros que salen en la misma) con dirigentes del PSN (cabría entender que de la izquierda), anunciaba el mayor recorte social de la historia de Navarra, en la misma línea que los aplicados por el PP en las comunidades autónomas en las que gobierna y que por cierto a la misma hora eran criticados con dureza por Rubalcaba y el resto de dirigentes autónomos. Por cierto, no entiendo las sonrisas de los nuestros, que contrastaba con la seriedad lógica (al menos fingían mejor) de los y las de UPN.

Qué diferente foto la de Barreda, Tomás Gómez etc. y la de Roberto Jiménez.




La segunda la de la firma del acuerdo entre PP y UPN, nada menos que en Pamplona y con la presencia de Rajoy. Sí, ese que se va a batir en un duelo que espero pierda con nuestro candidato Rubalcaba y que representa a la derecha más rancia de Europa.


Puestas una junto a la otra dan la imagen más terrible, deplorable y reprobable de la historia del PSN. Un partido al que sus dirigentes actuales mancillan y ensucian solo por su ambición de poder.

Si Roberto Jiménez, Anai Astíz (ay Anai, quién te ha visto y quién te ve, de donde estabas en aquellas agradables cenas de Villava a esto) y Elena Torres no han dimitido a la hora que escribo estas líneas estarán cometiendo un acto de alta traición al socialismo navarro, a la izquierda que representamos, a nuestros afiliados, votantes y base social, que se encuentran abochornados, avergonzados con el espectáculo ofrecido.

No se merecen, no nos merecemos, que se destroce al PSN de esta manera inmoral e injusta.

Fui expulsado del PSN con la coartada de mis declaraciones sobre Otegi, aunque la razón real fue mi posición contraria a la actual dirección de mi partido (es mucho más mío que suyo) y su línea política, pero si estuviera ahora como militante intentaría provocar una sublevación de sus afiliados, de los miembros del Comité Regional que para nos ser cómplices de este desatino deben echar a patadas a estos insensatos de un partido que no merecen, antes de que provoquen su desaparición.

El PSN tal y como lo entiendo yo y creo que la mayoría de sus afiliados es necesario, imprescindible para Navarra, pero ocupando un lugar en la izquierda, progresista, de equilibrio entre la derechota y el mundo nacionalista y no el de sumisión a UPN-PP (hoy ya volvemos a llamarlo así) al que nos han llevado estos desalmados.

Llamo por eso desde estas líneas a una rebelión democrática de los afiliados y afiliadas del PSN, a que de un puñetazo contundente en la mesa y provoque un cambio de rumbo antes de que nos acaben hundiendo el barco.

Por la senda que sus actuales dirigentes han trazado y que apluden los poderes fácticos más reaccionarios se va paso a paso (el 20-N puede darse una definitivo) hacia el abismo y la desaparición.

Espero que sus bases no lo permitan y que esa sublevación se produzca. Aunque también otra posibilidad es que Rubalcaba intervenga y ponga orden en este desatino ya que esa dirección va en sentido contrario a la que quiere llevar al PSOE.


martes, septiembre 27

Doce años de: "Tregua, democracia y paz".


Hace justo hoy doce años Patxi Zabaleta y yo publicamos un controvertido artículo en El País que generó mucha polémica y algún que otro disgusto a ambos.

En aquel momento él era miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna y una persona influyente en el seno de la izquierda abertzale. Por mi parte después de una legislatura como parlamentario del PSN pertenecía al Comité Federal del PSOE, después de presentar lista alternativa en el último Congreso del PSN y perder como casi siempre aunque con los votos suficientes como para estar representando a la minoría en el máximo órgano de decisión de mi partido.

Ambos manteníamos posturas críticas, quizás sería mejor decir diferentes en ambas orillas y teníamos una larga experiencia de más de diez años en contactos, debates, charlas en las que a pesar de las lógicas diferencias ideológicas manteníamos puntos en común, que nos llevaron a una profunda amistad hoy en día mucho más consolidada.




Con el artículo quisimos demostrar la posibilidad real de que incluso con esas divergencias éramos capaces de consensuar incluso alguna propuesta como la de la euro región, la necesidad de entendimiento (una vez desaparecida la violencia) entre las izquierdas nacionalistas y no nacionalistas que aún hoy en día está pendiente de explorar, o el tema del euskera que ahora contemplo con la perspectiva del debate abierto con el catalán debido a la reciente sentencia. Nuevas soluciones para viejos problemas.

