sábado, abril 3

El dilema de Na Bai

http://www.deia.com/2010/03/29/opinion/tribuna-abierta/el-dilema-de-nabai

Nafarroa Bai irrumpió con fuerza en la vida política Navarra como alternativa a los partidos tradicionales de esta compleja Comunidad Foral, que hasta ese momento habían sido UPN, y PSN. Otros como Izquierda Unida y CDN se encontraban en su momento más bajo tanto desde el punto de vista electoral como social, y el mundo de la Izquierda Abertzale radical había quedado fuera del juego institucional debido a su dependencia autodestructiva con respecto a ETA.

Apareció en un buen momento, con UPN, representante de la derecha más reaccionaria del estado, con claros síntomas de agotamiento debido por una parte a llevar demasiados años en el poder y por otra, a practicar una táctica demasiado ligado a intereses de una camarilla que había crecido a la sombra de Miguel Sanz, y un PSN a la deriva después de las sucesivas crisis que había padecido, sin un liderazgo claro, con constantes vaivenes, más la injerencia de la dirección del PSOE que no le dejaban tener una política propia y diferenciada al estilo del PSC o del PSE. A esto se le añadía la ya comentada situación del mundo de Batasuna que había originado años atrás la escisión de Aralar, una opción política dirigida de manera magistral por un líder inteligente que detecto perfectamente el momento idóneo para separarse de la opción violenta, e intentar la consecución del proyecto que desde hacía muchos años representaba la izquierda abertzale por vías pacíficas y democráticas.

Quizás Na Bai naciera debido precisamente al diseño de ese proyecto, el de conseguir los fines que se defendían tradicionalmente desde el mundo nacionalista, aderezado con planteamientos progresistas y de izquierda. Lo que se suele denominar como la cuadratura del círculo. Teniendo claro que, al contrario de lo defendido por ciertos analistas políticos, se puede ser nacionalista y al mismo tiempo de izquierdas. Pero la pregunta que surgía era: ¿se puede al mismo tiempo conjugar los intereses nacionalistas de derechas y de izquierdas, partiendo de la base de que en su seno conviven ambos?

Eso se intentó con Nafarroa Bai. Quienes la diseñaron creyeron que esa opción era posible, incluso con la complejidad añadida de sumarle proyectos difícilmente catalogables como Batzarre, una mezcla de gentes de izquierdas que se movían entre el mundo representado por el socialismo clásico y restos del trotskismo más algún tinte ácrata. Intentar hacer posible ese mejunje era tremendamente difícil, ya que a las tensiones clásicas entre dos partidos surgidos de una escisión como eran PNV y EA, se le añadía la clásica entre gentes conservadoras y progresistas, por mucho que tuvieran en común un ideario nacionalista vasco. Por eso desde algunos sectores se les comenzó a definir como UTE parodiando el sentido de esta palabra.

Los excelentes resultados obtenidos en las elecciones autonómicas y municipales de 2007 debidos más a los errores del PSN que a aciertos propios, más el esfuerzo de fusionar intereses tan diferentes, incluso en algún caso antagónicos, realizado por un importante colectivo de independientes con una gran proyección social como Koldo Martínez, o Uxúe Barkos, permitió en un primer momento hacer posible lo que parecía a priori imposible. Lamentablemente no pudo culminarse con la consecución de un gobierno progresista.

Por otro lado desde el primer momento quedó claro que quien llevaba el peso de la dirección táctica y estratégica, ideológica, era Aralar y su líder, pero en seguida comenzaron a surgir tensiones especialmente con EA, quizás por la torpeza de su líder en Navarra que no entendió el papel que debían cumplir como partido en clara degradación, y quién era el líder natural del proyecto.

Tampoco ayudó la sensación de Reino de Taifas que daba la gestión de las diferentes alcaldías que habían conseguido, especialmente en la comarca de Pamplona. La situación de pueblos gobernados por Na Bai como Zizur, Berriozar, Barañáin, o Villava tuvo en muchos momentos tintes kafkaianos, más la sensación social de que no había un proyecto común claro.

Tensiones internas e ideológicas, falta de un proyecto común, cuestiones personalistas, competencias absurdas, han conseguido que un proyecto ilusionante que desde la izquierda nacionalista pretendía ser alternativa a UPN junto con las otras izquierdas representadas por PSN e IU, se quiebre sin que todavía nadie sepa a ciencia cierta cual va a ser su futuro.

Lo más probable será que Aralar como fuerza predominante en su seno intente volar en solitario, aprovechando el tirón provocado por ese proyecto, y la debilidad de una Batasuna condenada a la extinción si mantiene su dependencia a ETA. Los lamentables sucesos ocurridos en las proximidades de Paris con la muerte de gendarme francés, expresan con claridad que han iniciado el principio del fin.

Quizás alguien esté teorizando que en un futuro, cuando la pesadilla del terrorismo haya acabado, pueda ser posible el reencuentro entre esas dos almas de la izquierda abertzale representadas por Aralar y Batasuna. Que eso propicie una alianza con la izquierda representada por el PSOE tanto en Navarra como en la CAV, y como consecuencia la posibilidad de gobiernos progresistas en ambas comunidades. Quizás alguien teorice sobre la necesidad de soltar el lastre que para que se de esa hipótesis suponen partidos como PNV y EA. Quizás alguien esté teorizando sobre la importancia que para un proyecto más audaz y ambicioso supone lo que ocurra en Navarra, y por tanto lo que ocurra en el seno de Na Bai. Quizás alguien teorice sobre que Na Bai ya está amortizado, y es tiempo de nuevas experiencias.

Pero eso es política ficción. Ahora Na Bai se debate en su propio dilema, y en los próximos días sabremos su desenlace. Pase lo que pase siempre quedará el recuerdo de lo que pudo, lo que debió ser, y no fue. Confiemos en que el futuro nos depare una nueva oportunidad y las izquierdas de esta parte del país nos podamos encontrar y colaborar.

Hasta entonces seguiremos intentado comunicarnos, dialogar, sintetizar proyectos, aunque sólo sea a título individual.

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