jueves, junio 30

La izquierda del PSOE y PSC: ¿girar a la izquierda o girar hacia la realidad?



Estoy participando activamente en el debate abierto en todos los foros que van a apareciendo en la izquierda del PSOE y del PSC. Parece una incongruencia que en un partido que se identifica con la izquierda ideológica puedan aparecer como hongos movimientos de su izquierda, pero a pesar de esa paradoja esto está ocurriendo, un fenómeno que supongo viene auspiciado por la situación de precariedad a la que nos han llevado las últimas contiendas electorales.

Desde hace años colaboro habitualmente con los dos movimientos clásicos: Izquierda Socialista y Tribuna Socialista, en la primero fui coordinador en Navarra y en la segunda pertenezco a su comité de redacción. No existen demasiadas diferencias entre ellos especialmente en lo ideológico, pero sí quizás en la táctica a seguir, más directa en el caso de TS y un poco más contemporizadora en IS.

Ahora que sitúo mi praxis política en Catalunya esa colaboración la he acentuado en los movimientos que se han puesto en marcha de cara al XXII Congreso del PSC, tanto en la red, Congresdesdebaix, MesPSC, como en Esquerra Socialista de Catalunya.

Por eso estuve en la importante reunión que se celebró en la sede del PSC (inteligente que se dejara hacer allí) de la calle Nicaragua, a la que accedí por primera vez. Fue una reunión de análisis y paradójicamente de consenso ya que la totalidad de intervinientes dijimos casi lo mismo, o al menos iba dirigido en la misma dirección: necesidad de un vuelco en la situación ideológica e interna, y una revolución de los militantes para conseguir estos planteamientos.

Pero creo que lo novedoso fue nuestro acuerdo en que esta vez debemos centrarnos menos en los temas puramente ideológicos (sin abandonarlos) y dirigir nuestro esfuerzo a los temas internos, organizativos. Un partido dirigido en exclusividad por sus cargos institucionales, con duplicidad de cargos internos y externos, mantenimiento indefinido en ellos, lo aleja de la realidad social y por eso debemos esta vez empezar a construir nuestra nueva casa común por los cimientos, por su base.

Es fundamental, imprescindible para conectar con una sociedad cabreada con nosotros, dar una vuelta de 180 grados a nuestra estructura obsoleta y agotada.

Limitar los mandatos orgánicos e institucionales a dos de manera rígida (Zapatero, no sé si conscientemente o no, ha comenzado a darnos esa lección), incompatibilidad total de duplicar cargos, el que sea cargo interno no será cargo institucional y viceversa, incompatibilidad también de copar diferentes cargos, el que es alcalde, es alcalde y punto, bastante tiene con ese trabajo para añadir nuevos cargos al ya de por si importante, el que es diputado lo es y punto, no va a ser también concejal, miembro de no se cuantas estructuras supra municipales etc. Listas abiertas, obligación de primarias en cada escalón, libertad de expresión, control salarial de los cargos públicos (lo ocurrido en el Ayuntamiento de Mollet no puede ocurrir nunca más y si ocurre el partido debe intervenir de inmediato) y muchas otras cuestiones que revolucionen la estructura cerrada, antigua de nuestro partido recogiendo muchas de las reivindicaciones que escuchamos estos días a los “indignados”, entre los que por cierto me encuentro.

Las aportaciones ideológicas están bien son imprescindibles, pero mi experiencia me indica que a menudo no sirven para nada ya que los “aparatos” (horrorosa palabra para definir a quienes nos dirigen) son como esponjan que todo lo absorben conscientes de que no es de obligado cumplimiento. Lo ocurrido en el PSN evidencia este extremo con unos documentos congresuales que impedían cualquier acuerdo con la derecha y acaban de firmar un gobierno de coalición con ella.

Es lo organizativo la clave si de verdad queremos cambiar las estructuras de un partido que aún conserva inercias del siglo XIX estando en el XXI. La sociedad nos lo está demandando, exigiendo y o se lo damos o nos pasará por encima arrasando esas viejas estructuras y a nosotros con ellas. Por eso planteo que quizás no sea tanto un giro a la izquierda lo que necesitemos sino que sea fundamentalmente un giro hacia la realidad.

