jueves, enero 21

Diez años de colaboración en DEIA

El 1 de Diciembre de 1999 aparecía en Deia un artículo mío titulado “Abrir diálogos antes imposibles”. Era el inicio de una colaboración que cumple ahora diez años. No sé exactamente por qué, pero las efemérides se miden por el mágico cinco. Por eso éste es una especie de homenaje a todos los que he escrito durante ese tiempo.

He releído ese artículo escrito un día especialmente oscuro, en el que ETA anunciaba la ruptura de una tregua que tanta ilusión había despertado. Es curioso, o quizás debo decir descorazonador, comprobar que algunos de los deseos que reflejaba en él aún están por cumplirse, quizás más alejados que entonces. En ese artículo defendía para evitar el final de ese periodo de esperanza se debían hacer con urgencia movimientos definitivos sobre el acercamiento de presos, acercar posiciones, actitudes generosas, construir puentes entre las dos orillas, diálogo entre diferentes incluso entre los muy diferentes, búsqueda de soluciones imaginativas y generosas, dar una oportunidad a la paz…..,encontrar nuevas fórmulas para solucionar viejos problemas…..,construir pistas de aterrizaje para esa paz…., abrir diálogos antes imposibles. En aquel momento sonaban a deseos difíciles de alcanzar, ahora parecen inalcanzables, utópicos.

Machaconamente durante estos diez años he ido repitiendo los mismos mensajes, los mismos deseos, quizás con la ingenua ilusión de que como la lluvia fina pudieran empapar a quienes tienen capacidad para tomar decisiones. Hoy y ahora aún no lo he conseguido, aunque como los viejos roqueros sigo “erre que erre” inasequible al desaliento, cada vez con menos fuerza, y con menos ilusión. Consciente de que en aquel momento éramos pocos los que defendíamos estos planteamientos, y ahora en lugar de ir sumando apoyos casi no veo a nadie cerca, incluso a veces siento que me encuentro solo en este empeño.

Diez años de colaboración con un periódico que me ha abierto sus páginas para escribir con plena libertad, sobre lo que he querido y como he querido. De todo, desde el comentado “conflicto vasco”, hasta mis reflexiones y recuerdos más profundos. Sobre música -recuerdo uno sobre Quique González que tuvo su eco en una revista tan prestigiosa como Rolling Stone-, o cine. Temas políticos y sociales, como el de esa lacra del siglo XXI: el acoso psicológico en el trabajo o Mobbing, que tuve la desgracia de sufrir en primera persona. Reflexiones surgidas del cerebro pero también desde el corazón. Incluso en algunas ocasiones desde las vísceras, como los dedicados a las muertes de mis queridos y recordados compañeros Juan Mari Jáuregui y Ernest Lluch. Cuanto os echamos de menos en este momento donde tanto se necesitan gentes como vosotros.

Otros con polémica como la que mantuve con algunos radicales del tipo de Aurelio Arteta o Fernando Savater, incluso éste último dedicaba un capítulo de uno de sus libros a descalificarme con un título significativo: “Los puentes del señor Úriz”.

Me queda la satisfacción de que alguna terminología ha calado en la forma y en el fondo. Términos como “choque de trenes”, “construir puentes”, “pista de aterrizaje”, o “euro región” hoy se utilizan frecuentemente, e incluso ésta última que mereció enmiendas que tuve la osadía de presentar en los últimos tres congresos socialistas, está siendo confirmada por el mismo Lehendakari con acuerdos que debieran ser más amplios si en Navarra se hubiera consolidado el gobierno que pudo, debió ser y no fue.

Han sido diez años inolvidables en los que recuerdo con agradecimiento la labor profesional y personal de quien me trajo por estos lugares: Félix Macua, y también de sus sucesores en esto tan difícil en un periódico como es llevar con rigor y pluralidad la sección de opinión.

