jueves, noviembre 24

Ahora a preparase para la lucha (Publicado en DEIA el 24 Noviembre 2011)


Ya pasó el 20-N y los peores presagios para la izquierda se han cumplido. Que nadie se equivoque porque el tsunami conservador no solo se ha llevado por delante al PSOE cuyos resultados son escandalosamente negativos, sino que también las otras izquierdas, aunque hayan mejorado de manera importante sus resultados, también han sido arrasadas y sufrirán de la misma manera sus consecuencias.

Han sido las primeras elecciones sin la sombra de la violencia, sin ETA condicionando el resultado y por primera vez nadie ha sido insultado o presionado a la hora de votar en Euskadi y Navarra. Por primera vez ningún incidente de relevancia ha enturbiado lo que debe ser y ha sido en esta ocasión una fiesta de la democracia.

Pero lo que sí ha quedado demostrada es la capacidad de eso tan desconocido y tenebroso que denominan los “mercados” tienen capacidad para cambiar a su antojo los gobiernos europeos. Primero le tocó a Irlanda y Portugal, después Papandreu sufrió su demoledora eficacia, incluso el que parecía intocable Berlusconi acabó KO y este domingo cae la última ficha del dominó: Alfredo Pérez Rubalcaba. Han acabado con él dejándole destrozado después de liquidar previamente al líder más odiado: Zapatero.

Todo ello manejando algo tan intangible, tan misterioso para los ciudadanos comunes como la “prima de riesgo”. Apretaron los tornillos socialistas hasta dejarlos casi exhaustos y aunque las encuestas daban una victoria aplastante del PP, por si acaso la han llevado en los últimos días hasta situarnos al borde del abismo para que no hubiera ningún imprevisto de última hora que desbaratara sus planes. Lo han conseguido, todo el plan en lo táctico y en lo estratégico se ha cumplido al 100 por 100. Toda la izquierda ha sido barrida de Europa e incluso parte de la derecha ha sido sustituida por técnicos manejados por sus oscuros jefes. ¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Cómo se les puede combatir? Eso da para otra reflexión.

Pero hagamos un breve repaso a unos resultados que aunque previsibles tienen elementos que conviene observar de una manera más pormenorizada. En el estado la aplastante victoria del PP le da el mayor poder que en la reciente democracia ha tenido partido alguno. Dominan prácticamente entero el mapa municipal, el autonómico y ahora las dos cámaras del estado. De cómo gestionen este poder absoluto dependerá el futuro de nuestro país y sobre todo la paz social.


El PSOE retrocede en un descalabro histórico que le augura una larga travesía del desierto perdiendo nada menos que 4 millones de votos lo que nos lleva a comprobar que esta vez el PP ha ganado, porque el PSOE ha perdido. Pero dicen que no hay mal que por bien no venga. Las regeneraciones en los partidos, las limpiezas de la mala hierba, la recuperación de principios más acordes con su ideología solo se producen después de un fracaso electoral y cuanto mayor es éste más posibilidades existen de recuperar sus señas de identidad.

En el resto de partidos hay de todo, desde la recuperación de Izquierda Unida, que resulta una buena noticia porque siempre que el socialismo ha tenido un partido fuerte a su izquierda se ha escorado con una mayor claridad hacia esa orientación ideológica. Eso se va a notar seguro en los congresos que ahora tiene que celebrar. Los nacionalistas en términos generales también crecen, más CiU a pesar de los brutales recortes que PNV, BNG, CC o ERC.

Especial relevancia tiene la irrupción de la izquierda abertzale vasca que después del final de la violencia debe tener la capacidad de fortalecer con su vertiente más de izquierdas. Es positivo también (algo de esto tiene que haber después de tanta tragedia) que la parte del resto de partidos sea en esta ocasión mayor consiguiendo así una representación más plural.

Por autonomías también lo esperado con el vuelco producido en Andalucía, que se añade a lo ya ocurrido en Mayo en Castilla la Mancha y Extremadura, más la consolidación del PP en sus feudos de Madrid, Valencia o Castilla León. Es tremendo que los casos de corrupción ocurridos en las dos primeras no solo no haya tenido consecuencias negativas sino todo lo contrario. ¿Qué sociedad se está consolidando?

Mención aparte para Euskadi y Navarra. El mismo fracaso del PSE y PSN, resaltando que el segundo va en una absoluta caída libre hacia su desaparición, si alguien antes no lo evita tomando decisiones drásticas y cambiando con urgencia una dirección en descomposición y a la deriva. El PNV pierde y el PP gana, pero poco.


Y ahora qué?

Algo de lo que nos espera en el futuro ya está avanzado en la previa, aunque planea una pregunta preocupante: ¿tendrán razón los Mayas en sus previsiones para Diciembre de 2012? Pronosticaban un cambio de era y parece que han acertado plenamente, aunque la visión actual podría cambiar drásticamente en el futuro si los “mercados” se pasan en el apretado de tuercas que están realizando a las sociedades europeas.

Va a ser necesaria por ello una gran dosis de imaginación y audacia. La izquierda herida de muerte debe restañar sus heridas y afrontar con urgencia una forma de regeneración y de refundación. El PSOE con mayor claridad ya que ha sido el gran derrotado, pero también las otras izquierdas deben ser conscientes de la necesidad de ese proceso de recuperación de sus valores clásicos que pasar inexorablemente por un mejor entendimiento entre ellas. Lo que se definió como “casa común de la izquierda” en referencia al PSOE debe convertirse en un comunidad de vecinos bien avenidos, porque nos vienen momentos duros de ataque feroz al Estado del Bienestar y a los derechos conquistados en las últimas décadas. La acumulación de fuerzas de la izquierda va a ser más necesaria que nunca.

También en Navarra y Euskadi. La izquierda abertzale debe darse cuenta que necesita fortalecer su alma de izquierdas para poder entenderse de manera transversal con la izquierda estatal: un PSE y PSN renovados. Entender que en la excepcional situación actual la defensa de los derechos políticos y sociales está por encima de los derechos nacionales.

Debemos prepararnos para una larga batalla. Quienes vivimos la lucha antifranquista tendremos que aleccionar a los más jóvenes en la táctica y la estrategia necesarias para derrotar a la extrema derecha que nos viene. Van a tener un poder democrático pero absoluto lo que les puede inducir a aplicar métodos nítidamente fascistas.

A pesar del respeto que las izquierdas tenemos a los instrumentos democráticos y sin renunciar a ellos no sería de extrañar que tengamos que utilizar instrumentos revolucionarios (sin violencia, pero revolucionarios) para defender nuestros derechos.

La ciudadanía ha ejercido su voto y debemos respetarlo pero eso no significa que para defender los derechos fundamentales: el Estado de Bienestar, la sanidad y educación pública, los servicios sociales, derechos laborales o libertades sociales, tengamos que recurrir a métodos menos “ortodoxos”.

Ha pasado el tsunami de la derecha, pero la izquierda ahora deberá resistir en las barricadas.

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