Pero para eso necesitamos “indios”, delegados que puedan apoyar nuestras propuestas en los diferentes foros, convencerles de esta realidad será nuestro trabajo de los próximos meses. Sin vacaciones, porque ahora no toca, puerta a puerta, agrupación a agrupación, con la ayuda inestimable de las redes sociales y con un lema fundamental: “LA UNIÓN HACE LA FUERZA”, por eso necesitamos unir, comunicar, coordinar todos eso movimientos, Esquerra Socialista, Tribuna Socialista, MesPSC, Congreisdesdebaix, con generosidad y eliminando los protagonismos ya que los contrincantes a los que nos enfrentamos son poderosos, tienen todo el poder y saben como manejarlo para perpetuarse en él, ellos y sus herederos naturales y se van a negar a realizar cualquier cambio que lo ponga en peligro. Por eso debemos unirnos y tener la inteligencia, la audacia y la imaginación suficiente para poder derrotarlos.

De nosotras y nosotros depende. Insisto en la necesidad de generosidad y la eliminación de protagonismos estériles y en la dedicar un esfuerzo extra para estos meses.

Ahí estoy, ahí estaré…….espero que codo a codo con muchas y muchos de los que leéis estas líneas.




No le busqueis "tres pies al gato" esta canción la pongo porque "no hay tregua".

jueves, junio 23

No me resigno!

Me siento indignado, profundamente indignado, pero a pesar de ello aún reflexiono y por eso no me resigno a ser cómplice de lo ocurrido en el Ayuntamiento de Mollet y alzo mi voz alta y clara. No me resigno a callar por la supuesta lealtad al partido ente los errores que éste pueda cometer y el intentar subirse los sueldos el 32, 17 o 10 % es un gravísimo error y más con la que está callendo en nuestro país.

No me resigno a callar ante el error de ERC, partido que también se define como de izquierda, con su abstención cómplice, tampoco me resigno a no denunciar el desatino de IU al consentir que el PP gobierne Extremadura, o la barbaridad del PSN en Navarra pactando un gobierno de coalición con la derecha más reccionaria del estado.

No me resigno sin protestar ante la sinrazón de los pactos municipales habidos después del 22-M. No se puede compartir pactos del PSC con PP y CíU frente a la otra izquierda o viceversa. Que todo valga nos lleva a que la ciudadanía piense que lo realmente importante es solo conseguir el sillón y todo vale para ello.

No me resigno a ver a la izquierda haciéndo políticas de drechas y a la derecha por tanto parecer que asume las de izquierdas. No me resigno a que la ciudadanía nos de la espalda y nos considere un problema social. No me resigno a la falta de entendimiento de la izquierda cuando lo necesario será su unión.

No me resigno a nuestro alejamiento de nuestros principios, de nuestra ideología. No me resigno a que lo que debiera servir como revulsivo, un Congreso, pueda pasar sin pena ni gloria solo centrado en la pelea por el poder, por los puestos.

No me resigno, no me resigno, no me resigno!!!!!!!!

viernes, junio 17

¿Como hacer una política municipal de izquierdas?



Después de las elecciones del 22-M la manera de acceder a las alcaldías, en el estado en general y en Catalunya en particular, no ha sido un modelo de homogeneidad y coherencia. La imagen que se ha dado ante la ciudadanía es que cualquier pacto era posible con tal de llegar a la alcaldía, modelo muy alejado a los llamamientos que la mayoría han hecho durante la campaña electoral a la manida “otra manera de hacer política” Lamentable..

Cuando he leído los diferentes artículos, notas de prensa, o comentarios que se han hecho sobre esta cuestión me he venido de forma natural la pregunta clave: ¿qué es un gobierno municipal de izquierdas? O mejor: ¿Cómo se pone en práctica una política de izquierdas?

Primero convendría aclarar como entiendo lo que NO es una política municipal de izquierdas, o por lo menos definir en qué ámbitos no se definen con claridad lo que es ser de izquierdas o de derechas en la política municipal y también en general.

