jueves, junio 17

Vuela libre amigo, vuela amigo para ser libre

Si le hubiera cortado las alas habría sido mío, no habría escapado.
Pero así, habría dejado de ser pájaro.
Y yo…
Yo lo que amaba era un pájaro.


Toda una filosofía de vida va implícita en estas palabras de una bellísima canción de un cantante vasco, como César, ya fallecido: Mikel Laboa.

Aunque supongo que Laboa se refería a cómo entendía él el amor, libre, sin ataduras, también se puede aplicar a otras facetas de la vida como la política.

La canción nos dice que para ser pájaro hay que ser libre, con las alas dispuestas a volar sin ataduras, tan alto como nos sea posible. Pero hay quienes se empeñan en intentar cortar esas alas, controlar a quien quiere volar por sí mismo, a aquellas y aquellos que están dispuestos a pensar sin dogmas, sin tabus, que caminan por la vida ligeros de equipaje y por eso mismo difícilmente controlables por el poder establecido, por los burócratas, los trepas de cualquier pelaje. Les temen, temen su libertad, y al mismo tiempo envidian su vuelo majestuoso, porque desde su mediocre pedestal son incapaces de alzarse de la tierra. Sólo pueden levantar un instante su cabeza para verlos volar.

Amigo, hoy te vas, buscas otros lugares para tus vuelos, pero no dejes nunca de hacerlo, no permitas jamás que te corten tus alas. Simplemente márcanos el camino para que el resto de los pájaros que aún quedamos libres, podamos volar junto a ti disfrutando de los bellos paisajes de tu Euskadi querida, esos que cuelgas y debes seguir colgando en tu Facebook, esos que nos alegran las mañanas, o los atardeceres nostálgicos.

Vuela amigo, vuela libre para que esa libertad se contagie al resto.

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