Diez años en los que me ha dado cuenta de cómo se sigue, se analiza con lupa lo que aparece en este periódico, más aún con la aparición de los diarios digitales. No será la primera ni la última vez que mis artículos han sido criticados, vapuleados, por algunos de mis compañeros o en medios de comunicación que ignoran que la libertad de expresión es fundamental para la democracia. ¿Por qué no puede un socialista escribir habitualmente en un medio de comunicación del ámbito nacionalista? Sería mucho más grave hacerlo en uno que se distinga por sus posiciones de derechas e incluso de extrema derecha, como lamentablemente hacen otros.

Han pasado muchas cosas en estos diez años, demasiadas de ellas desagradables. Este mundo y esta sociedad me gustan menos que los de entonces, y lamentablemente van a peor. Cada vez son más escasos valores que hace años eran imprescindibles, especialmente en gentes de izquierda. Solidaridad, sensibilidad, libertad, amistad, amor, respeto, diálogo, están en vías de extinción. Los sentidos se van atrofiando, todo se “consume” deprisa. Se come deprisa sin saborear, se hace el amor deprisa, eliminando el juego previo, se escucha música, se lee o se ve cine deprisa. En definitiva se vive (?) sin tiempo de reflexionar. Sólo espero que dentro de otros diez años, si sigo aquí, pueda decir que se está cambiando a mejor, pero ahora en estos momentos soy muy pesimista.

No sé si los Mayas tendrán razón y el 21 de Diciembre de 2012 sucederá un cambio de era, no creo que sea el fin del mundo pero quizás sí sea el fin de este mundo. Ojala que el que venga resulte mejor, seguro que lo será si como predicen algunos sea el de la mujer, después de que el predominio del hombre haya sido tan nefasto. Que no sigamos en el absurdo intento de destruir nuestra casa, ni de ignorar el sufrimiento de una parte importante de los habitantes de nuestro planeta, aunque a veces de manera hipócrita nos salga la vena solidara con catástrofes como las de Haití, cuando el día anterior pasábamos de lo que allí estaba pasando.

Ligándolo con la polémica que inunda nuestros informativos: ¿El Alcalde de Vic, y todos los que lo apoyan, empadronaría a los habitantes de Puerto Príncipe que llegaran aquí sin papeles huyendo del infierno? ¿Los habría empadronado el día anterior al seísmo? O lo que es peor, le preguntaría que si partiendo de que estoy convencido de que en estos momentos mostrará su solidaridad con los afectados: ¿qué diferencia hay entre los haitianos, y los senegaleses, congoleños, chinos, o jamaicanos, que huyendo de sus otros infiernos le solicitan un papel para tener acceso a derechos básicos como la sanidad o la educación? Hipocresía, además de otros calificativos que tendría que ver con épocas que conocí muy de cerca. Como aclaración la pregunta no iría dirigida exclusivamente al Alcalde de Vic, también la extendería a sus cómplices, algunos lamentablemente próximos ideológicamente.

Pero no voy a acabar de forma pesimista lo que comenzaba como una celebración. En los últimos tiempos se han dado algunos acontecimientos que dan pie a la esperanza. El triunfo del PSE aquí, su nueva política de ir destensando este país con los puentes que parece tender últimamente hacia el mundo nacionalista, los movimientos profundos que parece se están produciendo en el mundo de Batasuna a pesar del escepticismo que despiertan (se ve que no escarmiento), el triunfo de Obama en el “imperio” aunque no acabe de confirmar las expectativas ilusionantes que generó, los indicios de recuperación económica, o que a pesar de tener todo a favor la derecha en nuestro país no parece pueda ganar las próximas elecciones, me hacen ver un pequeño rayo de luz en la profunda oscuridad en la que hemos estado sumidos.

En definitiva estoy encantado de llevar diez años trasladando desde allí mis reflexiones, y espero seguir colaborando al menos en intentar construir la “pista de aterrizaje” a la paz.

Gracias Deia por recibirme en vuestras páginas. Gracias por permitir que la pluralidad esté presente en ellas. Así os lo propusisteis, y en mi opinión lo habéis conseguido. Gracias por estos diez años de colaboración.

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