Ahí figuran palabras, conceptos ahora en vigor: “diálogo”, “síntesis”, “acuerdo”, “profundización democrática”, “cauces democráticos” y otros que indicaban que personas relevantes del PSOE y de la izquierda abertzale éramos capaces de ponernos de acuerdo.

Hoy, precisamente hoy, doce años después esa reflexión está de plena actualidad y ejemplos como el de Patxi y el mío debían servir para que otros, con “mando en plaza” continúen el camino que iniciamos. Porque el diálogo sereno y pausado, el entendimiento, la síntesis de posturas confrontadas, están basados también en las relaciones personales, en el buen feeeling, la buena química que se plantea entre gentes como nosotros.

Ojalá que esta vez nadie meta la pata y se consolide definitivamente lo que parece el camino hacia la paz.

Transcribo a continuación el artículo como homenaje a esa relación, que por cierto es significativo que en la votación que ponía el país mereció una media de 4,5 sobre 5, a pesar de que votaron nada menos que 323 lectores.
http://www.elpais.com/articulo/espana/PAIS_VASCO/ETA/TREGUA_SEPTIEMBRE_1998_/_DICIEMBRE_1999/PACTO_DE_LIZARRA-ESTELLA/Tregua/democracia/paz/elpepiesp/19990927elpepinac_21/Tes

Tregua, democracia y paz

Ha pasado un año desde que ETA declaró la tregua, a la que calificó de incondicional e indefinida. La tregua sigue vigente. Los análisis que se están haciendo con respecto a lo ocurrido durante este periodo tienen dos perspectivas: por un lado, se analiza la evolución política y se valora el éxito o fracaso del Pacto de Lizarra-Garazi y su repercusión sobre dicha evolución política; por otro lado, se especula acerca de la duración y/o de las posibilidades de conversión en definitiva de la tregua de ETA. Éstos son los dos análisis que se hacen. Pero nadie niega la existencia de un proceso de paz.
Los que estamos escribiendo estas reflexiones conjuntamente lo hacemos con la triple convicción de que una tregua no es aún la paz; asimismo, de que caben reflexiones de síntesis o, por lo menos, convergentes desde posturas políticas diferentes y hasta antagónicas en algunos temas (por ejemplo, de nacionalistas y no nacionalistas), y en tercer lugar, de que en todo caso el camino para la solución de este conflicto es el diálogo social y político.
El camino de la pacificación que debemos recorrer los de un lado y otro de las corrientes ideológico-políticas no es otro que el de la profundización democrática. El encuentro, es decir el acuerdo, nunca puede entenderse en términos de imposición, sino de profundización democrática. Así, el debate, hasta en los temas más conflictivos, como son la territorialidad y los derechos y/o identidad del pueblo vasco, ha de tener su encaje sólo en cauces democráticos. El acuerdo no puede ser ni en términos de negación total de los derechos políticos ni tampoco en términos de imposición de una soberanía o de unas ideas. Pero el acuerdo puede buscarse en términos de autodeterminación, que es un derecho comprendido en el acervo ideológico de la izquierda y de los demócratas, que significa, en definitiva, que sea el pueblo el que decida libremente.
La vieja Vasconia, cruce de caminos milenarios y lugar de encuentro de razas, culturas e influencias, contiene, sin embargo, dificultades específicas. A la innegable pluralidad sociopolítica, ratificada en cada elección, ha de añadirse la presencia de diversas territorialidades con fuerte personalidad, labrada a lo largo de la historia y sentida con rotundidad.
El ejemplo del caso irlandés ha marcado la pauta de que la autodeterminación puede llevarse a efecto legítimamente en el Norte y en el Sur, igual que en nuestro caso podría efectuarse en el marco de Navarra, además de en la comunidad autónoma vasca. El acuerdo político no puede imponer, ni siquiera condicionar, la decisión, sino solamente establecer el derecho del pueblo a realizarla. No nos parece aceptable una salida en contra de la mayoría de los navarros, ni siquiera una solución contra una parte significativamente importante de los mismos, puesto que deben existir soluciones de síntesis si se acepta la vía del diálogo.
La nueva realidad europea, a pesar de los déficit democráticos, nos aporta también alguna muestra y nos induce a reflexiones más audaces. El caso de la euro-región que está teorizándose entre parte de Portugal y parte de Galicia o los acuerdos lingüísticos entre Flandes y Holanda ponen de manifiesto posibilidades que aún no han sido debidamente exploradas. Afirmamos en este sentido que, por ejemplo, la solución de temas como la libre opción con respecto a la lengua vasca, la más antigua de las lenguas de Europa, por cualquier persona no es una cuestión que deba relegarse por ningún concepto. Es también imprescindible el abordar la solución de los temas que en todo proceso de paz han de solucionarse, como es el referente a los presos y los damnificados.
La pacificación es necesaria, en primer lugar, desde un punto de vista humano y social, pero incluso en términos de estricta confrontación política nuestra experiencia de diálogo entre antagonistas políticos nos permite manifestar que la persistencia del conflicto, aun en situaciones de tregua, llega a desnaturalizar el debate ideológico en detrimento de los verdaderos valores progresistas y de izquierda. Los que firmamos este artículo consideramos una necesidad para la articulación correcta del debate político un entendimiento entre las fuerzas políticas que representan a la izquierda tanto en la comunidad autónoma vasca como en Navarra y sin excluir a ninguna otra, específicamente en el caso del PSOE (PSN-PSE) y de EH.
En suma, la tregua ha creado las condiciones que hacen posible la paz, el camino no puede ser más que el del diálogo y el contenido deberá basarse en una profundización democrática.
José Luis Uriz y Patxi Zabaleta son miembros del PSOE y de EH respectivamente.