Esa diferencia NO existe en todo lo referente al debate “nacional” de si Catalunya o Euskadi, debieran ser independientes de España. Se puede ser de derechas o de izquierdas, defendendiendo esta propuesta o la contraria. Lo que sí puede definir claramente una ideología concreta es que se acepte la diversidad, el respeto a esa diversidad propio de la izquierda, que contrasta con el nacionalismo –sea éste español, vasco o catalán- rancio y excluyente propio de la derecha. En resumen que sólo por defender la independencia de Catalunya o Euskadi no se es de izquierdas ni mucho menos y la mayoría de las veces ocurre justo al revés.

NO marca tampoco esa diferencia el defender el catalán o el euskera contra el castellano, como tampoco lo contrario, manifestaciones ambas de la política de confrontación que ha practicado siempre la derecha clásica. El respeto a todas las lenguas, a todas las culturas, sin que tenga que transformarse este derecho en una guerra, la defensa de políticas igualitarias y no excluyentes, favoreciendo, eso sí a la que esté en situación de inferioridad, es lo que ha defendido siempre la izquierda.

Luego queda claro los temas que NO definen una política municipal de izquierdas en Catalunya, Euskadi y en cualquier otro lugar, aunque desgraciadamente de forma confusa se intenta hacer creer que sí, supongo que para no desenmascarar a quienes con este debate lo que intentan ocultar es que en los problemas de fondo son profundamente de derechas. Es muy fácil, pero igualmente demagógico y falso, plantear: “como defiendo a Catalunya y al catalán ya puedo definirme como de izquierdas”. Eso sí, luego se puede defender la enseñanza o la sanidad privada, que los inmigrantes para integrarse deben estudiar catalán y bailar la sardana o el aurresku como escuché escandalizado hace poco, o una cultura de “castañuelas y pandereta “a lo de aquí.

Antes de seguir quisiera dejar claro, porque te cambian de bando en cuanto dices algo que no gusta, que respeto profundamente el catalán como respeté antes el euskera, la cultura catalana o vasca, que la gente defienda una Catalunya o Euskadi independiente siempre que lo haga de forma pacífica, al igual que respeto a quienes defienden lo contrario. Pero eso, así sin más, no te hace ser de izquierdas.
¿Cómo se puede hacer por tanto una política municipal de izquierdas en un pueblo de Catalunya?

Lógicamente y ligándolo con lo que he comentado antes, se debe hacer desde el respeto a la diversidad, sea esta idiomática, cultural, o política, y por tanto poniendo en práctica que se respete la misma, hasta ahora con dos vértices –el español y el catalán- pero a los que cada vez se le añaden más, como el latinoamericano, subsahariano, magrebí, etc. Con todo lo que eso trae consigo no sólo a nivel cultural, también a nivel social e incluso religioso. Si no se respeta desde el catolicismo radical que uno sea ateo, ¿cómo se va a respetar que sea islamista, hinduista, o budista?

Igualmente desde la defensa de una política de vivienda hecha a través de promociones de VPO o de viviendas en régimen de alquiler con control de su desarrollo. Por cierto también aquí sin exclusiones, o sea que no se pongan normas para que “no puedan entrar los inmigrantes” como escuché hace poco al futuro alcalde de Badalona, muy catalán él pero fatxa hasta la médula.

Se practica una política municipal de izquierdas defendiendo la enseñanza, la sanidad o los servicios sociales públicos, porque hay quienes además de defender la privada cuando miran a la pública sólo lo hacen de manera selectiva.

También desarrollando políticas de igualdad de género, comenzando porque las concejalías de igualdad de oportunidades estén dotadas con fondos suficientes para que sean eficaces, así como para la lucha contra los malos tratos.

Poniendo en práctica una política activa sobre la juventud que siga respetando la diversidad, no sólo la que existe entre ellos y quienes las llevamos a cabo, sino también la existente entre los propios jóvenes que cada vez son más diversos en sus gustos y prácticas. Todo ello desde el diálogo.

Desde la defensa de la libertad. Libertad de pensar, de sentir, de vivir, de militar políticamente. Libertad de sentirse español, vasco o catalán, heterosexual u homosexual, de practicar una religión o no, de gustar la música clásica o el rock, de hablar en castellano, euskera o catalán. Defendiendo la separación y la independencia entre el poder político y religioso y por lo tanto alejando a las instituciones políticas de prácticas religiosas.

