martes, enero 18

LA PESADILLA

Reconozco que desde el 2 de Octubre fecha que debía pasar a formar parte de los momentos más importantes de mi vida, tengo la sensación de estar viviendo una pesadilla terrible.

Ese día lanzaba el cohete de inicio de las fiestas de mi pueble, ese en el que he vivido los últimos treinta años. Era como una despedida a mi actividad política en Navarra y en ese entorno, con la emoción propia del momento se me ocurrió hacer algunas reflexiones, antes recordando a cinco personas que me parecían de especial relevancia, después con la satisfacción de verme rodeado por gentes tan diversas. Me consta que muchos vinieron porque era yo quien lo lanzaba.

Jamás pensé que esto pudiera tener tan brutales consecuencias, hasta el día de ayer en el que se me comunicaba mi expulsión definitiva en un partido en el que he militado los últimos treinta años y en el que he dejado jirones de mi piel política y personal.

Lo que fue un día precioso para enmarcar en la historia de mi vida se ha convertido en una verdadera pesadilla.

Así lo que iba a ser una salida agradable de mi actividad política en Navarra, acababa en una especie de acoso y derribo con juicio sumarísimo y ejecución al amanecer incluidas.

Muchas reflexiones me han provocado todo lo que me está ocurriendo. Desde la situación de la democracia interna en los partidos, déficit incluido, hasta la falta de respeto a la libertad de expresión, el profundo desprecio hacía la militancia de años, la utilización de la mentira para provocar la desaparición física del discrepante, o la falta de personalidad y lucidez de quienes desafortunadamente nos dirigen, posiblemente al descalabro.

El despropósito que supone que me expulsen del PSOE por comentarios como opinar que Otegi está haciendo un trabajo serio dentro de Batasuna para llevarla por el amino hacia la paz, o que me sienta satisfecho porque a ese acto tan importante para mi asistan gentes variadas como la alcaldesa de Pamplona Yolanda Barcina de UPN, el diputado y Presidente del PPN Santiago Cervera, Nuin de IU, Maiorga Remirez de Na Bai hasta Santi Kiroga y Pernando Barrena de Batasuna. Para mí fue una verdadera satisfacción que en mi despedida estuvieran haciéndome una especie de reconocimiento a mi trabajo de 30 años. Pues eso otros no pudieron soportarlo y consideran extremadamente grave que lo dijera públicamente.

¿Qué locura es esta?

En un momento en el que todos reconocen que en Batasuna se están moviendo cosas importantes, que aunque aún insuficientes son de gran calado, que gentes como Egiguren, Elorza, Jáuregui, el propio Rubalcaba, el ministro de justicia, hasta Zapatero lo admiten, precisamente en ese momento histórico e ilusionante a mí se me expulsa del PSOE por decir algo parecido. Tremendo.

Voy a seguir defendiendo de este despropósito en un intento quizás vano de que la sensatez y la coherencia se impongan, cono poca esperanza de que así sea debo reconocer, pero ya se sabe que los viejos roqueros morimos con las botas puestas, también en la política.

Algún día cuando se escriba la historia de estos duros años, quizás alguien reconozca el trabajo que hemos realizado en la construcción de puentes en este río de aguas turbulentas que afortunadamente se va remansando. En eso igual tenemos algo que ver.

Mientras tanto me toca vivir esta pesadilla consciente de que lucho contra molinos de viento manejados por gentes corta de miras, profundamente inepta en lo político y alguno incluso malvado en lo personal. Lamentablemente no siempre ganan los buenos o los que más razón tienen, porque tengo claro que este debate la razón (en el amplio sentido de la palabra) está de mi parte.

He seguido, sigo y seguiré luchando. En esta trinchera en la que veo gentes diversas pero con un interés común: conseguir la paz tan ansiada. Si tengo que dejarme algún jirón más lo doy por bien empleado, consciente de que por fin despertaré de esta pesadilla.

Me apetece poner como acompañamiento a este comentario una canción que me encanta. Es lo que tiene ser el que decide aquí.

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