sábado, septiembre 24

El Gobierno debería favorecer la asamblea de ETA


Soy consciente de lo duro y provocativo que resulta el titular de estas reflexiones hechas con la impresión que me ha producido leer el comunicado del EPPK, nombre con el que el mundo de ETA conoce a la organización de sus presos y presas.

Un comunicado elaborado después de un largo y me consta que duro proceso de debate interno en el que la inmensa mayoría, en torno al 90 %, de estos ha optado por apoyar lo que se denominó “Acuerdo de Gernika”, que cumple el domingo su primer aniversario y que supuso en su día la plasmación pública que los pragmáticos liderados por Arnaldo Otegi, Rufi Etxeverría, Rafa Díez Usabiaga o Pernando Barrena habían ganado el debate interno en el interior de Batasuna y apostaban de una manera clara y definitiva por alejarse de las tesis violentas y plantear el uso de los métodos democráticos como los únicos para el futuro.

Los que en la otra orilla hemos seguido de cerca (a veces de muy cerca) con atención ese proceso somos conscientes de la dureza del debate y el esfuerzo que se ha hecho para conseguir ese cambio estratégico. En el seno de ETA, al menos en los que la dirigían en aquel momento, se vio con recelo a su inicio, con posiciones contrarias, duras, agresivas incluso en algunos momentos y con resignación cuando fueron conscientes de su estrepitosa derrota. Era el triunfo definitivo, histórico de los políticos sobre los militares. Incluso a consecuencia de ello se abrían fisuras en un colectivo hasta entonces fusionado e irreductible como eran los presos, exiliados y familiares.

En un años esas fisuras se fueron convirtiendo en grietas que han supuesto la llegada de este comunicado histórico y que suponen un paso definitivo hacia la paz.

Antes ETA lanzaba su ultimo comunicado dejando la decisión del abandono definitivo de las armas en manos de sus presos, esos que ahora por inmensa mayoría les responden que ésta es afirmativa: que ha llegado el momento de cerrar la persiana de ETA y dejar en manos de sus políticos la lucha, democrática a partir de ahora, por sus planteamientos políticos.

Utilizando un razonamiento lógico habría que concluir que si ETA deja su disolución en manos de sus presos y estos responden que sí, pues eso significa ni más ni menos que ETA ha dejado de existir como organización armada el 24 de Septiembre 2011 y que ya solo queda concretarlo.

Pero para que eso tuviera un carácter definitivo el Gobierno debiera emplazarles para que en el plazo más breve celebraran su asamblea disolutoria favoreciendo, o al menos no entorpeciendo la celebración de este evento. Teniendo en cuenta la correlación de fuerzas existentes lo normal es que dicha disolución se aprobara por el 95 % de sus asistentes.

Ya sé que esto resulta complejo hacerlo en la situación actual, en vísperas de una elecciones generales y que esta vez han elegido mal los tempos (ellos que durante años los han manejado con maestría) pero quizás ahora habría desde la otra orilla que estar a la altura de las circunstancias utilizando valores de los que hemos andado escasos: audacia, imaginación y generosidad, mucha generosidad.