Dejo para el final un aspecto importante y quizás el más complejo y difícil de definir: El cultural. Ya se sabe que cuanto más culto es un pueblo, más libre es. La cultura en su más amplio sentido es la gran abandonada, y cuando se favorece se hace de forma sectaria inclinada hacia uno u otro extremo dependiendo de quien dirija los mecanismos de poder. Qué miedo da hacer libre a un pueblo.

¿Cómo se hace una política cultural de izquierdas en un municipio pequeño y sin recursos? Para empezar luchando para que esos recursos se incrementen a pesar de la crisis. Vivimos en una comunidad en la que no importa gastar grandes cantidades de dinero público en deporte –que está muy bien- pero en la que genera polémica que se haga en actividades culturales, y más si éstas van “contra corriente”.

Por eso incrementar el gasto en cultura es defender una política municipal de izquierdas, y más si se gasta siguiendo el eje fundamental de mis argumentos, desde el respeto a la diversidad en el más amplio sentido de esta palabra. Es injusto promocionar la música en catalán marginando la que se está haciendo en otros idiomas.

Defender, apoyar a los artistas que “pelean a la contra” en una época pobre y oscura en lo cultural. A esos artistas, a esos proyectos que escandalizan porque rompen con las normas impuestas desde el poder, que son capaces de rebelarse de forma revolucionaria frente a la uniformidad y la monotonía, o contra las grandes multinacionales –mafias definiría mejor- que dominan la música y el espectáculo. Apoyar a estos artistas, traerlos a tu pueblo a pesar de las reticencias conservadoras de diferentes tipos, es hacer una política municipal de izquierdas.

Se habrá observado que la palabra que más me he empleado en este artículo es “respeto”. Respeto a la diversidad, a que somos diferentes pero al mismo tiempo con los mismos derechos, y que esas diferencias deben tener las mismas posibilidades de desarrollarse Es muy fácil de decir o escribir, al igual que es muy fácil defender “gobiernos municipales de progreso”, pero muy difícil de poner en práctica, y esta es una de las claves para definir una política municipal de izquierdas: Hacerlo desde el respeto a los demás, todo ello realizado con honestidad y coherencia.
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En eso estamos algunos, a pesar de las incomprensiones y/o manipulaciones.


martes, junio 14

El final de un ciclo. ¿O no?


Lo ocurrido en las elecciones del pasado 22 de Mayo y en especial la debacle electoral sufrida por el PSOE en todas sus variedades ha sido analizado como el final de un ciclo. Puede ser, todos los indicadores llevan a esa conclusión: que este tsunami se ha producido como consecuencia de la profunda crisis económica que nos afecta propiciando un cambio de tendencia en el electorado de nuestro país, cambio que suele manifestarse cada más o menos ocho años, dos legislaturas, las que ya lleva gobernando Zapatero.

Eso sería así si lo ocurrido tuviera componentes coyunturales ya vividas antes, pero en mi opinión, lo que está sucediendo desde el punto de vista electoral, como consecuencia de los cambios sociológicos que se están dando en los últimos años, tiene elementos que pudieran ser más profundos, de carácter estructural, que nos conducen no al final de un ciclo sino al final de una era.

La izquierda europea en general y la de aquí en particular está demostrando ser incapaz de enfrentarse a esta crisis con soluciones, alternativas propias de su ideología y absolutamente desnortada, perdida e insegura se apoya para intentar paliarla en fórmulas de la derecha económica y política más dura. Como se suele decir coloquialmente, ante la terrible situación que padecemos: la izquierda ni está ni se la espera. De ahí que el mapa europeo se vaya tiñendo poco a poco de azul, con la duda de que si no reaccionamos a tiempo ese color se acabe convirtiendo en el negro del fascismo. La historia nos trae lecciones que no acabamos de aprender.

