miércoles, junio 8

Ahora sí.




Ahora sí. Ahora sí ha llegado definitivamente el momento de la despedida, que siempre tiene algo de dolorosa pero que al mismo tiempo sirve para hacer un repaso por los momentos vividos, los trabajos realizados, las ideas defendidas, errores y aciertos, sensaciones, sentimientos….y personas, gentes diversas con las que te has encontrado por este largo y curvo camino.

Escribo estas líneas mientras llega el momento del último pleno de esta legislatura en el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia, allí donde han transcurrido mis últimos doce años de trabajo político, que acumulan en el resto de los 30 que he tenido el privilegio de desarrollar en Navarra.

¿Balance?: En mi opinión positivo en lo político y sobresaliente en lo personal. Siempre tienes la sensación de haber podido mejorar algunas cuestiones, corregir ciertos errores y probablemente si se pudiera dar marcha atrás al tiempo así lo haría, pero en términos generales creo que he intentado ser leal a mis ideas, honesto con mis principios y respetuoso con la gente que me he encontrado en el caminar por esta senda compleja, a veces extremadamente difícil que es la política en Navarra.

La militancia sindical y política desde 1980 me deja momentos de diferentes matices. Desde el gris de la crisis del PCE, pasando por el negro de la violencia terrorista, el engaño personal y colectivo de la etapa Urralburu o la última deriva a la que conducen sus actuales dirigentes a mi querido PSN, hasta los colores del trabajo realizado en el seno de CC.OO., en el Parlamento de Navarra durante dos legislaturas o tres en el Ayuntamiento de mi pueblo.

Sí, mi pueblo, porque aunque ahora voy a vivir en otro de la lejana Catalunya aún me considero de aquí. ¿O no? Esta pregunta surge a raíz de un debate (siempre metido en ellos, porque si no fuera así no sería quien soy) sobre mi presencia en ese lugar. ¿Soy de Madrid, donde nací, de Villava-Atarrabia de donde también me siento o de Martorelles donde ahora vivo? Pues creo que soy de todos esos lugares y a todos ellos he aprendido a querer.

Hay que ser siempre abierto de miras porque la identidad puede ser y quizás deba ser plural. Eso te permite ir enriqueciéndote, cogiendo lo mejor de allí por donde has pasado y por lo tanto ser más tolerante, dialogante, generoso. Te da la capacidad no solo de entender a tus compañeros sino también y quizás sea aún más importante, a tus contrincantes. De entender que existe pluralidad y que cada elemento de este puzzle es digno de ser tenido en cuenta.

Diálogo, negociación, entendimiento, respeto, sensatez, conceptos necesarios, imprescindibles en la praxis política especialmente aquí, de los que a menudo carecemos y que tan importantes deben ser en la etapa actual. Una etapa que viviré con atención desde la lejanía física y la cercanía emocional. Porque también se trata de eso: de emociones en un mundo tan falto de ellas. De todo tipo he vivido en estos treinta años en la vida pública: tristeza hasta el llanto, alegría total, desmoralización o entusiasmo.

Ahora que se pone de moda lo del entendimiento transversal (que complicado siendo tan sencillo) creo que en mi experiencia en estos 30 años he intentado practicarlo en cada momento que me ha tocado vivir. Desde mi relación con Patxi Zabaleta en momentos muchos más complicados que el actual, hasta la buena relación habida con Alfonso Úcar en los últimos años de su mandato como Alcalde, pasando por encuentros y desencuentros con gentes tan diversas como Lizarbe, Sanz, Alli, Gurrea, Barrena, Cervantes, Taberna….En la senda sindical desde Solchaga, Garatea, Ancizar, a gentes de la patronal como Taberna, Castuera….

Supongo que el día que escriba mis memorias habrá alguna que otra sorpresa, porque mi actividad política ha estado repleta de momentos especiales y por eso esperaré algunos años para evitar influencias negativas, especialmente en las próximas elecciones generales, en las que espero que el PSOE sea capaz de remontar su peligrosa situación actual.

Gentes, situaciones, acontecimientos que se agolpan ahora en mi memoria cuando me acerco a la despedida definitiva.

También las de un sector con el que he mantenido una fantástica relación: el de los medios de comunicación. Mejor dicho: el de las personas que trabajan en los medios de comunicación. También en este caso con encuentros y desencuentros al haberme sentido en general bien tratado pero con una excepción profundamente dolorosas. Alguno, o quizás debiera decir alguna, ha sido especialmente cruel a la hora de tratar ciertos temas, estoy convencido que porque he tenido la osadía de defender ciertos planteamientos en el lugar equivocado para ellos: el seno del PSN, no parando hasta lograr mi expulsión del mismo. Aunque creo que al final no lo van a conseguir. Pero ya se sabe que agua pasada no mueve molino o sea que en este momento me quedo con lo positivo.

Al final en el balance me queda la satisfacción de haber intentado defender mis principios, mis ideas procurando hacerlo con firmeza flexible, coherencia y honestidad. El resultado de la cuenta de resultados tendrán que finalizarlo los demás.

Seguiré a partir de ahora mi contacto con Navarra y sus gentes. Aquí se quedan mis amigos, mis compañeros, mi familia especialmente mi hijo y por eso seguiré caminando por sus calles, pero la actividad política termina en este pleno. No renuncio, como no he renunciado nunca, a intentar influir con mis conversaciones, contactos, escritos y comentarios en su política y especialmente en el proceso de paz que ahora camina por la senda definitiva, pero la praxis acaba ahora. He solicitado mi ingreso en el PSC y por lo tanto me daré de baja del PSN una vez resuelto, espero que de manera favorable, mi expediente de expulsión abierto por miopes irresponsables que no han sido capaces de entender que la historia es implacable, intentando seguir anclados en un pasado estéril cuando la realidad ha cambiado de manera definitiva.

Agur, adiós, adeu como me pusieron en una pancarta el día del cohete de fiestas las y los representantes de la Gazte Asanblada, con los que por cierto he tenido duras confrontaciones pero que con este simpático detalle se ganaron la reconciliación definitiva.

Espero, deseo que os, nos, vaya bonito. Os seguiré observando desde la distancia. Con todo mi cariño.

Esta canción sintetiza mis sentimientos ahora:

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