Teniendo en cuenta que hace apenas unos años todos, TODO, el mundo pensábamos que al final habría que negociar temas de calado político ahora nos encontramos y debemos valorarlo muy positivamente, que ya solo plantean temas relacionados con sus presos y exiliados. Es lógico que soliciten la amnistía, aunque creo que son conscientes que lo más que pueden y creo que deben una vez desaparecidos, conseguir son medidas de igualdad con el resto de los presos que supondrían de hecho la derogación de la denominada “Doctrina Parot” de claro tinte antidemocrático e incluso anticonstitucional. Medidas con sus presos enfermos terminales, las medidas referentes al derecho altercar grado, o el acercamiento de sus presos a cárceles próximas a Euskadi son de lógica democrática en los momentos actuales.

Si el precio de la paz es ese, pues bienvenido sea.

Luego quedan dos temas complejos y de más largo recorrido: la compensación a las víctimas y la reconciliación después de 50 años de dolor en ambas partes del conflicto. Ahí habrá que poner muchas más dosis de audacia, imaginación y generosidad. Por empezar por mí mismo yo ya les he perdonado (creo que hace mucho tiempo lo hice) el sufrimiento que a mí o a mí familia me han originado por su presión, amenazas incluidas.

Pero hoy tenemos que felicitarnos por haber llegado hasta este punto hace apenas un año difícil de imaginar.

Como final de mi reflexión quisiera reivindicar la salida a la calle de quienes en mi opinión no merecen estar en la cárcel en estos momentos: Arnaldo Otegi, Rafa Día, Miren Zabaleta….

Y volver a recordar la figura de alguien que ahora estaría disfrutando con esta noticia, alguien que hizo mucho para que esta situación se dé: mi entrañable amigo Enrique Curiel. Tan ausente y tan presente al mismo tiempo.

jueves, septiembre 22

Una sentencia injusta e inoportuna (Publicado en DEIA el 22/09/2011)

Traslado aquí mi artículo de este mes en DEIA. Tengo la sensación que el domingo, aniversario de la "Declaración de Gernika", se va a producir un hecho que compensará lo negativo de esta sentencia. Por eso hoy la imagen de la paloma de la paz deja de estar herida con la esperanza de que sea así. Esperaremos....




Después de una semana convulsa, debido a las informaciones periodísticas que me situaban en una reunión celebrada en 1998 entre la cúpula de la IA y Rubalcaba, ahora vine la mala noticia de la sentencia que la Audiencia Nacional ha dictado sobre el denominado “caso Bateragune”. Por cierto si (condicional) esa reunión habría existido sería una incongruencia mi expulsión del PSOE y algunas de las cuestiones que están ocurriendo en este país sobre este tema en concreto.

En ese largo y tortuoso camino recorrido en los últimos años he ido conociendo a numerosas personas, algunas militantes destacados de la izquierda abertzale. Conozco a Permach, a Otegi con el que participé en 1999 en unas sonadas jornadas celebradas en la Universidad de Barcelona sobre la situación en Euskadi, a Kiroga a Barrena hacia el que siento un gran aprecio y especialmente a Zabaleta al que me une una profunda amistad. Desde aquí mi apoyo y solidaridad en este trance difícil y doloroso que me consta está pasando. Un conflicto tan largo y duro genera víctimas en ambas orillas y daños colaterales terribles que algún día todos deberemos reconocer y lo que es más importante, resarcir.

Han sido muchas horas de charla y debate, comidas, cenas, cafés alrededor de una mesa, en las que se mantenían las diferencias políticas pero en las que con el paso del tiempo se establecían vínculos personales de confianza y amistad.

Confianza, esa es la clave. En cualquier proceso como el nuestro es fundamental, especialmente en la parte final, que los interlocutores se tengan confianza, que cuando dicen algo se fíen de ello. Creo que en estos largos años eso lo hemos conseguido. Quizás la miopía de los que en un momento como éste dirigen las riendas del estado no entienda el valor de esa confianza, que solo se adquiere con el tiempo y con la profunda relación personal. Ha pasado mucho tiempo desde 1988, pero debiera ser un instrumento utilizado independientemente de quien acabe dirigiendo el proceso final.