Pero no solo esta situación afecta a los elementos más estratégicos; también condiciona los puramente tácticos. Por ejemplo a los pactos post electorales y los acuerdos para formar gobiernos municipales, autonómicos o en las diferentes diputaciones. Lo que debiera ser una norma básica, más aún en estos momentos, del entendimiento entre las diferentes izquierdas, que las hay, más algún componente transversal en lugares donde éste es imprescindible, no acaba de cuajar.

Euskadi y Navarra no son una excepción. Parece evidente que en ambas las posiciones ideológicas son igual de claras que en el resto del estado. Dentro del nacionalismo existen perfiles de izquierdas y de derechas y en el otro lado exactamente igual. Pero aquí se dan algunas variantes, no es igual la derecha nacionalista vasca, representada fundamentalmente por el PNV que la estatal del PP, su prima hermana navarra de UPN e incluso la catalana de CiU.

El PNV históricamente, ahora también, es un partido de la derecha más civilizada, moderna -no podemos ni debemos olvidar su apoyo incondicional en el pasado a la II República-, con elementos de sensatez agudizados por la cura de humildad que le ha supuesto el paso a la oposición. En política no es bueno que un mismo partido (ocurrió también en Catalunya con CiU) esté tanto tiempo en el poder, acaba enquistándose, alejándose de la realidad y por eso es saludable, democráticamente hablando, que de vez en cuando se produzca la alternancia. Su proceso de renovación impulsado inicialmente por el añorado Josu Jon Imaz y continuado de manera impecable por su mano derecha de entonces, Iñigo Urkullu les ha llevado a abandonar derivas a las que les conducían gentes como Ibarretxe o Arzállus. Aún les queda la rémora de un Joseba Egibar enrocado en posiciones más próximas a Batasuna, pero que afortunadamente son minoritarios.

Por el contrario el PP sigue las directrices que les marcan desde Madrid y aunque han moderado su discurso y existen diferencias evidentes entre Basagoiti con los anteriores ultras que representaban María San Gil, Iturgáiz o el impresentable de Mayor Oreja que aún continúa intentando torpedear en lo que puede el proceso iniciado, no dejan de situarse en posiciones de la derecha más recalcitrante de Europa. No es extraño que en España, a diferencia del resto de Europa, no exista un movimiento de extrema derecha creciente. Eso sucede porque ésta se encuentra en el seno del PP, por eso lo ocurrido en lugares como Badalona tiene una explicación lógica.

¿Con quién le debiera ser más fácil pactar a la izquierda, en concreto al PSOE en sus diferentes marcas PSE y PSN en el complejo panorama surgido después del 22 M? Pues parecería evidente la respuesta: con las diferentes izquierdas, nacionalistas o no y de manera transversal, algo tan necesario a cultivar por aquí, con el PNV. Esa transversalidad con la derecha más europeísta permitiría limar muchas aristas de cara al futuro y en especial al proceso de paz primero y de normalización social después.

En concreto en Navarra se tendría que haber dado con IU y Na Bai y en Euskadi con PNV y EB. ¿Y Bildu? Siempre he defendido que Batasuna en sus diferentes marcas estuvieran presentes en las elecciones, me parecía una aberración democrática y una falta de inteligencia de nota que no fuera así. Pero una cosa es que estén legalizados y otra muy diferente que gobiernen en este momento instituciones de importancia estratégica como la Diputación de Guipuzcoa o el Ayuntamiento de Donosti. En el que por cierto creo que todos, los suyos y los otros, han sido profundamente injustos con el anterior alcalde Odón Elorza. Una figura de ese calibre que ha gobernado durante dos décadas de manera eficaz un ayuntamiento tan complejo, alguien que ha remado contra corriente en el proceso de paz y que tanto ha hecho para llegar a la situación en la que nos encontramos ahora, no se merece ese trato. Desde estas líneas mi apoyo y solidaridad.

A pesar de ello resulta evidente que en el momento actual Bildu está legitimada para dar su apoyo a opciones alternativas a la derecha del PP y sucedáneos como UPN y que el resto de partidos incluidos el socialista lo están igual para recibirlo y conseguir con ellos las diferentes instituciones. Por eso en Navarra lo lógico, lo coherente, lo inteligente habría sido un gobierno del PSN con el apoyo del resto de las izquierdas (Na Bai, Bildu e IU), quizás liderado por alguien diferente a su responsable actual muy debilitado por los pésimos resultados electorales y que siempre se ha manifestado en contra de estas alternativas (Juanjo Lizarbe habría sido probablemente la persona idónea ya que tradicionalmente ha mantenido una buena relación con todos ellos) y en el Ayuntamiento de Pamplona por la misma razón Na Bai, más aún sabiendo que Uxúe Barcos sería una esplendida alcaldesa.

