jueves, octubre 7

¿Tenemos los mismos derechos como afiliados a un partido que como ciudadanos?


Ya anticipo que la respuesta es: indudablemente debe ser que sí. Aunque ya es sabida mi posición sobre la necesaria transformación de los partidos políticos actuales -todavía con estructuras más propias del siglo XIX que del XXI- para adaptarlos a las demandas sociales y recuperar así la confianza en ellos, tremendamente devaluada en los últimos tiempos.

Hago estas reflexiones, de nuevo en mi casa, en mi pequeño espacio de libertad: mi Blog, al hilo de la pesadilla que estoy viviendo.

No voy a entrar más en el fondo de la cuestión que ya quedó clara en mi anterior escrito. Lo hago en la forma, o quizás debe decir en las formas, que se deben cuidar en todo momento, especialmente en lo referente a los derechos inalienables de las personas. Porque el derecho a la presunción de inocencia, a la capacidad de defensa interna o pública, a la información, debe estar por encima de otras cuestiones más banales.

El linchamiento mediático del que he sido objeto en los últimos días no me ha hecho perder la razón y aún me queda capacidad para analizar y separar lo correcto de lo incorrecto.

Porque: ¿es correcto que hoy me desayune con la información en la prensa de medidas que el primero que debiera conocer soy yo? ¿resulta correcto que algún medio de comunicación tenga información sobre documentos internos que debiera haber conocido yo antes?

Nuevamente se me sitúa en la picota informativa con la disyuntiva de defenderme en ese ámbito o situar mi defensa en lo puramente interno. Le he dado muchas vueltas y he decidido que si mis mayores han decidido situar el debate en lo público, si es mi persona la que está machacada y vilipendiada, tengo el derecho y la obligación de defenderme en el mismo ámbito, especialmente reivindicando mi ciudadanía que nadie puede eliminar ni devaluar.

La verdad es que me siento un poco como David ante Goliat, como si me enfrentara a una apisonadora inmisericorde que viene con todas sus toneladas a aplastarme. Pero soy de la vieja pasta de la izquierda y antes de que eso ocurra lucharé hasta que no me quede ni un gramo de fuerza. Tengo la confianza en que mi partido: el PSOE, va a ser justo conmigo, que me va a escuchar y evaluar mis argumentos, y que al final el veredicto será justo y honesto. Por eso estoy convencido de que seguiré ahí muchos años.

Lucharé en lo interno y en lo externo, lugar al que erróneamente me han llevado, en la legalidad interna y externa, incluso peleando a la contra para que los derechos que se me reconocen como ciudadano se trasladen al ámbito de mi militancia política, porque ése es el debate de fondo en este tema.

¿Quién ha dado notoriedad a este tema? ¿Quién ha puesto el foco, no sólo regional también nacional, sobre él? ¿Acaso mis reflexiones una vez que no se trasladaron al momento institucional de lanzamiento del cohete no habrían pasado absolutamente inadvertidas aquí y allí? ¿Es posible que el odio acumulado por mi independencia ideológica, y dialéctica, pueda hacer cometer tan grandes errores? ¿Quién realmente está produciendo este daño al PSN?

Estas y otras preguntas me surgen al leer los argumentos que parece ser (porque aún desconozco realmente) se han esgrimido para argumentar mi expulsión.

No adelanto mi línea de defensa, pero sólo hago una pequeña referencia al ámbito de lo psicológico: ¿quién, que no sea yo mismo, está capacitado para saber, y por tanto afirmar, mis intenciones en un momento dado? ¿Cómo se puede comprobar jurídicamente qué intenciones tuve al realizar un acto? Porque ya adelanto que en ningún momento, antes, durante, o posteriormente al lanzamiento del cohete, tuve intención de hacer daño a nadie, y que si algún acto alguien puede considerar erróneo, lo es sólo y exclusivamente producto de la emotividad que me embargaba en ese instante. Aseguro que ni me acordé (estaba tan inmerso en mis propias emociones) de lo que se estaba produciendo en otros lugares.

Lo que sí queda claro es que espero que “mi caso”, se resuelva como se resuelva, sirva para abrir un debate sobre la pregunta inicial y que aporte algo a que la respuesta sea la que he señalado. Eso es lo que fortalece a los partidos, especialmente de izquierdas como el mío.

Ligero de equipaje, así he caminado estos años de militancia política: FREE, como la canción.

1 comentario:

  1. Todo el apoyo desde Izquierda Socialista de Guadalajara, José Luís!

    Pd.: Qué vamos a contarnos que no sepamos :)

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