Todo lo que he hecho durante ese tiempo ha ido dirigido exclusivamente a favorecer la paz, a crear las condiciones necesarias y suficientes para que se consolide. Durante esos años soy consciente de que esas largas charlas me han producido lo que se denomina el “síndrome de Estocolmo”, supongo que a ellos también, pero eso es positivo porque elimina resquemores y favorece situarte en el lugar del “otro”, posición imprescindible para resolver cualquier conflicto, por eso todo lo que me iba llegando del debate surgido en el interior de la Izquierda Abertzale que se concretó en la propuesta lanzada a través de Bateragune me indicaba que ése, precisamente ése era el camino adecuado.

Conocía el esfuerzo de Otegi, Rafa Díez y otros para convencer a los suyos que la vía violenta no era la adecuada, no solo por cuestiones éticas, que también, sino especialmente por cuestiones políticas. Lo consiguieron porque el caso de Miren Zabaleta era significativo al convertirse en su recorrido en entusiasta del mismo. Era una apuesta arriesgada no solo táctica para poder acceder a las instituciones, también lo era estratégica, de largo alcance, de calado. Por primera vez los políticos se imponían a los militares y eso desde los demócratas del otro lado debía ser visto como una excelente noticia.

Pero lamentablemente no fue así, los poderes fácticos, especialmente periodísticos y judiciales, no lo vieron así y comenzó desde el Estado una campaña justo la contraria a la que debiera ser conveniente y necesaria para consolidar esa opción y por tanto la paz. La detención y encarcelamiento de los impulsores de Bateragune fue un episodio más, quizás el más tenebroso y relevante, de esa campaña. ¿Cómo se podía ser tan torpe? ¿Era torpeza, o lo que sería mucho más grave una decisión para torpedear la opción de la paz? Es una pregunta que todavía no tiene respuesta.

La falta de coraje de un Zapatero en horas bajas acosado por la situación económica contribuyó a que ese desatino se consolidara. Posteriormente las sentencias de los casos Egunkaria y Udalbiltza abrió de nuevo una vía a la esperanza. ¿Eran decisiones debidas a la casualidad, quizás al juez Bermúdez que ejerció en ambas, o eran de más calado? La legalización de Bildu después de la decisión contraria planteada con Sortu abría los mismos interrogantes.

Pero el análisis era claro, si a los imputados en Egunkaria y Udalbiltza habían sido absueltos con los razonamientos aportados en ambas sentencias era evidente que a los de Bateragune debían de aplicar el mismo criterio.

Pues no, no ha sido así, de nuevo ese macabro péndulo que sobrevuela por la parte final de este complejo proceso de paz, vuelve a dirigirse a su parte más oscura y se condena a Otegi, Rafa Díez, Miren Zabaleta y al resto a penas durísimas. Es una sentencia injusta si la comparamos con las otras, pero especialmente torpe, inoportuna, una piedra gorda, muy gorda en el camino complejo y tortuoso hacia la paz.

Ahora se oirán las voces de los más recalcitrantes intentando desmontar todo lo construido, también los agoreros y aves de mal agüero apostarán por el final de esta mini primavera que hemos vivido y nos pronosticarán un duro otoño y peor invierno.

Por mi parte sigo pensando que la decisión tomada por la Izquierda Abertzale es definitiva y estratégica, por lo que esta sentencia aunque entorpecerá la marcha no la parará. He sido expulsado del PSOE por decir que Otegi trabajaba para llevar a Batasuna por la senda de la paz, esta sentencia me contradice, pero la realidad machaconamente no.

También creo que desde el PSOE, con la previsión de perder las próximas elecciones, se debería hacer ahora, precisamente ahora un ejercicio de sensatez, audacia y generosidad (tenemos poco que perder) con alguna decisión, especialmente en lo referente a los presos y más concretamente a los presos enfermos, para intentar paliar el efecto negativo de la misma. Después el PP dictará su propia sentencia política, espero y deseo que en ningún caso desde su mayoría absoluta.

El 16 de Septiembre del 2011 será recordado porque una sentencia injusta e inoportuna intentó entorpecer un proceso ilusionante hacia la paz, pero también y eso es lo fundamental, porque NO lo consiguió. La esperanza aún se mantiene viva y procuraremos, en la medida de nuestras posibilidades, seguir manteniéndola.

viernes, septiembre 16

Un mal día para la paz.