Lamentablemente la cosa no ha ido por ese camino. En Euskadi la foto de las delegaciones del PSE y PP confirmando su pacto y en Navarra el juego de despropósitos puesto en marcha por la dirección del PSN, transmitiendo un intento de marear la perdiz cuando la decisión de pactar un gobierno de coalición con UPN estaba ya hecha, hacen que esta tesis no se haya podido dar y nos conducen a un escenario terrible.

Es una verdadera pena que ahora que el mundo de ETA está terminado su larga travesía por el desierto y se encara a su transformación definitiva como movimiento exclusivamente político, no haya nadie en la otra orilla capaz de poner los medios suficientes y necesarios para finiquitar el proceso de una manera sensata y coherente.

En definitiva que los errores tácticos que se producen aquí y también allí, unidos a los estratégicos comentados al inicio de este artículo, me hacen temer que efectivamente no solo estemos en el final de un ciclo sino que la crisis en la que está sumido el socialismo, la izquierda de nuestro país corre el peligro de tener componentes que les lleven a su desaparición o al menos a una transformación profundísima de su estructura organizativa e ideológica.

Pero no quisiera terminar engullido por la desmoralización y el desánimo. Quizás en los momentos más complicados es cuando se toman decisiones más importantes, por eso aún apuesto porque se tenga la capacidad de renacer como el Ave Fénix logrando que la izquierda, la socialdemocracia, sea capaz de remontar vuelo y volver a situarse en el lugar en el que la mayoría de la sociedad demanda. Me consta que ya existen movimientos en el PSOE y en IU para que eso sea posible. En lo que pueda y me dejen intentaré ayudar a que se haga realidad.

miércoles, junio 8

Ahora sí.




Ahora sí. Ahora sí ha llegado definitivamente el momento de la despedida, que siempre tiene algo de dolorosa pero que al mismo tiempo sirve para hacer un repaso por los momentos vividos, los trabajos realizados, las ideas defendidas, errores y aciertos, sensaciones, sentimientos….y personas, gentes diversas con las que te has encontrado por este largo y curvo camino.

Escribo estas líneas mientras llega el momento del último pleno de esta legislatura en el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia, allí donde han transcurrido mis últimos doce años de trabajo político, que acumulan en el resto de los 30 que he tenido el privilegio de desarrollar en Navarra.

¿Balance?: En mi opinión positivo en lo político y sobresaliente en lo personal. Siempre tienes la sensación de haber podido mejorar algunas cuestiones, corregir ciertos errores y probablemente si se pudiera dar marcha atrás al tiempo así lo haría, pero en términos generales creo que he intentado ser leal a mis ideas, honesto con mis principios y respetuoso con la gente que me he encontrado en el caminar por esta senda compleja, a veces extremadamente difícil que es la política en Navarra.

La militancia sindical y política desde 1980 me deja momentos de diferentes matices. Desde el gris de la crisis del PCE, pasando por el negro de la violencia terrorista, el engaño personal y colectivo de la etapa Urralburu o la última deriva a la que conducen sus actuales dirigentes a mi querido PSN, hasta los colores del trabajo realizado en el seno de CC.OO., en el Parlamento de Navarra durante dos legislaturas o tres en el Ayuntamiento de mi pueblo.

Sí, mi pueblo, porque aunque ahora voy a vivir en otro de la lejana Catalunya aún me considero de aquí. ¿O no? Esta pregunta surge a raíz de un debate (siempre metido en ellos, porque si no fuera así no sería quien soy) sobre mi presencia en ese lugar. ¿Soy de Madrid, donde nací, de Villava-Atarrabia de donde también me siento o de Martorelles donde ahora vivo? Pues creo que soy de todos esos lugares y a todos ellos he aprendido a querer.

Hay que ser siempre abierto de miras porque la identidad puede ser y quizás deba ser plural. Eso te permite ir enriqueciéndote, cogiendo lo mejor de allí por donde has pasado y por lo tanto ser más tolerante, dialogante, generoso. Te da la capacidad no solo de entender a tus compañeros sino también y quizás sea aún más importante, a tus contrincantes. De entender que existe pluralidad y que cada elemento de este puzzle es digno de ser tenido en cuenta.

Diálogo, negociación, entendimiento, respeto, sensatez, conceptos necesarios, imprescindibles en la praxis política especialmente aquí, de los que a menudo carecemos y que tan importantes deben ser en la etapa actual. Una etapa que viviré con atención desde la lejanía física y la cercanía emocional. Porque también se trata de eso: de emociones en un mundo tan falto de ellas. De todo tipo he vivido en estos treinta años en la vida pública: tristeza hasta el llanto, alegría total, desmoralización o entusiasmo.

Ahora que se pone de moda lo del entendimiento transversal (que complicado siendo tan sencillo) creo que en mi experiencia en estos 30 años he intentado practicarlo en cada momento que me ha tocado vivir. Desde mi relación con Patxi Zabaleta en momentos muchos más complicados que el actual, hasta la buena relación habida con Alfonso Úcar en los últimos años de su mandato como Alcalde, pasando por encuentros y desencuentros con gentes tan diversas como Lizarbe, Sanz, Alli, Gurrea, Barrena, Cervantes, Taberna….En la senda sindical desde Solchaga, Garatea, Ancizar, a gentes de la patronal como Taberna, Castuera….

Supongo que el día que escriba mis memorias habrá alguna que otra sorpresa, porque mi actividad política ha estado repleta de momentos especiales y por eso esperaré algunos años para evitar influencias negativas, especialmente en las próximas elecciones generales, en las que espero que el PSOE sea capaz de remontar su peligrosa situación actual.

Gentes, situaciones, acontecimientos que se agolpan ahora en mi memoria cuando me acerco a la despedida definitiva.

También las de un sector con el que he mantenido una fantástica relación: el de los medios de comunicación. Mejor dicho: el de las personas que trabajan en los medios de comunicación. También en este caso con encuentros y desencuentros al haberme sentido en general bien tratado pero con una excepción profundamente dolorosas. Alguno, o quizás debiera decir alguna, ha sido especialmente cruel a la hora de tratar ciertos temas, estoy convencido que porque he tenido la osadía de defender ciertos planteamientos en el lugar equivocado para ellos: el seno del PSN, no parando hasta lograr mi expulsión del mismo. Aunque creo que al final no lo van a conseguir. Pero ya se sabe que agua pasada no mueve molino o sea que en este momento me quedo con lo positivo.

Al final en el balance me queda la satisfacción de haber intentado defender mis principios, mis ideas procurando hacerlo con firmeza flexible, coherencia y honestidad. El resultado de la cuenta de resultados tendrán que finalizarlo los demás.

Seguiré a partir de ahora mi contacto con Navarra y sus gentes. Aquí se quedan mis amigos, mis compañeros, mi familia especialmente mi hijo y por eso seguiré caminando por sus calles, pero la actividad política termina en este pleno. No renuncio, como no he renunciado nunca, a intentar influir con mis conversaciones, contactos, escritos y comentarios en su política y especialmente en el proceso de paz que ahora camina por la senda definitiva, pero la praxis acaba ahora. He solicitado mi ingreso en el PSC y por lo tanto me daré de baja del PSN una vez resuelto, espero que de manera favorable, mi expediente de expulsión abierto por miopes irresponsables que no han sido capaces de entender que la historia es implacable, intentando seguir anclados en un pasado estéril cuando la realidad ha cambiado de manera definitiva.

Agur, adiós, adeu como me pusieron en una pancarta el día del cohete de fiestas las y los representantes de la Gazte Asanblada, con los que por cierto he tenido duras confrontaciones pero que con este simpático detalle se ganaron la reconciliación definitiva.

Espero, deseo que os, nos, vaya bonito. Os seguiré observando desde la distancia. Con todo mi cariño.