Aún aturdido por la noticia de la sentencia del “caso Bateragune” en la que se condena a Otegi, Rafa Díez, Miren Zabaleta y otros a penas durísimas por pertenencia a ETA escribo estas líneas. Como demócrata y como socialista (aunque me hayan privado de mi carnet del PSOE) me siento profundamente indignado y avergonzado. Después de una rápida lectura a las partes más relevantes de la misma se podría decir como hizo un alcalde famoso hace años que “la justicia es un cachondeo”. Compararla con las recientes de Egunkaria y Udalbiltza produce sonrojo desde el punto de vista jurídico pero especialmente desde la sensatez. ¿O debo decir la insensatez que es lo que parece rezuma por todos los lados?

Siempre he defendido que para entender cualquier conflicto y por tanto para poderlo resolver, éste también, es imprescindible hacer el ejercicio intelectual de situarte en el lugar del “otro. Por eso he seguido con la máxima atención todo lo que me iba llegando sobre el debate surgido en el interior de esa Izquierda Abertzale que se concretó en la propuesta lanzada a través de Bateragune. Esa propuesta lo que me indicaba era que ése, precisamente ése era el camino adecuado.

Conocía el esfuerzo de Otegi, Rafa Díez y otros para convencer a los suyos de que la vía violenta no era la adecuada, no solo por cuestiones éticas, que también, sino especialmente por cuestiones políticas. Lo consiguieron porque el caso de Miren Zabaleta era significativo al convertirse en su recorrido en entusiasta del mismo. Era una apuesta arriesgada no solo táctica para poder acceder a las instituciones, también lo era estratégica, de largo alcance, de calado. Por primera vez los políticos se imponían a los militares y eso desde los demócratas del otro lado debía ser visto como una excelente noticia. Pero tengo la sensación que esto quien tenía que saberlo, lo sabía.

Lamentablemente los poderes fácticos, especialmente periodísticos y judiciales, no lo quisieron consentir y comenzó una presión inmoral al Estado provocando una campaña que iba en la dirección contraria a la que era conveniente y necesaria para consolidar esa opción y por tanto la paz. La detención y encarcelamiento de los impulsores de Bateragune fue un episodio más, quizás el más negativo y relevante, de esa campaña. ¿Torpeza, o lo que sería mucho más grave una decisión para torpedear la opción de la paz? Es una pregunta que todavía no tiene respuesta.

Zapatero, en horas bajas acosado por la situación económica, no tuvo la capacidad o quizás el coraje para desactivarla. Posteriormente las sentencias de los casos Egunkaria y Udalbiltza abrió de nuevo una vía a la esperanza. ¿Eran decisiones debidas a la casualidad, quizás al juez Bermúdez que ejerció en ambas, o eran de más calado? La legalización de Bildu después de la decisión contraria planteada con Sortu abría los mismos interrogantes.

En aquel momento parecía que la sentencia sería absolutoria, al menos utilizando la sensatez y el sentido común, ya que si los imputados en Egunkaria y Udalbiltza habían sido absueltos con los razonamientos aportados en ambas sentencias era evidente que a los de Bateragune se debía aplicar el mismo criterio.

La realidad es que no ha sido así, se han sacado de la chistera una sentencia injusta si la comparamos con las otras, pero especialmente torpe, inoportuna, una piedra gorda, muy gorda en el camino complejo y tortuoso hacia la paz. Si ahora, con los razonamientos que se usan en la sentencia, Otegi es de ETA, con la misma razón pero en la orilla contraria; ¿no se podría acusar también a todos los que apostamos por la paz de lo mismo?

Habrá ahora una avalancha de análisis, artículos, comentarios, la mayor parte de ellos de gentes que ignoran absolutamente la situación del conflicto, hechos sin el más mínimo rigor intelectual. Por mi parte sigo pensando que la decisión tomada por la Izquierda Abertzale es definitiva y estratégica, por lo que esta sentencia aunque entorpecerá la marcha no la parará. He sido expulsado del PSOE por decir que Otegi trabajaba para llevar a Batasuna por la senda de la paz, esta sentencia me contradice, pero la realidad machaconamente no.

También creo que desde el PSOE, con la previsión de perder las próximas elecciones, debería hacer ahora, precisamente ahora un ejercicio de sensatez, audacia y generosidad (tenemos poco que perder) con alguna decisión, especialmente en lo referente a los presos y más concretamente a los presos enfermos, para intentar paliar el efecto negativo de la misma. Después el PP dictará su propia sentencia política, espero y deseo que en ningún caso desde su mayoría absoluta.

Escribo estas líneas desde mi inequívoca posición mantenida durante más de 30 años contra la violencia y los violentos, que me ha llevado a situaciones "complejas", duras y en alguna ocasión peligrosas lo que creo que me aporta una legitimidad de la que otros carecen.

El 16 de Septiembre del 2011 será recordado porque una sentencia injusta e inoportuna intentó entorpecer, dinamitar un proceso ilusionante hacia la paz, pero también y eso es lo fundamental, porque NO lo consiguió. La esperanza aún se mantiene viva y procuraremos, en la medida de nuestras posibilidades, seguir manteniéndola.




lunes, septiembre 12

Por la paz, para la paz, hacia la PAZ



Ayer domingo La Gaceta, luego recogida por Intereconomía, publicaba un extracto del libro “Los mil secretos de Rubalcaba” de próxima aparición en el que se me nombra como presente en una reunión que se desarrolló en Leitza, en el casería de mi amigo Patxi Zabaleta, en la que estuvieron presentes además de nosotros dos, Joseba Permach, Santi Kiroga, Pernando Barrena por Batasuna y Enrique Curiel y Alfredo Pérez Rubalcaba por el PSOE siendo yo además el conductor del coche que llevó a estos dos últimos a ese lugar.

En esa reunión, según la misma publicación, se trató del final de la violencia de ETA y de lo necesario para que eso sucediera.

No es la primera vez que se me relaciona con este tipo de actividades, en 1992 el diario ABC publicó supuestamente la transcripción de lo que figuraba en el ordenador que se incautó al colectivo “Artapalo” que dirigía ETA en aquella época en la caída de Bidart. Durante una semana aparecieron publicadas supuestas reuniones en las que habría participado junto con mi amigo Zabaleta en aquel momento dirigente de HB.

No voy a confirmar ni desmentir estos hechos, en lo que se refiere a lo publicado ayer entre otras cuestiones porque debe ser el propio Rubalcaba el que conteste. Lo que sí digo y lo digo alto y fuerte es que todo, TODO lo que haya podido hacer durante los últimos 25 años, especialmente desde que en 1988 conocí a Patxi Zabaleta con el que compartí tertulia radiofónica en la SER durante largo tiempo, ha ido encaminado a la consecución de la paz.

En ese largo y tortuoso camino he ido conociendo a numerosas personas, algunas militantes destacados de la izquierda abertzale. Conozco a Permach, a Otegi con el que participé en 1999 en unas sonadas jornadas celebradas en la Universidad de Barcelona sobre la situación en Euskadi, a Kiroga a Barrena hacia el que siento un especial aprecio y especialmente a Zabaleta al que me une una profunda amistad.

Han sido muchas horas de charla y debate, comidas, cenas, cafés alrededor de una mesa, en las que se mantenían las diferencias políticas pero en las que con el paso del tiempo se establecían vínculos personales de confianza y amistad.

Confianza, esa es la clave. En cualquier proceso como el nuestro es fundamental, especialmente en la parte final, que los interlocutores se tengan confianza, que cuando dicen algo se fíen de ello. Creo que en estos largos años eso lo hemos conseguido. Quizás la miopía de los que en un momento como este dirigen las riendas del estado no entienda el valor de esa confianza, que solo se adquiere con el tiempo y con la profunda relación personal. Ha pasado mucho tiempo desde 1988, pero debiera ser un instrumento utilizado independientemente de quien acabe dirigiendo el proceso final.

Todo, TODO lo que he hecho durante ese tiempo ha ido dirigido exclusivamente a favorecer la paz, a crear las condiciones necesarias y suficientes para que se consolide. Casi todo (menos en una ocasión) con el conocimiento de los compañeros del PSOE y PSN que debían conocerlo y orientarlo. Durante esos años soy consciente de que esas largas charlas me han producido lo que se denomina el “síndrome de Estocolmo”, supongo que a ellos también, pero eso es positivo porque elimina resquemores y favorece situarte en el lugar del “otro”, posición imprescindible para resolver cualquier conflicto.