Esta canción sintetiza mis sentimientos ahora:

viernes, junio 3

No soy de aquí, ni soy de allá....




Algunas veces en la vida ocurren casualidades. Esta mañana andaba dando una vuelta (quizás le doy demasiadas) a mi condición de nómada y de repente me he vuelto a encontrar con una vieja canción, esta joya. Me trae recuerdos de una juventud especial, suena en TOLDERÍA el chiringuito donde solía ir a escuchar música sudamericana justo debajo del viaducto de Madrid. Allí donde cantaban gentes como Rafael Amor, Manuel Picón, Olga Manzano….

Últimamente escribo aquí en mi lugar de desahogo, demasiado de política, de elecciones, de nacionalismos y creo que añadir un poco de sensibilidad viene bien.

Lo que dice el gran Facundo Cabral es todo un compendio de vida con la que me siento totalmente identificado. “No soy de aquí ni soy de allá” puede parecer algo negativo, ahora que está tan de modo eso de la identidad nacional, pero no lo es, porque significa que soy de todas partes, intentando coger lo mejor de donde vengo y lo cogeré de donde voy y a través de esa riqueza he conseguido ser más tolerante, más dialogante, más racional, más generoso, más humano que mucha de la gente con la que me he encontrado en ese tránsito.

Por eso hago mío el texto de esta canción desde el inicio al final y al escucharla me he vuelto a cargar de fuerza, de energía para seguir mi camino, ahora en Catlunya.

“Me gustan los que se callan y me gustan los que cantan y de tanto andar conmigo, me gusta lo que me pasa.

Me pasan cosas como ésta, aunque no tenga importancia andar contarle a todos todas las cosas que pasan.

Porque uno no vive solo y lo que le pasa a uno le esta sucediendo al mundo, única razón….y causa.

Pues todito es tan perfecto porque perfecto es Dios que se muere alguna estrella cuando arranca una flor. Por eso si hay uno…..hay dos.
Supe del diablo la noche que al hambriento dije no, también esa noche supe que el diablo es hijo de Dios.

Ando solo por la vida con un tono y dominante modestamente cantor sin pretensión de ensañar, porque si el mundo es redondo no se que sigue adelante.

Andar y andar siempre andando nada mas que por andar, no vine a explicar al mundo solo vine a tocar.

No quiero juzgar al hombre al hombre, al hombre quiero contar, mi condición es la vida y mi camino catar. Cantar y contar la vida, es mi manera de andar.

Un día llegue a Tandin y conocí a un anciano que a falta de inteligencia se le dio por ser muy sabio, le pregunté por Jesús una noche al lindo viejo y ahí mismo lo conocí, cuando me alcanzó un espejo.

Yo bailo con mi canción y no con la que me toca. Yo no soy la libertad, pero sí el que la provoca. Si ya conozco el camino pa qué voy a andar acostado, si la libertad me gusta pa qué voy a vivir esclavo.

Elegir yo siempre elijo, más que por mí, por mi hermano. Y si he Elegido ser águila solo por amor al gusano.

Prefiero seguir a pié que no en caballo prestado, alguien por una manzana quedó para siempre endeudado.

Siempre se llega primero el que va más descargado. El día que yo me muera no habrá que usar la balanza pues para velar a un cantor con una milonga alcanza.

Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a estar dominado. El hombre le hace caricias al caballo…pa montarlo.

Perdón sin me propasé y me puse moralejo nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan viejo. Me pongo el sol al hombro y el mundo es amarillo.

Me gusta andar pero no sigo el camino pues lo seguro ya no tiene misterio. Me gusta ir con el verano muy lejos pero volver donde mi madre en invierno, y ver los perros que jamás me olvidaron y los caballos y los abrazos que me dan mis hermanos. Me gusta, me gusta, me gusta.

Me gusta el sol Alicia y las palomas,
el buen cigarro y la guitarra española
saltar paredes y abrir las ventanas
y las cuando llora una mujer.

Me gusta el vino tanto como las flores
y los conejos, pero no los tractores
el pan casero y la voz de Dolores
y mar mojándome los pies.

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad

Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad.”