Me ha acompañado siempre en ese camino mi gran amigo Enrique Curiel, con él pensaba escribir esa parte importante de mis memorias. Ya no está, pero a veces le siento cerca y más en estos momentos. Éramos complementarios, yo impulsivo a menudo irresponsable, él profundamente reflexivo y con la sensatez por bandera. Cuando esto acabe y acabará reivindicaré su figura, porque la considero clave en todo lo ocurrido en los últimos años. Estoy seguro que en la otra orilla habrá quien me ayude en esa reivindicación.

Si (condicional) lo que se señala en ese libro fuera cierto, sería una paradoja y una profunda contradicción que ahora se me expulse por comentar que Otegi trabaja para llevar a Batasuna por la senda de la paz. Si (condicional eso fuera cierto, el partido, perdón el partido no, algunas gentes que lo dirigen, habrían sido muy injustos conmigo y quizás debieran excusarse. No lo espero, tampoco lo necesito porque ya he dicho que lo que hice lo hice para la paz.

Ahora solo espero que esta noticia aparecida ayer no se utilice como arma arrojadiza contra Rubalcaba, que las cuestiones de estado se impongan a las meramente partidistas, porque si el PP gana las elecciones quizás también le sean útiles esas relaciones establecidas durante tantos años.

Desde luego a mí me han servido para abrir mis ojos y enriquecerme en lo personal y en lo político.

Por la paz, para la paz, hacia la PAZ.

jueves, septiembre 1

Un nuevo tiempo I


Terminan las vacaciones. Aunque mi situación de jubilado me permite tenerlas todo el año, lo que ocurre a mi alrededor me hace sentir que hoy, 1 de Septiembre acaba el periodo vacacional y comienza de nuevo la rutina habitual.

Han sido unos meses complejos, difíciles. Al contrario que el resto de los años pasados no ha sido una etapa en la que parece que todo se paraliza, esta vez lamentablemente todo lo malo que está ocurriendo se ha seguido moviendo inexorablemente. Reformas, cambios, traiciones inexplicables, insensateces, crisis, cabreos colectivos no han permitido que el verano transcurriera plácidamente como era habitual.

Uno lo termina aturdido, sin acabar de entender muy bien qué esta pasando y lo que es peor, qué va a pasar. La capacidad de reflexión, cada vez más escasa en los tiempos actuales, me llevan a una terrible deducción: vivimos los peores momentos desde que tengo uso de razón, incluyendo aquí el terrible franquismo.

Existe una tremenda confusión y los valores tradicionales, al menos los de la izquierda, están en situación terminal. Conceptos básicos como la solidaridad, la libertad, la justicia social, la igualdad o la propia democracia se encuentran en peligro de extinción. Otros que tienen que ver más con lo más íntimo de la persona como la sensibilidad, la ternura, la sensatez, la generosidad, la imaginación, la honestidad, la valentía, el amor, siguen el mismo camino.

Dicen algunos sociólogos que analizar los programas de televisión más vistos dan una fiel idea de por donde circula nuestra sociedad y los valores que están al alza o a la baja. Observar incluso lo más básico: el físico de quienes son referentes sociales también, especialmente a una juventud mayoritariamente centrada en el cultivo al cuerpo y a lo más banal.

Algo muy profundo en lo económico, político, sociológico y vivencial está en crisis y de ella intuyo va a salir, si sale, un mundo peor.

Empieza pues un nuevo curso con malas perspectivas en el que también se produce un cambio estructural en mi situación personal. Navarra, Villava-Atarrabia queda un poco más lejos y mi actividad política también. Por primera vez en muchos años no tenga actividad “oficial” en ese campo y mi injusta expulsión del PSOE me deja fuera del debate interno abierto en esto momentos.

Tampoco mi colaboración a la paz después de más de veinte años va a tener continuidad en esta nueva situación. Aunque ofrezco mi larga experiencia, mis contactos y conocimientos a quien quiera utilizarlos.

Habrá que readaptarse a esta nueva situación, abrir nuevos campos de actividad y quizás dedicar más espacio a la lectura y a la reflexión. Tengo tiempo para pensar, elaborar ese pensamiento y expresarlo negro sobre blanco en escritos y artículos, especialmente en este mi lugar de comunicación y por eso sitúo el I en el título. Aunque como los que señalo aquí tengan un tinte grisáceo tendiendo al negro. Pero como se dice hoy en día: es lo que hay.

Un nuevo Septiembre comienza y con él una nueva etapa. Intentaremos que sea larga, fructífera y sobre todo que traiga momentos de felicidad y sosiego para poder trasladársela también a quienes me rodean.